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PARTE II. El Estado Nacional frente al desafío del desarrollo agrícola.

CAPÍTULO 4: El Informe Cipolletti, un estudio de irrigación y potencialidad

5. Potencial de las distintas zonas para el riego

La conveniencia de la práctica del riego en los valles y, particularmente, en el

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Ibíd. pp. 286,287. 130

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del río Negro, se puso en evidencia por cuestiones relativas a fertilidad del suelo, superficie de tierras beneficiada, clima y costos.

En cuanto a la fertilidad del suelo, si bien los terrenos pertenecientes a los valles de los ríos fueron considerados fértiles, se realizóuna diferenciación131 entre los correspondientes a los ríos Limay, Neuquén y Negro. El primero poseía demasiada arena, el segundo demasiada arcilla, teniendo el tercero un equilibrio más proporcional para el riego, este equilibrio mejoraba a medida que el río descendía. En comparación con el valle del Colorado, los aluviones del Negro al proceder sus aguas de terrenos cubiertos de humus y vegetación, eran indudablemente más fértiles que los del Colorado, pues sus aguas descendían de serranías áridas y desiertas.

La superficie susceptible de ser regada132por las aguas del río Colorado era, para 1899, entre 120 mil a 150 mil hectáreas, sacrificando la navegabilidad. Se podían duplicar las mismas si se transformaba en depósito artificial el lago Carrilauquén.

En lo que respecta al río Negro, con las aguas disponibles para la misma época y sin sacrificar la navegabilidad del mismo, se podían regar 500 mil hectáreas que se encontraban en el valle de este río y en los de sus tributarios. Era posible derivar grandes volúmenes de agua hacia las altiplanicies por medio de la transformación en depósitos de los lagos andinos. Esto posibilitaba el riego de alrededor de 300 mil hectáreas.

En total era posible regar 1.100.000 hectáreas, 800.000 en el río Negro y 300.000 en el Colorado.

En cuanto al clima,133 existían regiones con mayores condiciones que otras, especialmente las zonas secas, pues allí el riego no sólo mejoraba la producción sino que la generaba.134

Las mejores regiones para la práctica agrícola eran, en el valle del río Negro, las ubicadas desde la estación Chimpay hacia el este135 quedando incluida la isla de

131 Ibíd. p.183. 132 Ibíd. p. 200. 133 Ibíd. p.177. 134

Cipolletti, César, calificó como zonas totalmente áridas, los últimos despuntes de la cordillera, con las planicies de los ríos, Neuquén, Negro, Limay y Colorado, conteniendo aquí a la isla de Choele Choel, pero exceptuando la zona cercana al mar. p. 16.

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Choele Choel en su totalidad. Desde Chimpay hasta la “confluencia”, el clima era más riguroso existiendo peligros de heladas. Desde la “confluencia” hasta las faldas de las cordilleras, las heladas se volvían frecuentes incluso en verano, limitándose la producción a papas, centeno y habas. Alrededor de los lagos el clima era templado y, aunque menos frecuente que en la región anterior, el peligro de las heladas estaba siempre presente.

La puesta en práctica del riego implicaba diversos costos a tener en cuenta: construcción de una presa de agua, construcción de un canal alimentador, consumo de agua, terrenos limpios y parejos, disponibilidad de vías de comunicación y tierras.

➢ La construcción de la presa de agua136 o toma de agua, era

fundamental a la hora de pensar en el riego de cualquier área. La misma debía estar en contacto permanente con el río y contener aberturas provistas de compuertas por las que ingresara el agua.

Al momento de planear la ubicación y construcción de una toma de agua, podía ocurrir que se debiera realizar:

a. Sobre un río con cauce fijo y determinado. En este caso, era pequeña la cantidad derivarse respecto del caudal y la toma de agua se podía construir en las orillas del río con una considerable profundidad. Este era el caso de las tomas a construirse en los cauces de los ríos Limay, Neuquén y Negro. Incluso si se dejaba un volumen de aguapara la navegación la construcción de la toma no requería cambios.

b. Sobre un río sin cauce fijo. En este caso era necesario cruzar el cauce del río con un dique transversal, obligando a las aguas a recostarse hacia el lado donde se colocaba la “toma de agua”. El dique era costoso y hacia oneroso cualquier presupuesto. Este era el caso del río Colorado.

➢ La Construcción137 del canal alimentador es la parte de un canal de riego que iba desde la toma de agua hasta que empezaba a regar. Entre mayor era la longitud de este canal, mayor era el gasto de construcción y mayor la pérdida de agua por infiltración y evaporación. Los terrenos ubicados en el valle del río Negro se encontraban a 3 metros de estiaje del nivel del río; mientras que las altiplanicies tenían alturas que variaban en la zona inferior entre 100 y 30 metros. Con lo cual en

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Ibíd. p. 188. 137

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esta última zona la longitud del canal sería de 30 a 10 veces mayor con respecto a la primera, y la misma proporción corría para sus costos.

➢ El Consumo de agua para el riego138 en las distintas regiones afectaba los intereses de los particulares beneficiados y al Estado. A los primeros, porque entre más grandes eranlas obras, mayor era su costo; al Estado porque cuanto mayor era el consumo de agua por hectárea, menor resultaba la superficie beneficiada. Se preferían entonces terrenos que consumieran poca agua. A esto respondían los valles en general y, especialmente, el de río Negro constituido íntegramente por un banco de pedregullo que poseía comunicación con el río. Por lo cual, cualquiera fuera el volumen de agua que se distribuía sobre estos terrenos, las pérdidas volvían al cauce del río, por infiltración o por desagüe aparente, beneficiándose de riego los terrenos inferiores. Lo contrario sucedía en las altiplanicies laterales al curso de los ríos Negro y Colorado y en las zonas marítimas, donde la recuperación de las aguas perdidas resultaba improbable.

➢ La disponibilidad de terrenos limpios y parejos139en algunos casos se encontraban naturalmente, mientras que en otros había que llevar adelante trabajos de desmonte y emparejamiento. El primer caso era típico de los fondos de los valles del río Negro, donde se ubicaba Luis Beltrán, en la isla de Choele Choel. El segundo correspondía a las altiplanicies entre el río Colorado y el río Negro y las últimas zonas marítimas del río Colorado.

➢ La disponibilidad de vías de comunicación140 era fundamental para el desarrollo agrícola, pues el costo de los fletes determinaba pérdidas o ganancias para el productor. Para la época en que Cipolletti escribió su informe, se había completado la obra de extensión de los ramales ferroviarios desde Bahía Blanca hasta la “confluencia”. La disponibilidad de este medio de comunicación, como ya mencionamos, puso en contacto al alto valle y parte del valle medio (incluyendo a Luis Beltrán y la Isla de Choele Choel) con Bahía Blanca y Buenos Aires.

El ferrocarril recorría 100 kilómetros en el valle del río Colorado, duplicando este recorrido en el valle del río Negro. En este último río se sumaba la navegación de dos vaporcitos del gobierno, que durante cinco o seis meses del año cubrían el

138 Ibíd. pp. 185, 186. 139 Ibíd. p.182. 140 Ibíd. p. 191.

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trayecto entre General Roca y Conesa. De este modo, se favorecían zonas del valle del río Negro que quedan fuera de la esfera de influencia del ferrocarril. Luis Beltrán, se hallaba beneficiada con estos dos medios de transporte, por vapor y por tren.

Tierras que, de no pertenecer al Estado, debían ser expropiadas, con los consecuentes gastos que ello implicaba.141 Para 1899,142 sólo en Roca y en la isla de Choele Choel el Estado poseía las extensiones de tierra necesarias para construir grandes canales. En el resto de los territorios se debía expropiar.

Cipolletti,143 representó en una lámina las proyecciones horizontales de los valles. Las zonas estudiadas aparecen atravesadas por líneas verdes. La mayor concentración de las mismas remitía a la facilidad de practicar sobre ellas el riego. En sentido contrario cuando las líneas verdes desaparecían, el riego era dificultoso o impracticable. El mapa permite observar como el valle de río Negro en su totalidad fue considerado como zona de fácil irrigación, incluyendo la isla de Choele Choel. No ocurría lo mismo con el valle del Colorado, Limay y Neuquén.

141 Ibíd. p. 178. 142 Ibíd. p. 215. 143 Ibíd. p. 84.

69 Mapa 7. Posibilidades de riego en el río Negro, Colorado, Neuquén y Limay.

Fuente: Cipolletti, César. Op. Cit. Lamina I.