He convenido reconocer como Horizonte Agrícola, al periodo que inicia hace unos 7 mil años y termina con la caída de Tenochtitlan en el año 1521. Como su nombre lo indica, en este período ocurre un importante desarrollo de la agricultura, al mismo tiempo nacen diversos asentamientos importantes que permiten la consolidación del complejo cultural mesoamerica-no; además del desarrollo agrícola, el período se caracteriza por la inventiva humana y el desenvol- vimiento de la vida social y urbana, y el esplendor de las ciencias y las artes.
Hay diversos aspectos técnicos que denotan un retrazo comparativo con Europa, en otros, como en el urbanismo, la astronomía, y la medicina, la cultura mesoamericana demuestra notables avances. La metalurgia era la tecnología con más atraso, se restringía al trabajo de la orfebrería, y la industria del cobre, sobre todo entre los purhepechas8.
Entre los aztecas, los utensilios de cobre eran extraños, sin embargo, ni los mayas antiguos (antes del 1000 d.C.) ni los teotihuacanos (del 600-1200 d.C.) conocían de eso9. Se
puede concluir que en América no se presentan las edades del Bronce y menos la del Hierro. Por todo esto, el caso americano requiere del establecimiento de un horizonte específico y circunscrito al peso de la agricultura, el urbanismo, la compleja organización social, el manejo de la cerámica, las ciencias y las artes, entre otras características propias del complejo cultural mesoamericano.
Los antropólogos e historiadores han dividido las regiones de América Central y Norteamérica en tres complejos geográfico-culturales: Mesoamérica, Aridamérica, y Oasisamérica. En el actual territorio mexicano, mutilado por el despojo norteamericano, comprende únicamente partes importantes de Mesoamérica y Aridoamérica.
8 No hay un criterio común en la ortografía de la palabra purhepecha, el uso preferido es en mucho purépecha o purhépecha, pero algunos lingüistas y expertos en esa cultura, consideran que la acentuación no debiera incluirse, y si una aspiración, otros agregan un apóstrofe p’urhepecha. En esta obra será imposible quedar bien con todos, ni siquiera conmigo mismo, así que he preferido dejar la ortografía purhepecha. Nota del Autor.
9 Krickeberg, Walter. Etnología de América. Fondo de Cultura Económica. México, 1974 (primera ed. en alemán, 1922), p. 27.
Mario Mario Rojas Alba. Tratado de Medicina Tradicional Mexicana
© Tlahui. Prohibida su reproducción total o parcial. http://www.tlahui.com/libros Mesoamérica estuvo poblada desde el Arqueolítico, y
desde 4 mil años antes del presente, se comenzaron a establecer ahí diversos grupos de agricultores sedentarios, que alcanzaron la mayor densidad de población del hemisferio Norte de América; las diversas culturas étnicas se ubicaron a la largo de las costas continentales, el centro y sur de México, y buena parte de Centroamérica10, en una vasta
extensión con muy diversos climas. En Aridamérica los climas son semiáridos o francamente áridos, en una región que comprende total o parcialmente los Estados mexicanos de Baja California Norte y Sur, Sonora, Sinaloa, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Durango, Tamaulipas, Zacatecas, Aguascalientes, Guanajuato, Querétaro, y San Luis Potosí, y Texas en los Estados Unidos.
Oasisamérica, por su parte, es una mancha más o menos verde que se extiende en medio de los desiertos y que comprende las zonas del noreste del estado de Sonora, noroeste de Chihuahua, continuando hacia el norte, a los estados de Nuevo México y Arizona, en los Estados Unidos. Del Preclásico al Posclásico ocurren en Mesoamérica asentamientos de pueblos con culturas y lenguas diferentes; surgen unas, desaparecen otras, pocas persisten, ninguna permanece inmóvil. El sustento cultural que se inicia la olmeca, se continúa con la teotihuacana, la maya, la mixteco- zapoteca, y finalmente la náhuatl, por decir algunas de las más destacadas. Otros pueblos diferentes ocuparon los espacios y rincones del territorio mesoamericano, cada uno
10 Escalante, Pablo. Mesoamérica, Aridamérica y Oasisamérica. Altas
histórico de Mesoamérica. México, 1993, pp: 11-17.
con su propio sistema médico, emparentados entre si, pero no idénticos.
A grosso modo, las sociedades prehispánicas del
Preclásico y Clásico, tenían una organización teocrática, hasta que aparece el sistema mixto teocrático-guerrero de los toltecas, representando la transición entre el pasado teocrático teotihuacano y el místico-guerrero que implantarían los aztecas al final de la época prehispánica. Existe un alto grado de dificultad para caracterizar a las sociedades mesoamericanas sin prejuicios etnocéntricos; nada se puede entender de los pueblos prehispánicos si pretendemos encontrar en ellos los principios básicos de la cultura occidental, se requiere de un esfuerzo de comprensión y de adaptación para vislumbrar la verdad, y separarla de las mentiras y prejuicios propalados por los conquistadores, sus herederos criollos y las corrientes ideológicas conservadoras de la actual ideología política mexicana.
En el estudio de las instituciones anáhuacas, para no mal interpretarlas, debe considerarse que se trata de una cultura original, diferente de la occidental; cuyo desarrollo obedece a un principio integral que procede de distinta economía, y de una cultura en donde se funde en un todo, lo que para el occidental sería: ciencia, religión, derecho, costumbres, milicia, comercio, administración, vida social y Estado11.
Considerando lo relativo de la comparación, a la llegada de los españoles, los pueblos del anáhuac tenían un tipo
11 Romerovargas Yturbide, Ignacio. Los Gobiernos Socialistas de Anáhuac. Romerovargas Editor. México, 1978, pp: 154.
Medicina Prehispánica
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particular peculiar de gobierno socialista12, tanto por su
organización política (los consejos), la territorial (señoríos y
calpullis), como por el régimen de los bienes del calpulli, la
educación, la organización de los gremios artesanales, la participación femenina, las jerarquías de las asambleas, y desde luego por su sistema jurídico consuetudinario y tradicional.