2. La doctrina Hilemórfica
2.4. La posibilidad de unión entre la materia prima y la forma substancial
2 . 4 . L. L a P o s i b i l i d a d d e U n i ó n e n t r e L a m a t e r i a a P o s i b i l i d a d d e U n i ó n e n t r e L a m a t e r i a
P r i m a y l a F o r m a S u b s t a n c i a l .
P r i m a y l a F o r m a S u b s t a n c i a l .
Como hemos mencionado anteriormente: la comprensión de la teoría hilemórfica en Santo Tomás es esencial para entender correctamente la relación entre el alma y el cuerpo. Sin embargo, ¿cómo es que se une la forma substancial a la materia prima?
En el Capítulo LVI de la Suma contra Gentiles, Santo Tomás puso mayor énfasis en la unión de un cuerpo con una sustancia intelectual, de la cual expresó: no puede unirse a una sustancia corporal a manera de mezcla ya que estas dos se alterarían, aún así sería necesario que fueran de la misma materia para poder afectarse, sin embargo las sustancias intelectuales no tienen nada en común con la materia por lo que no es posible que se mezclen. Del mismo modo, asume el Aquinate que las cosas al combinarse ya no permanecen iguales en acto, únicamente en potencia, por lo que se corrompen. Pero las sustancias intelectuales son incorruptibles, razón por la cual niega la unión a manera de mezcla con el cuerpo.
Santo Tomás afirmó que existe un modo en el que alma y cuerpo pueden unirse, y este modo es un modo de contacto. Así declaró que los cuerpos naturales al tocarse se alteran, más no únicamente bajo los límites que conocemos como cuantitativos sino también por aquellos que son cualitativos, es decir, aquellos que mantienen una semejanza en la cualidad y en la forma, donde un primer ente se altera al contacto de otro ente en cuestión y le imprime su forma.
En este tipo de contacto no todos los entes comprendidos en la relación son tocados, en algunos casos, los entes únicamente tocan o son tocados, es decir manifiestan un contacto de acción o pasión. Por ejemplo: la luna puede afectar a las mareas sin tocarlas precisamente, o podemos afectar a otra persona al darle una noticia y ponerla feliz sin haberla tocado. Y es gracias a este tipo de contacto en cuanto su capacidad de actuar que el alma y el cuerpo pueden unirse. Así la sustancia intelectual actúa sobre el cuerpo e incluso lo mueven (anima).
Pero el contacto de la virtud propia de la sustancia intelectual toca lo íntimo del cuerpo, y así la sustancia tangente está dentro de aquello que toca y se le incorpora sin ningún impedimento. Así puede la sustancia intelectual unirse al cuerpo mediante un contacto
virtual.100
El Aquinate explicó que las cosas que se unen mediante el contacto por virtud no son simplemente un ser, es decir, sólo poseen una unidad en cuanto son sujeto u objeto de una acción. Esto no quiere decir que sean “uno”, pues ser agente no significa ser absolutamente, porque ser uno en el obrar no significa ser
absolutamente uno en la existencia. 101
Por lo que el Santo buscó establecer la unidad de los coprincipios alma-cuerpo siendo la sustancia intelectual, la forma sustancial del cuerpo:
100 Aquino Tomás. Summa contra Gentiles. Porrúa, México, 1977.
II, LVI Pág. 194.
101 Ibidem. Santo Tomás expone aquí que mediante el contacto por virtud si existe una unión entre
Por lo tanto sólo quedaría que se diera una unidad por definición entre la sustancia intelectual y la corporal. Pero no puede darse una unidad por definición entre dos sustancias permanentes, a no ser como una forma sustancial en la materia; porque no puede haber unidad por definición entre una sustancia y un accidente; por
ejemplo, no la puede haber, entre hombre y blancura.102
Si únicamente es posible que la unidad en el contacto por virtud se dé a partir de que la sustancia intelectual sea forma sustancial del cuerpo, es necesario explicar que:
Para que una cosa sea forma sustancial de otra, se precisan ciertos requisitos: primero que la forma sea el principio del ser sustancial de aquello de lo cual es forma; y digo principio formal no a manera de agente por lo cual esa cosa pueda llamarse ser.
De ahí se sigue el segundo requisito a saber que la materia y la forma convengan en un solo ser. Y en tal ser debe subsistir la sustancia compuesta, que es una en
cuanto al ser y consta de materia y forma.103
Para que una cosa sea forma substancial de otra es necesario que sea: principio substancial y formal de aquello que es forma de lo cual llamamos ente; por otra parte es necesario que ambos principios convengan en un solo ser, es decir, una substancia completa compuesta de dos coprincipios llamados materia y forma. Así la materia corporal recibe el ser en acto104 mientras que la substancia espiritual, lo
102 Ibid. II, LVI Pág.194. 103 Ibid. II, LXVIII, Pág. 215 104 La forma. Cfr. S.T. I, C. 75, a. 6.
comunica dando como resultado una unidad de dos coprincipios distintos a la que se le denomina “hombre”.105
De modo que la unión que se presenta entre el alma y el cuerpo es necesariamente una unión de tipo substancial106, en la cual se une la materia con la forma, es decir, se compone una sustancia a partir de dos coprincipios incapaces de subsistir el uno sin el otro.
Mientras que en la unión accidental, una esencia se introduce en otra que no depende de la primera para existir. En la unión substancial, se unen dos principios incapaces de subsistir por sí mismos formando una sola substancia. Así el alma y el cuerpo son realidades incompletas que juntas forman una sola substancia llamada “hombre”.
En ésta unión se une lo más alto del género de los cuerpos, que es el cuerpo humano, con lo ínfimo del orden de los espíritus, que es el alma humana.
Como el alma es la forma y da el ser a la materia, es ella la que une los dos órdenes del ser, y se constituye en horizonte y confín de los cuerpos y los espíritus, por ser
substancia incorpórea y ser forma de un cuerpo.107
Este modo de unión parte de un principio intelectivo atribuible al ser humano que es forma del cuerpo y que permite la unidad sustancial del cuerpo y del alma. De manera que el cuerpo no es más que una potencia hasta que la forma substancial le informa y le vivifica, es en ese momento en que el hombre es una sustancia completa a la que puede llamársele estrictamente “hombre.”
106 Nunca una unión de tipo accidental, de la cual se entiende: aquella en la cual se une el accidente al sujeto
que le mantiene de soporte. Gilson, (2000) Pág. 358.
107 Lobato Abelardo. El `pensamiento de Tomás de Aquino para el hombre de hoy, El hombre en cuerpo y
Pero si el alma racional es lo que sitúa al cuerpo en la especie de los cuerpos humanos, es ella la que le confiere en acto el ser que posee. Por consiguiente, es
verdaderamente su forma, como habíamos supuesto.108
La “naturaleza” del hombre se refiere principalmente a su operación, es decir, al conocimiento intelectual, el cual es característica única del ser humano; esta operación le confiere a la persona la dignidad. Mientras que la “especie” es determinada por la forma del principio intelectivo o el alma humana la cual es la forma propia del hombre.109 Así al hablar del hombre o del ser humano, no nos podemos referir exclusivamente al cuerpo o al alma como algo separado, sino que nos referimos al compuesto que forman en su totalidad, es decir, la sustancia.
Si el alma es la forma del cuerpo, constituye con él un compuesto físico de la misma naturaleza que los otros compuestos de materia y de forma. Ahora bien, en tal caso, no es únicamente la forma la que constituye la especie sino la forma y la materia que se encuentra unida
a ella.110
Comprendemos que la materia y la forma son dos realidades incompletas (sí se les considera en sí mismas) pero que unidas conforman una sola sustancia completa. La existencia de ésta sustancia en cuestión es proporcionada por el alma, así la existencia del “hombre” depende de la unidad de la sustancia, pues el alma humana no existe per se. No hay ser real que sea alma humana y que no
sea o no haya sido jamás ninguna otra cosa que esto.111
108 Aquino, Tomas. Suma contra los Gentiles. Edit. Porrúa, México, 1977II, LVII Pág. 195.
109 Cfr. Gilson Étienne, El Tomismo, Introducción a la filosofía de Tomás de Aquino. EUNSA, España, 2000.
Pág. 354.
110 S. T. I, C. 75, a.4 Pág. 676. 111 Op. Cit. Gilson, (2000) Pág. 358.
De modo que la realidad concreta112 que se comprende como completa en sí misma es de éste compuesto del alma con el cuerpo. Tanto el alma como el cuerpo pueden entenderse como realidades separadas, o sustancias, pero nunca como sujetos reales capaces de subsistir por sí mismos.
No toda sustancia particular es hipóstasis o persona, sino aquella que tiene toda la naturaleza de la especie. De ahí que la mano o el pie no pueden ser llamados hipóstasis o persona. De forma parecida, tampoco el alma, ya que es
sólo parte de la especie humana.113
El alma humana es un coprincipio intelectual, que exige la colaboración del coprincipio cuerpo. Es importante recordar que la forma de éste último es el intelecto.
En efecto, el alma es lo primero por lo que nos alimentamos, sentimos y nos movemos localmente; asimismo es lo primero por lo que entendemos. Por lo tanto, este principio por
el que primeramente entendemos tanto si le llamamos entendimiento como alma intelectiva, es forma del cuerpo. 114
La unión resultante en la teoría hilemórfica de Santo Tomás no es material, ni espiritual, sino que es el producto de la unión formal de dos coprincipios. El alma se une al cuerpo moldeándolo desde su interior mientras le otorga el acto de ser, o la existencia. La forma que confiere el alma al cuerpo es inintercambiable y es la
112 Algo concreto puede tener dos sentidos: 1) El de cualquier cosa subsistente, 2) el de algo subsistente con
una naturaleza completa de alguna especie. El primero excluye la adhesión de un accidente y de la forma material. El segundo excluye la imperfección que implica ser parte. Por eso, la mano puede ser llamada algo concreto en el primer sentido, pero no en el segundo. Por lo tanto, el alma humana, al ser parte de la especie humana, puede ser llamada algo concreto subsistente en el primer sentido, pero no en el segundo. En el segundo sentido, es llamado algo concreto el compuesto resultante a partir del alma y del cuerpo.112
113 S. T. I. C.75 a.5 Pág. 677 114 S. T. I. C.76 a.1 Pág. 683
única forma substancial del hombre. Del mismo modo el cuerpo es determinado por el alma haciéndolo un cuerpo definido, ya sea el de Juan, Pedro o Ana.
Finalmente podemos decir que ni el cuerpo es el hombre, ni lo es el alma. Ya que ninguno de los dos son en sí una sustancia completa y ninguno de los dos posee una composición anterior a la materia o a la forma, así el cuerpo humano es, como hemos visto, pura potencia, mientras que, el alma es estrictamente forma.