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I. 3. ÉPOCA HELENÍSTICA

I. 4.3. Filosofía, Sofística y Retórica

I. 4.3.1. Plutarco

Con Plutarco damos comienzo a nuestro análisis del uso literario del mito de Ixión en la prosa de época imperial.

En Aud. Poet. 18e recogemos una cita en la que se nombra a Ixión como ejemplo de quien dice discursos malos y falsos, texto que ya comentamos cuando tratamos el Ixión de Eurípides (fr. 426a Kannicht).

En el mismo capítulo nos referimos igualmente a otro pasaje de la misma obra de Plutarco (19e, que corresponde al fr. 561 M. = 6 Jouan – Van Looy) en el cual se recogen los argumentos atribuidos a Eurípides en defensa de su Ixión.

En el presente capítulo nos proponemos discutir otros pasajes en los que Plutarco se refiere a nuestro personaje.

a) SOBRE LA NECESIDAD DE QUE EL FILÓSOFO CONVERSE ESPECIALMENTE CON LOS GOBERNANTES 777e

Dentro del grupo de tratados políticos, ya en su época de vejez, encontramos esta obra en la cual Plutarco nos expone sus propias ideas acerca de la importancia del filósofo para la vida política y la educación.

ἀλλ' οὗτοι μέν, ὡς ὁ Ἰξίων διώκων τὴν Ἥραν ὤλισθεν εἰς τὴν νεφέλην, οὕτως ἀντὶ τῆς φιλίας εἴδωλον ἀπατηλὸν καὶ πανηγυρικὸν καὶ

περιφερόμενον ὑπολαμβάνουσιν.

Pero éstos, igual que Ixión cuando perseguía a Hera fue a dar, engañado, con una nube, así en lugar de amistad reciben un simulacro engañoso, lisonjero y que conduce por mal camino.

Plutarco en esta parte de su obra hace referencia a aquellas personas que se sirven de los discursos para conseguir la gloria y el reconocimiento, que son equiparados con el afecto y la amistad, puesto que, según ellos, se alaba a quien

se aprecia. El desprecio por parte de Plutarco de la popularidad, común a varias corrientes filosóficas, hace que presente a estas personas, deseosas de gloria, como unos ambiciosos. De esta manera, por un lado, justifica sus relaciones con importantes personajes del momento, muchos de ellos romanos, y, por otro, con sus serias intenciones de fomentar la virtud mediante la filosofía intenta desmarcarse de los filósofos que, movidos por ambiciones menos elevadas de fama, dinero o poder, vivían del trato con grandes personalidades. Dión de Prusa y Luciano nos hablan de ellos, y el mismo Plutarco (776b, 778b) nos dice los calificativos que recibían: φιλόδοξοι<<amigosdegloria>>, θεραπευτικοί<<serviles>>, αὐλικοί<<cortesanos>>Pero, además, con estas palabras probablemente nuestro autor está refutando reales o posibles ataques de los epicúreos, para quienes dedicarse a la vida política o buscar la amistad de los gobernantes es pura ambición y vanagloria215.

 Esta ambición es el punto en común con el personaje de Ixión, nombrado en esta obra como ejemplo mítico de quien ambiciona aquello que no le corresponde y a cambio recibe una imagen engañosa.

La mención del mito es muy breve y alude tan sólo al pasaje en el que los dioses, sabedores de las pretensiones de Ixión hacia Hera, deciden engañarle sirviéndose de una nube con la imagen de Hera. La breve cita que del mito hace Plutarco hace suponer que la historia del tesalio, aun por esta época, era sobradamente conocida y no necesitaba de mayores explicaciones.

b) AGIS 795b

Igualmente en esta obra de Plutarco, situada cronológicamente entre los años 96 – 117 d. C.216, se vuelve a mencionar a Ixión, como referente de un

personaje mítico deseoso de fama y gloria.

 

215 Valverde Sánchez et alii (2003) 155 ss.



Ni absurda ni ligeramente algunos suponen que el mito acerca de Ixión, de cómo tomó a la Nube en lugar de Hera y así los Centauros nacieron, está compuesto en referencia a los amantes de la fama.

De nuevo, como en la obra anteriormente citada, Plutarco recoge el mito de Ixión para ejemplificar la ambición por la fama de ciertas personas, quienes creen que ésta es una virtud sin darse cuenta de que es una mera imagen ilusoria. Parece un ejemplo mítico muy apropiado para esta obra, puesto que la  que es el tema central de las Vidas de Agis y Cleomenes, es una de las pasiones que forman la parte irracional, y, por tanto, variable y desordenada, del alma. Pero Plutarco no llega a desaprobarla del todo, sino que piensa que, mesurada, es necesaria para el joven político; sin embargo, éste debe tener cuidado de no dejarse embriagar por la gloria, ser arrastrado por los impulsos y los deseos populares y precipitar a su polís en un abismo217. Así, de la misma manera que éstos no perciben el engaño de la fama, tampoco Ixión fue capaz de discernir la diferencia entre Hera y la Nube y cometió el gran error de llegar a creer que había estado con la misma diosa.

En la cita que hace Plutarco del mito de Ixión añade un dato más con respecto al pasaje de Sobre la necesidad de que el filósofo converse con los gobernantes 777e: los centauros como descendencia de su unión con la nube. De esta manera Plutarco se une a la larga lista de autores que hacen a los centauros en general linaje directo de Ixión, frente a aquellos que dan a Centauro como único hijo de tal unión218. Y así probablemente quiera indicar que el resultado

final de su engañosa creencia es negativo para el φιλόδοξοι igual que el resultado final de la “ilusión” de Ixión fueron unos seres monstruosos. Pues ante todo Plutarco intenta advertir a sus lectores de los peligros de la codicia, y se dirige muy especialmente, en opinión de Martín Lacy219, a la clase gobernante,

para que no se dejen llevar por su ambición.

217 Martín Lacy (1987) LXXXII - ss.

218 Vid. cap. III. 2.4. El engaño de la nube y sus consecuencias. 219 Op. cit.

La referencia al mito de Ixión podría ser, según Flacelière-Chambry, una reminiscencia literaria de la Pítica II de Píndaro o quizá de las tragedias perdidas de Esquilo y Eurípides220.

c) SOBRE LA CARA VISIBLE DE LA LUNA 937e

Dentro del grupo de tratados físico-naturales que produjo Plutarco es Sobre la cara visible de la Luna tal vez el más importante. Y en él, en un alarde de imaginación inspirado en deducciones científicas y relatos de viajeros y amigos, se sitúa la luna como el escenario en que discurre la vida de los démones221.

τοῖς μὲν γὰρ ὑπὸ τὴν σελήνην οἰκοῦσιν ὥσπερ Ταντάλοις ἐκ κεφαλῆς ἐκκρέμασθαί φασι, τοὺς δ' οἰκοῦντας αὖ πάλιν ἐπ' αὐτῆς ὥσπερ Ἰξίονας ἐνδεδεμένους.

Efectivamente se dice que quienes viven bajo la Luna la portan suspendida sobre sus cabezas como si de Tántalos se tratase, mientras que por su parte los seres que viven sobre ella se encuentran encadenados como Ixíones, merced a tan gran ímpetu…222 .

Plutarco está describiendo por boca de Teón cómo sería la luna y quiénes habitarían en ella. El panorama presentado resulta ser bastante desolador, puesto que quienes viven en la luna sufren castigos semejantes a los de Tántalo e Ixión, dos típicos castigados eternamente. La figura de Ixión, cuando se hace referencia a su pena, suele ir unida a Tántalo, Sísifo, Ticio o Laomedonte, puesto que ellos son algunos de los condenados eternamente a cumplir sanciones imperecederas en el infierno. En Sobre la cara visible de la Luna parece muy apropiado nombrar a Tántalo, ya que él fue castigado a tener pendiente siempre sobre su cabeza una roca de enorme tamaño con el temor constante de que se desplomara sobre él, algo semejante a lo que podría ser el sentimiento que poseyese a quienes viven bajo la Luna. En cuanto a nuestro personaje, Plutarco hace referencia sólo a la parte del castigo en que es encadenado, aunque alude

220 Flacelière -Chambry (1976) 18. 221 Cf. Pérez Jiménez (1985) 62.

ligeramente con la expresión ῥύμῃ τόσῃ a la rueda que giraba interminablemente en el aire, lo que le sirve para dar una imagen clara de cómo se encuentran los seres que viven sobre la Luna.

d) ERÓTICO 766a

Esta vez la mención del mito de Ixión nos ha llegado dentro del marco de una reflexión acerca del matrimonio. Un tratado, Erótico, que parece pertenecer al ámbito de la filosofía estoica, desarrollada por autores como Antípatro de Tarso o Musonio Rufo223 en el siglo II d. C., aunque la posible influencia del estoicismo en este aspecto del pensamiento plutarqueo es una cuestión problemática224.

ἀλλ' οἱ πολλοὶ μὲν ἐν παισὶ καὶ γυναιξὶν ὥσπερ ἐν κατόπτροις εἴδωλον αὐτοῦ φανταζόμενον διώκοντες καὶ ψηλαφῶντες οὐδὲν ἡδονῆς μεμιγμένης λύπῃ δύνανται λαβεῖν βεβαιότερον· ἀλλ' οὗτος ἔοικεν ὁ τοῦ Ἰξίονος ἴλιγγος εἶναι καὶ πλάνος, ἐν νέφεσι κενὸν ὥσπερ σκιαῖς θηρωμένου τὸ ποθούμενον· Pero la mayoría persigue y trata de palpar la imagen de aquélla reflejada, como en espejos, en muchachos y mujeres, y no pueden captar nada más consistente que una mezcla de placer y dolor. Éste parece ser el vértigo y el extravío de Ixión, que en nubes, como entre sombras, trata de capturar el vano objeto de su deseo.

La lectura que aquí recogemos de esta cita del Erótico de Plutarco refleja la conjetura de Winckelmann Ἰξίονος en lugar del πλείονος que se encuentra en los manuscritos. La propuesta de Winckelmann se basa en que la relación entre Ixión y la nube está claramente aludida en este texto, lo que apoyaría la conjetura de que en verdad apareciese la palabra Ἰξίονος. Por el contrario, a mi parecer, la lectura de los manuscritos, aunque no es tan aceptada, sin embargo, estaría en consonancia οἱ πολλοὶ del principio. Pues el amor, como un

223 Cf. Antípatro, Sobre el matrimonio (SVF III 63 Von Arnim); Musonio, Disertaciones

(XIII Qué es lo capital del matrimonio, XIV Si el matrimonio es un estorbo para filosofar).

sentimiento dulce y amargo225, es deseado por todos e intentar tratar de capturar

el vano objeto del deseo es un asunto que incumbe a la mayoría.

En nuestra opinión, de ser realmente cierto que lo que se encontraba en el manuscrito original era πλείονος, la alusión a Ixión no estaría tan clara en este pasaje, ya que la expresión ἐν νέφεσι ... ὥσπερ σκιαῖς parece referirse más a la obcecación de la mayoría por conseguir por todas partes lo que se quiere, que a una alusión velada a la nube con la que se unió Ixión.

Sin embargo, si en verdad aparecía el nombre de Ixión en esta obra, de nuevo, nuestro personaje sería el ejemplo mítico del engañado, aquél que cree ver en un espejismo el objeto real de su deseo para darse cuenta después, con amargura, de que ha sido víctima de una argucia. Aunque no sería descabellado pensar que en este fragmento Plutarco juega con las dos ideas: reflejar un engaño que fue de Ixión, pero que a la vez han sufrido la mayoría de los enamorados.

e) COLOFÓN

El relato del mito de Ixión fue para Plutarco muy productivo, y dos son los sentidos en los que lo emplea.

En Sobre la necesidad de que el filósofo converse espcialmente con los gobernantes y en Agis Ixión representa el modelo mítico del ambicioso, de manera que aparece como patrón de conducta que no se debe seguir. Quien se deja llevar por ella sólo consigue ser engañado y engañarse a si mismo, ser preso de una ilusión como si de una nube se tratase. Y añade, además, que esta desmesurada ambición puede traer consecuencias mayores, tal y como lo fueron la descendencia monstruosa para Ixión, fruto de su unión con la nube. El ejemplo de Ixión en los tratados anteriores, le sirve a Plutarco como advertencia para la clase política. Una idea muy semejante a ésta la hemos encontrado también en el Erótico, aunque con la diferencia de que Ixión en este caso no es paradigma de quien es cegado por la ambición sino de quien es preso del amor y no atiende por ello a razones. Ya sea como ejemplo de uno u otro

comportamiento, es evidente que para Plutarco Ixión es un personaje mítico ciego, no de vista, sino por sus grandes defectos, ya sea por ambicionar más de lo que le pertenece o porque una locura amorosa le obnubila, se deja engañar y no es consciente de la realidad que le rodea, que no es otra que un nuevo espejismo o nube que sólo le va a aportar la infelicidad y el consecuente castigo.

En cambio, un uso diferente del mito de Ixión hace Plutarco en Sobre la cara visible de la Luna, donde las citas de Ixión y Tántalo le sirven para ejemplificar el tipo de castigos que sufren quienes habitan la Luna.

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