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Plaguicidas y los seres vivos Nancy Fernandez, Ercilia Pujol, Eduardo Maher

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rales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluidas las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja no exceda de seis metros” (Benza- quén, 2008, p:1). Los humedales brindan importantes benefi cios para la humanidad, tales como abastecimiento y purifi cación de agua, amortiguación de inundaciones, reposición de aguas subterráneas, hábitat para la biodiversidad y oportunidades de recreación y turismo.

Las arroceras son un tipo particular de humedal. Funcionan como humedales ar- tifi ciales, brindando hábitat de alimentación y refugio a numerosas especies de aves acuáticas. Son agroecosistemas ricos en recursos para una gran gama de especies residentes y migratorias, ofreciendo alimento aún en épocas de sequía.

Durante los últimos 25 años, el arroz se ha convertido poco a poco en un ali- mento de primera necesidad entre los consumidores de la América Latina tropical. Según un informe de la FAO (da Silva, 2000), el consumo per cápita de arroz pasó de 10 kg/año en la década de 1920 a casi 30 kg/año en los noventa. Brasil es el país que registra el mayor consumo (50 Kg./ha./año), mientras que en Argentina, el consu- mo anual de arroz es muy estable: 5-6 kilos por habitante al año (Pantanelli, 2007)

Considerando la producción de arroz en los países del Cono Sur, la FAO esta- blece un ranking (Tabla 1) para el año 2009, siendo Brasil el país con mayor área cosechada, aunque no el de más alto rendimiento por Ha.

TABLA 1. Producción de Arroz en países del Cono Sur (adaptado de FAOSTAT, 2011)

País Área cosechada

(ha) Producción (Toneladas) Rendimiento (Ton/ha) Brasil 2.887.651 12.604.782 4,3 Argentina 193.800 1.334.155 6,8 Bolivia 180.109 395.651 2,1 Uruguay 168.700 1.287.200 7,6 Paraguay 51.700 219.800 4,2

Por otro lado, el cultivo de arroz bajo condiciones inundadas es utilizado por mu- chas especies de aves acuáticas, funcionando como un humedal artifi cial que brinda hábitat para alimento, refugio, descanso y/o reproducción (Blanco et al., 2006). De-

bido a la reducción de los humedales naturales, algunas especies dependen de las arroceras como una alternativa de hábitat durante la migración y la temporada no reproductiva.

Entre las especies animales, las aves son excelentes indicadoras de calidad am- biental, debido a que por su gran movilidad, y su variedad de comportamientos y hábitos alimentarios, rara vez quedarán excluidas de situaciones de riesgo ambien- tal (Zaccagnini et al., 2007). Muchas especies de aves que se alimentan de semillas e insectos plagas de los cultivos están particularmente expuestas a los plaguicidas.

Las aves playeras, grupo informal que comprende playeros, chorlitos y especies afi nes, se encuentran principalmente a lo largo de las playas, tanto costeras como continentales. Muchas de estas especies son migratorias. Entre las más llamativas se encuentra el playero rojizo (Calidris canutus), que realiza una de las más extensas migraciones registradas. Nidifi ca en el Ártico canadiense y migra hacia las costas del sur de la Patagonia, donde pasa la temporada no reproductiva. Sus viajes de ida y vuelta implican vuelos sin interrupciones entre los sitios donde se detienen para alimentarse, separados por distancias que varían entre 2000 y 8000 km. (Hernán- dez et al., 2004).

Lamentablemente, tal como indica Duncan (2008), el Playero Rojizo (Calidris canutus) ha sufrido una disminución de la población de diez veces en los últimos 20 años.

Unas de las principales amenazas para estos magnífi cos y resistentes voladores, podría ser el uso de plaguicidas con un eventual impacto negativo sobre las pobla- ciones, especialmente para aquellas especies cuya presencia en el humedal coincide con la época de aplicación de herbicidas e insecticidas (de la Balze y Blanco, 2008). En los últimos años, como ha ocurrido con otros cultivos, en los campos de arroz se ha producido un importante aumento en el uso de agroquímicos. En la Argen- tina, los plaguicidas más comunes utilizados en arroz son carbofurán, mancozeb, endosulfán, metamidofós y varios piretroides (Bernardos y Zaccagnini, 2008). Sin embargo, un estudio realizado por Blanco et al. (2006), permitió identifi car rastros de clorpirifós, malatión y monocrotofós, plaguicidas cuyo uso está restringido o to- talmente prohibido en nuestro país (ver Tabla 2).

Tabla 2, Agroquímicos usados en el cultivo de arroz (últimos 10 años) en Argentina. Herbicidas no selectivos (HNS) y selectivos (HS), insecticidas (IN) (Adaptado de Blanco et al.; 2006).

Tipo Principio activo Nombre Comercial Grupo Químico Toxicidad

HNS Glifosato Round-up y otros Glicina substituida IV

HS Clomazona Command, Gramit Isoxazolidinona II III

HS Quinclorac Facet Acido quinolinocarboxílico III

HS Propanil Stam, Pilon Anilida II, III

HS Bentazón Basagran Benzotiazinona III

HS Molinate S/d Tiocarbamato II

IN Carbofurán Furadán y otros Carbamato I

I= Extremadamente tóxico, II=Altamente tóxico, III= Medianamente tóxico y IV= poco tóxico

La comercialización de monocrotofós está prohibida en la Argentina desde el año 1999 por su grado de peligrosidad, y se ha identifi cado al clorpirifós como el agente causal de mortandad de al menos 20 especies de aves, dos de peces y varios mamíferos en áreas de arroceras.

A partir de las dosis de aplicación recomendadas para arroceras, que oscilan entre 0,01 y 0,88 kg/ha (ver Tabla 3), es posible establecer cuál es el riesgo de mor- tandad generados por los principios activos autorizados. El menor riesgo de mortan- dad de aves corresponde a los piretroides, mientras que los que generan mayores riesgos son carbamato y carbofurán.

Tabla 3. Riesgos de mortandad aguda de aves asociados a los plaguicidas más comúnmente utilizados en el cultivo de arroz en la Argentina

Principio Activo Dosis recomendada (Kg/ha o l/ha) Riesgo Asociado

Mínima Máxima Mínimo Máximo

Carbofurán 7,5 10 0,82 0,88

Mancozab 4 0,01

Metamidofós 0,5 0,29

Piretroides < 0,01

Como se puede observar en la Tabla 3, metamidofós y carbofurán, pertenecien- tes a los grupos de organofosforados y carbamatos, respectivamente, representan un riesgo muy alto de mortandad de aves (mayor que 0,3). El riesgo asociado al uso de mancozeb (fungicida) y piretroides, en cambio, es muy bajo; sin embargo, ambos generan un riesgo de mortandad para organismos acuáticos muy alto (ubicados en el puesto 10 y 35, respectivamente, entre los más tóxicos de un total de 235 pro- ductos evaluados). A su vez, dentro de este ranking de toxicidad para organismos acuáticos, el metamidofós y el carbofurán se encuentran dentro de los 15 productos más tóxicos (Bernardos y Zaccagnini, 2008).

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