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Los referentes literarios que contribuyeron directamente en la realización de este proyecto tienen que ver con lo que es y no es literatura, sobre algunos consejos alrededor de la composición de los cuentos. También menciono algunas lecturas previas al proyecto de cuentos que influenciaron en el estilo que persigo.

3.1 ¿Por qué estoy obligado a escribir?

Milán Kundera advirtió que estamos en la era de las “novelas de después de la historia

de la novela”(Kundera 7) Dicha sentencia me recuerda a Walter Benjamin cuando se refería al fin de los grandes relatos y a la decadencia de una figura como la del narrador y el artesano (Benjamin 12). Ambos autores, críticos de su tiempo, cuando explican dichas aseveraciones se refieren a un cambio en la concepción del tiempo producto del progreso del mundo a manos de la tecnociencia. El tiempo pasa de obedecer a las funciones artesanales y orgánicas que implicaba el hacer una obra y el tener la certeza de sus procedimientos a procesos y fórmulas que precisan la inmediatez, la volatilidad y preceptos fijos y generalizadores del mundo. Por eso no tienen cabida ni el artesano ni el novelista pues estas figuras obedecen a otros tiempos, a tiempos en donde el ser humano los necesitaba como sustento.

En los tiempos actuales elaborar una obra de arte debería implicar una obligación por el simple hecho de que la falta de peso y de referentes en la actualidad han creado una sociedad enferma y vulnerable que requiere que más que nunca referentes sólidos, elaborados de la profundidad humana y así empezar a curar su insensibilidad, su egoísmo, individualismo y reencontrar los caminos fraternales, humildes y eternos que el arte le permite a todas las cosas. Volver a penetrar esos referentes en donde la vida encontraba la verdadera emancipación del yugo de lo real, en donde, al igual que Cervantes y Reinaldo Arenas, se podía estar en un espacio en el cual la escritura era un medio de liberación.

Por esas razones, por el hecho de que el mundo de hoy requiere más que nunca materias hechas de profundidad es que encuentro necesario el producir una obra. Y por más limitadas que

sean mis herramientas en este momento creo que empezar a escribir es una obligación que no admite excusa. El intentar elaborar una obra ocupa el tiempo actual con el tiempo del hombre, con ese tiempo olvidado en donde habita la fortaleza y la valentía para encarar de manera respetuosa a la muerte y de manera humilde a todas las cosas de la vida.

3.2 Mi concepción de la literatura

En su texto “Del cuento breve y sus alrededores” Cortázar recuerda la premisa de Horacio Quiroga en su “Decálogo del perfecto cuentista” y partir de esto escribe su interpretación sobre el quehacer narrativo: “Cuenta como si el relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida en el cuento”.

Cortázar interpreta que la creación literaria implica una búsqueda interior simultánea al proceso de escritura para que de ese modo los cuentos se escriban mediados por la profundidad humana (Cortázar 2). Interpreta que el hecho de haber podido ser uno de los personajes, implicaba tanto la interioridad del autor como el saber tenerlos ajenos en todo momento. A este aspecto Cortázar lo llamaba la autarquía del cuento y que significaba que este debía tener una existencia propia, que los personajes se sustentaran en lo ya dispuesto por el escritor que sólo servía de médium. A partir de esa interpretación, Cortázar me dio luces a lo largo de este proyecto y llegué a entenderlo mejor cuando los personajes de los cuentos sólo podían medianamente existir siempre y cuando yo dejara de pensarlos como si fuera yo. Pues en principio pesaban los múltiples caminos que tenía una vida y que al final se volvían leves pues no había un rumbo fijo, tal como nos puede suceder a los hombres del mundo actual. Finalmente, cuando los sentí ajenos, ni siquiera amigos, sólo distantes y a la espera de algo más fue que pude comenzar a verlos, a ver nortes en los cuentos que habían surgido por mi inmersión en la obra. Ahora, si el resultado en la ejecución no fue tal, aun así, puedo decir que ese contacto que implica humildad y desapego para crear vida me cambió por completo. Fue como regresar con la idea de un peso que nunca había encontrado, ni siquiera en los libros. La creación de una literaria enseña a ver, a leer y a pensar. Y parafraseando a Nietzsche, a esas alturas yo ya tenía un pequeño germen para poder leer como creador y entender que la

literatura no sólo se queda en la historia literaria o en el análisis de un texto, la literatura solo está en la creación de la misma por el simple hecho de que humaniza.

La literatura significa construir una obra mediada en todo momento por la profundidad humana, la cual implica una búsqueda interior imparable. La literatura es Orfeo cuando desciende a lo profundo con la obligación y necesidad de traer de regreso la vida sin la cual no puede vivir. El proceder como Orfeo todo el tiempo es traer partes de Eurídice y quien las descubra encontrará el peso que le hace falta a su vida y el verdadero poder del arte.