Stephen Zagala está realizando sus estudios doctorales en el Centro de Investigaciones Transculturales (Australia) y ha sido enviado a Vanuatu para llevar a cabo un extenso trabajo de terreno. A fines de 2002 realizó una consulta de tres meses para la UNESCO, fue el comisario de una exposición con motivo de la segunda edición del Festival de Artes de Melanesia en Port Vila y trabajó como voluntario en el Centro Cultural de Vanuatu.
or toda la zona septentrional y central de las islas Vanuatu, se extiende una serie de comunidades diferentes que practican lo que ha venido en llamarse “dibujos de arena”. Esta tradición singular consiste esencialmente en trazar figuras geométricas con polvo, arena o ceniza. Cada dibujo se concibe como una especie de laberinto constituido por una línea de trazado prácticamente continuo, a menudo sin haber levantado el dedo del suelo. Si quisiéramos dar cuenta de la sutileza intelectual de esta práctica, en lugar de “dibujo” sería quizás más adecuado hablar de una forma autóctona de “escritura”. De hecho, los términos autóctonos para designar los dibujos de arena (uli,
naites, nitüs, ghir, rolu, nana, ulan, etc.) son los mismos que se utilizan para designar a la
escritura europea. En este sentido, es importante darse cuenta de que estos dibujos de arena son mucho más que simples imágenes o elementos decorativos.
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Historia y significado
En su contexto tradicional, los dibujos de arena son antes una ceremonia íntima que un espectáculo público. Se realizan a menudo en terrenos contiguos a los lugares de reunión o baile, como complemento a la conversación y al debate. A veces se acompañan de canciones o relatos, y pueden ser usados para enseñar cuestiones de responsabilidad social a los niños o para explicar nociones filosóficas a los adultos. También existen dibujos de arena sagrados que han de memorizarse a fin de conquistar el ingreso a la vida del más allá. Pese a la compleja belleza visual de estos dibujos, no sería de gran interés preservar su imagen en un soporte menos efímero. Fugaces como palabras, una vez que han sido terminados, estos dibujos se dejan a merced del viento.
Desde el punto de vista histórico, los dibujos de arena florecieron en el contexto de las amplias redes de comunicación que unían las islas septentrionales y centrales del
archipiélago. En esta región existen cerca de 80 comunidades lingüísticas, y sus poblaciones practicaron siempre la costumbre de viajar en busca de conocimiento e intercambios comerciales. Los dibujos de arena se desarrollaron en parte como una forma de comunicación e intercambio simbólico en este dinámico entorno transcultural, facilitando la circulación de ideas entre comunidades lingüísticas diferentes y permitiendo a los viajeros dejar mensajes en los puntos de encuentro. Por otra parte, los dibujos de arena se convirtieron en un sutil modo de simbolizar e inscribir los rituales y mitologías propios a cada comunidad lingüística en los cauces comunes de información cultural. Aunque estas circunstancias históricas hayan cambiado durante los procesos de colonización y desarrollo nacional poscolonial, los dibujos de arena siguen funcionando como una forma de intercambio y diferenciación culturales. Varias comunidades de las islas centrales siguen practicando variantes locales específicas de dibujos de arena que se acompañan de canciones o relatos. Dichos dibujos constituyen importantes instrumentos mnemotécnicos que permiten la memorización de información relativa a crónicas locales, cosmologías autóctonas, genealogías y conocimiento científico.
Los registros antropológicos indican que existen por lo menos 300 dibujos de arena diferentes. El dibujante puede también acompañar su dibujo de relatos y explicaciones diferentes según la relación que éste tenga con su auditorio: ante un forastero contará una simple historia, mientras que a un familiar allegado le confiará importantes informaciones a partir del mismo dibujo de arena. Por otra parte, se han encontrado los mismos dibujos en diferentes comunidades lingüísticas, pero cada una de ellas lo ejecuta e interpreta de forma diferente.
El eje de este entramado de ricas texturas se encuentra en la noción de “jalus”, de fuerte arraigo entre las poblaciones del archipiélago. Derivada del vocablo inglés “jealousy”, su significado ha perdido las connotaciones peyorativas, y se utiliza a menudo en sentido positivo para expresar el orgullo que sienten las poblaciones por sus particularidades regionales. Esto se hace patente, entre otros casos, en la circunspección y los secretos que envuelven a los conocimientos locales. Las poblaciones que conforman la comunidad lingüística Raga, en la isla de Pentecost, tienen un dibujo de arena para describir la noción de “jalus” que puede interpretarse como un mapa o diagrama que simboliza el movimiento de la gente entre los secretos. Se cuenta que si un forastero interroga al jefe del poblado sobre algún aspecto de los usos locales, éste responderá con evasivas, confundiendo al curioso con los diferentes caminos que llevan a la respuesta. El dibujo de arena representa las ambiguas instrucciones del jefe a través una línea sinuosa que avanza y retrocede
adoptando formas caprichosas. Al final del dibujo, se traza en su centro una pequeña figura en forma de diamante que simboliza el conocimiento buscado.
La importancia de la reserva y el carácter secreto explican en parte la variabilidad de los dibujos de arena a través de la región. Cuando dichos dibujos son compartidos por personas de comunidades lingüísticas diferentes, sólo se revela parcialmente su significación profunda. Y a la inversa, el conocimiento adquirido se modificará e incorporará a otros grupos de mitos y leyendas a fin de preservar las particularidades regionales. Esta es una de las razones por las que los dibujos de arena han seguido siendo en gran medida una forma de arte efímera, que puede borrarse rápidamente y ser ejecutada de diferentes modos según las circunstancias.
La utilidad del concepto de “patrimonio inmaterial”
Esta dinámica social del secreto plantea algunas cuestiones importantes en cuanto a la gestión patrimonial de los dibujos de arena. En primer lugar, la elaboración de un catálogo exhaustivo de dibujos de arena sería una falta de respeto y una forma indirecta de acabar con los procesos de ocultamiento y manifestación inherentes a la ejecución de esta tradición. En este sentido, el concepto de “patrimonio inmaterial” es de gran utilidad, ya que hace hincapié en la transmisión de conocimientos antes que en la conservación de objetos. El objetivo es fomentar los procesos sociales de aprendizaje, difusión y ejecución, en los que se asienta el dibujo de arena en tanto que forma dinámica de expresión cultural.
A este respecto, es fundamental aceptar que el secreto es un elemento constructivo en el mantenimiento de la diversidad cultural de las Vanuatu. Contrariamente a las sociedades democráticas de Occidente, en las que el secreto se asocia a la culpa o al engaño, la capacidad de limitar y controlar la circulación del conocimiento merece gran respeto en Vanuatu. Por lo que respecta al patrimonio de dibujos de arena, el reto es mantener esa zona gris que separa el conocimiento público del privado, ya que en esta zona de relaciones interpersonales es donde los dibujos de arena muestran su mayor vitalidad. Los secretos pueden insinuarse, compartirse o comunicarse de forma selectiva, y modificarse a medida que van siendo proferidos, a fin de desempeñar un papel social relevante.
El principal objetivo de un plan del patrimonio consagrado a los dibujos de arena deberá ser el fomento de los mencionados procesos de adquisición y modificación del conocimiento a través de la ejecución de esta tradición inmaterial, así como la creación de una red autóctona de trabajadores de terreno.