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12 pesos, quedando una ganancia mensual de 100 pesos,

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65 IV. FUNCIONAMIENTO Y TRABAJO

1. La administración

Una hacienda como Japio, que desde el siglo XVIII tuvo una variada producción económica (agropecuaria, minera y manufacturera), pudo alcanzar los niveles de produc­ ción que se vieron en el capitulo anterior, debido a una organizada administración. La familia Arboleda estableció un sistema administrativo que le permitió controlar todos los aspectos laborales, técnicos y de gastos e ingresos, sobre todo en el periodo en que Japio fue propiedad de Sergio Arboleda, como lo atestiguan sus libros contrac­ tuales y de cuentas existentes en el archivo de Popayán. La hacienda estuvo bajo el cargo de un administrador o mayordomo, que funcionó orientado por las permanentes ins trucciones del respectivo dueño. Las funciones con las que se comprometió el mayordomo Joaquín Bedoya con Julián Ar­ boleda, en el año de 1792, según contrato, son las si­ guientes:

Primera, que ha de ser su obligación la asistencia en dicha hacienda (Japio) y en ella a los trabajos pertenecientes al trapiche y cuidado de los anima­

les de su servicio.

Segunda, que precisamente ha de llevar los apuntes del producto de la hacienda, y descargo con arreglo al modelo o instrucción que se le dejó.

Tercera, que cada mes me ha de dar razón del estado de la hacienda, puntualizando la miel molida en di­ cho mes, la vendida, remitida y existente, lo mismo de la azúcar y demás frutos, remitiendo con dicha cuenta el dinero que hubiere producido la hacienda en el mes.

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Cuarta, que ha de cuidar de los enfermos, y que los negros sirvan arreglados a la ley de Dios haciendo se les enseñe la doctrina cristiana.

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Quinta, que ha de ser de un cargo buscar cueros y recursos para la remisión de mieles y azúcar,., y pór su trabajo personal se le darla un diez por ciento del producto de todos los ramos, después de sacado el diezmo de la iglesia, Y para su manuten­ ción sacará cada mes una arroba de carne y una li­ bra de sal, y de plátanos, fuera de la ración acos­ tumbrada se le asigna un tercio más por semana.

firmado (Joaquín Bedoya). La quinta obligación muestra el criterio laboral que la familia Arboleda utilizó para el pago del administrador de Japio. Es un criterio salarial que hacía partícipe de las ganancias al administrador, quedando por lo tan­ to este último interesado en el producto. Es frecuente hallar en los libros de Cuentas de Japio, las relaciones de pago del administrador, como en el siguiente caso que se toma como ejemplo: de 237 cargas de miel que se pro­ dujeron »en 1789, 14 cargas y 19 gs. para el diezmo; 22 cargas y 5 gs. para el mayordomo.

Sergio Arboleda en las instrucciones dadas a su mayor­ domo Carlos Doronsoro en el*año de 1865, aclara que su

salario equivale al 5% del producto de ‘lo que dan los molinos del trapiche» (en dinero), el 10% de los arren­ damientos (anualmente era de 500 a 600 pesos), y"el 5% de los demás frutos y ciertas asignaciones por cada cuadra de buen cerco permanente, por cada 1000 piezas del tejar y alfcjo'de las cebas (de ganado)", fuera de 4 a 6 pesos mensuales de raciones para su despensa (A. C.C., 1865).

2. Los esclavos

No se conoce el momento preciso en que fueron introdu­ cidos los primeros esclavos en la hacienda de Japio. Parece que los trabajos de la hacienda empezaron a rea­ lizarlos esclavos negros, cuando se construyó el primer trapiche de mieles en el siglo XVII. El oficio del tra­ piche jurídicamente estaba establecido para los escla­ vos; además, con el acelerado descanso de la población

aborigen americana durante el siglo XVI, surgió

la nece

sidad de mano deobra esclava.

para el periodo en que Japio fue propiedad de los je­ suítas, laboraban allí siete esclavos negros, entre gran des y pequeños. (Pacheco, 1959: 78). Este número aumen­ tó considerablemente hacia lás últimas décadas del si­ glo XVIII, cuando Japio pasó a ser una de. las haciendas de la familia Arboleda. Esta familia con fuertes ingre­ sos monetarios procedentes de sus minas, básicamente, pudo adquirir gran cantidad de esclavos, no sólo para que les trabajaran en sus minas, sino también en sus haciendas de trapiche y ganaderas.

La familia Arboleda fue una de las principales familias esclavistas de la antigua gobernación de Popayán. 1-Ia- milton refiere que en la segunda década del siglo pasa­ do, José Rafael Arboleda Arroyo, propietario de Japic,

"afirmaba tener entonces en sus fincas del Valle del Caucafy en el Chocó 800 esclavos, cuya mayor parte tra­ bajaban en el lavado del polvo de oro". (1955 : 64). Sergio Arboleda, hijo del anterior y por lo tanto here­ dero de "Japio, tuvo en esta hacienda 56 esclavos (29 hombres y 27 mujeres), quienes tenían un avalúo de 7.585 pesos en el año de 1851. Cantidad considerable porque equivalía a un 26% del avalúo total de la hacien da, (según el inventario aválúo de 1851, el valor total de Japio sumó la cantidad de 29.515 pesos). (A.C.C.)

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Sergio Arboleda se vio obligado a dar libertad a sus esclavos. En su libro de cueit as habla de cómo en el año de 1851 quedaron manumisos los siguientes esclavos: menores de 18 años, 37 hombres y 32 mujeres; menores de 7años, 13 hombres y 10 mujeres; e hijos de mujeres li­ bertas* 13 hombres y 12 mujeres. En otro documento que Sergio Arboleda tituló "Memorial para mis hijos" (mayo 1 de 1885, A.C.C.), dice que el valor de sus esclavos a los que el gobierno dio libertad en el año de 1851, fue de 24.000 fuertes, M... dándome en pago billetes por valor nominal de 10.000, que no- se vendieron nunca a más de 14%, y que al fin fue preciso cambiar por bo­ nos del 3% de los que expidió Mosquera, y que valían ásenos todavía...". (A.C.C.)

68 La manumisión de los esclavos no hay que tomarla simple­ mente como un acto político, sino que básicamente trajo consecuencias económicas y sociales de más trascendencia. Las haciendas como Japio, desde tiepos Coloniales basaron su producción en el trabajo de los negros esclavos, y al quedar libertos, entraron en un período de inestabilidad

laboral, al no tener una mano de obra asegurada, o sea adscrita a la tierra. Así como lo manifiesta Sergio Arbo­ leda en varias cartas, y también sus hijos Alonso y Enri­ que, encargados por su padre para administrar sus propie - dades, uno de los principales problemas que tuvieron en

sus haciendas, fue conseguir quien les trabajara. El sis­ tema que los Arboledas aplicaron después de la liberación de los esclavos fue el de terraje, o sea ceder a una fa­ milia de negros libertos una parcela para que viviera en ella y tuviera donde sembrar algunos frutos de abasteci­ miento doméstico. La familia de terrajeros tenía que pa­ garle al hacendado en dinero o sino en trabajo en los terrenos de la hacienda.

Para arreglar el pago de los terrajes Japio quedó dividi­ da en las siguientes veredadas: Sillero, Los Pajonales, La Cuelga y la Quebrada. En 1871 Sergio Arboleda dio la siguiente instrucción al mayordomo de Japio:"Todos los que habitan tanto en las tierras de Japio como en las de Quintero deben pagar terraje, dividido en dos contados,

la mitad en junio y la mitac} en diciembre? y cada uno de­ be otorgar un documento en los términos,del modelo que

se acompaña..." (A.C.C.)

No todos los negros libertos aceptaron la condición de terrajeros o jornaleros, sino que algunos prefirieron la condición de campesinos independientes, establecién­ dose en las riberas del río Palo.

Mateo Mina en su libro ‘‘Esclavitud y Libertad en el Valle del Río Cauca", analiza los conflictos sociales regiona­

les entre hacendados y negros libres, desde finales del siglo pasado. Si a esta situación social le añadimos la ausencia de un capital en manos de la familia Arboleda, se comprenderá el por qué ciertas fáttiilias de hacendados como la de los Arboleda, terminaron vendiendo sus hacien­ das a nuevas familias que hablan acumulado un capital en

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actividades comerciales. Es el final de las haciendas de trapiche esclavistas, y el comienzo de la producción agropecuaria con una nueva tecnología industrial,"y con una mano de obra asalariada, que por las nuevas condi­ ciones socioeconómicas le quedó muy difícil sostenerse como campesinos independientes.

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INDICE DE ILUSTRACIONES

MAPA No. X.s Ubicación aproximada de la extensión te­ rritorial de la hacienda de Japio en los siglos XVIII y XIX. Croquis tomado del. mapa del Valle del Cauca de la Secretarla de Obras Públicas del Departamento, Cali,

1973 (escala : 1. 250.000).

MAPA No. 2.: Plano de la hacienda de Japio pertenecien­ te al inventario de 1871, archivo de la familia Arboleda. (A.C.C.).

MAPA No. 3.: Ubica los principales sitios de Quilichao, Quinamayó y Japio, en el año de 1762 (A.H* N., Mapoteca No. 4, 372-A (V.C.149).

MAPA No. 4.: Ubica los principales sitios de Quilichao, marzo 22 de 1*803. (A.H. N., Mapoteca, No.4, ' 373-A (V.C. 364).