C. Análisis de las muestras
10. Pintura Rosada
La única muestra que exhibe la característica es Pubenza con un 1.35%. Como esta es la única colección que tiene pintura rosada, no existen diferencias intrasitio en las demás muestras. Ni las de Tunja, ni las de Duitama, Zipaquirá o Mosquera exhiben la característica, y por tanto, son idénticas entre sí. Por otra parte, se logró determinar que el porcentaje de pintura rosada de Pubenza es un outlier. Ya que Pubenza tiene el 1.35% de la característica y cualquier valor que supere el 0% de aparición es definido como un dato extremo, para el cálculo del promedio general el porcentaje de dicha colección debe dejarse a un lado. Teniendo esto en cuenta, el promedio general es de 0%, lo que permite asegurar que en promedio la pintura rosada no aparece en las colecciones, y que al lado de la pintura blanca y naranja es una de las características decorativas más infrecuentes.
Pubenza es, a la vez, la colección más tardía y más meridional. Por consiguiente, podría sugerirse que la pintura rosada es reciente y propia del sur, aunque por las pequeñas proporciones que se manejan, debe considerarse toda relación con cautela.
11. Hachurado (Figura 33)
Tunja I es la muestra que tiene la mayor proporción de la característica, exhibiéndola en un 6%. A una distancia considerable se encuentra la colección de Pubenza con el 2.7%, y las demás 9 -es decir el 81.82% de las colecciones- con valores inferiores al 0.7%. Por lo tanto, se puede afirmar que el hachurado es una característica poco frecuente, y que a excepción de Tunja I donde el porcentaje es algo más alto aunque también pequeño, 10 de las 11 muestras no tienen la característica en más del 3%.
Al tener porcentajes pequeños, la mayoría de las variaciones intrasitio son mínimas también. Por eso, la diferencia entre las colecciones de Duitama es de 0.12%, entre las de Zipaquirá de 0.05% y entre las de Mosquera de 0.62%, ninguna superando el 1% de distinción. Claramente las más disímiles son las colecciones de Tunja donde Tunja I tiene un 6% mientras que Tunja II un 0.24%, creando una distinción del 5.76%.
Aún sabiendo de antemano que el hachurado es una característica poco frecuente, se calculó el promedio general de aparición para todas las colecciones. Sumando el total
de los porcentajes y dividiéndolo por las 11 muestras, se obtuvo un promedio general de 0.96%. Sin embargo, tal como ya se había mencionado, las proporciones de Tunja I y de Pubenza son significativamente más altas que las demás. Asimismo, como ambas tienen más del 1.86% de la característica presente, sus valores se consideran como datos extremos. Por lo tanto, para no distorsionar el valor real del promedio, las proporciones de Tunja I y de Pubenza se excluyeron del cálculo y se obtuvo de nuevo la cifra. Así se llegó a un nuevo valor de 0.22% lo que indica con la mayor precisión posible, la poca presencia de la característica hachurado en general para todas las colecciones.
Por otro lado, a pesar del bajo promedio general de aparición del hachurado en las colecciones, se quiso averiguar si la distribución de las muestras en la gráfica guarda alguna relación con el orden geográfico de las mismas. Se logró determinar que no existe una correlación clara, ya que las dos colecciones con proporciones más altas de aparición de hachurado (Tunja I y Pubenza), se localizan en regiones del Altiplano muy apartadas entre sí. No es posible afirmar que entre más al norte o más al sur los porcentajes de hachurado en las muestras aumenten o disminuyan significativamente. Es más, sitios muy cercanos entre sí son bastante distintos, mientras que lugares distantes tienen proporciones similares. Sin embargo, los porcentajes son en general tan bajos, que cualquier tipo de relación es tentativa y por lo tanto se debe analizar con precaución.
No obstante, la relación entre la distribución de las proporciones de las colecciones y el orden cronológico parece ser más sugestiva. Así, se puede determinar que Tunja I y Pubenza son a la vez las dos colecciones con proporciones de hachurado más altas, y las dos con dataciones más recientes. Además se puede observar que en contraste con las muestras tardías, la de Zipaquirá I tiene un porcentaje significativamente más bajo; mientras que las primeras dos oscilan entre el 2.7% y el 5.97%, la colección de Zipaquirá I no supera el 0.33%. Por lo tanto, se puede sugerir que el hachurado es una característica decorativa más frecuente en colecciones tardías que en tempranas.
12. Protuberancia Modelada (Figura 34)
La colección de Tunja I es la que tiene la mayor proporción, exhibiendo esta característica en un 6.97%. Luego, le sigue Pubenza con un 4.73%, y bastante más lejos Madrid con un 1.79%. A excepción de las dos primeras colecciones, en general la
protuberancia modelada es una característica poco frecuente: 8 de las 11 muestras, es decir el 72.73%, tienen la característica en menos de un 0.6%. Incluso, el 36.37% (es decir 4 de las 11) no cuentan con la protuberancia modelada como decoración.
Exceptuando las colecciones de Tunja que difieren entre sí por un 6.97%, las demás distinciones intrasitio son relativamente pequeñas. Por ejemplo, las colecciones de Duitama, las segundas más distintas, se distancian por un 0.6% seguidas por las de Zipaquirá que difieren en un 0.33%. Por último se encuentran las colecciones de Mosquera, las dos con menor variación intrasitio, que sólo difieren entre sí por un 0.15%. Vale la pena resaltar que como había ocurrido en numerosas oportunidades, las colecciones de Mosquera vuelven a ser las menos diferentes entre sí, y las de Tunja las que exhiben mayor variabilidad intrasitio.
Para el caso de la protuberancia modelada también se calculó el promedio general de la característica para todas las colecciones, que es de 1.36%. Sin embargo, como ya se había mencionado, las muestras de Tunja I y de Pubenza difieren bastante de las demás; y por superar el 4.49% se consideran datos extremos. Por lo tanto, dejando a un lado las cifras de estos outliers, el nuevo promedio recalculado es de 0.36%. De esta manera se pone de manifiesto que al igual que la gran mayoría de las características, la protuberancia modelada es bastante infrecuente y aparece generalmente en bajas proporciones en todas las muestras.
Por otro lado, analizando la relación entre la distribución de las colecciones en la gráfica y el orden geográfico de las mismas, se logró determinar que la correlación entre los dos no es clara. Así, las colecciones con mayor proporción (Tunja I, Pubenza y Madrid) se encuentran totalmente dispersas; igualmente las que no tienen la característica (Tunja II, Zipaquirá II, Duitama I y Mosquera I) no se agrupan en ninguna región. No hay aumento o disminución gradual del porcentaje de la característica en relación con su ubicación geográfica, ni existen zonas del Altiplano que compartan un promedio particular. Por lo tanto, la correlación entre geografía y porcentaje de protuberancia modelada en la muestra no es más que irregular.
Por último, se analizó si las proporciones de aparición de la característica se relacionan con la cronología de las colecciones. Se pudo establecer que, de nuevo, las muestras de Tunja I y Pubenza son a la vez las que mayor proporción de protuberancia modelada tienen y las que cuentan con las dataciones más recientes. Además, la colección de Zipaquirá I, es decir la muestra con la fecha más temprana, es también la
que más se distingue de estas dos (a excepción de las que están en 0). Así, mientras las dos colecciones con mayores proporciones son las más tardías, la muestra con fecha temprana tiene un porcentaje muy pequeño de protuberancia modelada.
13. Pintura Roja (Figura 35)
La colección que tiene el mayor porcentaje de dicha característica es Madrid con un 56.87%. A esta colección le sigue la de Tunja I con un 29.35%, y un poco más atrás la de Zipaquirá I con un 12.33%. A pesar de que 8 de las 11 colecciones, es decir un 72.73%, no tienen más del 4.6% de cerámica con pintura roja, sin duda ésta es una característica relativamente frecuente. Vale la pena resaltar que al lado de la incisión, la pintura roja es una de las características más comunes y encontradas en mayor proporción. Por ejemplo, la colección de Madrid tiene más de la mitad de sus fragmentos pintados de rojo, lo que sin duda supera a cualquiera de los porcentajes hasta ahora reportados (incluyendo los de la incisión). Además, aunque algunas colecciones la exhiben en proporciones bajas -como es el caso de Duitama II-, todas tienen la característica presente. Por lo tanto, se puede asegurar que aunque la mayor proporción se concentra en tres colecciones, la pintura roja existe en todas las demás.
Al tener tal rango de diferenciación en las proporciones de esta decoración, la distinción intrasitio es variable también. Así, por ejemplo, las colecciones de Tunja difieren ampliamente teniendo Tunja I un 29.35% mientras que Tunja II sólo un 2.55% de esta decoración. Otras dos muestras bastante diferentes entre sí son las de Zipaquirá, que exhiben un 7.72% de distinción. En contraste, las colecciones de Duitama son bastante similares, con una diferencia de 0.94%, y aún más homogéneas las de Mosquera con un 0.88% de separación. Por lo tanto, se puede concluir, como se ha venido mostrando recurrentemente, que las colecciones de Tunja son las que cuentan con la mayor variabilidad intrasitio seguidas por las de Zipaquirá. Mientras que las de Duitama e incluso más las de Mosquera se parecen bastante entre sí.
Conociendo que la pintura roja presenta porcentajes nunca antes registrados para otra característica, se calculó el promedio general de aparición, para verificar realmente qué tan frecuente es. Como era de esperarse, el promedio obtenido de 10.64% resultó ser bastante alto, incluso el segundo más elevado luego de la incisión. Sin embargo, los porcentajes de Madrid y Tunja I por ser significativamente más altos, es decir, por superar
el 28.81% de aparición, se consideran como datos extremos. Por lo tanto, dejando de lado los porcentajes de estos dos outliers, se recalculó el promedio dando como resultado uno notablemente más bajo de 3.42%. Así, se hace evidente que aunque algunas colecciones tengan grandes proporciones de esta decoración, en general la característica aparece en un promedio relativamente bajo de 3.42%. Aunque es significativamente más pequeño, cabe añadir que en relación a los promedios generales de las demás características, es una cifra relativamente alta y por lo tanto bastante significativa.
Por otra parte, al observar que existe un grupo definido de colecciones claramente diferenciadas del resto -Madrid, Tunja I y Zipaquirá I-, se quiere verificar si la distribución de las proporciones tiene relación con la ubicación geográfica. Se logró determinar que aunque ninguna de las tres colecciones con mayores porcentajes se encuentran en el extremo sur o norte del Altiplano, en relación a las demás colecciones hacen parte del grupo de la mitad entre Pubenza, Duitama e Iza. Sin embargo, estos sitios son bastante lejanos entre sí, especialmente Tunja en comparación al resto. Además, teniendo una variabilidad tan grande entre las muestras de Tunja y de Zipaquirá, la relación resulta confusa. Asimismo, las colecciones donde aparece en menor proporción la pintura roja también vienen de sitios bastante dispersos (Pubenza con 1.35% e Iza con 1.57%), y es difícil encontrar una relación entre éstos y su ubicación en el mapa.
De igual forma, la relación entre los porcentajes de pintura roja y la cronología es bastante irregular. Por ejemplo, Pubenza y Tunja I las dos colecciones con fechas más tardías, tienen porcentajes marcadamente diferentes (1.35% y 29.35% respectivamente). Además, la colección con la fecha temprana, Zipaquirá I, está en el medio entre las dos muestras recientes con un 12.33%. Así las cosas, parece ser que no existe ninguna relación entre qué tan temprana o tardía es la colección con el porcentaje de pintura roja que exhibe. Al contrario, las fechas y la proporción de la característica no tienen ningún tipo de asociación.
14. Canal (Figura 36)
La colección que tiene el mayor porcentaje de canal es Madrid en un 6.59%. Un poco más atrás le sigue la colección de Duitama II con un 4.33%, y luego la de Zipaquirá I que exhibe esta característica en un 3.67%. Vale la pena resaltar que aunque ninguna
muestra tiene un porcentaje distintivamente más alto que los demás, esta característica está presente en todas las colecciones. Así, aunque en una relativa modesta proporción, el canal es una característica común y frecuente. Sin embargo, cabe añadir que 10 de las 11 colecciones, es decir el 90.9% de ellas está por debajo del 4.3% y que incluso, 6 de ellas no superan el 1.5% de aparición.
Dados los porcentajes relativamente bajos para esta característica ninguna de las diferencias intrasitio supera el 4%. Así, las dos colecciones más diferentes son las de Duitama que se distinguen entre sí por un 3.88%. Luego las segundas más distintas son las dos colecciones de Tunja separadas por un 1.07%, seguidas por las de Zipaquirá que se diferencian en un 0.98%. Por último, las colecciones más similares son las de Mosquera que se distinguen entre sí por un 0.79%.
A diferencia de lo que ocurría en algunos análisis anteriores, para el caso de los canales no existen datos extremos. Por lo tanto se calculó el promedio teniendo en cuenta cada una de las muestras, obteniendo así, que el canal aparece en promedio en un 2.27%. Esto quiere decir, tal como se aseguraba con anterioridad, que aunque el canal está en todas las muestras no lo hace en alta proporción. Por el contrario, su porcentaje promedio es bastante bajo, aunque en relación a los demás promedios es el quinto más elevado.
Como es frecuente, la relación entre la dispersión de las colecciones en la gráfica y el orden geográfico de las mismas es poco clara. Así, el orden de la mayor a la menor proporción no coincide con la ubicación geográfica de las muestras. Por ejemplo, el mayor porcentaje se encuentra en Madrid, luego le sigue Duitama II, y después las dos colecciones de Zipaquirá; distribución que poco se relaciona con el orden geográfico. Además colecciones provenientes de sitios muy lejanos como Pubenza y Duitama I tienen porcentajes mucho más parecidos (0.68% y 0.46%) que aquellos entre sitios cercanos entre sí como Madrid y Mosquera II (6.59% y 2.09%).
Por último la relación entre los porcentajes de canal y la cronología de las colecciones es un poco más sugerente. Sin embargo, debe tenerse en mente que los porcentajes son tan pequeños, que las conclusiones derivadas deben analizarse con precaución. Se logró determinar que a pesar de que las tres colecciones que tienen fechas no se distinguen sustancialmente entre sí, las dos más tardías se parecen más entre ellas que en relación a la temprana. Por eso, las muestras de Tunja I y Pubenza separadas por un 0.82% se asemejan más que entre sí que en relación a Zipaquirá I que
tiene un 3.67% de canales en la colección. Así, la muestra más antigua -Zipaquirá I- es la que tiene mayor proporción de canales, la segunda más antigua -Tunja I- tiene el porcentaje intermedio, y la más reciente -Pubenza- es la que tiene la menor proporción. Parece ser entonces que el canal como característica decorativa es temprano y su frecuencia gradualmente disminuye entre más reciente es la colección.
15. Muescas (Figura 37)
Madrid es la colección que tiene el mayor porcentaje de esta característica (26.95%). Esta muestra se separa ampliamente del resto ya que la que le sigue -Zipaquirá I- tiene muescas sólo en un 13.33%. Luego, a una distancia considerable se ubica Pubenza que tiene muescas en un 8.11%. Además, 8 de las 11 colecciones, es decir el 72.73% de ellas están por debajo del 4.2%, y aunque la mayoría no exhiben la característica en una gran proporción, todas las muestras la tienen. Además, vale la pena añadir que fuera de la pintura roja y la incisión, ésta es de las pocas características que sobrepasa el 25% en alguna colección. Llama la atención entonces el alto porcentaje registrado en Madrid e incluso el de Zipaquirá I ya que en comparación con todas las demás proporciones de las diferentes características, es inusualmente alto.
Al igual que en los casos donde aparecen proporciones de características significativamente altas, las diferencias intrasitio son bastante variables. Así, por ejemplo, entre Tunja I y Tunja II existe una diferencia de 3.08%, mientras que entre las colecciones de Zipaquirá la distinción es de 9.10%. Sin duda las colecciones de Duitama y Mosquera son mucho más similares ya que ninguna supera la diferencia del 1% (0.68% y 0.62% respectivamente). Así, se puede concluir que las colecciones con mayor variabilidad intrasitio son las de Zipaquirá seguidas por las de Tunja. Muy apartadas de éstas se encuentran luego las de Duitama, y por último, las de Mosquera que son bastante similares entre sí.
Como era de esperarse a partir de los altos porcentajes obtenidos, el promedio general de aparición de muescas, 5.92%, es relativamente alto también. En relación a los demás promedios (recordando que ninguno ha sobrepasado el 20% y que el 70.6% de las características presentan promedios que no superan el 1.5%), uno de 5.92% para una característica en general resulta significativo. Sin embargo, como ya se había mencionado, el porcentaje de muescas de la colección de Madrid es mucho más elevado
que el de las demás muestras. Además, por superar ampliamente el 18.10%, el porcentaje de esta colección es considerado como un dato extremo. Por lo tanto, se volvió a calcular el promedio, ahora excluyendo la proporción de muescas de Madrid, lo que dio un resultado de 3.82%. De esta forma, se evidencia que aunque algunos sitios tienen muescas en grandes proporciones, esto no es lo más común. Incluso, de acuerdo con el promedio general de aparición de la característica, se hace evidente que aunque en relación a los demás promedios éste sea relativamente alto, por sí solo sigue siendo menor.
Por otro lado, se quiso establecer si la dispersión de los porcentajes tiene alguna relación con el orden geográfico de las colecciones. Se pudo determinar que ni el aumento o la disminución de la característica se relacionan con la ubicación geográfica de la colección. Así, el orden de la mayor a la menor proporción no coincide de ninguna forma con la distribución geográfica de las muestras. Además, no existen regiones cercanas donde se ubiquen porcentajes de muescas similares; por el contrario sitios muy lejanos entre sí tienen proporciones más similares que colecciones que están muy cerca (como es el caso de Duitama II y Mosquera II).
La relación entre la dispersión de las muestras y la cronología resulta igualmente difícil de establecer. Así, aunque Zipaquirá I tiene el mayor porcentaje de las tres colecciones con fecha, y Tunja I el menor, la muestra de Pubenza se encuentra entre las dos. Por lo tanto, no se logra distinguir ninguna asociación entre fechas tardías o tempranas con un determinado porcentaje de muescas. Colecciones con fechas recientes como las de Tunja I y Pubenza son tan distintas entre sí como Zipaquirá I y Pubenza tan separadas en el tiempo. Por lo tanto, la relación entre cronología y proporción de muescas es bastante irregular.
16. Escobillado (Figura 38)
La colección que tiene el porcentaje más alto de la característica es Duitama II con un 10.23%. A una gran distancia le sigue la muestra de Tunja I con un 3.98%, y luego Iza con 1.57% que por primera vez aparece entre las tres colecciones con mayor proporción de alguna característica. A pesar de que la muestra de Duitama II tiene un porcentaje considerablemente alto, en general el escobillado no es una característica frecuente. Así, por ejemplo, 9 de las 11 colecciones, es decir el 81.82% de ellas no superan el 1.6% de
escobillado en su colección. Además, 6 de las 11 muestras no tienen esta característica, haciendo que más de la mitad de las colecciones estén en 0.