para indagar en las relaciones (inter)culturales
Por Juan Armando GuzmánJuan Armando Guzmán es Licenciado en Comunicación Social y Doctorando en Teoría y Metodología de las Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Jujuy (UNJu). Adjunto en las cátedras de “Sociología” y “Antropología de las Prácticas Religiosas” del Departamento Académico San Salvador, Universidad Católica de Santiago del Estero (UCSE-DASS). Docente de primera en la Cátedra
“Sociología de la Comunicación” en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, UNJu. Resumen
Este trabajo surge de la necesidad de poner en discu- sión la perspectiva de análisis teórico-metodológica deno- minada performance. Dicha propuesta se podría utilizar para indagar en la manera en que las identidades se po- nen en acto, se comunican. En nuestro caso, recurrimos a la performance para analizar cómo las identidades relacio- nadas con la migración boliviana a Jujuy se ponen en ac- to a través de una festividad religiosa.
El estudio de cualquier festividad como performance
se constituye en un importante instrumento reflexivo de expresión cultural, que a partir del análisis de sus aspectos perceptuales y conceptuales dará cuenta del efecto de identidad que produce la actuación de un grupo determi- nado en un contexto determinado.
Por consiguiente, este abordaje teórico-metodológico nos lleva a prestar atención al valor de la expresión socio- cultural que se analiza (festividades religiosas, carnavales, manifestaciones, etcétera), en función de la historia del sis- tema social que la engloba, sus relaciones con el contexto y las características de los participantes de la actuación.
Abstract
This paper arises from the need to put in discussion the theoretical / methodological perspective of analysis ca- lled Performance. This perspective might be used for re- search the way in which the identities put in act them-se- leves (they communicate). In ours case, we resort to the Performance to analyze the way that identities relate with the Bolivian migración to Jujuy and as they are put in act across one religious festivities.
The study of any festivity as performace constituted in an important reflexive instrument of cultural expression. That from the analysis of his perceptual and conceptaul aspects will show us the Identity effect that produces the performance of a certain group, in a certain context.
For the consequent thing, this theoretical and metho- dological boarding leads us to put attention to the value of the social-cultural expression (religious festivities, carni- vals, manifestations, etc.); they should be analyzed, de- pending on social system history that includes the rela- tions with the context and the characteristics of the per- formance´s participants.
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En el marco de mis investigaciones me centro en las festividades religiosas de raigambre popular que tienen lugar en la ciudad de San Salvador de Jujuy y que se evidencian en el siglo XX con la lle- gada de migrantes bolivianos a la provincia. Con el transcurso del tiempo, la fe en estos santos y vírge- nes se extendió de forma masiva en toda el territo- rio, ganando fieles jujeños “nativos” y espacios centrales de la ciudad de San Salvador, antes sólo reservados a las expresiones de fe legitimadas por la Iglesia jujeña. Las observaciones y entrevistas me permiten conocer una parte de la experiencia mi- gratoria de bolivianos a Jujuy, presencia que no só- lo influyó en el desarrollo económico de la agroin- dustria en el Noroeste argentino –especialmente en la primera mitad del siglo XX–, sino que tam- bién contribuyó a configurar las expresiones popu- lares, de las cuales las manifestaciones religiosas forman parte de una manera visible1.
Para dar cuenta de este fenómeno sociocultu- ral considero como herramienta teórico-metodo- lógica de análisis el concepto de “actuación” (Bauman, 1992). Aunque es habitualmente utili- zada en el estudio de manifestaciones verbales, la noción de performance/actuación posee distintas acepciones, que en forma de continuum van des- de instancias poco marcadas, como podría ser la narración de una anécdota surgida espontánea- mente en una conversación, hasta otras con ma- yor grado de planificación, como los denomina- dos rituales públicos. Estos últimos se encuadran en las llamadas “actuaciones culturales” (Singer en Bauman, 1992), cuyas características son: la organización previa, una programación estructu- rada, la delimitación temporal (se definen el inicio y la finalización), la utilización de un espacio mar- cado simbólicamente y, a menudo, la presenta- ción de expresiones artísticas formalizadas. Desde esta óptica, las actuaciones se constituyen en im- portantes instrumentos reflexivos de expresión cultural.
Mirar la migración desde la performance
Hoy más que nunca, los grupos migrantes se constituyen como parte de la dinámica cultural de la vida urbana de la mayoría de los países (Appadu- rai, 2001). Desde este trabajo, un hecho que nos in- teresa analizar es cómo se hacen visibles en esta di- námica los sistemas religiosos ceremoniales promo- vidos por los inmigrantes en el nuevo contexto y su correlación con los sistemas de configuración de identidades de la sociedad mayor, que llevarán a los grupos de fe a relacionarse y diferenciarse en con- textos de intercambios no siempre “políticamente correctos” ni agradables.
Un modo de abordar las escenas de este mun- do extremadamente dinámico es examinarlo como performance/actuación, que si bien incluye los gé- neros estéticos del teatro, la danza y la música no se limita a ellos, sino que también comprende en la actualidad ritos ceremoniales –seculares y sagra- dos–, representaciones, juegos y otros entreteni- mientos populares (Abrahams, 1989; Bauman, 1992; Limón, 1989; Schechner, 2000). Desde esta perspectiva, la idea de estudiar los fenómenos so- ciales desde la performance implica entenderlos co- mo un tipo de conducta comunicativa en términos (inter)culturales.
En tanto, la perspectiva teórico-metodológica adoptada en este trabajo se basa en una indagación sobre los estudios en performance que se nutrirá de los aportes de la Universidad de Nueva York (Schech- ner, 2000), las Nuevas Perspectivas en estudios Fol- clóricos (Bauman, 1989, 1991, 1992, 1996; Abra- hams, 1989; Limón, 1989; Bialogorski, 2000 y Mar- tín, 1997, 2005) y la perspectiva de la actuación tea- tral desarrollada por Erving Goffman (1991, 2001). ¿Por qué performance?
Fue el lingüista Noam Chomsky quien formuló una distinción entre competence y performance, en 1 Hoy en día, en los meses de
agosto y septiembre se pueden ver procesiones encabezadas con gru- pos de bailes Caporales o Tinkus, la bandera boliviana, autos ofrecidos como cargamento, arcos, etcétera.
su teoría de la gramática generativa transformacio- nal (Blache, 1988). Para este autor, el área de inte- rés de la lingüística se centra en la competencia en tanto sistema formal y abstracto de la lengua: mientras la competencia es el sistema cognitivo de un hablante-oyente ideal y de las reglas de produc- ción y transformación de oraciones gramaticalmen- te apropiadas, la performance es el habla natural, el lenguaje en uso, el terreno de lo particular e imper- fecto, divergente según los hablantes y otros facto- res, tales como las reiteraciones, distracciones de la memoria, etcétera.
Es en la década del sesenta, con la constitución de la escuela Etnográfica del habla fundada por Dell Hymes –más tarde también llamada Etnografía de la comunicación–, cuando se invierte el eje de aten- ción entre competence y performance, para hacer hincapié en la función del habla como nexo entre el lenguaje y la vida social. Para Hymes, es el uso el que fija las reglas de la lengua y no al revés (Martín, 2005). El lenguaje no sólo tiene una función refe- rencial sino significación social y en la configuración de la vida social es central la función comunicativa que incluye conocimientos y destrezas que habilitan para hablar correctamente, tanto en sentido gra- matical como en el desempeño de situaciones co- municativas tan disímiles como narrar sucesos, salu- dar o rezar.
La actuación (performance) es entendida como el lenguaje en uso, como la efectiva realización de un acto de comunicación, de allí la importancia de su registro empírico. A partir de entonces, la “ac- tuación” se constituye en un concepto fundamen- tal para captar dimensiones que no habían sido to- madas con la debida consideración, como la rela- ción dinámica e interdependiente entre el mensaje y la realidad sociocultural. Pero los estudios de per- formance no se interesan en cualquier evento de comunicación sino en un tipo especial, aquel mar- cado estéticamente y expuesto para ser evaluado por una audiencia (Bauman, 1991). Esto supone
centrarse en el evento más que en el texto, en la re- lación entre intérprete, audiencia y obra más que en el contenido de la obra, examinando cómo deter- minadas poéticas adquieren una significación espe- cial en el proceso comunicacional.
Entonces, un enfoque centrado en la actuación se interesa tanto en el intérprete o actor, como en la obra que se comunica y se exhibe ante una au- diencia y en las relaciones entre estos tres compo- nentes básicos de cualquier proceso comunicativo. Es así que adquiere relevancia el contenido del mensaje, el modo de comunicarlo –giros, expresio- nes, matices–, las oportunidades y circunstancias en que se emite, las reacciones de los oyentes y su composición. Pero como todo acto de comunica- ción incluye, además, referencias implícitas o explí- citas que instruyen acerca de cómo interpretar el acto mismo; comunicación sobre la comunicación que Gregory Bateson llama “metacomunicación” (Blache, 1988; Martín, 2005). En términos empíri- cos, esto significa el uso de un conjunto de signos particulares como claves del marco de actuación, en el momento de la participación e interacción social, el momento en que se producen las transformacio- nes y la eficacia del mensaje.
Las festividades como actuaciones culturales Entender los fenómenos culturales como per- formance implica privilegiar el análisis de los fe- nómenos sociales a partir de las manifestaciones de distintas materialidades significantes: discursos lingüísticos, comportamentales e icónicos (Mar- tín, 2005). Desde esta perspectiva comunicativa, la performance se configura como una dialéctica entre dos aspectos: el perceptual, entendido co- mo la conducta que se aprecia en el despliegue escénico de la actuación, y el conceptual, donde los significados, valores y objetos centrales de una cultura se comunican, dando forma y explicando la conducta.
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La performance se encuentra presente en cada una de las esferas de la comunicación social, cara a cara, pública y mediatizada. Este análisis desde la comunicación obliga a no perder de vista la trans- formación de la sociedad; de tal manera se presta atención al proceso de comunicación que plantea la actuación del grupo en cuestión. Entonces, el gru- po donde se produce ese mensaje adquiere, a su vez, otras proporciones, cuando atendemos a su va- lor en función de la historia del sistema social, sus relaciones con el contexto, sus integrantes y la po- sible participación de sus agentes en distintos gru- pos (Blache y Magariños, 1980). Para esto será ne- cesario indagar en las negociaciones y competen- cias que se establecen a partir de la dinámica de las relaciones emergentes en la festividad religiosa.
Bajo el concepto general de festividades enten- deremos una amplia variedad de eventos culturales en los cuales la gente se reúne por propia voluntad; actividades que pueden ser tanto hogareñas como eventos festivos al aire libre, en algún espacio públi- co. Según Roger Abrahams (1989), entrarían den- tro de esta clasificación las manifestaciones religio- sas, pero también los carnavales, circos y encuen- tros deportivos, entre otros. Estos eventos, para los cuales las personas se preparan y esperan ansiosa- mente, son para el autor momentos en que los que se dejan de lado ciertas restricciones que impone la conducta habitual y en los que cada cual puede di- vertirse y apreciar la experiencia por sí mismo en la medida en que esté preparado para lo que está su- cediendo.
Puede haber festividad en una cantidad limita- da de oportunidades. La naturaleza de la ocasión suministra la perspectiva del evento y los medios principales a través de los cuales se intensificarán las expectativas y el comportamiento real. En gene- ral, tanto Abrahams como José Limón (1989) inclu- yen estas ocasiones en la categoría de actuación o conjunto de actuaciones culturales, que marcan la ocasión con una actividad que reclama la atención
y que otorga roles a cada uno de los participantes de la festividad. Estas celebraciones no sólo son in- tangibles sino también efímeras; duran una tarde o unos días. Si tomamos en cuenta los preparativos y la estructura de la organización, nos encontramos con una actividad más extensa en el tiempo. Como estas actividades se suelen armar en espacios am- plios, adecuados al efecto de las festividades, una vez desarrolladas los lugares vuelven a su aspecto cotidiano y la única constancia de su existencia es haber estado allí, lo que suma a la intangibilidad de las fiestas su fugacidad.
De acuerdo a Milton Singer (citado en Bauman, 1992), las actuaciones culturales son aquellos acon- tecimientos demarcados, intensificados, públicos y simbólicamente conmovedores. Desde esta pers- pectiva, entenderemos a una festividad como la re- ligiosa en tanto actuación cultural (cultural perfo- mance), puesto que se trata de eventos programa- dos con anticipación, delimitados temporal y espa- cialmente y coordinados públicamente para una participación colectiva (Bauman, 1991). Durante las actuaciones culturales se seleccionan determinados elementos dramáticos para expresar ciertos temas y mensajes. En general, los elementos, formas expre- sivas o códigos que intervienen en la actuación de la festividad son: el tiempo y el espacio en que se despliega la comida, la vestimenta, el movimiento, la gestualidad o danza, el sonido, los códigos ver- bales y los visuales. Estos códigos indican cómo de- be ser entendido el evento y cuales son los sentidos, experiencias, conflictos, saberes y valores que son exhibidos y evaluados por el grupo.
Las actuaciones culturales tienen, además, un poderoso soporte narrativo en el pasado. El sentido evocador de los eventos se presenta como una ac- tuación del pasado resignificado (Martín, 2005) y establece líneas de continuidad con una historia se- lectiva2; una tradición como pasado configurador de la acción presente. La conexión con prácticas o “textos” anteriores a la actuación se inscribe, al 2 La selectividad daría cuenta de
una idea superadora de legado in- mutable.
mismo tiempo, en un proceso dinámico que antici- pa contestaciones a prácticas y textos posteriores (Bauman y Briggs, 1996), lo que subraya la impor- tancia de analizar cada actuación o performance, no sólo desde una perspectiva sincrónica sino, tam- bién, desde una aproximación diacrónica que con- sidere su contextualización en marcos históricos y sociales más amplios.
En tanto se trata de procesos comunicacionales activos, las actuaciones culturales están situadas y atravesadas por relaciones de poder. Si bien en es- tos eventos se dramatiza la estructura social vigen- te, también se la puede invertir, criticar o negar (Abrahams, 1989). De la puesta en práctica de los recursos comunicativos y de los objetos de los par- ticipantes surgen dimensiones emergentes de cada performance o actuación que actualizan sus senti- dos ideológicos, sociales, culturales, políticos e his- tóricos. Si tenemos como propuesta estudiar una festividad religiosa (o no) será necesario un análisis que revele cuáles son los medios expresivos que se exhiben, para quiénes están disponibles y bajo qué circunstancias. De este modo, un análisis que dé cuenta de las formas de expresión, así como tam- bién de las posiciones que asumen los distintos ac- tores involucrados en la festividad, permitiría expli- car los sentidos que se expresan y las dramatizacio- nes que los agentes eligen para exhibir, dar cuenta de su identidad social y reflexionar estéticamente sobre la sociedad (Martín, 2005).
El objetivo de poner en práctica esta propuesta es indagar y dar cuenta de las festividades religio- sas, como la del Señor de Quillacas, Virgen de Ur- kupiña y Virgen de Copacabana. A partir de este análisis no sólo interesará destacar la secuencia que se debe seguir para hacer “efectiva” la performan- ce religiosa sino poner de manifiesto cómo un va- riado conjunto sígnico, de diversas materialidades, revela un trasfondo de sentido que únicamente es posible advertir a partir de adentrarnos en el estu- dio de la performance. Para organizar la secuencia
festiva de la performance recurro a las nociones de Erving Goffman (2001), cuando plantea que dada una actuación particular se pueden diferenciar dos regiones: la “región anterior” (front region), que re- fiere al lugar donde tiene lugar la actuación, y don- de se mantienen y encarnan ciertas normas, y la “región posterior” o “trasfondo escénico” (back- regiono backstage), donde una actuación es cuida- dosamente elaborada por el equipo de actuación.
La escenificación de estas festividades es llevada adelante por un grupo de devotos –o al entender de Goffman, “equipo de actuación” o “equipo”– que haría uso de determinados signos que la sociedad mayor (representada por los vecinos, la Iglesia o los ocasionales espectadores) entendería como no per- tenecientes a las celebraciones tradicionales jujeño- argentinas. A modo de “información social” (Goff- man, 1991) transmitida por símbolos –como los co- lores de la bandera, la música, el cuerpo de baile, etcétera– estos elementos confirmarían la identidad de un grupo, complementando la imagen que tene- mos de el/ellos de manera redundante y segura. En- tonces, tanto el contexto de actuación como el equi- po de actuación pondrían en evidencia las relaciones (inter)culturales entre Bolivia y el Noroeste argenti- no; relaciones en las que se producen tensiones que pueden ser analizadas atendiendo a los procesos históricos reflejados en la performance religiosa. Relaciones (inter)nacionales
Si bien en algunos casos las actuaciones cultu- rales tienen un poderoso soporte narrativo en el pa- sado, estas festividades no deben ser entendidas como una expresión de continuidad de prácticas in- mutables con el país de origen, ya que este aborda- je reforzaría una mirada estática de las identidades sociales. De acuerdo con Fredrik Barth (1969), com- prendemos que la/s identidad/es étnica/s es/son una manera de organizar las relaciones sociales; en su interacción, los grupos nacionales y étnicos selec-
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cionan sus rasgos culturales dejando de lado unos e incorporando otros. En este sentido, las prácticas culturales de los residentes bolivianos en Jujuy ad- quieren significación como procesos sociales y no como rasgos de identidad básica. Este enfoque nos permitirá observar las festividades religiosas como escenarios en los cuales estos inmigrantes, sus des- cendientes y los jujeños “nativos” debaten y refle- xionan su identidad religiosa en la interacción con las prácticas entendidas como “jujeñas”. Reflexión que, en algunos casos, opera articulando la bolivia- nidad con la nacionalidad (Bolivia–Argentina). Esto implicaría presentarse en la capital jujeña veneran- do santos y vírgenes de origen boliviano, mostran- do signos que son entendidos por la sociedad re- ceptora como pertenecientes a una determinada nacionalidad: la bandera, el cuerpo de baile (Tin- kus), la música, el uso de cargamentos y de arcos para la celebración.
Lo destacable de la celebración religiosa reside en la lectura que permite entrever esta actuación con relación a su contexto, ya que deja al descu- bierto el hecho de que la provincia en general, y la ciudad de San Salvador de Jujuy en particular, aloja una población fragmentada, tanto desde el punto de vista socioeconómico como sociocultural. Esto hace que algunos sectores sociales se refieran al or-