1. Marco teórico y conceptual
1.7. El poder de la política mediática (televisión, RCN y Caracol)
A través del desarrollo de este trabajo y el análisis de la figura de Álvaro Uribe Vélez, los medios masivos de comunicación han jugado un papel importante en la medida que de alguna forma son los responsables para que este tenga tanto reconocimiento en la vida política colombiana. Por ello, su perfil mediático acompañado de su poder político hace parte de las siguientes líneas donde se plantea el posible papel de RCN Y Caracol en la consolidación de su imagen positiva.
Antes, es necesario de manera muy general, plantear el papel de los medios masivos de comunicación en el desarrollo de una sociedad, pues en sus orígenes, fueron concebidos exclusivamente como una herramienta de información, pero los avances tecnológicos, ampliaron las funciones de los medios convirtiéndolos en ejes esenciales de la vida cotidiana de los seres humanos.
Expertos en el tema y los mismos profesionales de las comunicaciones han definido las diversas funciones de los medios de masivos de comunicación, y con algunas características comunes se puede decir que en un sentido amplio, todo lo que aparece en los medios es información. Por su carácter masivo, todas las personas pueden compartir y conocer, en tiempo real, los hechos que suceden en su entorno y en el mundo, fundamentalmente a través de la radio y televisión con sus noticieros.
Sin embargo, los noticieros son solo una parte de la parrilla de programas de un canal, encontrando además espacios para entretener o entregar diversión y que se ha convertido en una función básica de los medios de comunicación. Fundamentalmente, la televisión es hoy en día la fuente principal de entretención masiva. Frente a las altas exigencias laborales, y más en un país como Colombia donde el salario es cada vez más reducido se busca un descanso en las secciones de esparcimiento de los diarios, telenovelas y películas, y en sitios de internet.
También los medios cumplen una función educativa, y de difusión de la cultura que en general se mantiene y amplifica en nuestros días, apoyada en la tecnología, y en la masificación de internet, pues este al igual que la televisión llega a todos los hogares, y los usuarios pueden obtener información de todo tipo, Asimismo, recogen y transmiten los valores culturales propias de cada sociedad.
En fin son muchas las aristas de estudio de los medios masivos de comunicación, pero para efectos de cumplir con los objetivos de esta investigación, nos detendremos principalmente en la capacidad que tienen los medios masivos de comunicación para persuadir, orientar y formar opinión. Esta función es aquella que pretende convencer al receptor sobre un tema o sobre algo específico y utiliza la argumentación como soporte principal y fundamental para este fin. Los medios se usan para formar la opinión pública, influir en los votantes, cambiar actitudes, moderar la conducta, derrumbar mitos y vender productos.
En cuanto a la persuasión, es más efectiva cuando se hace sutilmente, ya que a nadie le gusta la manipulación. Esta es una función que cada medio de comunicación adopta según su posición política, económica o quizá religiosa. Esto implica que una información o noticia puede ser enfocada desde diferentes puntos de vista, dependiendo del medio en que se emita el hecho o acontecimiento.
Por esta razón, sobre todo en televisión, se dice que lo emitido no representa – necesariamente– el pensamiento del medio que lo emite, aunque sí algo tiene que ver con ella, ya que cada medio adopta sus posturas y modos de ver las cosas y presentarlas a la población. Como ejemplos encontramos documentales, reportajes de televisión, columnas de opinión dentro de un periódico o revista, entre otros.
Esta intención de persuadir para formar opinión se manifiesta también como una obligación de orientar, para que el público no se quede en la simple recepción de las noticias, sino que obtenga un criterio fundamentado acerca de los diversos hechos que ellos presentan. Es decir, los medios masivos tienen poder de persuadir pero a su vez si son utilizados por la masa generaría otros espacios de debate y confrontación y no se quedaría solo en los intereses de sus propietarios Martín Barbero, (Citado por Baca 1987) señala que
No es posible sólo pensar como la cultura de masas aquello que pasa en los medios de comunicación, sino que hay que entender que la cultura ahí promovida también es un espacio estratégico de la lucha de clases, en otras palabras, ver a los medios no sólo por su lógica comercial sino como parte de la transformación social
Transformación que solo es posible, si estos medios, sus dueños o administradores no se encuentren al servicio del sistema de cada país, ya que en las sociedades capitalistas, los medios están involucrados en el servicio al sistema económico, incluso a la subsistencia de los medios mismos, ya que todos deben obtener ganancias y estas dependen del rating. Lazarsfeld, Paul Félix y Merton, Robert King (citado por Palomares, 2009) escribe al respecto que
Al estar los medios masivos financiados y al ser propiedad de los grandes grupos económicos, determinados en gran parte por el actual sistema económico y social, los medios masivos contribuyen no solo al mantenimiento sino a la reproducción de este sistema. De tal manera que estos medios afirman la legitimación del statu quo y en consecuencia crean un conformismo social que restringe una visión crítica sobre la estructura social.
Así los medios masivos de comunicación cumplen una función social que de muchas formas modifican su estructura, además de acaparar la atención del pueblo pueden generar estatus o legitimidad a un sujeto o a una organización política por sus acciones dentro del ámbito político. Palomares (2009) al respecto afirma: “Los medios masivos tienen la posibilidad de conferir categoría y prestigio social a los asuntos públicos, personas, organizaciones y movimientos sociales. Cuando una persona o una política logran una atención favorable por parte de la prensa, la radio, la televisión, legitima su status frente a la sociedad” (p.15).
En consecuencia los medios de comunicación masivos han permitido que la gente tenga cercanía con los hechos y con la cultura, derribando fronteras y el tiempo. Sin embargo, pueden sesgar la información; es decir, pueden tender a dirigir la opinión del que accede al medio, dependiendo de la orientación que éste tenga sobre determinados temas, bien sean económicos políticos o sociales. Es así como ciertos temas son tocados abiertamente en algunos, pero en otros simplemente no se tratan. De acuerdo con Charaudeau (citado por Montoya, 2007)
Es preciso que la mayoría de los ciudadanos tenga acceso a la información, pero no todos se encuentran en las mismas condiciones; es imperioso que esa información goce de credibilidad, pero las fuentes son diversas y pueden contaminarse con posiciones partidistas; eso, sin contar con otro riesgo: que el modo de referir tales fuentes obedezca a un principio de dramatización que deforme la realidad; es necesario que los ciudadanos se expresen, den su opinión, pero la única manera de hacer pública su vos es a través de los medios, y estos sólo se interesan por el anonimato.
Esperar entonces, honestidad por parte de los medios masivos de comunicación cuando se presentan tantas variables detrás de una noticia es bastante difícil, y de darse de forma objetiva y transparente (que es muy difícil que suceda), la masa al no contar con herramientas claras, no tendría tampoco la posibilidad de asimilarla con actitud crítica.
Además otro elemento importante que puede afectar la veracidad de la información es la censura, esto se refiere a la no aprobación de algunos contenidos, los que no son emitidos por
algún medio, pues no son acordes a sus intereses o la ideología de la organización o de los dueños. Por ejemplo: emitir temas de connotación social controversiales, donde la entidad o empresa tenga una opinión diferente, por lo cual prefiere no abordar estas temáticas, ya que quiere evitar verse envuelta en alguna discusión o planteamiento contraproducente, que de alguna forma incomode a los propietarios o ejecutivos del medio de comunicación.
En estos casos, la información que se da no es completa, pues una parte de ella se ha censurado o cortado, con el fin de responder a los requerimientos de la institución, en contravía de la objetividad e impidiendo a los receptores al conocimiento completo y amplio de la información, lo que imposibilita a éstos a tener un juicio completo respecto a un tema determinado o una opinión con sustento global. Si esto es grave, no lo es menos cuando los medios masivos de comunicación manipulan la información, es decir intervienen la información con la finalidad de privilegiar una postura ideológica determinada; esto se realiza dando otra interpretación a las informaciones, organizando de modo distinto los hechos, para que el destinatario reciba el contenido de la forma en que la empresa de comunicación desea que lo haga.
En consecuencia, quienes deseen ostentar un cargo político debe recurrir a los medios masivos de comunicación “La información y la comunicación son elementos estratégicos para capturar, mantener y acrecentar el poder político en un contexto democrático-electoral para cualquier tipo de actor político que este en la búsqueda del poder independientemente de sus ideas y objetivos” (Gómez, 2015, p.2). Así, en la era de la información y la tecnología los medios de comunicación masiva, especialmente la televisión son la nueva plaza pública de las actividades políticas. Tal es así que cualquier oferta, propuesta, alternativa, plan de gobierno, política pública, crítica, argumento o razonamiento; inclusive cualquier candidato, líder,
movimiento social u organización política sino está presente sistemáticamente en este medio por más excelente, legítimas o extraordinarios que sean, simplemente no existen.
Sin duda entonces, la televisión tiene un poder que de ser bien utilizado o mejor de darle el uso deseado por un político o un partido, puede llegar abarcar varios escenarios de la vida pública de un país y ejercer influencia sobre los televidentes. En esta línea y bajo la propuesta de la sociología del poder de Max Weber, en la actualidad se puede ejercer dominación desde este medio a través de la acción social, que según este autor (citado por Palomares, 2009) señala que
Se distingue tres tipos de acción social. La primera, la racional con arreglo a fines (teleológica), que procede por anticipación, calculo, estrategia y anticipación en la búsqueda de un fin. La segunda, la racional con arreglo a valores (axiológica), determinada por la creencia en valores justos o morales. La tercera, la afectiva, determinada por emociones y sentimientos. Y por último, la tradicional (habitus), determinada por una costumbre arraigada.
Elementos que recogen la actividad política y vida pública de Álvaro Uribe durante sus dos periodos de gobierno y ahora como senador de Colombia y que contribuyeron de manera notable en su popularidad. El manejo mediático proyectado a través de la televisión lo convirtió en un fenómeno y como tal ha sido analizado por distintas disciplinas y desde diferentes enfoques.
Específicamente para el desarrollo de este trabajo, la relación televisión con un líder carismático genera un análisis sobre su influencia en las cuestiones de repercusión nacional, por ello, en esta parte del trabajo nos centramos en la televisión y su poder.
Así, en la era de la tecnología, de las comunicaciones y su inconmensurable poder, la televisión toma absoluta relevancia, más aun si se trata de la agenda política del país, Según Dan Schill, (citado por Palomares, 2009),
La imagen visual tiene diez funciones: Servir como argumento, controlar la agenda de noticias, dramatizar la política, producir una respuesta emocional de los espectadores, construir la imagen del candidato, crear identificación en los políticos y las audiencias, documentar un hecho ocurrido o un suceso en desarrollo, aprovechar la fuerza emocional de los símbolos políticos, transportar a la audiencia a otro tiempo o lugar de manera que las palabras por sí solas no pueden y añadir ambigüedad a los mensajes negativos o contenciosos.
De esta forma la acción social desarrollada a través de una agenda política con objetivos y alcances claros, sobre quienes tienen como habito ver televisión, desde un gobernante que sabe de su alcance, lo puede convertir en instrumento de poder y en ese sentido se ejerce alguna clase de dominación, si bien esta se da de manera indirecta cumple su función, que se puede hacer desde la persuasión, según Weber (citado por Palomares, 2009) Por dominación debe entenderse la probabilidad de encontrar obediencia a un mandato de determinado contenido entre personas dadas.
En consecuencia, cuando se tiene a un padre, un caudillo, un líder como se ha llamado a Uribe en diferentes esferas de la vida pública colombiana, su poder ejercido desde su carismática personalidad influye dominio sobre sus seguidores, y este dominio se logra desde diferentes ámbitos, por ejemplo, según Weber (citado por Palomares, 2009)
Distingue tres tipos de dominación legítima: la dominación legal, la dominación tradicional, y la dominación carismática. La dominación legal ocurre cuando los individuos obedecen en virtud de una regla establecida. El tipo más puro es la dominación burocrática. La dominación tradicional ocurre un individuo obedece en virtud de una creencia en la santidad de los ordenamientos y los poderes señoriales existentes desde siempre. Su tipo de dominación más puro es la dominación patriarcal. La dominación carismática ocurre cuando los individuos obedecen en virtud de una devoción afectiva a la persona del señor y a sus dotes sobrenaturales.
Si bien, cada clase de dominación desde la caracterización de Max Weber implica hacer un análisis puntual de sus alcances frente a la figura mediática de Uribe, es preciso señalar que su imagen fue y se convirtió después de haber terminado su administración en el 2010, en el centro de todo lo que él criticara , impulsara o rechazara, es decir, su figura cobija entonces de manera amplia los tipos de dominación expuesta por Weber y que lo logró gracias a la televisión y en especial por los canales privados de RCN y Caracol que de manera directa o indirecta con intención o sin él, le permitieron obtener tan altos índices de popularidad.
Desde este punto de vista, en el centro el debate se encuentra la legitimidad de la constitución del poder, la voluntad y la opinión pública desde una comunicación política caracterizada en principio por la personalización del poder, ejercicio práctico y permanente de Uribe y que lo alcanzo con una de las herramientas actuales más importantes de la comunicación política, el marketing político, que a través de la identificación de las imágenes emitidas principalmente por la televisión entre el gobernante y los gobernados, contribuye a una simpatía o si se quiere una relación afectiva con este, así de esta manera no hay espacios de debate sobre su legitimidad, pues el apoyo de la opinión pública a la figura del líder es más que suficiente para continuar con su dominio y si se quiere, con su influencia.
Por lo tanto los elementos del marketing político han favorecido la popularidad, el patrón personalista y las acciones políticas en Uribe, que cada día se encuentran en mayor medida mediatizadas por la televisión, desde el caso de la transmisión de los Consejos Comunales de Gobierno cuando fue presidente, hasta las declaraciones en contra del gobierno Santos y su oposición al proceso de paz, que son trasmitidas generando opinión, a favor o en contra, pero siempre figurando en las imágenes de televisión. Según Porras – Salas (citado por Palomares, 2009) para alcanzar un marketing político exitoso se logra a partir de los siguientes elementos:
Una imagen pública de outsider, real o fabricada con la ayuda de los medios y de los consultores en comunicación…Proyectar una imagen de éxito y una actitud siempre optimista, así como también un perfil mesiánico, lo que a menudo es un voluntarismo superficial, con el fin de crear la ilusión de que podrán sortear las grandes dificultades que viven sus países en materia de inflación, desempleo, corrupción, inseguridad, etcétera…Un uso mediático y premeditado de los medios masivos de comunicación en sustitución de una genuina rendición de cuentas e información continua sobre los asuntos sustantivos del gobierno…Un lenguaje artificialmente coloquial que trata de incorporar expresiones de "los excluidos"…Buscar encuentros y contacto con la gente en los barrios, sitios y actividades más populares en sustitución de la consulta y la participación genuina de los ciudadanos en las decisiones de mayor trascendencia.
Bajo estos elementos que le permitieron y le permiten a Uribe disfrutar de su popularidad, hablaremos más adelante con mayor profundidad.
RCN Y Caracol Televisión
Los medios de comunicación privados tienen sus propias agendas, intereses, y objetivos, los cuales direccionan su comportamiento, eso es indiscutible, además pueden estar confabulados con el poder político para construir una hegemonía que beneficie a sus negocios e intereses en detrimento de la sociedad y cuando los dueños de los canales de televisión tienen que escoger entre su interés de lucro y la libertad de información y expresión se origina un conflicto de intereses. Bajo ese panorama gris se desarrolla la televisión en Colombia, y tal vez no se necesita de una tesis para probar que la independencia, objetividad y transparencia de los canales privados de Colombia están lejos de cumplirse.
Y esta situación se da desafortunadamente porque en Colombia
El discurso que se nos propuso desde los medios hegemónicos y desde los funcionarios oficiales, enfatizaba que la reconvención tecnológica y la digitalización de la televisión eran tan exigentes desde el punto de vista económico y financiero, y demandaban tal inversión de capital, que esta tarea solo la podía asumir el sector privado. (de la Roche, 2014, p.54)
Es decir, desde que hicieron su ingreso en 1998 los canales privados RCN y Caracol a la televisión colombiana, lo hicieron bajo el discurso privatizador, otorgándoles un inmenso poder, en la medida que el debate público de los múltiples acontecimientos de interés nacional, se vio reducido y empobrecido por su capacidad de capturar el interés de las grandes mayorías, que desafortunadamente no necesariamente son las más letradas para debates profundos y amplios.
Al respecto del empobrecimiento y reducido debate público de la Roche (2014) señala que “Este tiene que ver con el peso cada vez mayor de los intereses económicos y políticos de los grandes conglomerados financieros que controlan y monopolizan los medios, incidiendo deliberadamente en la orientación de la opinión” (p.60), y como no tomar esta afirmación de la Roche cuando en Colombia estos dos canales hacen parte de las propiedades de las familias más
ricas del país, según datos de un estudio de Reporteros sin Fronteras (citado por el portal Pulzo 2015) “ El 57 % de los espacios en prensa, radio y televisión se concentra en los personajes y familias con las fortunas más grandes”, para el caso de RCN y Caracol son solo los medios líderes, pues detrás de ellos encontramos radio y prensa a nivel nacional, es decir, su influencia está presente en todos los sectores de la comunicación.
De esta forma, la influencia directa de estos canales de televisión cuando ellos a si lo quieren por omisión o por la razón que deseen, se ha mantenido en estos dieciocho años de transmisión, que desde la mirada crítica de De la Roche (2014) ha generado “La telenovelización de los horarios de alta sintonía, la conversión consecuente de los programas de debate y de opinión en espacios para noctámbulos al ser programados al filo de la media noche” (p.68),