Los seres humanos son animales fundamentalmente grupales que buscan su bienestar, más aún cuando se encuentran en un ambiente armónico, en el cual se vive en comunión. Para su supervivencia es preciso la autonomía y la confianza en sí mismos, aunque en el transcurso de sus vidas no se puede prescindir del apoyo y compañía de otros.
Por esto, uno de los aspectos primordiales para mejorar el desempeño tanto académico como el social de los estudiantes es la forma en la que ellos se adaptan al lugar de estudios y también el cumplimiento y respeto al código de convivencia. De esto nace la necesidad de desarrollar y continuar con un código perfectamente claro y aplicable a todos.
Para sustentar esta premisa, el Ministerio de Educación (2011) determina:
Toda Institución educativa tiene la obligación de crear y aplicar un código de convivencia como una herramienta para la construcción colectiva por parte de la comunidad educativa, las que establecen los principios del Reglamento Interno para que éste se convierta en el nuevo modelo de convivencia en dicha comunidad (p.2).
Respecto a este concepto, cabe mencionar que la convivencia en los centros escolares ha mejorado en función de la intervención del gobierno por proteger los derechos de los niños, ya que la convivencia es una condición que les permite relacionarse con el resto de gente o grupos, usando como base la comunicación para reafirmarse. Esto les permitirá vivir en armonía con las demás personas o grupos, con interacción permanente y consistente, que permita convivir, compartir y tener tolerancia con las diferentes situaciones que la vida les presenta, en un entorno de amabilidad con todos y en cualquier sitio.
Los Códigos de Convivencia en las instituciones educativas se han convertido en documentos oficiales para que todos los ciudadanos tengan acceso a ellos. Es así que los miembros de las entidades educativas están en la obligación de estudiarlos y aplicarlos para que estén en total acuerdo con lo ya establecido.
Las normas de convivencia son precisamente esos requerimientos de convivencia que son elegidos desde los valores que se desea preservar dentro de una comunidad. Estas son las consignas verbales, escritas o gráficas, las cuales orientan e influyen en el comportamiento de niños y adultos. Estas normas son usadas para crear un ambiente familiar estable y seguro, porque de una u otra forma indican qué es lo que se debe hacer y lo que no debe hacerse, cómo se tiene que hacer algo y cuáles son las consecuencias que acarrea hacerlo o no. El poner límites, normas y reglas hace que el niño se sienta protegido; sin esto, el niño se vuelve vulnerable e inseguro. En la experiencia del investigador, los aspectos con mayor importancia que se pueden mencionar y en los que se debe trabajar para mejorar la convivencia dentro de las instituciones educativas son:
Patrones y normas de saludo,
El llegar a todas las clases con tiempo,
El respeto hacia todos los compañeros en la situación quesea,
Acatamiento de las decisiones y requerimientos que se den en clase. Respeto tanto a la privacidad como a lo ajeno
Aseo personal,
Escuchar con atención durante otras personas lo hacen,
Respeto al reglamento institucional y a las que se decretan en clases.
Para el mejoramiento y la eficacia educativa en las medidas disciplinarias se sugiere además tomar en consideración estos aspectos:
El objetivo de la norma debe ser enseñar que hay límites que se deben respetar. Algunos de los estudios ejecutados al respecto reflejan que los límites mejoran sólo cuando estas normas son claras y coherentes y han sido creadas para todos los miembros la comunidad escolar.
Las sanciones deberían ayudar a establecer las diferencias entre agresores y víctimas. Según algunos estudios en diferentes contextos se refleja la impunidad que existe con respecto a la violencia y esto genera más violencia debido a que los agresores y los que se encuentran a su alrededor la definen como un apoyo implícito.
Además, la disciplina debe colaborar los cambios cognitivos, de emociones y los de conducta. Sin duda, estos procedimientos elaborados respecto de la disciplina deben de alguna forma contribuir a que el provocador se ponga en el lugar del ofendido y viceversa.
El respeto a los límites debe valer para mejorar la coexistencia, y a la par para aprender técnicas no violentas para resolver conflictos.
Es provechoso incluir a la conducta en un entorno que se practique una democracia participativa. La práctica al respecto indica que cuando los niños participan de las normas de respeto que ellos han implantado, se sienten implicados y en la obligación de practicarlas.
A manera de recapitulación se puede decir que, no se puede trabajar ni funcionar adecuadamente en grupo, a menos que se adopten algunas normas compartidas. Las normas son fundamentales, ya que tienen una importante influencia en lo que a aprendizaje en el aula respecta. Si una gran mayoría de alumnos comparten las mismas normas en grupo, la presión de estas hará que los demás niños que forman parte del mismo grupo las realicen de igual manera, pues de no ser así, el salón dejara de funcionar como grupo y será como una unión de sujetos que no tienen un rumbo fijo.
Es importante subrayar la necesidad de que el Código de Convivencia, el cual es un instrumento que tiene que ser elaborado, aplicado, evaluado y mejorado continuamente, se institucionalice en todos los centros educativos del país, en las diferentes modalidades y niveles, como el principal medidor de la vida escolar y que se lo mantenga efectivo en el tiempo.