Mariela Fogar, 2012
El pensamiento de Comte1 se encuadra dentro del positivismo, corriente que dominó la cultura europea en sus diversas manifestaciones aproximadamente desde 1840 hasta casi el inicio de la Primera Guerra Mundial.
Se desarrolla en un contexto en el que se producen el enfrentamiento de Crimea (1854) y la guerra franco prusiana (1870), así como la expansión colonial de Europa hacia Asia y África. Es el siglo de consolidación del capitalismo europeo. El desarrollo industrial transformó el sistema de producción, generó la multiplicación de ciudades, el crecimiento de la red de intercambios comerciales; la ruptura de la antigua división entre ciudades y zonas rurales, el aumento de la producción y la riqueza, el descubrimiento de medicinas para enfermedades infecciosas, etc. Todo ello sirvió a la legitimación de la idea de un progreso económico y social inexorable, producto del desarrollo de la ciencia y sus aplicaciones en la industria, el libre mercado y la educación.2
Pero la sociedad industrial no generó solo valiosos bienes para la humanidad, sino también una serie de problemas sociales (desigualdad, lucha por la conquista de los mercados, condiciones de vida miserables para las mayorías sociales, explotación laboral de los niños, etc.), que los positivistas no ignoran, pero que interpretan como fenómenos transitorios que desaparecerán, gracias al aumento de la riqueza, el desarrollo del conocimiento y la extensión de la educación.
Esta corriente de pensamiento influirá poderosamente en las ideas y las prácticas económicas, políticas y pedagógicas en los Siglos XX y XXI en lo que respecta a:
La importancia de la ciencia para el progreso de la humanidad, entendido en términos capitalistas:
“Después de cumplir los catorce años, experimenté la necesidad fundamental de una regeneración universal, política y filosófica, al mismo tiempo, bajo el impulso activo de la saludable crisis revolucionaria, cuya fase principal había precedido a mi nacimiento. La luminosa influencia de una iniciación matemática que tuvo lugar en familia, felizmente desarrollada en la Ècole Pollytechnique, me hizo presentir instintivamente la única vía intelectual que podía conducir en realidad a dicha gran renovación”. “Fue en 1822, cuando puse en claro mi programa filosófico bajo la inspiración constante de mi gran ley relativa al conjunto de la evolución humana, individual y colectiva” (Comte, Curso de política positiva)
- La crítica de la metafísica.
- La noción de sociología como ciencia autónoma, no reductible a otras ciencias. - La importancia de la tradición (elemento conservador)
- El reconocimiento de la historicidad de los hechos humanos y de la ciencia. - La unicidad del método científico y el valor teórico - práctico de la ciencia. El progreso social: La Ley de los tres estadios
Comte formula la Ley de los tres estadios, según la cual la humanidad, al igual que el alma de los individuos humanos atraviesa tres estadios: el teológico, el metafísico y el positivo. “Estudiando el
desarrollo de la inteligencia humana (…) desde sus primeras manifestaciones hasta hoy, creo haber descubierto una gran ley básica, a la que se halla sometida la inteligencia con una necesidad imposible de variar, y que me parece que se puede establecer con solidez, gracias a las pruebas racionales que nos suministra el conocimiento de nosotros mismos y a la verificación histórica que se puede llevar a cabo mediante un atento examen del pasado. Esta ley consiste en lo siguiente: cada una de nuestras principales concepciones, cada rama de nuestros conocimientos pasa necesariamente
1
Augusto Comte (Francia, 1798 – 1857), iniciador del positivismo francés y padre oficial de la sociología. Nació en Montpellier en una familia modesta, católica y monárquica. Fue discípulo, secretario y luego antagonista declarado de Saint Simon. Estudió en la escuela Politécnica, nacida como fábrica de armas para el ejército y luego transformada para la preparación de ingenieros y técnicos especializados para la industria. Especialista en matemáticas, leyó a los empiristas ingleses, aunque más adelante, “por higiene mental” leerá lo menos posible.
Sus obras principales – de la que proceden las citas son “Curso de filosofía positiva” (1830-1842) y “Sistema de política positiva” (1851 – 1854)
2
En esta época se destacan los aportes de la matemática, la física, la geometría y la termodinámica, a la industria. Es la época del desarrollo de la química (Mendeleiev) y la microbiología (Pasteur y Kosch) de la fisiología y la medicina experimental, de la teoría evolucionista de Darwin, de monumentales construcciones como la torre Eiffel y el canal de Suez. Esto será interpretado por los positivistas como símbolos del progreso, idea que exaltan e intentan explicar.
50
por tres estados teóricos diferentes: el estado teológico, o ficticio; el estado metafísico, o abstracto; el estado científico o positivo (…) De aquí proceden tres tipos de filosofías, o de sistemas conceptuales generales acerca del conjunto de los fenómenos que se excluyen recíprocamente. El primero es un punto de partida necesario para la inteligencia humana; el tercero es su estado fijo y definitivo, el segundo se halla destinado únicamente a servir como etapa de transición”
En el estadio teológico (niñez) domina la magia, la adoración de imágenes y el fetichismo, en ella los fenómenos son considerados producto de la voluntad de seres sobrenaturales (etapa del politeísmo y el monoteísmo);
En el estadio metafísico (de la juventud) el hombre apela a su propia razón, pero abstracta. Sustituye la noción de Dios por la de causa, pero no empírica, sino en el ser, estadio esencialista;
El estadio positivo (adultez) es autocéntrico, prometeico, donde el hombre se olvida de Dios y busca el porqué y el cómo de las cosas desde una actitud científica. Este estadio es, por supuesto, el momento en que vive Comte, momento definido por el triunfo de la ciencia y del capitalismo burgués. El mundo está en movimiento, evoluciona hacia un estado social definitivo, concreción de la humanidad. Este estadio se corresponde con la etapa de consolidación del orden burgués, donde según Comte, ya nadie emplea métodos teológicos o metafísicos, excepto en el terreno de los fenómenos sociales, lo que constituye “la gran y única laguna que hay que llenar para que se configure la filosofía positiva” o sociología científica que someta la sociedad a una indagación científica rigurosa, y se constituya así en “base sólida para la reorganización social que debe acabar con el estado de crisis que aqueja
desde hace largo tiempo a las naciones más civilizadas”
Comte busca la ingeniería social, la física social, una filosofía científica (más tarde denominada sociología) que enuncie las leyes del funcionamiento social. Sostiene que las leyes físicas son las mismas que rigen el sistema social (elevación del nivel de vida, confort), sabiduría práctica después del abandono de la preocupación por lo trascendente. “Sólo el conocimiento de las leyes de los
fenómenos – cuyo resultado nos permite preverlos, puede evidentemente conducirnos en la vida activa a modificarlos en beneficio nuestro””Saber para prever, y prever para proveer””Hemos reconocido que la verdadera ciencia (…) consta esencialmente de leyes y no de hechos, aunque éstos resulten indispensables para establecerlas y promulgarlas”
El verdadero conocimiento se basa en la observación, la experimentación y la comparación, y excluye la búsqueda de esencias y causas metafísicas. La ley es necesaria para efectuar previsiones y éstas necesarias para la acción del hombre sobre la naturaleza.
Como vemos, esta es una filosofía que busca lo fijo, permanente, inmutable (fisicalismo) en la naturaleza y, como veremos a continuación, lo buscará también en lo social, análisis en el que no entra la dimensión histórica como movimiento dialéctico.
Para Comte, entonces, la sociología es una física social y como tal, debe regirse por la observación. Para solucionar los problemas sociales hay que descubrir sus leyes “Al abandonar también la filosofía
política la razón de las metafísicas ideales para internarse en el ámbito de las realidades observables, a través de una subordinación sistemática, directa y continua ,de la imaginación a la observación, obligadamente las concepciones políticas dejan de ser absolutas para convertirse en algo relativo al estado de la civilización humana, de manera que las teorías, que s encuentran en condiciones de seguir el curso natural de los hechos, permiten preverlos (…) El espíritu fundamental de la política positiva puede resumirse en la previsibilidad racional del futuro desarrollo de la convivencia social”
La sociología se divide en estática social y dinámica social. La primera estudia las condiciones de existencia que son comunes a todas las sociedades en todas las épocas (sociabilidad, familia, división del trabajo, cooperación) y sostiene que existe una conexión entre los diversos aspectos de la vida social (por ejemplo, una constitución política no es ajena a la economía y la cultura) Indaga, en definitiva, en las cuestiones que hacen al orden social. La dinámica social consiste en el estudio del desarrollo de las leyes de una sociedad.
Su ley fundamental es la de los tres estadios, así, al estadio teológico corresponde una supremacía del poder militar (tal es el caso del feudalismo); al estadio metafísico corresponde la revolución (que comienza con la reforma protestante y culmina con la revolución francesa) y al estadio positivo corresponde a la revolución industrial. Pero esta evolución sigue el curso de la naturaleza, idea que ubica a Comte entre los pensadores materialistas. De esta manera, “El progreso humano, en su
conjunto, siempre se ha llevado a cabo de acuerdo con etapas obligadas porque son necesarias desde un punto de vista natural; la historia de la humanidad es un desplegarse de la naturaleza humana”.
51
Ahora bien, ¿cómo se conocen las leyes que rigen lo social? La observación de los hechos debe ser directa y enmarcada en la teoría de los tres estadios. Con respecto a la experimentación, si bien no resulta tan simple en las ciencias sociales, sin embargo, al igual que en la biología, la observación de los casos patológicos, que alteran la normal conexión de los acontecimientos, substituyen, en cierta forma, al experimento. A través del método comparativo se puede conocer las similitudes y diferencias entre las diversas sociedades, en sus respectivas fases de desarrollo. “El método histórico, constituye
la única base (…) sobre la que puede fundamentarse realmente el sistema de la lógica política”
En “Sistema de política positiva”, Comte se propone regenerar la sociedad basándose en el conocimiento de las leyes sociales; esta idea asume la forma de una religión en la que se sustituye el amor a Dios por el amor a la humanidad, entendida ésta como un ser que incluye a los individuos (vivientes, fallecidos y por nacer) pero a la vez los trasciende. En el interior de la humanidad los individuos se reemplazan como las células de un organismo. Son el producto de ella, a la que hay que venerar como en otros tiempos se veneraba a los dioses paganos. Fascinado por el carácter universalista del catolicismo, Comte sostiene que la religión de la humanidad debe constituir una copia exacta del sistema eclesiástico y los dogmas de la nueva fe serán la filosofía positiva y las leyes científicas. Para la difusión del dogma es preciso que haya ritos, sacramentos, un calendario y un sacerdocio. Habrá un bautismo, una confirmación y una extremaunción laicos. El ángel de la guarda positivos será la mujer (idea que proviene de la forma en que Comte idealiza a la mujer amada Clotilde de Vaux) Los meses recibirán nombres simbólicos (p.e. Prometeo) de la religión positiva, y los días de la semana estarán consagrados a cada una de las siete ciencias en que Comte divide el saber. Los institutos científicos serán los templos laicos. Habrá un papa positivo que ejercerá su autoridad sobre las autoridades positivas que se ocuparán del desarrollo de las industrias y d la utilización práctica de los descubrimientos. En la sociedad positiva los jóvenes estarán sometidos a los ancianos (importancia de la tradición) y estará prohibido el divorcio, que Comte considera una “aberración”. La mujer será la fuente y guardiana de la vida sentimental de la humanidad. “La mujer
está en un continuo estado de infancia, aunque quien se cansa de actuar y hasta de pensar, jamás se cansa de amar”. La humanidad es el gran ser; el espacio, el gran medio ambiente, y la tierra, el gran
ídolo: tal es la trinidad de la religión positiva.
La ley de los tres estadios es finalmente una metafísica de la historia que contradice su método positivo, el que, por otra parte, no le sirvió a Comte para advertir que la biología, ciencia a la que consideraba superior y modelo de saber, no esperó al siglo XIX para nacer, porque ya los griegos la habían desarrollado y practicado.
“Estudiando el desarrollo de la inteligencia humana (…) desde sus primeras manifestaciones hasta hoy, creo haber descubierto una gran ley básica, a la que se halla sometida la inteligencia con una necesidad imposible de variar, y que me parece que se puede establecer con solidez, gracias a las pruebas racionales que nos suministra el conocimiento de nosotros mismos y a la verificación histórica que se puede llevar a cabo mediante un atento examen del pasado. Esta ley consiste en lo siguiente: cada una de nuestras principales concepciones, cada rama de nuestros conocimientos pasa necesariamente por tres estados teóricos diferentes: el estado teológico, o ficticio; el estado metafísico, o abstracto; el estado científico o positivo (…) De aquí proceden tres tipos de filosofías, o de sistemas conceptuales generales acerca del conjunto de los fenómenos que se excluyen recíprocamente. El primero es un punto de partida necesario para la inteligencia humana; el tercero es su estado fijo y definitivo, el segundo se halla destinado únicamente a servir como etapa de transición”
Bibliografía
REALE, G. y ANTISERI, D. Historia del pensamiento filosófico y científico. Herder: Barcelona. Guía de estudio
1. Analice los fragmentos de Comte e identificar en ellos los principios fundamentales de su pensamiento.
2. Construya un cuadro comparativo, consignando semejanzas y diferencias entre el pensamiento de Comte y el de Marx, con respecto a las nociones de hombre, conocimiento, religión (cristianismo), sociedad, Estado e historia.
52
SOCIALISMOS Y TOTALITARISMOS1