José Antonio Alonso
C) Cambio en las circunstancias internacionales:
IV. POTENCIALES DIMENSIONES
Tal como se ha señalado, todo acuerdo entre ambas regiones, para que sea plausible, debiera estar construido sobre los espacios de intereses com- partidos. A este respecto, los contenidos de un acuerdo debieran, cuando menos, articularse en torno a las siguientes dimensiones:
1) En primer lugar, unaagenda compleja desarrollo, distinta a la definida en torno a la Declaración del Milenio, que responda de manera más cen- tral a los problemas que plantea el desarrollo de la región. Una agenda que contemple aspectos como:
a) Apoyo al cambio productivo: a través del desarrollo de capacidades tecnológicas, la promoción de la internacionalización de las empre- sas y el despliegue de una infraestructura eficiente, de conectividad re- gional, incluida la relacionada con el abastecimiento energético.
b) Mejora de la calidad institucional, a través de la promoción de la equidad social, de la promoción de la eficiencia y transparencia
de la Administración y del asentamiento de un pacto fiscal que le permita al Estado la provisión de bienes públicos a la sociedad.
c) Promoción de la gobernanza democrática, a través del fortaleci- miento de las estructuras organizativas de la sociedad civil y de la promoción de los espacios de participación y diálogo.
d) Respaldo a una inserción internacional más sólida y establede la región, lo que afecta tanto a los aspectos financieros como a los comerciales.
e) Promoción de la cooperación Sur-Sur y de la cooperación triangu- lar,que genera efectos de dividendo múltiple entre los implicados En todos estos ámbitos podría operar un EUROSocial renovado, con una agenda más articulada en torno a la promoción de un desarrollo inclu- sivo, promotor de las capacidades de progreso de la región y de la cohe- sión social en su seno.
2) En segundo lugar, la promoción de losespacio de integración regional, preservando la autonomía con la que los países han ido definiendo su ads- cripción a las diversas iniciativas en curso. Dado el cambiante pano- rama que plantea el mapa de iniciativas de integración existentes, creo que la UE debiera adoptar en este ámbito un enfoque flexible y pragmá- tico. Apoyar la iniciativas de integración, allá donde existan, contem- plándolas como marcos de interlocución de potenciales acuerdos de aso- ciación, pero sin limitar la relación a los esquemas hoy existentes y abriendo ese diálogo a países que deseen avanzar de una forma más de- cidida, en aquellos casos en los que la opción subregional no prospere. Es posible que esta fórmula flexible se juzgue como contraria a los esfuerzos integradores de la región, pero en realidad lo que se pretende es ofrecer una salida al estancamiento observado en algunos esquemas de integra- ción vigentes. En todo caso, una de las experiencias más exitosas del mo- delo europeo es su capacidad para acompasar la integración económica y comercial con el establecimiento de mecanismos compensatorios, ca-
paces de redistribuir territorialmente las ventajas y costes de ese pro- ceso (a través de los fondos de cohesión). En América Latina existe alguna experiencia en esa misma línea. El apoyo de la UE a los esquemas subre- gionales de integración debiera trasladar esas experiencias y apoyar los mecanismos que se creen con esa función.
3) En tercer lugar, promover unmarco compartido para la contribución a la gobernanza global, especialmente a través de facilitar la provisión de bienes públicos internacionales. Cuando menos, hay cuatro temas de agenda en los que cabría buscar espacios de concierto:
a) En primer lugar, en laagenda ambiental, relacionada no sólo con el cambio climático y sus mecanismos derivados (cuotas de emisión, mecanismos de desarrollo limpio, programas de reforestación, etc.), sino también con el objetivo de la biodiversidad (incluyendo progra- mas al respecto) y con el desarrollo de nuevas fuentes de energía lim- pia. A este respecto, la iniciativa EUrocLIMA constituye un paso ade- lante, limitado pero en una dirección adecuada.
b)En segundo lugar, en lalucha contra la inseguridad internacional y contra el narcotráfico. En este ámbito se requiere una agenda com- partida a escala internacional, que limite los espacios a través de los que opera la economía ilegal que sostiene a los grupos delictivos. c) En tercer lugar, avanzar en unaregulación de los flujos migrato- rios. Aunque es limitado lo que se puede hacer en este campo, es posible avanzar en la protección de los derechos de los emigran- tes, en el diseño de adecuados programas de retorno, de apoyo a la movilidad laboral y de promoción del codesarrollo. De nuevo, es posible registrar aquí una iniciativa –el Diálogo sobre Emigración- limitada, pero interesante.
d) Finalmente, el cuarto aspecto es el que se relaciona con la ade- cuada representación de los países de la región en lasestructuras de gobernanza de las instituciones internacionales. En este ámbito
la posición latinoamericana se enfrenta a la sobre-representación europea: no obstante, un criterio de racionalidad exigiría a la UE avanzar en este campo, recurriendo a fórmulas de represen- tación conjunta de la UE (más que de los países miembros indi- vidualmente).
4) En cuarto lugar, es necesario avanzar hacia dinámicas de relaciones en- tre las dos regiones que trasciendan el ámbito estricto de los gobiernos y de sus plataformas de coordinación y que simplifiquen y articulen, en la medida de lo posible, los diversos niveles de diálogo. En relación a este último aspecto, la evolución de las relaciones entre ambas regiones ha conducido a una estructura caleidoscópica de relaciones a múltiples ni- veles (Grupo de Río, Cumbres Iberoamericanas, OEA, UNASUR, diálo- gos subregionales, bilaterales y multilaterales). Tratar de articular todo ello no es fácil, pero sería conveniente hacerlo, para mejorar la eficacia y confluencia de esos procesos. También convienehacer presente a la so- ciedad civil y a las estructuras de representación política democrática en el diálogo entre ambas regiones. Es una forma no sólo de enriquecer el diá- logo, sino también de dotarlo de mayor respaldo social. La experiencia de la Cumbres Iberoamericanas reveló el interés que tenía acompañar las reuniones de Jefes de Estado y de Gobierno con Foros de la sociedad ci- vil, de la empresa, que operan en paralelo. En este caso, se deberían arti- cular mecanismos similares. A este respecto, puede ser importante la implicación tanto de EuroLat (Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoa- mericana) como de la Fundación UE-ALC.