En porcentaje Irlanda 13,7 España 13,1 Italia 15,3 Grecia 16,7 Dinamarca 17,1 Reino Unido 17,4 Bélgica 18,3 Finlandia 21,6 Holanda 26,1 Media UE-14 24,3 Francia 36,8 Portugal 30,7 Luxemburgo 28,7 Austria 28,4 Alemania 26,4 20 30 40 10 15 25 35 5 0
II. Discapacidades más frecuentes
entre la población española
El número y características de las personas con discapacidad no se conoció con precisión en España hasta 1986, año en que el Instituto Nacio- nal de Estadística aplicó una macroencuesta a nivel estatal, basada en el sis- tema clasificatorio de la OMS. En 1999 se llevó a cabo una segunda macro- encuesta, de similar amplitud desde el punto de vista muestral (79.000 hogares, 218.000 personas, de ellas 20.000 con discapacidades) y con im-
portantes mejoras en la recogida de información,(1)pero también con nume-
rosos cambios metodológicos que no permiten conocer con fiabilidad la evolución experimentada por el colectivo en los trece años transcurridos entre ambas encuestas.
Los resultados de la encuesta aplicada en 1999 no estuvieron a dis- posición de los investigadores hasta mediados de 2002 y, aunque represen- ten una foto fija de la situación, permiten conocer con notable precisión las características generales del colectivo y, en particular, todo lo relacionado con su inserción social y laboral. En este capítulo ofrecemos una visión glo- bal del número, tipos y grados de discapacidad, por sexos y grupos de edad, por niveles económicos y por regiones y hábitats.
(1) Entre las principales novedades, destaca un tratamiento más detallado de los grados de discapacidad, del estado de salud general y de las ayudas que se reciben, de la formación recibida y los cambios habidos en la actividad económica. Sin embargo, se excluye de la encuesta el tema de las minusvalías en el sentido que la OMS da a este concepto, es decir, la percepción que tienen los sujetos de los efectos sociales de exclusión o desventaja social desencadenados por las discapacidades. Véase Instituto Nacional de Estadística (2001): Encuesta sobre Discapacidades, Deficiencias y Estado de Salud 1999. Metodología, Madrid, págs. 11-13.
2.1. Personas afectadas según tipos
de discapacidad. Incidencia entre
la población en edad laboral por sexos
Aproximadamente una de cada diez personas tiene en España algu- na discapacidad, si bien esta proporción varía bastante según cuál sea la vara de medir. Así, de acuerdo con la encuesta aplicada por el Instituto Nacional de Estadística en 1986 las personas con discapacidades eran 5,7 millones (15% de la población total) y trece años después otra encuesta del mismo organismo, supuestamente basada en los mismos criterios de la Organiza- ción Mundial de la Salud, establecía su número en 3,5 millones (9% de la población). ¿Significa esto que las personas con discapacidades se habían reducido en 2,2 millones?: no, simplemente se había rebajado el umbral
para definir algunos trastornos,(2)lo que redujo automáticamente el volumen
de personas afectadas.
Si nos ceñimos a aquellas discapacidades que se han recogido con los mismos o muy parecidos criterios en las encuestas de 1986 y 1999, la conclusión a la que se llega es que se ha producido un notable incremento
de las limitaciones funcionales entre dichos años, lo que además resulta
lógico dado el envejecimiento general de la población y el incremento de algunos factores ambientales negativos como la precarización del empleo. Un reciente estudio comparativo de ambas encuestas recoge un incremento
conjunto del 43% en siete importantes discapacidades –tres sensoriales y
cuatro psíquicas– que se aplicaron con similares criterios en los dos años. (3)
(2) Uno de los principales cambios metodológicos entre ambas encuestas fue excluir totalmente en 1999 el trastorno relacionado con la facultad de correr («limitación grave para correr a paso gimnástico 50 metros») que se había demostrado en 1986 como la discapacidad más frecuente de la población española, afectando al 12,4% de las mujeres y al 8,4% de los hombres (4 millones de personas entre ambos sexos). Asimismo se cambió la forma de plantear la pregunta para referirse a la facultad de «subir escaleras», segunda discapacidad más frecuente en 1986 (7,8% de las mujeres y 5,2% de los hombres, 2,5 millones de personas entre ambos sexos). Mientras la encuesta de 1986 planteaba la cuestión de forma independiente como «una limitación grave para subir un tramo de escaleras de 10 peldaños de forma continuada y sin ayudas», la encuesta de 1999 incluía el tema dentro del concepto más amplio «deambular» y sin especificar que la subida de los 10 peldaños de escalera se hiciera «de forma continuada y sin ayudas». (3) Los incrementos por tipos de discapacidad entre 1986 y 1999 fueron los siguientes: ver, 22,6%; oír, 5,4%; hablar- comunicarse, 21,7%; cuidado personal-cuidar de sí mismo, 77,8%; realizar actividades de la vida cotidiana-realizar las tareas del hogar, 75,6%; conducta con uno mismo-aprender, aplicar conocimientos y desarrollar tareas, 47,5%; conducta con los demás-relacionarse con otras personas, 91,6%. Véase Jiménez, A. y Casado, D., «Estadísticas epidemiológicas de la discapacidad», en Boletín del Real Patronato sobre Discapacidades, n.º 50, Madrid, diciembre 2001, págs. 86-89.
Sin embargo, el volumen total de personas con discapacidad se redujo en un 39% al excluir en 1999 aquellas discapacidades físicas que eran más habi- tuales en 1986 (en especial, la facultad de correr que afectaba en aquel año a más de cuatro millones de personas).
Bajo el concepto de discapacidad se incluyen limitaciones muy diversas que afectan con mayor o menor gravedad las facultades que son habituales para desenvolverse en la vida cotidiana (ver, oír, desplazarse, desarrollar tareas, relacionarse con los demás, etc.). Sin embargo, conviene tener en cuenta que, de las 36 discapacidades recogidas en la encuesta de 1999, las personas afectadas registran un promedio de 6 (el 36% sólo una o dos), es decir, pueden ejercitar normalmente –también como promedio– las 30 facultades restantes. Además, tener una discapacidad no quiere decir que no se pueda realizar la función o actividad correspondiente; esto sólo ocu- rre en algo más de la cuarta parte de los casos (no ver nada, no oír nada, no tener ninguna capacidad de relacionarse con los demás, etc.). E incluso, cuando tal ocurre, no significa que el sujeto no pueda suplir o compensar su limitación mediante el uso de otras facultades. Es importante hacer estas matizaciones desde el principio pues en la mayoría de los casos, sobre todo entre las personas que no han llegado a una edad muy avanzada, las disca-
pacidades representan limitaciones parciales y que no tienen por qué impe- dir una inserción social y laboral normalizada.
Por sexos, las mujeres registran en números absolutos muchas más discapacidades que los hombres, tal como se recoge en el gráfico 2.1 (véa- se también la tabla 1.2. del Anexo estadístico). Ello se debe, en primer lugar, a que hay más mujeres que hombres con discapacidades y, en segundo lu- gar, a que el promedio de trastornos que ellas tienen (6,6 por persona) es también superior al de los hombres (5,5).
La edad es otro factor muy influyente en el número de discapacida- des: en las personas con discapacidad en edad laboral (16-64 años) el pro-
medio de discapacidades por persona es de 5 y de 7 a partir de los 65 años.(4)
(4) En la encuesta estatal anterior, aplicada en 1986, el promedio de discapacidades por persona era de 2,3, lo que confirma también el criterio más restrictivo aplicado en la encuesta de 1999.
A continuación repasamos los principales tipos de discapacidad, destacando su frecuencia o prevalencia en el conjunto de la población espa- ñola y en el tramo de edad laboral (16 a 64 años), sector en el que se centra especialmente el presente estudio. Se hace una valoración inicial de los principales indicadores que tienen que ver con la actividad de los sujetos: proporción de hombres y mujeres que se consideran con capacidad para tra- bajar; tasas de actividad, ocupación y paro; y proporción de personas ocu- padas en las tareas domésticas. Nuestra intención es ofrecer una visión de conjunto de las discapacidades que afectan a la población española, desta- cando aquellos aspectos generales que afectan más a su inserción laboral.
Gráfico 2.1