DERECHO PROPIO
D. PRÓXIMOS PASOS
Un reto abierto: apoyo y relación con los más desfavorecidos
142. Hemos abordado este tema y vemos, con fuerza y claridad, la necesidad de un compromiso más real y significativo con los pobres, y de renovar nuestra mirada hacia ellos. Sin embargo, no logramos profundizar en este tema como hubiéramos querido, ni llegamos a vislumbrar formas concretas de hacerlo.
143. Experimentamos hondamente la llamada que nos hace el Señor y
hacemos propia la invitación del Papa Francisco a estar cercanas a los pobres, “a tocar su carne para comprometernos en un servicio que constituye auténtica evangelización (…) la opción por los últimos, por aquellos que la sociedad descarta y deshecha es una opción prioritaria de los discípulos de Cristo”13. Queremos buscar espacios para un
contacto real, acercarnos a ellos y mirar sus rostros. Es necesario evitar el asistencialismo, ir más allá de la ayuda material y brindarles “nuestras manos para levantarse, nuestro corazón para sentir el afecto, nuestra presencia para superar la soledad”14. Permanecer abiertas para
aprender y dejarnos evangelizar por ellos.
144. Nuestro derecho propio ya contempla el apoyo a los más necesitados
(cf. CCRC 141 y RACRC 70). Nos queda el reto de profundizarlo y
discernir el modo de vivirlo, así como de renovar nuestra manera de ver y relacionarnos con los pobres, de acercarnos a ellos. Jesucristo mostró una especial preferencia por ellos y queremos escuchar lo que el Espíritu Santo vaya suscitando en nuestro corazón para imitarle mejor en este aspecto de su vida y hacer nuestras también sus actitudes.
13 FRANCISCO, Mensaje III Jornada mundial de los Pobres, 17 noviembre de 2019. 14 Ibidem.
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Camino de discernimiento para el próximo sexenio: Iluminar y formar, comunicar, discernir, acompañar
145. Siendo la vivencia del voto de pobreza un tema de crucial importancia, nos parece oportuno que todas las consagradas participemos en este discernimiento, que debe brotar de la vida de cada una y de las comunidades; iluminado por el desarrollo de la misión personal, por la corresponsabilidad a todos los niveles y en diferentes campos; y por los nuevos retos que enfrentamos a raíz de nuestra autonomía económica. Vemos necesario un discernimiento comunitario que sea dinámico, hecho en la vida, pero con hitos que nos permitan detenernos y escuchar a Dios que nos va hablando a través de los hechos. Queremos discernir cómo vivir el voto de pobreza a partir de nuestra identidad de consagradas, laicas y miembros del Regnum Christi, teniendo en cuenta nuestra misión en el mundo.
146. Sin pretender ser exhaustivas, y dejando espacio al gobierno general para que discierna los temas que considere más oportuno incluir en cada ámbito, queremos ilustrar, a modo de pinceladas, y usando lo que salió en las discusiones en el aula de la Asamblea, en qué consisten estas cuatro acciones que proponemos para el camino de discernimiento sobre la vivencia de la pobreza.
147. Iluminar y formar: hay conceptos que, al día de hoy, no son claros ni convergentes entre las consagradas y en los que no hay un entendimiento común, lo cual también se ha evidenciado en la Asamblea. Algunos de ellos son: la dependencia, ver algo “en diálogo con la directora”, la libertad, el patrimonio personal, la comunión de bienes, nuestra relación con el trabajo en cuanto consagradas, miembros de una Sociedad de vida apostólica, entre otros. Necesitamos formación para llegar a una comprensión más completa y profunda de ellos. Además, en otras partes de este comunicado se ha hablado de la necesidad de formación en temas que iluminan la vivencia de la pobreza y nuestro seguimiento de Cristo pobre, como consagradas laicas del Regnum Christi, en el siglo XXI. Entre estos temas, destacamos: una comprensión más profunda de la teología del Pueblo de Dios y la especificidad de la vocación laical en el marco de la eclesiología de la comunión; la doctrina social de la Iglesia y los temas administrativos.
148. Comunicar: ya que este discernimiento toca a todas, es importante que
ningún territorio se quede aislado o tenga dificultades para acceder a la formación que se requiere para hacer este camino. En la Asamblea, se ha subrayado la importancia de reconocer las prácticas que, en el
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pasado, no han sido correctas en el campo de la pobreza, para cambiarlas por unas más acordes a nuestro estilo de vida. Para poder ser corresponsables en el sustento de nuestras comunidades y de la Sociedad, se ve la necesidad de comunicar regularmente el estado económico-financiero de ésta y los avances en el plan de sostenibilidad, ayudándonos a comprender lo que implica y los retos que juntas tenemos que enfrentar.
149. Discernir: con los elementos anteriores, consideramos oportuno
continuar un camino de discernimiento sobre la vivencia de la pobreza para ayudarnos a descubrir los valores que encontramos en ella, los elementos carismáticos que determinan nuestro estilo de vivirla, cómo ser significativas a través de nuestro modo de estar en el mundo, entre otros. Además, es necesario discernir las aplicaciones prácticas de la pobreza en nuestra vida a nivel personal, comunitario, institucional y apostólico. Queremos ofrecer el fruto de este discernimiento a la Asamblea general de 2026.
150. Acompañar: en este proceso estamos llamadas a acompañarnos entre
todas. Al ser un proceso dinámico, es importante tener en cuenta que estamos ya inmersas en un cambio cultural que implica vivir desde espacios de apertura, que favorezcan la libertad, la responsabilidad, la autonomía y la madurez; y donde las personas y comunidades hagan opciones libres y responsables, iluminadas y animadas por una comprensión madura de los valores que animan su vocación. En este contexto estaremos buscando la voz de Dios que nos indica las opciones que tendremos que ir haciendo en el campo de la pobreza. Será importante acompañar a las directoras territoriales, ecónomas y directoras de comunidad para que los pasos anteriormente señalados se vayan dando, a fin de que en todas partes penetre un espíritu renovado. Acompañamiento también por parte de las directoras, para que las consagradas puedan vivir su compromiso con Cristo y con la Sociedad, con alegría y madurez, sin temores e inseguridades infundados sobre su sustento y su futuro.
CONCLUSIÓN
151. Hemos ajustado nuestro derecho propio, pero aún queda un espacio abierto para seguir profundizando. Invitamos a todas las consagradas a sumarse y comprometerse en esta segunda etapa del discernimiento, y le pedimos a María que nos lleve a una vivencia plena de la pobreza,
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camino de apertura a Dios y a los demás, fuente de alegría y libertad interior (cf. CCRC 21 §2).
152. “Bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos es el Reino de los cielos” (Mt 5,3). La contemplación, imitación y seguimiento de Cristo pobre nos da vida. Queremos ser pobres, queremos tenerle a Él como nuestra única riqueza (cf. CCRC 21 §1). Queremos hacer opciones responsables y maduras de pobreza. “Porque hay una pobreza
que debemos aceptar, la de nuestro ser, y una pobreza que en cambio debemos buscar, la concreta, de las cosas de este mundo para ser libres y poder amar”15.
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