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Plan de Desarrollo de Bogotá: Bogotá Mejor Para Todos (2016-2020)

CAPÍTULO 4. LAS DINÁMICAS URBANAS EN EL SISTEMA DE CIUDADES

4.2 El potencial de desarrollo perdido

4.2.1 Plan de Desarrollo de Bogotá: Bogotá Mejor Para Todos (2016-2020)

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“Bogotá Mejor para Todos”. Este documento se configura como la hoja de ruta de la administración distrital para las acciones y políticas públicas que deben ser implementadas en la ciudad, a la vez que define las prioridades, proyecciones y expectativas de la administración respecto a las diversas temáticas evidenciadas en el territorio.

El Plan de Desarrollo “Bogotá Mejor Para Todos” definió como objetivo

(…) propiciar el desarrollo pleno del potencial de los habitantes de la ciudad, para alcanzar la felicidad de todos en su condición de individuos, miembros de una familia y de la sociedad. Se trata de aprovechar el momento histórico de reorientar el desarrollo de la ciudad, teniendo en cuenta que enfrentamos tal vez la última oportunidad de transformar la dinámica de crecimiento de Bogotá para hacerla una ciudad distinta y mejor. Así se recuperará la autoestima ciudadana y la ciudad se transformará en un escenario para incrementar el bienestar de sus habitantes y será reflejo de la confianza ciudadana en la capacidad de ser mejores y vivir mejor (Alcaldía Mayor de Bogotá, 2016, pág. 31).

Es así como se definen las prioridades para la administración distrital en la reorientación de la ciudad, bajo la dinámica de expansión territorial e integración regional actual, con la finalidad de propiciar por la construcción de una ciudad con un entorno amable, sostenible y confiable para sus habitantes, a través de la construcción de una mejor ciudadanía. Así mismo, y teniendo como eje central la sostenibilidad, el Plan de Desarrollo de Bogotá (PDB) se enmarca en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), procurando por una planificación integral entre la ciudad, el entorno y la comunidad.

A lo largo del PDB se identifican dos aspectos claves para el desarrollo de la ciudad. El primero relacionado con la importancia de fomentar la construcción de ciudadanía a través del ejercicio de derechos y la inclusión social, con el objetivo de garantizar el reconocimiento de los diferentes grupos sociales, sus derechos y su representación en los diversos espacios sociales de decisión y participación. El segundo relacionado con la proyección de la capital como referente nacional e internacional de prácticas ambientales sostenibles, ejercicios participativos e incluyentes para la ciudadanía, y el desarrollo de actividades económicas y productivas que logren potencializar a la ciudad y posicionarla como la dinamizadora de la económica regional y nacional. Es justamente este último aspecto el que llama la atención en relación con la proyección de la ciudad y su incidencia en el desarrollo regional. La visión de ciudad-región está presente a lo largo del documento, y ha sido definida como un

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(…) desafío para la Administración Distrital [para] formular instrumentos de gestión territorial que reconocen las dinámicas urbanas, económicas y sociales, así como contar con herramientas de gobierno y gestión pública que permitan a Bogotá liderar el desarrollo de la ciudad región y atender su déficit de vivienda con hábitat de calidad (Alcaldía Mayor de Bogotá, 2016, pág. 195).

En el Eje Transversal Nuevo Ordenamiento Territorial se señala la importancia de

establecer para la ciudad una norma urbana que regule su crecimiento de manera que incorpore los principios de democracia urbana. Para ello, la administración distrital priorizó algunas de las temáticas de ordenamiento territorial que le permitirán posicionar a la ciudad de Bogotá como referente regional y nacional de integración y planificación. Así se estipula en el PDB, al afirmar que

La planeación del ordenamiento territorial de la ciudad requiere instrumentos con visión de largo plazo que favorezcan un desarrollo económico y social y la competitividad, y que hagan de Bogotá un referente mundial. En este sentido, no pueden existir actuaciones urbanísticas atomizadas en el territorio ya que dificultan la concreción de este propósito en términos de eficiencia, inclusión y sostenibilidad.

Actualmente las acciones urbanísticas y los instrumentos de planificación, gestión y financiación no facilitan que los proyectos estructurantes de ciudad se conciban como proyectos urbanos integrales sino como intervenciones aisladas. Las acciones urbanísticas en los sectores de mejoramiento integral, sobre todo en los bordes urbano – rurales, son insuficientes debido a que se planean en pequeñas porciones del territorio que no llegan a impactar y por tanto a generar transformaciones de mayor escala (Alcaldía Mayor de Bogotá, 2016, pág. 345).

Es posible afirmar entonces que una de las principales proyecciones y objetivos de la ciudad en materia de planificación territorial y regional está asociado con el crecimiento urbano y las dinámicas de metropolización actuales. En primer lugar, se señala la importancia de adelantar el proceso de expedición del nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (POT) que sea acorde con la realidad de la ciudad y las dinámicas de expansión territorial y crecimiento poblacional actuales. Ahora bien, esto también supone una planificación territorial en el largo plazo, y dadas las dinámicas y el uso del suelo urbano y rural, una clara integración regional con los municipios conurbados.

En segundo lugar, la necesidad de fortalecer la inversión pública para la satisfacción de las principales necesidades identificadas por la ciudadanía en lo que respecta al acceso a bienes y servicios públicos, enfatizando en calidad y cobertura; los bienes de dotación pública disponibles para la ciudadanía; el uso del suelo según la necesidad y la vocación, bien sea para superar el déficit habitacional de la ciudad o bien sea para evitar el crecimiento hacia

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las barreras agropecuarias y la subutilización del suelo; el uso eficiente de los recursos naturales disponibles y la concordancia de la dinámica urbana con el ecosistema que la rodea; la expansión urbana ilegal; y la infraestructura vial requerida para facilitar la conexión con los municipios conurbados y el desarrollo de las actividades económicas y productivas que de forma articulada potencializan a la ciudad-región.

Y, en tercer lugar, el interés de consolidar a la ciudad de Bogotá como el epicentro económico, productivo y de desarrollo de conocimiento y capacidades de la región, incentivando la inversión local, la innovación, la competitividad local y regional, y el emprendimiento. Este aspecto es de especial relevancia puesto que se relaciona con la proyección de la ciudad, y con “(…) la planificación del desarrollo regional mediante una urbanización inclusiva y orientada al transporte sostenible y la potenciación de los vínculos económicos, sociales y ambientales positivos entre las zonas urbanas, periurbanas y rurales” (Alcaldía Mayor de Bogotá, 2016, pág. 354).

En el PDB se ha enfatizado en la importancia de pensar a la ciudad de Bogotá D. C. como el epicentro del desarrollo regional, bajo una dinámica de área metropolitana capaz de abordar de forma articulada y conjunta las principales problemáticas territoriales evidenciadas en la región. Así mismo, y con el objetivo de consolidarse como el referente nacional de esquemas de integración y planificación, se ha proyectado a la ciudad bajo las dinámicas de crecimiento poblacional y de expansión territorial actuales, impulsando entonces esquemas de cooperación entre la ciudad núcleo y sus municipios conurbados, bajo el liderazgo de la capital.

4.2.2 Plan de Desarrollo de Soacha: “Juntos Formando Ciudad” (2016-2019)