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“… puede afirmarse que en la provincia de Buenos Aires la policía está al servicio del pueblo como lo quiso la revolución justicialista”.111

Desde el Golpe de Estado de 1943 comenzaron cambios importantes en la estructura y las formas de concebir a la policía. En materia de seguridad provincial, se encuentra para este período como antecedente que el 14 de agosto de 1943 se suprimió el puesto de 2º Jefe de la División de Investigaciones. Esta División estuvo integrada por dos Subdivisiones, Delitos y Orden Público, Técnica y Administrativa, cada un de ellas a cargo de un Comisario Inspector y una Secretaría de Brigadas a cargo de un comisario.112 A partir de la llegada del peronismo al poder, comenzó a concretarse el proceso de modernización de las fuerzas policiales, donde se incidió en la gestión policial ampliando y sumando muchas de las iniciativas gestionadas durante el gobierno conservador.

Bajo la gobernación de Domingo Mercante en la provincia de Buenos Aires y el Jefe de Policía de la provincia Adolfo Marsillach, se llevó adelante una reforma policial, como parte de los cambios en la vida política del país y de las intenciones del gobierno de Perón por profesionalizar y disciplinar las fuerzas de seguridad. Durante este período, en los objetivos de la política en seguridad marcados por un fuerte sesgo basado en el orden y en la doctrina militar, se encontraba la voluntad política por “reorganizar la policía para que respondiese exclusivamente a los lineamientos de la máxima autoridad provincial y se identificase con los postulados del peronismo”. 113

A partir del Decreto Nº 14.490 de Intervención Federal del 6 de septiembre de 1945, se suprimió la Sección Orden Social, y se creó la Oficina de Movimiento Político dependiente de la Secretaría General. Al año siguiente, se publicó una resolución

111 Pérez, Sebastián, “Una Policía Revolucionaria”, Revista de Policía de la Secretaría Técnico Social,

La Plata, 1951, pág. 34.

112 Orden del Día Nº 15.949 del 14 de agosto de 1943. Archivo DIPBA, Mesa Doctrina, Carpeta Decreto

Leyes y Disposiciones, Legajo Nº 42, “S.I.P.B.A, Su creación”, s/f.

113 Barreneche, Osvaldo, Galeano, Diego, “Notas sobre las reformas policiales en la Argentina, en los

siglos XIX y XX”, en: Cuadernos de Seguridad, Buenos Aires: Consejo de Seguridad Interior, 2008, pág. 88.

Página | 51 mediante la cual se consideró finalizada la misión de la Oficina de Movimiento Político y se reintegró el personal a su destino, “disponiendo que los permisos para realizar las reuniones gremiales o políticas sean diligenciadas por la Secretaría General”.114 De esta manera, en junio de 1946 se definió crear la División de Orden Público dependiente de la Jefatura de Policía.115 Ésta tenía como función todas las cuestiones relacionadas con las actividades sociales y políticas de la provincia y debía coordinar su acción con organismos similares pertenecientes a otras jurisdicciones:

“La Sección Orden Político de la División de Investigaciones y la Oficina Movimiento Político de la Secretaría General pasaron a depender de la nueva división creada con antecedentes, archivo, muebles, útiles y dotación de empleados”.116

Desde esta División, con la finalidad de agilizar el registro y el acopio de información sobre actividades públicas y políticas, se crearon los ficheros regionales y se logró sistematizar a los gremios obreros existentes, donde se detallaban los antecedentes de cada conflicto y los nombres de sus dirigentes. A eso se le agregaba, la pertenencia al gremio y si se hallaba adherido a una central o era un sindicato autónomo.117 En este contexto de restructuración policial iniciada por el peronismo, se crearon en 1946 siete Unidades Regionales; cada una de ellas tenía designado a su cargo un Jefe de Policía, que con el tiempo fue cobrando importancia y poder en las jurisdicciones que les correspondía a cada uno.

Asimismo, en este mismo año, desde el Poder Ejecutivo nacional, se promulgó el Decreto 337/46, a partir del cual se creaba el primer organismo estatal, dependiente de la presidencia de la Nación, cuya finalidad era la recolección, centralización y coordinación de la información necesaria para el ejercicio de la conducción de los asuntos del Estado.118De esta manera, se originaba la Coordinación de Informaciones

de la Presidencia de la Nación que no implicaba, según la normativa, la producción de

114 Orden del Día nº 16.687 del 15 de marzo de 1946, Archivo DIPBA, Mesa Doctrina, Carpeta Decreto

Leyes y Disposiciones, Legajo Nº 42, “S.I.P.B.A, Su creación”, s/f.

115 Orden del Día nº 16.786 del 28 de junio de 1946. Archivo DIPBA… Op. Cit. 116 Orden del Día nº 16.786 del 28 de junio de 1946. Archivo DIPBA… Op. Cit.

117 Expediente 24612, “Huelgas o paros de obreros”; (…) señalando normas para cuando se produzcan

conflictos de esa naturaleza”. Orden del Día Nº 17055, lunes 7 de julio de 1947. En Barreneche, Osvaldo, “De Brava a Dura. La policía de la provincia de Buenos Aires, durante la primera mitad del siglo XX”, Cuadernos de Antropología Social Nº32, Buenos Aires, 2010, pág. 46.

118 Sain, Marcelo Fabián, “Condiciones institucionales del control parlamentario de las actividades y

organismos de inteligencia del Estado”, en, Seminario sobre Control Democrático de los organismos de Seguridad Interior en la República Argentina, Documentos de Trabajo, Buenos Aires: Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), 1997, pág. 142.

Página | 52 información relacionada con los temas de seguridad interna o externa, ya que esto les competía al ámbito de cada una de las Fuerzas Armadas, sino que el objetivo de esta dependencia radicaba en alcanzar una centralización y un conocimiento integral sobre “las actividades que desarrollan los diversos organismos que componen el Estado”.119

Durante el peronismo, también se aprobó un Código de Justicia Policial utilizando como base los argumentos del fuero Militar, creando una justicia paralela para la policía bonaerense integrada por policías retirados o en actividad.120 Los hechos

de corrupción en la institución durante la década del ’30, generaron un reordenamiento de la policía a partir del primer gobierno peronista. Como parte de los esfuerzos por reconvertir a la fuerza policial, buscando su adhesión, se destacaban discursos hacia su interior que expresaban cómo, quienes antes eran consideradas personas peligrosas, ahora construían la esencia del pueblo peronista, los descamisados, a los que la policía ya no debía perseguir, sino respetar, siendo su deber protegerlos.

En sintonía con este cambio de paradigma en la forma de concebir al sujeto, presunto culpable o delincuente, una nota titulada en la Revista de Policía, de la provincia de Buenos Aires en 1951, “Una Policía Revolucionaria”, decía al respecto:

“Ella había sido el instrumento ciego y obsecuente con que contaron las clases oligárquicas para imponer sus privilegios y para ahogar sin contemplaciones cuanto significase reaccionar contra ellos en ejercicio y defensa de los sagrados intereses del pueblo trabajador, el que comprobó con pena que los organismos del Estado no eran respaldo de los derechos que consagraba y reconocía la legislación en vigencia, sino instrumentos al servicio de la oligarquía”.121

Era destacable la similitud de la mirada policial con el discurso y la impronta peronista que se le quería imprimir al país; se ponía interés en trabajar el sentido de la policía al servicio de la sociedad, asociada a la idea de una “peronización de la fuerza policial”.122 A contra-cara de estas apreciaciones, la policía mantuvo el control sobre el movimiento político, y principalmente en esta etapa sobre las organizaciones sindicales

119 Op. Cit., pág. 142.

120 Barreneche, Osvaldo, “Por mano propia. La justicia policial de la provincia de Buenos Aires en el

primer peronismo”, en Sociohistórica, Cuadernos del Centro de Investigaciones Socio Históricas, Nº 25, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, La Plata: EDULP, 2009, pp. 123-152.

121 Pérez, Sebastián, “Una Policía Revolucionaria”, Revista de Policía de la Secretaría Técnico Social,

La Plata, 1951, pág. 33.

122 Barreneche, Osvaldo, “La reforma policial del peronismo en la provincia de Buenos Aires, 1946-

1951”, en Desarrollo Económico, Revista de Ciencias Sociales, vol.47, Buenos Aires: IDES, 2007, pp. 225-247.

Página | 53 fuera de la órbita de la CGT. La creación de dependencias específicas de policía, permitió agilizar y controlar la información acerca de la agitación obrera y gremial en el país.

Un especial interés recayó en materia de instrucción policial. Bajo la conducción de Marsillach, se llevó a cabo una reforma educativa en la formación policial. Tal, como explica Barreneche, la intención política de imprimir la doctrina peronista iba de la mano de la influencia en la formación militar, donde entre otras cosas, se creaba el escalafón oficial. La Escuela Superior de Policía fue una institución creada en 1949, para la capacitación de los oficiales en actividad. “Policía comparada y actividades antisociales”, era una de las asignaturas a cargo del inspector mayor Enrique Gracia, también autor del plan de estudios, quien se desempeñaba como Jefe de la División Orden Público, desde 1946. Tanto desde la asignatura mencionada, como en sus cursos y conferencias, Gracia manifestaba sus conocimientos sobre el comunismo y alertaba sobre su peligro internacional y local, rescatando la doctrina peronista y militar. De manera que, estimulaba a sus alumnos y oyentes a ser detectores de la influencia subversiva, poniendo como ejemplo la infiltración comunista entre los obreros ferroviarios. La influencia de la Guerra Fría fue parte del plan de estudios para comprender la lógica del comunismo a nivel internacional. “Este adoctrinamiento -tal como lo definía- fue extendido a toda la policía durante el último año de gobierno peronista, y su ejecución continuó posteriormente durante sucesivos gobiernos”.123

Por otra parte, la continuidad en la aplicación de Ley de Residencia se convirtió en un medio de expulsión, principalmente para aquellos obreros que no correspondían a las filas peronistas, siendo los comunistas los principales afectados por la misma. La tipificación policial para estas detenciones continuaba siendo la de “subversivo” o “elemento disolvente”, identificados como promotores de disturbios en el marco de alguna huelga o protesta gremial, siendo perturbadores, o causantes de confusión en el movimiento obrero, como así también, relacionados con el hecho de estar involucrado con la prensa extranjera, que a partir de 1948, “…la policía considerara agraviantes para el gobierno”.124

Si bien, durante el período 1945-1955 el Partido Comunista fue legal, habiendo sido anulada la restricción de prohibición establecida por el gobierno de facto de 1943,

123 Op. Cit., pág. 242.

124 Nazar, Mariana, “Estado de derecho y excepcionalidad. Algunas prácticas de control social sobre

trabajadores durante el primer peronismo”, ponencia presentada en VIII Reunión de Antropología del Mercosur, 29 de septiembre a 2 de octubre de 2009, Buenos Aires, Argentina, pág.12.

Página | 54 ser integrante o formar parte de asociaciones de comunidades de inmigrantes de países socialistas vinculados al PC, bastaba para considerarse como indicios de actitudes “anti argentinas”. Estas eran razones para sospechar posibles conspiraciones que alertaban al personal policial para poner en práctica los elementos precautorios: Ley de Residencia, detenciones por el Poder Ejecutivo Nacional, el Edicto sobre reuniones públicas. Frente a la posibilidad de una alteración en el orden social, siendo una amenaza latente para la Nación, también regía el Decreto 536/45 sobre “Delitos contra la seguridad interna del Estado”. A partir de este decreto del Ejecutivo Nacional, se imponían penas entre seis meses y cinco años a quienes propagasen doctrinas opuestas a la Constitución mediante la violencia, como así también quien organizara una asociación con esa finalidad o, “… el que de cualquier modo instigare a la desobediencia colectiva, a las leyes o reglamentos dictados por autoridad competente”.125

Por su parte, en los archivos del Ministerio del Interior, calificados como “Documentos secretos, confidenciales y reservados”, funcionó un apartado titulado: “Detención a disposición del Poder Ejecutivo Nacional y expulsión en virtud de la ley 4144”.126 En esta serie se incluía la solicitud de detención por parte de la Policía Federal, donde se adjuntaba una síntesis de antecedentes del sujeto y si se consideraba necesario se debían incluir las razones por las cuales se efectuaba su detención. De este modo se puede corroborar, según los motivos señalados por la propia policía, la aplicación de dicha ley por razones calificadas como “actividades comunistas”, “subversivas”, o por la creación de “un clima de intranquilidad”. También, en este contexto mundial de guerra, eran detenidos por considerar personas o actividades pro eje, pro aliadas, por realizar expresiones contrarias al gobierno o alarmistas y temerarias.127 Tal como enuncia Nazar, si bien fueron expulsados los más visibles partidarios del régimen nazi en el país, el trato fue diferencial hacia quienes simpatizaban o estaban directamente vinculados con las ideas comunistas. Eran perseguidos y expulsados sin importar la cantidad de años que estuvieran en la

125 “Decreto Nº 536/45, del Poder Ejecutivo de la Nación, en: Anales de la Legislatura Argentina, Tomo

V, Buenos Aires: La Ley, 1945, pág.129

126 Ministerio del Interior, Documentos secretos, confidenciales y reservados, fechas extremas (1932-

1983). Archivo Intermedio. Archivo General de la Nación.

127 Véase, Nazar, Mariana, “La accesibilidad documental y sus limitaciones legales: los documentos

secretos en la Argentina”, ponencia presentada en el IV Congreso de Archivología del Mercosur, Huerta Grande, Córdoba, 2003.

Página | 55 Argentina, mientras que el poder político y las relaciones económicas permitieron que muchos de los expulsados nazis reingresaran al país.128

En la provincia de Buenos Aires, mediante un decreto del Poder Ejecutivo provincial, las actividades y reuniones políticas debían ser autorizadas y supervisadas por la policía bonaerense. De este modo, se habilitaba a la policía, además de intervenir en el espacio público, el derecho para acceder a locales cerrados donde se realizarían actos o encuentros sociales y políticos.129 Entre idas y venidas, en 1949 se definió que la

División de Orden Público de la provincia quedase sin efecto, dependiendo nuevamente de la División de Investigaciones con la Jerarquía de Sección Orden Público.130 Sin embargo, al año siguiente, en julio de 1950 se volvió a crear la División Orden Público dependiendo de la Secretaría General, compuesta íntegramente, “por los efectivos, antecedentes, archivos, muebles y útiles de la Sección Orden Público hasta ese momento dependiente de la División de Investigaciones”.131

La División de Orden Público funcionó como órgano exclusivo de enlace con la Coordinación de Informaciones de Estado. Según consta en el legajo, identificado como secreto y reservado, del archivo de la DIPBA, a partir de esta División, se relevaron las bases necesarias para orientar las actividades informativas, “con el fin de difundir los principios doctrinarios sobre informaciones de Estado”.132 Tal como expresa Sain, luego del Decreto 337/46, por medio del cual se dio origen a la Coordinación de Informaciones de la Presidencia de la Nación, el gobierno promulgó otros de carácter secreto, por medio de los cuales “recayó en el ministerio de Guerra la dirección de la Coordinación de Informaciones, o a través de los que se fijó la organización y funcionamiento de dicho organismo”.133 Para el caso de las provincias, desde la misma División de Orden Público, se hacía hincapié en la necesidad de los Servicios de Informaciones, homologando el rol de la Coordinación de Informaciones de Estado,

128 Nazar, Mariana, “Los indeseables. Un acercamiento al perfil ideológico de los trabajadores detenidos

bajo el Poder Ejecutivo Nacional durante el primer peronismo”, ponencia presentada en las XIº Jornadas Interescuelas/Departamentos de Historia, Tucumán, 19 al 22 de septiembre, 2007.

129 Expediente 10276. “Decreto número 31.485 del Poder Ejecutivo de la Provincia de Buenos Aires del

10 de julio de 1947 (…) reglamento el otorgamiento de permisos a Partidos Políticos, Asociaciones o Personas, para celebrar reuniones”. Orden del Día Número 17063. Viernes 18 de julio de 1947. En, Barreneche, Osvaldo, “De Brava a Dura, La policía de la provincia de Buenos Aires, durante la primera mitad del siglo XX”, Cuadernos de Antropología Social Nº32, Buenos Aires, 2010, pág. 46.

130 Orden del Día Nº17.593, 6 de junio de 1949. Archivo DIPBA… Op. Cit., pág. 53. 131 Orden del Día nº 17.593, 14 julio 1950. Archivo DIPBA… Op. Cit., pág. 53.

132 Archivo DIPBA, División Orden Público, Oficina de Coordinación de Informaciones de la Provincia

de Buenos Aires, Carpeta 2, Legajo Nº 110, “Bases necesarias para orientar las actividades informáticas”, 1951.

Página | 56 cuyo fin implicaba garantizar la gubernamentabilidad del ejecutivo nacional, al desenvolvimiento de la Oficina de Informaciones de la Provincia de Buenos Aires.

A través de este documento explicativo, se exponían distintas apreciaciones sobre lo considerado “información” e “inteligencia”, como así también se describieron los tipos de fuentes y sus distintas ramas, que comprendían información clasificada como Política Interna, Económica, Sociológica, Científica, Topográfica y Biográfica.

En la información tipificada como “Política Interna”, se estudiaba, entre otros aspectos, a los “Partidos Políticos”, sus cartas orgánicas, tendencias ideológicas, el apoyo popular, sus dirigentes y el prestigio de los mismos, sus relaciones políticas, su capacidad de lucha, etc. También se incluía a las “Asociaciones o Agrupaciones Ideológicas”, desde las cuales se debía tener en cuenta su intervención en la vida política nacional, programas, tendencias, su relación con el gobierno y con los partidos políticos del país o extranjeros. Además eran objeto de análisis y observación los llamados “Movimientos Subversivos”, de los que se debía informar acerca de sus causas, aspiraciones, quienes los alentaban y provocaban, sus líderes y la importancia de sus fuerzas.134

A partir de este legajo, se evidencia el proceso que fue tomando la organización de una estructura que garantice la información, para que luego deviniera en inteligencia. En este sentido, la distinción radicaba en que:

“<<Información>> constituirá esa serie de conocimientos que paulatinamente llegarán a nosotros sobre un hecho determinado e <<Inteligencia>>, será la resultante del estudio de esa serie documental. Se hace <<Información>> cuando se busca y obtienen noticias relacionadas con algún asunto, e <<Inteligencia>> cuando esas noticias seleccionadas, comparadas, analizadas, valorizadas, etc., nos proporcionan el cuadro informativo completo del cual podemos sacar conclusiones que sirvan de base para la acción”.135

La coordinación y la integración de la información comenzaron a ser no sólo un objetivo claro desde la dependencia policial, sino a conformarse en una estructura que poco a poco iría siendo cada vez más organizada. A partir de lo explicado desde la Oficina de Coordinación de Información provincial, desde 1951 los agentes policiales ya debían incorporar determinados parámetros para definir el tipo información que

134 Archivo DIPBA, Bases necesarias para orientar las actividades informáticas, Op. Cit. 135 Archivo DIPBA, Bases necesarias para orientar las actividades informáticas, Op. Cit.

Página | 57 conseguían, en las que se incluían bastas ramas temáticas, pero que a su vez, mantenían su especificidad. En este sentido, desde la División de Orden Público, se concluía, “Para cumplir su cometido de coordinación informativa, el organismo informativo recurre indistintamente a las fuentes internas como a las externas y trabajan intensamente con el material ya archivado y clasificado”.136 La elaboración de este documento, da cuenta de la importancia de la “información” y luego “inteligencia”, como un aspecto fundamental para el desenvolvimiento pleno de la Nación, según los parámetros ideológicos de quienes detentaban el poder.

Siguiendo con los cambios nominales y jerárquicos de la dependencia policial, hacia 1953 la “Sección Movimiento Político Social y Gremial”, que funcionaba en las Unidades Regionales (UURR), pasó a depender directamente de la División Orden Público. De manera que el jefe de UURR era quien adoptaba las medidas necesarias para que los encargados de las comisarías informaran directamente a la Sección lo vinculado al Orden Público.137

En enero de 1954, a partir del Decreto Nº40 del Poder Ejecutivo de la provincia se aprobó el Nuevo Reglamento Orgánico de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. A partir de este reglamento, entre otros organismos, se creó la Dirección de Orden Público que pasó a depender directamente de la Jefatura de la Policía, y reemplazó a la