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La Población civil

Carabobo 2.- Junio 24 de 1821 Bolívar, Páez y otros caudillos con

B) La Población civil

Las gentes de los pueblos y los campos compuestas por ancianos, niños y mujeres vivían en la miseria, agobiados por el hambre y las enfermedades, carecían de alimentos, agua potable y medicinas. Las mujeres permanecían con el temor de que los militares las mataran o violaran, o les raparan a sus hijos jóvenes para la guerra; también predominaban el rencor y el odio porque les habían sacrificado a sus familiares y raptado sus bienes y medios de subsistencia. Además ellas se vieron obligadas a ser jefes y servidoras del hogar, para cuidar y sostener a sus hijos y familiares, atender todo lo relacionado con el comercio, los campos, los animales y las vías de comunicación. Como si fuera poco, por cualquier sospecha de patriotismo eran fusiladas.

Las personas de las ciudades pertenecientes a la burocracia o poderosas social y económicamente, siempre estaban intranquilas porque no sabían cuál ejército iba a ser el vencedor y, además, que a cualquier momento llegarían los contrarios a maltratarlas y raptarles sus pertenencias.

La inseguridad era absoluta puesto que no existía un verdadero gobierno, ya que la autoridad cambiaba de acuerdo con el vencedor en los combates.

Como se trataba de una guerra prácticamente civil, entre los españoles peninsulares y los nacidos en la América junto con los mestizos, indios y esclavos, peleando unos contra otros, quedó una rivalidad, un rechazo y odio entre los diferentes grupos humanos, que con el transcurso del tiempo fue desencadenando luchas internas difíciles de controlar.

El panorama social en la época de la postguerra de la independencia de la Gran Colombia era muy sombrío, agitado,

inseguro y complicado, aspecto que requería de parte de la élite social y de los directivos, cierta inteligencia, cordura, sabiduría comunitaria y al mismo tiempo autoridad para interpretar, orientar y organizar los diversos grupos humanos que integraban los nuevos Estados.

Después de tantos años de guerra fratricida y cruel se impuso el militarismo, el dominio del más fuerte, las pretensiones de mando de los caudillos, las ambiciones de poder y económicas de posesión de tierras, y en fin, la búsqueda angustiosa de los medios de subsistencia para el pueblo trabajador y los incapacitados. (3) (13) (17) (24)

Trascendencia de la libertad de las nuevas Naciones de La Gran Colombia

Los nuevos países de América abrieron sus puertas al panorama mundial con un espíritu diplomático amplio de amistad, solidaridad, y de intercambio científico, cultural y comercial. Se puede decir que se proyectaron al mundo espectaculares espacios de estudio de la naturaleza, novedosas ideas y conceptos de equidad social, de conocimientos de culturas incógnitas de gran valor con perspectivas de comunicación y progreso científico y financiero en general.

Al lograr la independencia del Continente Americano sucedió un cambio en las etnias, en los pueblos y en el ambiente natural, de donde surgió en la historia un pueblo joven que aspiraba a conformar una progresiva nacionalidad, con conceptos nuevos de la vida y profundos mensajes sobre el mundo, que orientaban hacia un espíritu de universalidad.

La población americana se encontraba ilusionada y feliz bajo el faro resplandeciente de la independencia, al mismo tiempo ansiosa por la tranquilidad y seguridad de la familia; por lo tanto la mayoría se sometía con facilidad a las normas impuestas por las autoridades respectivas.

Los dirigentes criollos que habían adquirido alguna ilustración y poseían riquezas y buenas relaciones sociales y militares se dedicaron a analizar , interpretar y planear las más factibles posibilidades para afrontar las diversas circunstancias ambientales, sociales, políticas y económicas que permitieran la organización adecuada a la población, e imprimirles vida activa y progresista a los nacientes Estados, para lo cual entraron en competencia con

el fin de obtener el mando y posiciones jerárquicas, por medio de la elección popular o la imposición militar.

Cada región poseía sus propias características ambientales y de progresiva adaptación de sus habitantes, quienes aspiraban a ser independientes y dirigidos por sus principales coterráneos más capacitados. No obstante, durante algún tiempo se impuso la ley del más fuerte y los nuevos países fueron gobernados por los caudillos militares artífices de la libertad, de acuerdo con las hazañas guerreras, don de convencimiento y de mando, como también el ambiente local, el nivel cultural y la capacidad de reacción ciudadana.

Las clases sociales se fueron distribuyendo lentamente en relación con su preparación intelectual y profesional, factores hereditarios, procedencia, posición social, grado militar, capacidad económica y habilidad personal. En ese orden de ideas y costumbres tradicionales se fueron estableciendo paulatinamente para convivir, los siguientes grupos sociales. 1.- Clase alta: los criollos gobernantes, los poseedores de riquezas y de tierras, los ilustrados, los profesionales, los oficiales militares y los extranjeros (ingleses, franceses y Venezolanos) 2.- Clase media: los comerciantes, los extranjeros (judíos y árabes), los empleados, los criollos poseedores de moderada riqueza, los militares de bajo rango y los artesanos. 3.- Clase baja: los indígenas, los trabajadores urbanos y rurales, los afro-americanos negros y mulatos, los incapacitados y los pobres de solemnidad.

Los indígenas y los esclavos obtuvieron la libertad y algunas posibles oportunidades para mejorar su posición social, económica y cultural, pero continuaron en la clase baja de trabajadores al servicio de las clases altas.

La ciudadanía de cada región o provincia poseía su propia personalidad e intereses comunes, que los inspiraban a organizarse y establecer su propio gobierno, de donde surgieron las rivalidades, ambiciones y luchas por el poder; como si fuera poco tendencias a subdivisiones territoriales y gubernamentales.

Los militares se consideraban con derecho al mando y aspiraban a obtenerlo con sus capacidades intelectuales y fortalezas, para imponer un gobierno fuerte y dictatorial, mientras los civiles ilustrados querían el orden legal, bajo un gobierno participativo de los más preparados y meritorios, con tendencia a la democracia. De allí surgieron las incompatibilidades de pensamiento gubernamental, las ambiciones de poder y de imposición del mando por los más capaces y poderosos: los militares políticos y los ilustrados políticos.

En un principio se presentaron serias dificultades para la integración y organización de las Naciones, entre ellas: la falta de experiencia gubernamental, la dificultad para obtener medios económicos, el aislamiento de las regiones y los .países, debido a los variables aspectos geográficos y climáticos, los primitivos y difíciles medios de comunicación, las características ambientales, la estructura social , administrativa y económica, las tendencias personales y las ambiciones políticas de los mas preparados. Por todas estas circunstancias la vida activa y política de la comunidad era problemática, angustiosa y de difícil solución inmediata; por lo tanto requería gobernantes con la máxima capacidad de talento, astucia, diplomacia, preparación civilista, visión futurista e interpretación ciudadana para imponer una autoridad competente.

Con el tiempo fueron surgiendo nuevos líderes con diferentes orientaciones políticas y sociales, relacionadas con el ambiente regional, las circunstancias económicas y culturales locales, y se fueron estableciendo rivalidades y ambiciones personales de poder, para organizar el tipo de gobierno más conveniente al respectivo país.

En Venezuela, un país de caudillos llaneros luchadores y mestizos con ancestro caribe, predominaron los gobiernos militares.

En La Nueva Granada, sede del anterior dominante Virreinato español, en un ambiente aislado y montañoso, con gentes en su mayoría mestizas, sufridas, moderadas, introvertidas y pensantes en sus ancestros de la nación muisca, se orientaron hacia gobiernos democráticos, ya centralistas o federalistas.

En el Ecuador, habitado por una población mestiza y en gran parte indígena, con fuerte inclinación al sometimiento realista, se requería un gobierno militar fuerte.

En el Perú, sede del imperio Inca, donde en la Colonia se estableció un Virreinato, que fue liberado por el General José de San Martín y el Mariscal Antonio José de Sucre, en un principio existió cierta anarquía y luego se definió por un gobierno militar. Las provincias, como núcleos sociales integrantes de los diferentes países, poseían sus propias características ambientales, costumbristas y culturales, sus intereses regionales, y además sus dirigentes políticos y militares; por lo tanto exigían una estructuración gubernamental adecuada a sus circunstancias sociales y económicas. Esto implicaba la necesidad de un gobierno central fuerte y al mismo tiempo lo más inteligente, ecuánime y solidario para interpretar y satisfacer las aspiraciones de la

mayoría de las gentes, y cumplir con las condiciones cívicas de los pueblos.

Considero oportuno describir someramente algunos aspectos sobresalientes del temperamento y aspectos sociológicos de las gentes de algunas regiones, en esa época:

Según Luis López de Mesa, "En los pueblos de La Nueva Granada, por las diferentes condiciones geográficas y ambientales que imprimen cierta conducta, temperamento y distinciones sociológicas, no se puede determinar un tipo genérico en la parte física, ni en la intelectual ni en la moral; no obstante se pueden tener en cuenta algunos rasgos de cierta influencia como las virtudes de vivacidad mental, más de talento que de sólida inteligencia, aun de afabilidad efusiva, de curiosidad superficial o de mera información; de plasticidad en el adaptarse a las normas de la cultura; de organización cívica que respeta la autoridad y atiende el orden; de un delicado romanticismo que le lleva a adherir a todas las causas que entrañan a sus ojos sólida justicia y aun asumir actitudes de exaltado idealismo.

En algunas ciudades colombianas se logró cierta organización armónica de la cultura europea, con un alto nivel intelectual en muchos de los criollos que representaron genialmente el espíritu hispanoamericano sentimental de la Colonia; inquietud ideológica europea, melancolía de la altiplanicie, refinamiento, delicadeza, ironía y gracia de las sociedades aristocráticas.

La población criolla de descendencia española y muisca, por su coeficiente de eficacia escolar y desarrollo físico de las clases acomodadas demostraba una gran capacidad intelectual y pasional. Lo más notorio era su exquisita sociabilidad, afabilidad y cortesanía; la hospitalidad para el extranjero, la caridad para el indigente, la generosidad para el amigo. En general los criollos eran espirituales, talentosos, plásticos y sólidamente inteligentes en sus principales representativos. La evolución del mestizaje presentaba un promedio que era una exaltación verdadera del aborigen en la tercera o cuarta generación. El conjunto no había equilibrado aún su disciplina y sus facultades; de ahí su curiosidad mental de información más que de organización de conocimientos, pues el estudio profundo los fatigaba pronto, cambiaban de opinión y estaban sujetos a entusiasmos fugaces.

El fondo taciturno de la etnia (en que el indígena predomina sobre el andaluz) se revelaba en el vestir oscuro, en el hablar con suave entonación y ritmo lento, en reprimir la expresión de las emociones y en cultivar las pasiones calladamente. Los colombianos buscaban organizar sus opiniones en buen orden y bajo la clave de la

autoridad legítima, como ciudadanos bien encausados en su democracia.

El colombiano era capaz de encumbrados heroísmos en el ejercicio de la inteligencia y de la voluntad, pero lo abandonaba fácilmente; luchaba tanto en la guerra como en la labor del agro con incontenible impulso, mas no revelaba la tenacidad que lo conducía a la victoria."

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CAPÍTULO X

NÚCLEO

GERMINAL

DE

LA

INTELECTUALIDAD