Los objetivos del plan terapéutico deben enfocarse a tranquilizar al paciente y conseguir un reposo adecuado, reducir la agresividad, conseguir que la persona afectada se alimente adecuadamente, normalizar actuaciones y personalidad y/o restablecer su estado físico, entre otros. Como actividades o intervenciones destacan: crear un ambiente sin exceso de estimulación, administración de fármacos prescritos, cumplir con el control médico y diagnóstico periódico, participar en terapias psicológicas y psiquiátricas de deshabituación, enseñar a recobrar los hábitos alimenticios, promover el diálogo y la reflexión en el consumidor para favorecer la expresión de sus pensamientos y sentimientos para el incremento de la autoestima. Entre los cuidados generales destacan:
• Procurar un ambiente tranquilo
• Informar o educar sobre el daño y los riesgos además de los beneficios de abandonar las drogas
• Potenciar logros
• Buscar motivaciones y apoyos en asociaciones • Fortalecer la voluntad y asertividad
• Detectar estados de ansiedad para la aplicación del tratamiento adecuado • Es importante la individualización del tratamiento
• Vigilar el sueño, alimentación, cambios de ánimo, aparición de infecciones (26) El tratamiento de elección para la conducta adictiva es la psicoterapia y sólo por indicación médica, el farmacológico, en cualquier caso, los tratamientos deben ser
individualizados puesto que una persona puede requerir un programa y medicación distinta a otra, aunque ambas consuman el mismo tipo de sustancia. (26)
El plan terapéutico depende de la severidad del caso, pero en la mayoría de los casos puede manejarse de manera ambulatoria, por lo que el plan terapéutico debe incluir:
Refuerzo comunitario o comunidad terapéutica: indicado en pacientes con dependencia grave, pobre control de impulsos, con historial de fracaso en tratamientos menos intensivos y con poco apoyo social.
Tratamiento cognitivo-conductual: es eficaz en el tratamiento de las conductas aditivas, la base del análisis funcional de la conducta adictiva, entrenamiento practico de habilidades para el reconocimiento y afrontamiento, solución de problemas, identificación y anticipación de situaciones de riesgo, habilidad para rechazar el consumo, control de procesos cognitivos relacionados con el consumo de droga, control y programación de actividades.
Prevención de recaídas: el tratamiento tiene dos componentes esenciales: el uso del análisis funcional del consumo y el entrenamiento en habilidades, el objetivo es que el paciente aprenda a anticipar y enfrentarse a las presiones y problemas que pueden conducir a una recaída.
Entrevista motivacional: este tipo de terapia está indicada en pacientes con abuso más no dependientes, es empleada para favorecer el inicio de un tratamiento para los programas de reducción del daño y para el favorecimiento de adherencia a otras modalidades psicoterapéuticas.
Terapia interpersonal: basado en la idea de que el problema de la droga emerge y se mantiene en un contexto de relaciones interpersonales.
Terapia psicoanalítica: se recomienda una vez que se ha conseguido abstinencia, en estados de recuperación para tratar rasgos de personalidad análogos, asociados o previos a la adicción. (27)
Intervención de enfermería
En casos del síndrome de abstinencia a las drogas la actuación de enfermería se dirige hacia:
• Soporte vital ABC • Canalización vía venosa
• Control de saturación de oxígeno • Toma de constantes
• Glucemia capilar
• Administración de antídoto de ser necesario (13)
La actuación de enfermería en torno a la dependencia de drogas y síndrome de abstinencia es muy importante y se basa en las siguientes funciones (28):
Obtención de muestras: se deberá informar al paciente los procedimientos y los motivos de los mismos para tratar de lograr cooperación. Las muestran incluyen test de embarazo, muestras de sangre y orina con el fin de controlar si el paciente sigue el programa o si por el contrario ha vuelto a consumir para tomar las medidas necesarias.
Constantes vitales: el personal de enfermería debe encargarse del control de tensión arterial, pulso, saturación de oxígeno y temperatura como control básico de salud de los mismos, además de supervisar los efectos adversos de los medicamentos empleados en el tratamiento o para poder controlar complicaciones propias de las sustancias psicotrópicas consumidas. Resulta importante además la toma del peso y de la talla para valorar el estado nutricional y evitar alteraciones.
Profilaxis y curas: en pacientes que han estado expuestos a las drogas es importante efectuar curaciones en caso de ser necesarias y además realizar profilaxis de infecciones a través de vacunación (VHB, VHA, DTP, gripe, neumococo).
Promoción de la salud: en este tipo de intervención se procurará el autocuidado, la autoestima y habilidades sociales para que cuando se reinserte en la sociedad hayan desarrollado habilidades. Por lo tanto, en la educación para la salud se tratarán los siguientes aspectos:
• Salud-enfermedad: se inculcará la adopción de estilos de vida saludables para alcanzar una mejor salud.
• Sustancia de abuso: este es un aspecto primordial, en él se concientizará al paciente sobre los efectos de las drogas, de las dependencias que se crean con su consumo y de los riesgos de vías de administración.
• Sexualidad: se procura fomentar conductas sexuales saludables para la prevención de enfermedades de transmisión sexual.
• Higiene: importancia de la higiene personal y su repercusión sobre la salud. Supervisión del proceso terapéutico: cada paciente deberá tener asignado un equipo de trabajo, constituido por un médico, enfermero/a, psicólogo, terapeuta ocupacional y trabajador social, todo este equipo con el finde que el paciente pueda acudir ante cualquier malestar o duda que se produzca para realizar un seguimiento del tratamiento y de su progreso.
Administración de fármacos: dependiendo del tipo de paciente se podrá incluir un tratamiento farmacológico en función de sus necesidades. Este debe ser estricto y amerita un registro para poder garantizar el bienestar del paciente.
Pese a lo expuesto, en muchos casos la falta de adhesión al tratamiento para las dependencias y el abandono del tratamiento implica un grave problema que debe ser solventado por parte de las instituciones de salud y de los profesionales encargados de los mismos. En relación a ello, aparece el término “alianza terapéutica” que hace referencia a la alianza que debe existir entre el paciente y el terapeuta en tres aspectos: objetivos a
hacen que el paciente logre una mayor adherencia al tratamiento ya que en definitiva es el paciente en que decide si cumplir o no con el régimen terapéutico o no, pero lograr la adhesión puede suponer que el paciente sobreviva a los efectos de las drogas o que suponga la muerte (28)
CONCLUSIONES PARCIALES
• El síndrome de abstinencia es la consecuencia derivada del consumo de sustancias psicoactivas como opiáceos, barbitúricos, benzodiacepinas, cocaína y alcohol, esta puede intensificar la conducta de avidez o apetencia de la droga, debido a la necesidad de evitar o aliviar las molestias ocasionadas por su privación.
• El síndrome de abstinencia implica manifestaciones físicas o corporales agudas o crónicas debidas al cese o interrupción de consumo de una sustancia que ocasiona malestar clínicamente significativo además del deterioro de la actividad laboral o social.
• El síndrome de abstinencia puede ser agudo, tardío o condicionado; el primero que se caracteriza porque los síntomas surgen inmediatamente al cese del consumo, el tardío se da pasado un tiempo y el condicionado ante ciertos estímulos del medio.
• Los criterios diagnósticos se basan en el cumplimiento de criterios como: evidencia de reciente suspensión de una sustancia capaz de producir dependencia, síntomas y signos propios de una droga y la no presencia de otras alteraciones de salud.