Capítulo II Marco teórico
2.2. Bases teóricas
2.2.3. Perspectivas de innovación curricular
Las perspectivas juegan un papel importante en la innovación pedagógica, Para Dalin (1998) la perspectiva principal que tengamos sobre el cambio influirá en lo que vemos, lo que acentuamos, las acciones a las que damos prioridad, los problemas que revelamos o las explicaciones que hallamos (p.181).
Stephen Ball en su conocida obra La micropolítica de la escuela. Hacia una teoría de la organización escolar (Ball, 1989), profundiza en el estudio del cambio y la
innovación en educación. Hace un recorrido por la historia del estudio del cambio.
Chin y Beneagruparon las distintas “escuelas de pensamiento” en tres “estrategias” para el cambio:
3. Empírico – racionales.
Estas estrategias reposan sobre el supuesto de que una persona es un ser racional al que se puede persuadir a través de un “conocimiento objetivo”. Aquellos que quieran introducir cambios deberían intentar convencer a los beneficiarios potenciales de las ventajas que tales cambios aportarían. Se supone que un proyecto de cambio deberá demostrar su fortaleza a través de experimentos y, de ese modo, los beneficiarios se convencerán de sus ventajas ya que el nuevo orden es superior al viejo.
4. Normativas – reductivas.
Parten del supuesto de cómo los usuarios perciben sus problemas. Las teorías que se asocian con esta estrategia primaria se originan en la psicología, especialmente en la obra de Sigmund Freud, John Dewey y Kurt Lewin. La cuestión fundamental es si los cambios llegan a darse en las actitudes, normas, relaciones y habilidades. Por lo
que recabar información técnica “correcta”, como lo intentan los empiristas racionales, es de menor importancia. Los cambios de actitudes y comportamientos son tan importantes como los cambios en los productos. Lo esencial consiste en activar las fuerzas de dentro del sistema para lograr los cambios deseados, por lo que se dedica mucho tiempo a vigorizar la capacidad para resolver los problemas de la organización y a ofrecer a los miembros de la organización la oportunidad de autodesarrollo.
Se originan en una visión idealista de la humanidad y en nociones optimistas de cómo las personas pueden contribuir a un cambio significativo.
3. Originadas en el poder – coerción.
Provienen de un punto de vista sobre la humanidad fundamentalmente distinto. Proponen que los cambios principales se dan a través de la coerción o del poder. Difieren de las otras en la forma en que se ejerce el poder. Esta influencia que una persona o grupo ejerce sobre otra, se realiza en todo tipo de contextos humanos. Las estrategias de poder se fundamentan en el supuesto de que la gente le huye al cambio y que las estrategias que los fuerzan o impulsan son fundamentales. Por ejemplo, el uso de leyes y reglamentos, recompensas financieras, esquemas de castigo y cambios en las condiciones de empleo.
Rolland G. Paulstondistinguió dos categorías principales: Paradigmas de equilibrio y Paradigmas de conflicto.
1. Paradigmas de equilibrio
Este paradigma engloba una serie de teorías y “escuelas” y contiene algunos supuestos básicos. Las teorías evolucionistas y neo evolucionistas, descansan sobre la teoría biológica de la evolución y extraen paralelos que se aplican al cambio social y educativo. Explican el desarrollo como un proceso gradual que va desde las formas más primitivas a las más avanzadas. Han tratado de desarrollar una mentalidad que cree que la sociedad se desarrolla según una especie de modelo natural inherente y que los sistemas educativos virtualmente se desarrollan en forma automática en tandem con la sociedad total.
Los funcionalistas estructurales comparten muchas ideas con los
evolucionistas, pero mientras que éstos intentan encontrar coherencia en las etapas de desarrollo entre las escuelas y la sociedad en general, los primeros se interesan por los mecanismos que crean un equilibrio entre los dispares sistemas sociales. Ambas escuelas son conservadoras y perciben los micro cambios como
‘perturbaciones’ enojosas; buscan la armonía y los conflictos son considerados como signos de enfermedad que necesitan “tratamientos” inmediatos, antes de que el sistema pueda ser nuevamente equilibrado. La mayoría de los teóricos de estas escuelas aceptan la desigualdad de la sociedad y la consideran útil para mantener los valores sociales, como un mecanismo desarrollado inconscientemente que asegura que la sociedad obtenga a los más calificados para los puestos más importantes.
Según los funcionalistas estructurales, las innovaciones en las escuelas se originan según el siguiente esquema:
1) Se crea una necesidad en la sociedad.
2) Se asigna a las escuelas la tarea de satisfacer tal necesidad. 3) Las escuelas se adaptan estructuralmente.
4) Internalizan su nueva función.
5) La sociedad cambia en forma gradual debido a la modificación del programa escolar.
Debido a su interdependencia, resulta imposible cambiar las escuelas a contramarcha de la sociedad.
La teoría de los sistemas procura crear una teoría más explicativa que el funcionalismo estructural, intentando aplicar los conocimientos del campo de la biología, de la cibernética y de la teoría de la información y comunicación, esta teoría confía en el proceso, extremadamente racional, de resolución de problemas, que consta de las siguientes fases:
a) Diagnóstico del problema. b) Formulación de metas. c) Identificación de obstáculos. d) Elección entre distintas soluciones. e) Evaluación de las alternativas.
f) Aplicación de la alternativa seleccionada.
La mayoría de las estrategias que aparecen bajo el rótulo de “empírico-
también se encuentra el llamado modelo de investigación, desarrollo y difusión (I, D&D)5. Este modelo fue altamente criticado por ser ingenuamente profesional, considerar a las escuelas como manipulables y no comprender que la gente hace lo que hace, no porque se oponga al cambio, sino porque cree en los valores asociados a las acciones.
2. Paradigmas de conflicto
Esta perspectiva sobre el cambio engloba las teorías que acentúan las
debilidades y los conflictos de valores e intereses inherentes a los sistemas sociales. Los marxistas y neo marxistas hacen hincapié en los conflictos económicos. Los “teóricos de la reforma cultural” ponen énfasis en los conflictos de valores y culturales; y a los anarquistas les preocupan los conflictos creados por las instituciones oprimidas.
Los teóricos del conflicto, como los teóricos evolucionistas, también consideran que las escuelas dependen de la sociedad; en particular de las instituciones económicas dominantes. Es el análisis de esta dependencia lo que separa el paradigma de equilibrio del paradigma del conflicto.
Se cree que este estado de cosas no resulta armonioso, ni funcional ni positivo; sino que es una relación unidireccional y dominante. Se la considera una prenda del juego de poder en la que compite la elite de la sociedad. Que las escuelas no puedan
técnicos que reclamen nuevos métodos didácticos – como lo habrían hecho los funcionalistas –, sino que lo consideran prueba de la existencia de conflictos
fundamentales en la sociedad. La elite dominante es renuente a ceder los privilegios hacia los desposeídos. Según esta mentalidad, el sistema escolar está dado de tal forma que la estructura socioeconómica se refuerza.
Las reformas educativas, pues, sólo pueden instaurarse con la ayuda de la revolución social, ya que siempre depende de cambios radicales del sistema económico y político.
Las teorías del conflicto basadas en el análisis marxista han tenido muy poca influencia en las reformas educativas de occidente (incluso en países socialistas). Han predominado las teorías funcionalistas, sobre todo porque la teoría marxista es ante todo un instrumento analítico que, si bien puede ayudarnos a comprender el comportamiento de la sociedad, hasta ahora no se ha desarrollado como estrategia para el cambio escolar.
Paulston considera a la “revitalización cultural” o movimientos populares como otra forma de estrategia de conflictos. Estos movimientos consideran que los cambios no se dan a consecuencia de la insatisfacción ante el funcionamiento del sistema; tampoco la impulsan los planes de reforma de la elite gubernante. La oposición sola, nunca ha logrado cambios radicales.
La única forma de lograr un cambio en el sistema educativo es a través de alianzas concertadas entre los pedagogos, la gente común, los alumnos, los distintos grupos étnicos y los trabajadores.
Los objetivos curriculares y los lineamientos, cambiarán en la medida en que más personas participen en el proceso de toma de decisiones y apoyen los cambios fundamentales del sistema educativo y la sociedad.
Asociada a esta orientación, se encuentra la teoría del cambio que Paulston llama “utópicoanarquista”.
La ilustra el movimiento de “desescolarización” de Illich. Sus seguidores no creen en
ninguna forma de institución escolar porque, a pesar de sus metas idealistas, tales instituciones son explotadas por los poderosos. Esta tesis es respaldada en particular por Ian Lister, uno de los teóricos más activos de ese movimiento.
En las décadas de 1960 y 1970 se fundaron varias escuelas alternativas, tanto dentro del sistema escolar público como fuera de él. Estas escuelas durante la década de 1960 y principios de la de 1970, se preocuparon por cuestiones escolares más “internas” (en especial por las metodologías pedagógicas), mientras que las
alternativas de los últimos años se han centrado en las relaciones entre la escuela y la sociedad.
En la perspectiva del conflicto, podemos mencionar a Ball (1989), que respecto de la teoría de sistemas concluye que ese es un enfoque funcionalista y conductista, que se mueve entre una concepción abstracta y codificada de la organización y una idea reduccionista de los actores como
“idiotas psicológicos”. Resalta que no se están teniendo en cuenta los intereses divergentes que intervienen en el cambio. No se reconocen disputas ideológicas, pérdidas y ganancias, formación de coaliciones u oposición coordinadas. Así es que el resistir es actuar de modo irracional y, en esencia, el cambio es algo que se hace a
las personas y a las organizaciones. Él se sitúa frente a la innovación desde una posición que recuerda a la perspectiva política (p. 17) y presenta lo que él llama la perspectiva micro política:
Esta alternativa consiste, en última instancia, en tomar en serio las activas respuestas interpretativas de los actores de la organización y, por lo tanto, implica el abandono de la concepción positivista-materialista de la innovación que es esencial para las tradiciones del cambio planificado. Esta concepción alternativa también sitúa la innovación en el ámbito político interactivo de la organización (p. 48).
El análisis de Paulston sobre los paradigmas de equilibrio y conflicto permite pensar en una serie de escuelas alternativas en términos de una estrategia que, mediante conflictos, pretende promover el cambio.
Es un modo de ver un problema, no un conjunto rígido de reglas y procedimientos" (House, 1988:8).
La perspectiva tecnológicasurge en el contexto histórico-político norteamericano con el auge de la industria, la agricultura, la tecnología espacial y militar y el auge de las investigaciones tecnológicas que se traducen al campo educativo. La realidad educativa podía ser mejorada en eficiencia, eficacia y productividad con un
conocimiento altamente tecnológico y a través de procesos de innovación concebidos desde la tecnología. La enseñanza es una técnica, y por ello el cambio y solución de sus problemas y necesidades son susceptibles de tratamiento científico En tal sentido existe una preocupación por encontrar nuevos métodos de enseñanza y en producir nuevos materiales que mejoren el aprendizaje de los alumnos.
La perspectiva cultural considera que toda innovación tiene que hacer frente a una interacción cultural, a un choque entre culturas y subculturas. La innovación representa un conjunto de significados y valores culturales propios y compartidos Por ello, es muy difícil prever con antelación los efectos de la innovación. Cabe esperar resultados complejos e incluso contradictorios. Esta perspectiva revaloriza la divergencia valorativa y el conflicto entre las culturas. Asume una ética relativista.
La perspectiva políticaasume que las innovaciones conllevan siempre el conflicto y en el mejor de los casos lograr el acuerdo o consenso negociado.
Estos se asientan en intereses dispares y contrapuestos que cada grupo sustenta y de acuerdo al poder que cada uno busca para imponer una nueva situación, para defender su autonomía o bien para resguardar el statu quo vigente. Desde esta perspectiva se puede comprender las relaciones entre las administraciones, las escuelas y el contexto sociopolítico.
Hargreaves, Earl y otros (2001), agregan una cuarta perspectiva denominada postmoderna.Desde la misma se reconoce que si el mundo es incierto, complejo y diverso es imposible conocer por complemento a los seres humanos que se
encuentran implicados en una dinámica de cambio constante. Por ello, es importante indagar sobre los riesgos y las oportunidades que cada reforma lleva aparejada.
Aunque bien es cierto que una característica de la sociedad postmoderna es su vertiginosa dimensión temporal y la sucesión de constantes cambios y
transformaciones Esto nos llevaría a pensar que la escuela vive estos procesos de transformación al mismo ritmo, incluso que puede anticiparse a los cambios y hasta inspirar transformaciones culturales. Pero hemos aprendido de todos estos enfoques que las instituciones educativas tienen una autonomía relativa y desarrollan un fuerte sentido de resistencia a los cambios.
Como indica Perrenoud (2004:184) "...a pesar de las nuevas tecnologías, de la modernización de los currículos y de la renovación de las ideas pedagógicas, el trabajo de los enseñantes evoluciona lentamente, porque depende en menor medida del progreso técnico, porque la relación educativa obedece a una trama bastante estable y la cultura profesional acomoda a los enseñantes en sus rutinas. Por ese motivo la evolución de los problemas y los contextos sociales no se traducen ipso facto en una evolución de las prácticas pedagógicas".
Los enfoques o perspectivas planteados anteriormente al no referirse a modelos cerrados sino a marcos de referencia nos permiten comprender y hasta agrupar las distintas teorías e investigaciones que se han ido desarrollando en torno a la innovación.
También nos plantea una diversidad de alternativas para la búsqueda de respuestas a interrogantes tales como:
¿Qué ocurre entre el diseño y puesta en funcionamiento de una innovación?, ¿por qué fracasan muchas innovaciones?, ¿qué ocurre en la implementación?, ¿qué factores intervienen?