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3. Justificación y Planteo del problema

3.4 Planteo del Problema

Las condiciones de vida descriptas en los apartados que preceden se asocian ya, de por sí, a un incremento del riesgo de enfermar definiendo a su población infantil como un grupo que requiere de especial cuidado preventivo desde la lógica de la salud pública.

Los niños, niñas y adolescentes afectados por las situaciones descriptas tienen más dificultades relacionadas con la desigualdad de condiciones para el acceso a posibilidades educativas y a servicios de salud, que otros niños/as. Además, por las particularidades antes mencionadas, están expuestos a una situación de mayor vulnerabilidad que afecta a su salud, ya sea por accidentes o por las posibilidades de contraer enfermedades diversas. El derecho al acceso al sistema de salud es uno de los derechos sociales más afectados, partiendo de la consideración de que a menos posibilidades de acceso hay más posibilidades de enfermar.

La necesidad de conocer las percepciones y significaciones sobre el proceso salud/enfermedad/atención de niños y niñas trabajadores radica en considerar que a la situación de alta vulnerabilidad de niños y niñas se suma que la cotidianeidad de muchos/as de ellos/as está ligada a la vivencia de trabajar; por tal motivo es importante que desde el ámbito de la salud pública, y particularmente desde el Primer Nivel de Atención, se produzcan prácticas que propicien el acceso a la atención de la salud. En virtud de esto, la producción de conocimiento debe estar profundamente ligada a esta necesidad.

El Informe anual de UNICEF sobre el Estado Mundial de la Infancia 200821 - el cual

presenta una amplia evaluación de la situación actual de la supervivencia infantil y la atención primaria de la salud para las madres, los recién nacidos y los niños y niñas - advierte en el capítulo sobre Argentina que pese a los avances, 25 menores de un año mueren por día en el país la mayoría de ellos por causas evitables, como infecciones respiratorias y bajo peso.

Las condiciones de desigualdad en el acceso a la atención de la salud de los/as niños y niñas es un elemento que configura el problema sobre el que me propongo indagar. En relación a esto, Eduardo Pavlovsky22 rescata un análisis de Silvina Gvirtz, quien señala algunas de las consecuencias ocasionadas por el retiro del Estado en políticas sociales en la etapa neoliberal, y entre ellas, sostiene que “la salud de los niños en edad escolar pasó a depender de la capacidad de demanda de las familias. La capacidad de demandar está desigualmente distribuida. Hay familias que carecen de dinero para acercarse a los centros de salud, como también familias que no saben detectar síntomas prevenibles. De modo que los centros de atención primaria y los hospitales no reciben a todos los niños que necesitan cuidado, sino sólo a los que pueden acercarse. Esto es un síntoma de la desigual distribución de la riqueza, que deja marcas desde la infancia”.

(Gvirtz, citado en Pavlovsky, 2008)

“La familia-grupo doméstico es la unidad donde se da la mayor frecuencia y recurrencia de padecimientos y de enfermedades, es donde se da el mayor numero de detecciones, diagnóstico, actividades de atención y tal vez de curación. La familia- grupo doméstico constituye la micro estructura que más peso tendría en la formación de las representaciones y práctica de los sujetos respecto del proceso salud- enfermedad-atención. Es la mujer la que desempeña el papel esposa/madre la encargada de realizar la mayoría de las actividades del proceso salud-enfermedad-atención” (Menéndez, s/f, en Czerniecki, op.cit).

Este estudio pretende abordar especialmente las concepciones de salud y enfermedad presentes en los niños y niñas, incluyendo a sus padres y/o tutores, partiendo del supuesto que "la percepción de la enfermedad se configura sobre la base de un sistema

de representaciones y comportamientos de la población acerca de la salud y la enfermedad, que está estrechamente vinculado con la ubicación socioeconómica de los individuos. La distinta inserción social implica un uso y una intensidad de exigencia diferencial del cuerpo, lo que conduce a una estructuración sobre patrones socioculturales consecuentes con esa ubicación" (Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, 1990:73).

El conjunto de estas consideraciones y entendiendo que “ningún niño por el solo hecho de ser niño concurre solo al sistema de salud, siempre por su condición de infante necesita de otro que codifique que su dolor tiene que ser resuelto en el ámbito hospitalario” (Czerniecki, 2003:75), son las que fundamentan la inclusión de un miembro de la familia de los niños/as incluidos en el estudio como unidad de información.

A los fines de este estudio, se consideró como criterio para el recorte del grupo etáreo de 8 a 14 años, ya que es el que menos concurre al Centro de Salud excepto condicionados por situaciones de emergencia; "estos niños concurren a la consulta urgidos por el síntoma, el dolor agudo y en términos generales, por cualquier situación de urgencia buscando una respuesta inmediata" (Czerniecki, op cit: 74).

Constituye también el problema la exigencia diferencial del cuerpo y las implicancias que esto tiene en la estructuración de patrones socio culturales que están en juego en las concepciones y percepciones de salud y enfermedad. En otros estudios se ha mostrado que “… las condiciones desfavorables en la que los niños realizan sus trabajos en la calle, la falta de consumo alimentario, o de bajo nivel proteico, el escaso acceso a servicios sanitarios para satisfacer necesidades mínimas, hay una tendencia a sobreadaptar sus cuerpos a estas y otra situaciones adversas, etc. Este modo en que

disciplinan sus cuerpos, estereotipan movimientos, actitudes y palabras para trabajar, hacen del trabajo infantil en algunas regiones del país y bajo determinadas circunstancias desfavorables socio-ocupacionales y de vida, una situación de altas condiciones de vulnerabilidad social” (Lezcano, A,1994, enCzerniecki, op.cit:5)

A pesar de la visibilidad creciente de niños y niñas que realizan las actividades económicas más marginales en las calles de las grandes ciudades de nuestro país, aún acontece en los márgenes de visibilidad/invisibilidad. Por tal, en este estudio, y continuando en el proceso de ampliación del concepto, se adopta como referencia la definición de trabajo infantil como "el que efectúa en forma remunerada o no, visible o no, una persona de menos de 15 años".23 Desde esta tensión visibilidad/invisibilidad, considero la importancia de incluir en este recorte a niños/as que realicen trabajo callejero y/o trabajo doméstico.