THOMAS MANN
LAS PREGUNTAS DE KUNDERA *
Toda la narrativa de Milan Kundera está centrada en la eterna pregunta sobre el hombre; trata de aprehender el conocimiento del ser a través del humor. La risa
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dice—
acerca el pensamiento, conjuga la variedad de pensamientos de los hombres.Sólo cuando el hombre pierde la certidumbre de la verdad, y respeta el pensar de los demás, se convierte en individuo. En la novela nadie es poseedor de la verdad; cada personaje tiene derecho a ser comprendido en su propia dimensión. La novela está inspirada no en las certezas ideológicas, sino en el juego del humor.
Kundera titula sus cuentos Los amores ridículos, después de aseverar que no hay
nada tan serio como el amor y la relación de pareja. Pero las circunstancias, las situa- ciones contradictorias entre lo serio y lo trivial, incitan a la risa, a un humor gozador que penetra a veces desvergonzadamente, descubriendo facetas desconocidas del ser y que a su vez nos hace reflexionar sobre cosas tan serias como la verdad.
Para Kundera, el encanto de la narración es el carácter de juego, su sentido de libertad. El tema de la identidad (de sus personajes) lo trata de manera novedosa; va más allá de la novela psicológica. Los cuentos tienen un tema que incide en todos: la mis- tificación (burla-engaño), que puede convertirse no sólo en engaño hacia el otro, sino en gaño de sí mismo.
Son relaciones que se dan en el tiempo actual: ligeras, frágiles, con un profundo acento erótico, que expresa la movilidad del tiempo moderno; son relaciones contradictorias del amor, la amistad, el sexo, manejado con gracia. Parejas jóvenes en un fondo tiránico de inquisición que nos deja percibir el mundo en que están atrapados, lo que hace más fuerte
* Este ensayo fue escrito a partir de algunas notas de clase, durante varios años, y ha permanecido
este espíritu festivo y gozón; a la vez nos incita al juego y a la reflexión.
El escenario es el mundo actual, con su afán de rapidez y despreocupación. Kun- dera agarra la trivialidad de ese mundo, y se permite detenerse a pensar para captar esas relaciones fugaces de las parejas que quieren vivir ese instante del encuentro; son personajes muchas veces ajenos de sí mismos, empeñados en no tomar el mundo tan en serio.
Esta capacidad de humor lo detectamos en estos cuentos en la forma como Kundera asume la situación de sus personajes. El amor, “la región más profunda de la vida”, es el tema clave de su relato. Sin embargo, trata de desmitificarlo. Su crítica va hacia algunas
ilusiones fundamentales que están en la base del amor. Se acostumbra
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dice
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a unir el amor verdadero con la idea de unidad del cuerpo y el alma; a fundirla relación de pareja en la sensualidad y la ternura. Respecto de la liberación sexual dice Kundera que la gente cree que destruyendo los tabúes se llega al erotismo; que la palabra clave de la liberación sexual es el goce. Pero él considera que el misterio de la poesía del erotismo está en la excitación. Y la excitación sin los tabúes es impensable. El deseo de transferirlos es lo que hace más fuerte la excitación. Kundera muestra su desconfianza ante los impulsos sublimes: los símbolos, las mistificaciones y los dog- mas. Es corrosivo para desnudar situaciones; plantea una serie de preguntas sobre la condición humana, enraizadas en lo cómico.
El tema
¿Qué es el tema para Kundera? Una interrogación existencial. Cada una de las líneas de la narración es abordada desde otro punto de vista, como algo reflejado en varios espejos. El tema es lo que da conjunto a la novela; una coherencia interior no visible, pero sí lo más importante. Un elemento del tema o de la historia vuelve varias veces a lo largo de la novela en otro contexto.
Kundera también retoma varias veces ciertas palabras que pueden llamarse pala- bras-tema. Palabras fundamentales en que se basa la novela: la levedad, la compasión, el vértigo, la debilidad, el kitsch, el alma-cuerpo, la gravedad, la gran marcha. Son
palabras fundamentales en La insoportable levedad del ser; figuran a todo lo largo de
la novela y finalmente se transforman en categorías de la existencia.
Comparación de la novela con la música
Cada parte de la novela es un movimiento; los capítulos son compases de duración irre- gular, y podrían llevar un tempo con indicación musical: moderato, presto, adagio, alegro.
El tempo está determinado por la relación entre la duración y el tiempo real del acontecimiento relatado. Hay capítulos que transcurren en unas horas; otros se demoran años. El orden de los movimientos musicales y los contrastes emocionales de una sonata o una sinfonía están determinados por la alternancia entre los movimientos tristes y alegres. Componer una novela es para Kundera yuxtaponer diferentes espacios emo-
cionales; por este motivo, cada capítulo tiene diversas duraciones. En La insoportable
levedad del ser los capítulos tercero y sexto son muy cortos; unen y mantienen unidas las siete partes.
La novela y el humor
En su discurso al recibir el Premio Jerusalem
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el Premio más importante que con-cede Israel
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, Kundera reflexiona sobre el proverbio judío. “El hombre piensa, Diosríe”. Hace la comparación con Rabelais, quien debió oír la risa de Dios para componer
su gran novela Gargantúa y Pantgruel. Piensa Kundera que el arte de la novela llegó
al mundo como eco de la risa de Dios. El pensar del hombre no lo llevó a su propio conocimiento. La verdad de su propio yo se le va de las manos, pero la risa acerca el pensamiento, conjuga la variedad de pensamientos de los hombres. Sólo cuando el hombre pierde la certidumbre de la verdad, y el consentimiento unánime del pensar de los demás, se convierte en individuo. En la novela nadie es poseedor de la verdad; cada personaje tiene derecho a ser comprendido en su propia dimensión. Así Tomás como Teresa, o Sabina. La novela está inspirada no en las certezas ideológicas, sino en el juego del humor. Es capaz de romper viejos convencionalismos e iluminar la inautenticidad de los falsos clisés para centrarnos en la realidad actual y reconocernos en el goce de reconocernos, aun en las situaciones más complicadas o absurdas.
Esta capacidad de humor lo detectamos en Kundera, en la forma de asumir las situaciones de sus personajes; por ejemplo, en el acoso de Zaturecky, el viejito que busca incansablemente la crítica favorable a su artículo, y en la incapacidad del pro- fesor universitario y crítico de arte de negarse abiertamente a dar un informe sobre ese trabajo, que consideraba fatal, pero que a su vez se sentía incapaz de asumir su rechazo. Las causas de esta actitud vacilante podrían ser muchas: el hecho de que el primer contacto se diera en su primera noche de amor con Klara, la joven de la que estaba enamorado, o quizás un vago sentimiento de orgullo por la fe de Zaturecky en sus conceptos, o quizás por piedad hacia ese pobre viejo que consideraba indefenso. Lo cierto es que esto se convierte en una cadena de presiones, de situaciones absurdas, en que entran en juego la listeza del personaje para escabullirse del acoso del viejo y de su mujer, la presencia de Klara involucrada neciamente en el asunto, el peligro de
perder su puesto como profesor, la figura impositiva de la mujer de Zaturecky, el asedio a Klara en el taller, donde las compañeras de trabajo se burlan del viejo diciéndole que su razón de buscar con tanta impaciencia a esa mujer es “porque lo dejó preñado”. Incidentes triviales que crean atmósfera de presión por la forma en que se manejan y que muestran crudamente el problema de la cerrazón del espacio en el mundo comunista y la sin razón con que se tratan todas las ansiedades del personaje, en un momento en que estaban por realizarse sus íntimos deseos. Esa misma situación embarazosa se da
en otros relatos. Kundera tituló estos cuentos Los amores ridículos, ironizando sobre
la seriedad de las relaciones amorosas. Pero las circunstancias, las situaciones diver- tidas atravesadas de juegos contradictorios entre lo serio y lo trivial, incitan a la risa, a un humor gozador que penetra a veces desvergonzadamente, describiendo facetas desconocidas del ser, que a su vez nos hace reflexionar sobre cosas tan serias como la verdad, en el primer ángulo de uno de los personajes: “La importancia de los gestos
que no envejecen”, que luego trabajará en La inmortalidad (p. 161); la luz prendida o
apagada al hacer el amor, en La insoportable levedad... (p. 168); la impersonalidad de
la relación sexual (p. 166).
El amor
La insistencia con la cual se describen en las obras de Kundera el amor y la aventura erótica no es accidental. Sus personajes están confinados en un mundo sin oportunidades en el que sólo cuentan el erotismo y las ilusiones de conquista como única posibilidad
del encuentro individual.1
La mayoría de sus novelas terminan con una escena de amor físico. Kundera piensa que en estas escenas se revela el personaje, y que la escena erótica es el centro donde convergen todos los otros temas de la historia que se está contando, en el que se loca- lizan los secretos más profundos del ser.
En su exploración de la vida al acercarse al amor, Kundera descubre no sólo las alternancias de punto de vista de la pareja sino aspectos insospechados que develan la contingencia del ser. Así, en “El falso auto-stop” la joven se siente tan perturbada en la relación sexual con su pareja que busca afianzarse de nuevo en la imagen recatada que ella había creado de sí misma para afirmarse en ese yo que se le escapa; y en “Eduard y yo” el sorprendido de la inestabilidad de su pareja es Eduard al botar por la borda los rigurosos requerimientos morales que han tiranizado su relación con ella, obligándolo a fingir. Todo esto nos acerca a la levedad del ser en su inasible presencia.
1 Ver ampliación de esta idea en Chvatik, Kvetoslav, “La crisis de la narración y la posibilidad
La identidad
El tema de la identidad de sus personaje lo trata de manera diferente. Más allá de las convenciones de las novelas psicológicas, Kundera capta los dilemas de identidad en el mundo contemporáneo y explora los cambios acaecidos en los últimos tiempos con respecto al individuo y su lugar en la cultura.
Mientras en los siglos anteriores, desde la Ilustración en el siglo XVIII, los hom- bres valorizaron su yo y le atribuyeron características de autonomía, permanencia en sí mismo, identidad transparente, Kundera acentúa la relatividad y contingencia del yo. A través de un collage nos muestra en sus personajes múltiples identidades, un yo cambiante, y finalmente el logro del yo como una conquista. También reflexiona sobre el peligro y la pérdida de identidad al penetrar en la historia de su patria o en la rápida evolución de la técnica.
Para atrapar la identidad de sus personajes, a veces lo hace a través de un juego polifónico compuesto por varias voces, siguiendo a cada uno por líneas independientes que muchas veces no las une ni una acción común ni la lógica de los caracteres. Para él lo importante es el desarrollo de las preguntas existenciales que se revelan en cada personaje. Kundera une la extrema gravedad de la pregunta con la extrema levedad de la forma. Une un estilo frívolo con un tema grave que devela la terrible inconsistencia de la vida de hoy.