A los efectos de ser didáctico, ilustraré el des-apego con esta escena:
En un árbol, con un orificio o agujero profundo donde sólo pueda ingresar una mano abierta y plana, se colocan unos manís. Un mono ingresa su mano allí para sacar su rico alimento. En el momento que ha tomado los maníes, su mano ya es un puño cerrado. En este instante, le acercan al simio unos deliciosos bananos que, por cierto son más apetitosos que los maníes y éste, con desesperación por alimentarse de ellos, no puede sacar la mano metida en el árbol, ya que se encuentra cerrada. Entonces tironea, tironea y tironea al punto de lastimar su propia mano, mirando los bananos que no puede alcanzar.
Los seres humanos actuamos, en muchas circunstancias, de la misma manera que el mono. Ciertamente, evitamos abandonar determinadas situaciones y relaciones por temor a perder.
Un ejemplo de fuerte “apego” es que, por el temor a no conseguir dinero en el futuro, muchas veces una persona no deja ese trabajo que no se ajusta a sus talentos y expectativas de crecimiento personal, para realizar sus propios emprendimientos. Por más ideas geniales que se tenga, el temor le hace - muchas veces - quedarse con la ilusión de “qué hermoso hubiera sido, si hubiera hecho lo que quería hacer”.
Otro ejemplo ocurre con frecuencia en el ámbito amoroso: muchas personas prefieren ser mal tratadas, engañadas, humilladas en la pareja, antes de enfrentar el desafío de una soledad “provisoria”, que luego las lleve a una nueva relación verdaderamente constructiva y dichosa.
La mayoría de los seres humanos resultan ser creyentes del “aferramiento” a las cosas y a las
“Recuerde”
circunstancias por temor. Han sido “mal enseñados” que “es mejor lo malo conocido, que lo bueno por conocer” y esto hizo tanto daño que, inconscientemente, han adoptado la creencia de que no son merecedores de lo mejor para sus vidas. ¡Ciertamente es un tremendo absurdo!
El “apego” no es más que la búsqueda de la seguridad en lo conocido. Y lo que se conoce, siempre pertenece a algo del pasado y se concuentra registrado en la memoria. Es allí, en ese estado de búsqueda de “seguridad”, donde las cosas se detienen en la vida. Estar en lo desconocido, en la “incerteza”, es estar en permanente “evolución”, donde las semillas de la creatividad inician su proceso hasta la cosecha, ya que es el fértil camino para el desarrollo. Es en la incertidumbre, donde existe el misterio de la vida.
Abraham Maslow, psicólogo estadounidense (1908/1970), dijo: "Puedes elegir retroceder hacia la seguridad o adelantar hacia el crecimiento. El crecimiento debe ser elegido una y otra vez; el miedo debe ser superado una y otra vez".
Cuando Usted practica el des-apego, una fuerza universal se manifiesta. El “des-apego” es, esencialmente, una “renuncia al apego”, es permitir poner todo cuanto ha deseado vehementemente, en las manos de la “Inteligencia Superior”, en las manos de Dios.
De esta manera, todo cuanto ha creado con su pensamiento, con su palabra y con sus emociones, es entregado al universo para que se convierta en realidad material. Es este el momento en el que la creación siempre es doble. Es decir, Usted crea con la mente lo que desea y luego, el universo lo crea nuevamente en el plano de la materia.
La práctica del des-apego es un entrenamiento que es necesario trabajar para que sus sueños se materialicen. El universo siempre acepta lo que Usted desea con convicción o FE y espera que confíe en él, delegándole el trabajo de manifestación, que lo hará gustoso por concederlo.
Cuenta un relato que un montañista deseaba escalar un cerro realmente alto. Escaló y escaló la roca hasta que se hizo de noche y no pudo ver absolutamente nada. Continuó a ciegas procurando llegar a la cima, hasta que terminó por caer al vacío. Mientras caía, el montañista gritó al cielo pidiendo ayuda divina.
-¡Diooooos ayúdameeee!
De pronto la soga, que estaba unida a él y a algún lugar de la roca elevada, detuvo la caída.
Desesperado, el montañista pidió ayuda nuevamente: -¡Diooooos ayúdameeee!
Una voz surgió y con infinito amor se expresó: -¡Corta la cuerda!
La noche era helada. El frío masticaba los huesos del montañista. A la mañana siguiente, lo encontraron muerto a un metro del suelo firme.
El no “des-apegarse” de las cosas, de las situaciones y también de pensamientos y creencias, puede detenerlo a tal punto, que Usted puede fallecer o perecer en su consciencia.
“La sabiduría de la incertidumbre reside en el desapego... en la sabiduría de la incertidumbre reside la liberación del pasado, de lo conocido, que es la prisión del condicionamiento anterior. Y en nuestro deseo de ir hacia lo desconocido, el campo de todas las posibilidades, nos entregamos a la mente creativa, que orquesta la danza del universo”, expresa Deepak Chopra, en su libro “7 leyes espirituales del éxito”.
“Respóndase”
- ¿Soy consciente que los demás son diferentes a mí?
- ¿Me pongo en el lugar del otro, para poder entenderlo y ayudarlo?
- ¿Qué me agrada de las personas? - ¿Qué me desagrada de las personas?
- ¿Soy consciente que las personas son reflejos de mí, en algún sentido?
- ¿Juzgo, critico y me quejo frecuentemente? - ¿Soy verdaderamente sincero conmigo mismo? - ¿En qué me contradigo cuando pienso, siento y actúo? - ¿Voy al encuentro frecuentemente de mi sabiduría
interior?
- ¿Recuerdo permanentemente los sucesos dolorosos de mi infancia?
- ¿Procuro perdonar esos sucesos dolorosos de mi infancia? - ¿A quiénes culpo de las cosas que me sucedieron en el
pasado?
- ¿Qué hace sentirme culpable? ¿Porqué me culpo?
- ¿He identificado aquello que quiero sanar interiormente para ser feliz?
- ¿De qué me cuesta desapegarme?
- ¿Dejo en las manos de Dios todo cuanto deseo, desapegándome de aquello que pido?
- ¿Cuándo pido a Dios, tengo la fe inquebrantable de que tendré respuesta?
“La pobreza de espíritu tiene que ver con este recibirse gozosamente a sí mismo del Padre,
con el reconocimiento de no pertenecerse: ¿No sabéis que no os pertenecéis?”