Nuestra herencia parental y los dramas de control
EL POBRE DE MÍ O VÍCTIMA
Los Pobre de Mí nunca piensan que tienen suficiente poder para enfrentar al mundo de una forma activa, de modo que atraen simpatía llevando la energía hacia ellos. Cuando usan el tratamiento silencioso, pueden deslizarse hacia el modo Distante, pero como Pobre de Mí, se aseguran de que el silencio no pase inadvertido.
Siempre pesimistas, los Pobre de Mí atraen la atención con expresiones faciales preocupadas, suspiros, temblores, llantos, miradas perdidas, respuestas lentas y relatos reiterados de dramas y crisis punzantes. Les gusta ser los últimos de la fila y someterse a los demás. Sus dos palabras favoritas son: "Sí pero..."
Los Pobre de Mí seducen inicialmente por su vulnerabilidad y su necesidad de ayuda. Sin embargo, no les interesan realmente las soluciones porque entonces perderían su fuente de energía. También pueden mostrar un comportamiento complaciente en exceso que a la larga los lleva a sentir que sacan ventaja de ellos y reafirma el método Pobre de Mí para conseguir energía. Como complacientes, tienen escasa habilidad para poner límites y el comportamiento va desde convencer, defenderse, dar excusas, explicar reiteradamente, hablar demasiado, a tratar de resolver problemas que no son de su incumbencia. Se dejan considerar objetos, quizás a través de su belleza o de favores sexuales y después se ofenden porque no los valoran.
Los Pobre de Mí mantienen su postura de víctimas atrayendo gente que los intimida. En los ciclos extremos de violencia doméstica, un Intimidador envolverá al Pobre de Mí en episodios cada vez más violentos de maltrato hacia él hasta alcanzar un climax. Después del climax, el Intimidador se retira y pide disculpas, enviando así la energía que vuelve a hacer entrar a Pobre de Mí en el ciclo.
Cuadro de Referencia de las posiciones del drama de control
AGRESIVO
COMPORTAMIENTO EXTERIOR LUCHA INTERIOR
Intimidador
Negación, no escucha Miedo a ser controlado Ira Miedo a no ser apto Conseguirlo como sea Alguien va a conseguirlo
primero. Arrogancia Nadie me tiene en cuenta Yo primero A nadie le importa Control Tengo que hacerlo solo Rabia Nadie se ocupó nunca de mí Violencia Estoy muerto
Hace sentir a los demás: Drama correspondiente:
Temerosos Pobre de Mí: "No me lastimes, no soy una amenaza".
COMPORTAMIENTO EXTERIOR LUCHA INTERIOR
Enojados Intimidador: "No puedes lastimarme. Te la voy a devolver",
Vengativos Interrogador: "No eres tan fuerte como pareces. ¿Cuál es tu punto débil?". Negados Distante: "No te consolaré"
Interrogador
¿Quién crees que eres? Sin ningún reconocimiento de chico. ¿Adonde vas? La gente me deja y tengo miedo. ¿Por qué no hiciste...? Quiero pruebas de tu amor. ¿Por qué no haces? Vas a dejarme.
Te lo dije Tú me necesitas. Yo te necesito.
Hace sentir a los demás Drama correspondiente:
Inspeccionados Distante: “Tú no sabes que pienso”.
Negados Distante: “Eres más fuerte que yo. Eres más importante que yo.” Mal Martir/Podre de Mí: “Algún día apreciarás mi verdadero valor.”
PASIVO
COMPORTAMIENTO EXTERIOR LUCHA INTERIOR
Distante
No estoy dispuesto a... No sé si puedo sobrevivir Necesito más (dinero, educación, tiempo) No confío en mí, tengo miedo No sé, no estoy seguro Me sentiré acorralado y no voy Tal vez a poder rendir.
Hace sentir a los demás: Drama correspondiente:
Inseguros Interrogados "¿Estás enojado conmigo?".
Desconfiados interrogador: "¿Qué hice de malo?".
Pobre de Mí
Estoy cansado Hago tanto y nadie me ve Yo soy así No sé obtener energía de
ninguna otra forma.
Hago todo lo que puedo. Si cambio, tú no me amarás Estoy bien. En realidad, no te importo Déjame a mí. Tú me necesitas. Yo te necesito No te preocupes por mí. Necesito reconocimiento
Hacen sentir a los demás: Drama correspondiente:
Culpables Intimidador: "Quieres controlarme". Interrogador: "Eres tan egocéntrico".
Generalmente, es mucho más fácil ver estos dramas en otros. Por ejemplo, una mujer que leyó hace poco La Novena
Revelación nos dijo: "Ayer vi un drama de control en acción cuando estaba en una zapatería. Una madre entró
buscando zapatos para su hija de nueve años. La chiquita, aburrida, preguntó: 'Mamá, mamá. ¿Qué color de zapatos vas a comprar?'. Concentrada en los estantes de zapatos, la madre no le respondió. En un tono más agudo, la chica volvió a preguntar: 'Mamá, mamá. ¿Qué color de zapatos vas a comprar?' La madre siguió sin contestar". La mujer nos dijo: "Antes de conocer estas dramatizaciones, me habría parecido que la chica era una pesada, puesto que yo también soy madre. Ayer me dieron ganas de decirle a la madre, 'Oiga, ¿se da cuenta de que su actitud distante está creando una pequeña interrogadora?'"
Los dramas de control se originan en el miedo
Todos los modos tendientes a controlar la energía derivan de un miedo original: si pierdo la conexión con mi padre, no seré capaz de sobrevivir. De chicos, nuestros padres fueron la fuente de nuestra supervivencia, y cuando necesitábamos energía para sentirnos a salvo, usábamos alguno de los dramas que nos daba resultado.
Con el conocimiento de que hay una fuente universal de energía que está disponible para todos, ya no necesitamos seguir en el esquema de control y supervivencia. Al transformar el drama basado en el miedo conectándonos con nuestra fuente interior, existimos en una vibración más alta. Cuando se traen a la conciencia, los dramas de control pueden convertirse potencialmente en cualidades positivas.
Una mujer de treinta y seis años, madre soltera, que trabaja actualmente como recepcionista, quiere más de la vida. Tiene un sueño y su interrogante es: "¿Cómo podría tener suficiente independencia financiera para vivir donde se me dé la gana y enseñar a otros a autoabastecerse?". Al hacer su análisis par en tal descubrió las siguientes creencias de sus padres:
• "A veces tienes que hacer cosas que no quieres." • "Espera para vivir."
• "Prepárate para las tragedias." • "No hay tiempo para hacer todo." • "Nunca un momento de descanso." • "Lo que tienes es bueno. No te muevas."
Los padres, pese a ser personas muy trabajadoras y bien intencionadas, no tenían pasión ni alegría de vivir. Ella analizó su idea de tener independencia financiera y vivir en cualquier parte y se dio cuenta de que las creencias que le habían inculcado sus padres no la conducirían hacia su sueño. Si bien se dio cuenta de que es importante tener una estrategia, sus vidas le decían claramente que la prudencia excesiva no conduce a una vida de autorrealización. También se dio cuenta de que se decía a sí misma lo mismo en cuanto a mantener el trabajo actual porque "es bueno". Además, dejaba su vida en suspenso ("espera para vivir") esperando que se resolviera una cuestión legal. De maneras muy sutiles, reflejaba las creencias de sus padres.
Le convendría analizar estas preguntas:
• ¿A qué le tenía miedo su madre? ¿Qué comportamiento mostraba? • ¿A qué le tenía miedo su padre? ¿Qué comportamiento mostraba?
• ¿A qué le tiene miedo usted? ¿Cómo actúa? ¿En qué se parece a sus padres?
Transformar los dramas de control
Una vez que estamos centrados internamente, nuestros dramas de control pasan a nivel consciente y los viejos hábitos pueden convertirse en fuerzas positivas.
Intimidador/líder. Al conectarse con la verdadera fuente de poder, un Intimidador encontrará más autoestima
si usa sus condiciones de liderazgo. Firme sin ser dominante, confiado sin ser arrogante, tiene más posibilidades de disfrutar de los desafíos y conseguir la cooperación de los demás.
Un empresario de sesenta años tenía en una época una fábrica. Se describía a sí mismo como "desgraciado sobre ruedas"; nunca perdía una discusión y disfrutaba su ilusión de poder e intimidación. La quiebra y el divorcio resultaron para él experiencias humillantes y le mostraron lo desequilibrada que estaba su vida. Actualmente, es formador de ejecutivos, ayuda a que los demás vean por qué toman determinadas decisiones y los ayuda a tomar contacto con su verdadero poder. Conocer sus sentimientos y ver cómo pueden guiarlo con integridad lo liberó del exilio que se había impuesto a sí mismo.
Interrogador/abogado. El Interrogador transformado canaliza su tendencia a preguntar a través de la indagación,
utilizando habilidades interpersonales más acabadas como profesor, asesor o abogado.
Una mujer de cuarenta y cinco años que formaba parte del equipo gerencial de una empresa multinacional de servicios financieros era famosa por su estilo analítico impecable y su capacidad para detectar fallas de investigación. No obstante, su status no llenaba la carencia emocional que sentía. El vacío de su vida personal era abrumador. Finalmente, se enfermó. Al verse obligada a hacer una reevaluación, empezó a estudiar psicología y ahora ejerce en forma independiente.
Distante/Pensador independiente. Liberados de su necesidad de mantenerse al margen, los Distantes acceden
a recursos intuitivos profundos para llevar sabiduría y creatividad a la tarea de su vida, como por ejemplo ser sacerdote, sanador o artista.
Un ex ministro, que literalmente se ocultaba detrás del pulpito, realizó una transformación importante en la enseñanza institucional. Al principio, se veía en posición de "predicador", lo cual creaba una separación artificial de su congregación. Después de un análisis personal devastador por parte de sus feligreses, de golpe tomó conciencia de su naturaleza por desgracia excesivamente humana. Humillado, ya no pudo seguir viviendo aislado por sus rígidas creencias.
Pobre de Mí/Reformador: Después de experimentar el verdadero afecto y la unidad, el Pobre de Mí puede
mantenerse anclado en su propia fuente interior y se convierte en reformador compasivo, trabajador social o sanador.
Una mujer, víctima de un incesto, que trató de suicidarse a los quince años, pasó mucho tiempo en análisis tratando de descubrir la causa de su depresión. Después de sobrevivir a varias relaciones con intimidadores, de perder un empleo y descubrir que el hermano tenía sida, no tuvo más remedio que entregarse a una mayor comprensión. Actualmente, su sanación interior le ha dado la capacidad de ayudar a otros a encontrar la verdad en su dolor.
En la mayoría de los casos, la transformación que experimentaban estas personas se catalizaba a través de lo que parecía un hecho negativo, como un divorcio, una quiebra o enfermedad. El dolor, la desilusión, la humillación, el aislamiento y la sensación de fracaso constituían elementos esenciales que producían la sanación porque cada persona
quería asumir la responsabilidad de lo que necesitaba aprender.
Nuestra disposición a entregarnos y creer en el proceso nos ayuda a reemplazar nuestro egoísmo y permite que aflore nuestro inconsciente. Cuando esto ocurre, la idea de un Poder Superior pasa a resultarnos aceptable. Desviamos la atención de nuestro comportamiento adictivo para cambiar, y empezamos a comprender que la vida es un proceso.
The Twelve Steps: A Way Out: A Working Guide for Adult Children of Alcoholic & Other Dysfunctional Families7