El Parque natural del turia es sin lugar a dudas el último gran pulmón del área metropolitana de la ciudad de Valencia y las comarcas de L’Horta y Camp de Turia por lo que su declaración como espacio natural protegido permitirá conservar los valores ambientales, histórico-culturales y educacionales de una zona altamente poblada e industrializada.
Este espacio natural tiene una superficie de 4.652 hectáreas, incluidas dentro de las 10.643 hectáreas afectadas por el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales, una longitud de 35 kilómetros y se extiende por los términos municipales de Valencia, Mislata, Quart de Poblet, Manises, Paterna, Riba-roja de Túria, San Antonio de Benageber, l’Eliana, Benaguasil, Llíria, Vilamarxant, Cheste y Pedralba .
Figura 40. Zona del PORN del Turia
Incluido dentro del ámbito orográfico del Sistema Ibérico y la llanura del río Turia permite el tránsito desde la llanura aluvial a un relieve de suaves ondulaciones atravesadas por barrancos que alivian el agua de escorrentía hacia el río Turia e introducen un componente de dinamismo paisajístico y diversidad biológica de gran importancia.
Situado al oeste de la ciudad de Valencia, siguiendo el curso del río Túria hacia su nacimiento, el Parque Natural del Turia presenta un paisaje formado por suaves lomas separadas por vaguadas y barranqueras vergentes al río, y coronadas por calcáreas lacustres. Próximo a la llanura aluvial del Turia, unos 6 Km antes de que ésta se abra al mar en la depresión litoral del Golfo de Valencia, el río se entalla varias decenas de metros en un glacis encostrado, lo que constituye un elemento topográfico de transición entre el llano costero y las sierras mesocenozoicas, formado sobre un sustrato terciario de facies marina.
La abundancia de agua y la aptitud de los suelos para la agricultura han favorecido el asentamiento de grupos humanos desde antiguo. No obstante, con anterioridad a la Edad del Bronce, las noticias se limitan a los yacimientos paleolíticos del Prat de Llíria y de la Cueva de los Murciélagos de Vilamarxant; al yacimiento mesolítico de la Cueva del Salto del Lobo de Pedralba y al Puntal sobre la Rambla Castellarda de Llíria, de cronología calcolítica.
Figura 41. Zona del PORN del Turia
El poblamiento de la Edad del Bronce es el mejor conocido en la zona destacando la ubicación de los asentamientos en pequeñas elevaciones junto al río, próximos a los cursos de agua, a las tierras de cultivo y a los pastos para el ganado. En general se trata de pequeñas aldeas campesinas entre las que destaca la Lloma de Betxí (Paterna) en la margen septentrional del Turia, yacimiento del Bronce Pleno en el que se vienen realizando campañas de excavación arqueológica desde los años 80 y que en la actualidad constituye la mejor representación del patrimonio arqueológico del Parque, dada la excelente conservación de sus restos arquitectónicos y la riqueza de su cultura material. Otros yacimientos de la Edad del Bronce son Despeñaperros (Paterna), Els Carassols (Riba-roja de Túria); L’Alteret, Ermita de Montiel y Llometa del Tio Figuetes (Benaguasil); El Gargao (Vilamarxant), y la Ladera sudoeste del Tossal de Sant Miquel, la Torreta y la Cova del Cavall (Llíria), algunos de los cuales fueron ocupados con posterioridad durante la Cultura Ibérica, sobre todo durante el Ibérico Pleno, siglos III-II a.C., caso de Despeñaperros, Llometa del Tio Figuetes o el propio Tossal de Sant Miquel, donde se ubica la conocida ciudad ibérica de Edeta.
La romanización de las tierras valencianas queda patente en la zona con la proliferación de villas romanas rústicas como las que se encuentran en el Barranc de Cano y en el de la Font, en el Barranquet de Sau, en Císcar, la Loma, Mas de Vélez y en varios puntos de la Vallesa de Mandor. Y en los restos de acueductos de la Séquia del Diable, Canyada de la Penya, y en los barrancos
fluvial le permite el control del paso a lo largo del río, vía natural de comunicación entre la costa y el interior.
De marcada funcionalidad militar y estructurado para la defensa y control del territorio, las excavaciones realizadas en los años 70 permitieron comprobar la existencia de estructuras constructivas en el interior del recinto y fijar su cronología entre mediados-finales del siglo VI y mediados del siglo VII. Una potente muralla de planta trapezoidal rodea al yacimiento, reforzada por torres cuadradas macizas y en su interior un gran edificio de planta rectangular.
En cuanto a la Villa Áulica visigótica de Pla de Nadal (Riba-roja de Túria), se encuentra al pie de la loma dels Carasols, sobre una ligera elevación de la llanura circundante. Los trabajos de excavación arqueológica se desarrollaron entre los años 1981 y 1989. En 1999 se iniciaron las obras de restauración y puesta en valor del yacimiento recientemente finalizadas. Los restos conservados forman parte de un complejo palacial, edificio de gran riqueza escultórico- arquitectónica, como muestran los frisos, capiteles, balaustres y elementos ornamentales; celosías circulares, cruces caladas y placas decorativas discoidales o trapezoidales. Entre los restos, un anagrama podría corresponder al nombre del fundador o propietario de esta magnífica quinta palaciega, personaje de origen germánico perteneciente a la sociedad hispanovisigoda del siglo VII.
Señalar como parte importante del reciente patrimonio histórico de la zona el conjunto de trincheras, fortines y protecciones antiaéreas, de la línea defensiva conocida como "La Inmediata", herencia de la guerra civil de 1936-1939, y que unia Sagunto con el polvorín de Riba-roja del Turia. Destacando los existentes en la Vallesa, València la Vella y Les Rodanes.
En otro orden de cosas, es de resaltar elementos relacionados con el aprovechamiento de los recursos hidráulicos, azudes, acueductos y otras arquitecturas del agua.
Además de la existencia de restos arqueológicos, es de destacar el yacimiento paleontológico de la Vallesa, del Mioceno marino, con más de sesenta especies determinadas de foraminíferos, moluscos y crustáceos.