• No se han encontrado resultados

Políticas de construcción de la historia reciente en el teatro argentino

Lorena Verzero

El “fin de ciclo” vivido en Argentina en torno a las elecciones de 2015 nos ha provisto de un elocuente marco de situación para la reflexión sobre lo acontecido en el interregno entre la cultura y lo político en las últimas décadas. La construcción de la historia reciente y, específicamente, de la historia de los años 70 y de la última dictadura (1976-1983) constituye una de las problemáticas centrales que la sociedad ha enfrentado y sobre la cual es preciso continuar reflexionando.

Este ensayo se enmarca en una investigación de mayor alcance en la que me he propuesto realizar un estudio diacró- nico en el que el teatro militante previo al golpe de Estado de 1976, el teatro bajo dictadura y el teatro de posdictadura que reconstruye esos años (el “teatro sobre memorias de la historia reciente”) confeccionan un entramado que nos ayuda a develar la configuración de subjetividades de cada periodo. En este último aspecto, mi objetivo general consiste en detectar cuáles han sido los pasados construidos en distintos periodos de la democracia, y mediante qué estrategias políticas, estéticas y performáticas esto ha sido llevado a cabo. Para ello, he desarrollado un dispositivo teórico-metodológico a caballo entre los estudios teatrales y los estudios sobre memorias.

En resumidas cuentas, me propongo brindar una perio- dización del teatro que reconstruye los años 70 y la última dictadura, es decir, del teatro que he llamado “teatro sobre memorias de la historia reciente”. Presentaré previamente una

breve aproximación a las coyunturas políticas en sus relacio- nes con la última dictadura, expondré luego la periodización en cuestión y, finalmente, analizaré tres obras fundamentales en la construcción de memorias en el teatro del siglo xxi, es decir, piezas paradigmáticas de la última de las etapas

planteadas en la periodización: Los murmullos, de Luis Cano,

con dirección de Emilio García Wehbi, 2002; Mi vida después,

de Lola Arias, 2009, y Relato situado: una topografía de la

memoria, Compañía Funciones Patrióticas, 2016. En esta

ocasión me abocaré al estudio en profundidad de la última de las etapas de construcción de memorias, puesto que la preponderancia de la transformación política de los últimos años nos convoca a reflexionar y debatir sobre nuestra propia construcción de subjetividades.

La última dictadura a lo largo de la posdictadura

En Argentina, la apertura democrática se dio con la victoria de la Unión Cívica Radical, que llegó al gobierno en diciem- bre de 1983 con Raúl Alfonsín como presidente hasta 1989, implantando una socialdemocracia en términos políticos. En lo que respecta a los dd. hh., durante ese gobierno se creó la Conadep (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas), que desarrolló su trabajo de investigación durante nueve meses y presentó un informe final. El informe de la Conadep fue entregado al presidente el 20 de septiembre de 1984. Allí se establece oficialmente la existencia de 8960 detenidos-desaparecidos, según denuncias comprobadas, y se expresa la posibilidad de que la cifra sea mayor. Asimismo, se deja constancia de la existencia de 340 centros de deten-

ción. El informe en su forma de libro se tituló Nunca más1 y

1 Nunca más: informe de la comisión nacional sobre la desaparición de personas, conocido

también como el Informe Sabato, pues fue el escritor Ernesto Sabato quien presidió la

Cuerpos sobre cuerpos - Lorena Verzero / 197

se presentó el 28 de noviembre de ese año en el Teatro San Martín, la sala teatral oficial de la ciudad de Buenos Aires.

La frase que le dio título al informe sería luego pronun- ciada por el fiscal Julio César Strassera como cierre de su alegato en el Juicio a las Juntas Militares (1985), y se convirtió en referente para la sociedad en general. En el Juicio a las Juntas se condenó a los altos mandos de las Fuerzas Armadas que operaron en la dictadura. Posteriormente, se dictaron las leyes de Punto Final (1986), que establecía el fin de las acciones judiciales, y de Obediencia Debida (1987), mediante la cual se eximía de acusación a los militares de rango inferior a coronel por considerarse que actuaron obedeciendo órdenes.

En medio de una profunda crisis económica, Alfonsín adelantó el llamado a elecciones, que tuvieron lugar en mayo de 1989, algunos meses antes de lo previsto. Durante la década de los 90, Argentina integró el contexto neoliberal con dos presidencias consecutivas de Carlos Menem (1989-1995, 1995-2001). Entre las primeras medidas de gobierno (1989- 1990) se encuentran los indultos a los militares de alto rango que habían sido condenados por delitos de lesa humanidad pocos años antes.

A fines de 2001 Argentina cayó en una crisis económica y social. Ese año finalizó con el recambio de varios presidentes, acuerdos y negociaciones mediante las cuales en 2002 se llamó a elecciones y ganó una coalición de reciente formación, el Frente para la Victoria, que llevó adelante políticas de centro-izquierda de gran impacto en la región.

Entre 2003 y 2015, entonces, gobernó el Frente para la Victoria con las presidencias de Néstor Kirchner (2003-2007) y Cristina Fernández (2007-2011, 2011-2015). La revisión de los pasados años 70 ocupó un lugar central en las agendas oficiales de estos gobiernos y el clima de época en general iluminó y legitimó las elaboraciones colectivas del trauma.

En 2003 se derogaron las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. El 24 de marzo de 2004, día del aniversario del golpe de Estado, el gobierno anunció la creación del Espacio de Memoria y dd. hh. (ex-Esma), en el predio de la Escuela de Mecánica de la Armada, que fue el mayor centro clandestino de detención durante la dictadura. El 20 de noviembre de 2007, la Nación y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires firmaron el convenio de creación del Ente Público Interjurisdiccional Espacio para la Memoria y para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos que tiene a su cargo la administración del predio. El día 7 de ese mismo mes se había inaugurado el Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado en el Parque de la Memoria.

Durante esos años la construcción de la historia reciente, la consumación de los juicios a los represores y la restitución de los derechos a sobrevivientes y familiares de desaparecidos ocupó un lugar privilegiado en la agenda oficial, contribu- yendo a una narrativa oficial del trauma y a la vanguardia de los países vecinos en esta materia. Las elaboraciones del trauma han sido prolíferas y fecundas, con diversos tipos de instrumentalización. El proceso político liderado por el kirchnerismo en Argentina se vería reforzado por el alcance regional.

Esos años estuvieron signados por un proceso de distri- bución de la riqueza que, no sin problemas, potenció el rol del Estado a través de planes, subsidios, nacionalización de las empresas de servicios que habían sido privatizadas en los años 90, con reivindicación de los derechos de los trabajadores, de las luchas por los dd. hh. y, en materia específicamente académica y cultural, con un fuerte apoyo a las universidades (con creación de universidades públicas, líneas de proyectos, subsidios y convenios, etc.) y a la investigación (por ejemplo, con la creación de un Ministerio de Ciencia y Técnica). Este “progresismo” en sintonía con otros países de la región tuvo

Cuerpos sobre cuerpos - Lorena Verzero / 199

sus problemas, sobre todo hacia los últimos años de gestión, pero su posición de centro, “populista” (ya sea en el sentido positivo que Ernesto Laclau da al término o en el sentido negativo que sobre él depositan posicionamientos de derecha), era una carta de juego puesta sobre la mesa.

El año 2015 fue un año electoral. El Frente para la Victoria perdió las elecciones nacionales y desde diciembre de ese año gobierna la coalición de partidos políticos denominada Cambiemos, de espíritu liberal, encabezada por el Pro, con Mauricio Macri como presidente. Macri fue Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en los dos periodos inmediata- mente anteriores (2007-2011, 2011-2015) y proviene del mundo empresarial. Fue también presidente del club de fútbol Boca Juniors (2005-2008). En 2015, el Pro ganó también la provincia de Buenos Aires, bastión simbólico de posesión de poder y provincia con mayor cantidad de habitantes del país, y la capital del país, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Con un discurso que remite a los proferidos por las derechas dictatoriales del siglo xx, tanto en ciertas estrate- gias argumentativas como en el empleo de algunos campos semánticos, el oficialismo llegó al poder argumentando que

la nación se encontraba en default debido al vaciamiento

generado por la gestión anterior y que solo con el “sacrificio” de los ciudadanos se podría llevar adelante un proceso de “sanación” que llevara a la “normalización” de la nación y

a la “unidad” de todos los argentinos.2 Esto preludiaba la

abrupta implementación de un programa de ajuste que se

publicitaba como la opción “gradualista” frente a la de “shock”,

y que comenzó con la quita de retenciones al agro y a las empresas mineras, la generación de deuda con el fmi y la apertura a las importaciones, con una inflación del 40 % en

el primer año. El programa político necesitaba generar una recesión que frenara el proceso inflacionario, y para ello se imponía la generación de desempleo, que los sectores bajos y medios redujeran o se vieran directamente imposibilitados de consumir y acceder a bienes culturales. El gasto público se redujo a través del despido de miles de empleados, la quita de subsidios y otras medidas de ajuste. La merma en la producción, por su parte, llevó a la pérdida de puestos de trabajo en el sector privado. Así, el alza de tarifas en los servicios y en el transporte colaboró en la veloz reducción del consumo, y ante el temor de la pérdida de empleo, la discusión de salarios se corrió hacia la aceptación por parte de los asalariados de lo ofrecido por los empleadores.

Esta es la coyuntura política en la que se inserta nuestro trabajo como estudiosos de la historia teatral reciente, que nos convoca a reflexionar sobre cuáles han sido los procesos de construcción de memorias y a debatir sobre cómo conti- nuaremos pensando nuestro pasado reciente.

Periodización del teatro de memorias sobre la historia reciente

En Argentina, la intelectualidad ha reflexionado en torno a los años 70 en tres grandes momentos: 1) durante los primeros años de la democracia iniciada en 1983; 2) desde la segunda mitad de los 90, en dialéctica con transformaciones en la subjetividad ocurridas en el marco de la declinación del neoliberalismo; 3) a partir del primer lustro de los 2000, acompañado por el auspicio de políticas progresistas en la región.

En este contexto cultural se inserta el campo teatral que, si bien forma parte de esas tendencias, denota especificidades, con los siguientes momentos de expresión de elaboraciones del trauma: