ALCANCE FRENTE A PRECISIÓN
REGLAS GENERALES:
3. PLATAFORMAS PETROLÍFERAS
Cuando elegimos una fortaleza principalmente por su seguridad, nada en la Tierra puede compararse con estas islas artificiales. Están completamente aisladas de la costa, con espacio para vivir y trabajar muy por encima del nivel del mar, donde ni un zombi hinchado ni flotante podría llegar a subir. Esta razón hace que la seguridad ni se cuestione, por lo que podéis permitiros, tanto tú como tu grupo, concentraros plenamente en la tarea de sobrevivir.
Las plataformas en mar abierto también destacan por la autonomía, especialmente a corto plazo. Al igual que los barcos, cuentan con instalaciones médicas y dependencias donde vivir. Muchas están equipadas para abastecer todas las necesidades de la tripulación durante al menos seis meses. Todas tienen sus propias destilerías, así que el agua fresca nunca resultará un problema. Como todas están equipadas para extraer tanto petróleo como gas natural, la energía será ilimitada.
Hay comida en abundancia también, porque el océano provee de una dieta nutritiva (y, algunos argumentarían, superior) de pescado, kelp y, si es posible, de mamíferos marinos. A menos que la plataforma esté extremadamente cerca de la orilla, no hay peligro de contaminación industrial. La gente puede, y lo hace, vivir entera e indefinidamente de las riquezas del mar.
Este aislamiento completo, tan atractivo como suena, también presenta su propia gama de dificultades. Cualquier persona que viva cerca de la playa te dirá que el Mentó salado puede ser mortal. La corrosión será tu enemigo número uno y, a la larga, las medidas preventivas no serán suficientes. Las máquinas esenciales pueden repararse. Las destilerías de crudo de acero y las tuberías de cobre funcionan tan bien como las desalinizadoras de alta tecnología. Las dinamos accionadas por el viento o las mareas pueden proveer más de la mitad de la energía de los generadores de combustible fósil. Sin embargo, los equipos electrónicos delicados como los ordenadores, las radios y los aparatos médicos, serán los primeros en estropearse y los más difíciles de reemplazar. Finalmente, el complejo entero se deteriorará, de una maravilla industrial puntera a un simple y oxidado, aunque útil, armazón.
Al contrario que las prisiones y las bases militares, las plataformas petrolíferas serán el primer lugar que se abandone. Durante los primeros días de un brote, los trabajadores no dudarán en solicitar volver con sus familias, dejando la plataforma sin tripulación especializada. Si ninguna persona de tu grupo sabe cómo funciona la maquinaria, aprender podría ser difícil. A diferencia de las prisiones, no hay bibliotecas con manuales de uso en cada estantería. Esto puede requerir una pequeña improvisación creativa, apañándote con lo que puedas operar en lugar de o hasta que puedas dominar toda la tecnología que se puede encontrar en las más sofisticadas plataformas.
Los accidentes industriales (como explosiones de reservas de petróleo o gas) son suficientemente malos en tierra. En mitad del océano, se han materializado como algunos de los peores desastres de la historia. Incluso con todas las instalaciones antiincendios y de rescate, de un mundo funcional y activo, tripulaciones enteras murieron cuando las plataformas estallaron en llamas. ¿Qué pasaría si comienza un incendio y no hay nadie a quien pedir ayuda? Esto no quiere decir que las plataformas petrolíferas sean bombas marinas esperando a estallar; no quiere decir que deberían ser evitadas por todos excepto los más arriesgados. Lo que se recomienda, sin embargo, es apagar la perfora dora. Esto te quitará el nuevo petróleo, pero hará maravillas con lu esperanza de vida. Usa el combustible ya almacenado para el generador. Como se ha dicho más arriba, no te dará el mismo nmperaje que el generador principal, pero con la perforadora apagada y las instalaciones industriales cerradas, ¿para qué lo necesitarás?
una ferocidad raramente vista en tierra, pueden destrozar incluso las plataformas más firmes. Las grabaciones de noticias de plataformas literalmente volcadas en el mar del Norte, hechas escombros y hundidas bajo las olas, son suficientes para hacerle a uno pensárselo dos veces antes de alejarse de la costa. Desafortu- nadamente, es un problema que la humanidad no puede resolver. No hay nada en este o en otro libro que pueda salvarte de la naturaleza cuando decide borrar este amasijo de acero de su océano.
HUYENDO
La «Película Lawson», como es llamada ahora comúnmente, de 1965, es una película casera grabada en 8 mm de cinco personas que intentan escapar de la infestación de Lawson, en Montana. Su metraje tembloroso y sin sonido muestra al grupo corriendo hacia el autobús de un colegio, arrancando el motor e intentando sal ir del pueblo conduciendo. Después de dos manzanas, chocaron por accidente con dos coches que estaban estropeados, retrocedieron hacia un edificio, pero terminaron rompiendo el eje trasero. Dos de los miembros del grupo rompieron el parabrisas y lo intentaron a pie. El cámara filmó a uno de ellos siendo agarrado y mutilado por seis zombis. El otro corrió para salvar la vida desapareciendo a la vuelta de una esquina. Momentos después, siete zombis rodearon el autobús. Afortunadamente, fueron incapaces de volcar el vehículo o romper los cristales de la puerta lateral. Ya que la filmación se interrumpió después de sólo unos pocos minutos, poco se sabe de lo que les sucedió a los supervivientes. Al final, el autobús fue encontrado con la puerta echada abajo. La sangre seca cubría el interior.
Durante el transcurso de un brote, puedes encontrar necesario abandonar la zona. Pueden invadir tu fortaleza. Se te pueden acabar las provisiones. Puedes acabar seriamente herido o enfermo, en la necesidad de atención médica profesional. El fuego, los productos químicos o incluso la radiación podrían invadirlo todo rápidamente. Atravesar un área infestada es en general lo más peligroso que puedes hacer. Nunca estarás n salvo, nunca estarás seguro. Siempre expuesto, en territorio hostil, sabrás lo que significa ser una presa.
REGLAS GENERALES:
1 . UN OBJETIVO: Con demasiada frecuencia, la gente que se ha escondido en viviendas fortificadas se sienten tentados por las distracciones de su libertad inicial. La mayoría de esas personas nunca alcanzan la seguridad. No pases a formar parte innecesaria de esas estadísticas. Tu misión es escapar, nada más ni nada menos. No mires los objetos de valor que abandonas. No caces al zombi de turno. No investigues ningún ruido extraño o luces en la distancia. Sólo vete. Cada desvío, cada pausa en la jornada, aumenta las posibilidades de ser encontrado y devorado. Si por alguna casualidad te cruzas con humanos que necesiten ayuda, párate a ayudarlos. (En ciertas ocasiones, la lógica debe dar paso a la humanidad.) De otro modo, ¡no te pares!
2. ELIGE UN DESTINO: ¿Hacia dónde te diriges exactamente?: teléfono, radio, internet, etc.?
A menudo, las personas abandonan sus fortificaciones para deambular sin rumbo fijo y desesperanzados por una zona abarrotada de gules. Sin un destino fijado en mente, las probabilidades de sobrevivir al viaje son muy pocas. Usa la radio para descubrir el refugio más cercano. Si es posible, intenta comunicarte con el mundo exterior para confirmar que el destino es seguro. Ten siempre un destino alternativo en caso de que invadan el primero. A menos que otros humanos estén esperando, y a no ser que se mantenga una comu- nicación constante, puedes encontrarte con una reunión de zombis hambrientos esperándote en la línea de llegada.