CÁNCER COLORECTAL
1.6. PRUEBAS DE DETECCIÓN
1.8.2. PREPARACIÓN COLÒNICA
La preparación colònica consiste en remover el contenido intestinal para poder evaluar la mucosa en forma segura y eficaz. Los pacientes deben conocer la importancia de una buena preparación colònica, para ello las instrucciones que se les brinden deben ser simples, fáciles de comprender y se recomienda entregarlas por escrito (42).
Una mala preparación colònica puede resultar en la pérdida de lesiones y en la necesidad de repetir el estudio en intervalos menores a lo estipulado.
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La calidad de la preparación colònica es una medida subjetiva. Se considera adecuada cuando permite detectar pólipos a partir de 5mm.
Para evaluar la calidad de la preparación colònica se utiliza actualmente la Escala de Boston (42).
Fuente: J.L. VAZQUEZ – IGLESIAS Conceptos básicos en colonoscopia y colonoscopia diagnóstica y Terapéutica La Coruña 1998, 15-81
La preparación de la rectosigmoidoscopia flexible consiste en la realización de enemas mientras que para la colonoscopia se utilizan soluciones orales.
La realización de enemas se recomienda hasta 2 horas antes del procedimiento, en el domicilio o en el centro endoscópico. Las principales soluciones orales que se utilizan en la preparación para la colonoscopia son el polietilenglicol y fosfato de sodio. En la actualidad se conoce que la utilización de 4 litros de polietilenglicol no es necesaria, siendo suficiente 2 litros. El bisacodilo mejora la efectividad (41).
El polietilenglicol es una medicación segura en pacientes con trastornos hidroelectrolíticos, insuficiencia cardíaca congestiva e insuficiencia hepática.
Los fosfatos deben evitarse en pacientes con determinadas condiciones médicas, debido a que existe el riesgo de nefropatía aguda. Por tal motivo, los pacientes de edad avanzada, con enfermedades renales o aquellos que toman medicación que disminuya la perfusión renal deberán evitar este tipo de
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preparación. Los fosfatos son mejor tolerados por la menor cantidad de líquido ingerido, pero se debe tener especial atención en su seguridad (42).
1.8.3. INSTRUMENTAL
Para la exploración endoscópica del colon vamos a utilizar aparatos de visión frontal, que se pueden dividir en cuatro grupos:
- Aparatos rígidos.
- Sigmoidoscopios flexibles.
- Colonoscopios cortos.
- Colonoscopios largos.
Los aparatos rígidos (anuscopios, rectoscopios y rectosigmoidoscopios) se usan fundamentalmente por el proctólogo, sobre todo, en exploraciones con fines terapéuticos (fisuras, hemorroides, pólipos de la ampolla rectal). De todas formas, y aunque para los endoscopistas clínicos han caído prácticamente en desuso, sería de desear que todos los médicos que realizan una endoscopia digestiva supiesen manejar un anuscopio y un rectosigmoidoscopio rígido, ya que, en algunas situaciones, esto puede ser de gran ayuda (43).
Los sigmoidoscopios flexibles (70-110 cm) tuvieron una implantación importante en la década de los años ochenta del siglo XX. Actualmente, la existencia de programas de prevención del cáncer de colon, en los que participan activamente enfermeras entrenadas en endoscopia, es uno de los motivos por el que no han desaparecido del mercado, puesto que la gran flexibilidad y ductilidad de los colonoscopios actuales hace que el uso de estos últimos resulte muy cómodo en la exploración de los territorios distales del colon (43).
Los colonoscopios cortos (130-140 cm) son más cómodos de manejar que los largos y permiten llegar al ciego en muchas ocasiones. Sin embargo, la llegada al ciego no está garantizada, sobre todo, en manos poco expertas, por lo que la decisión de utilizar estos equipos en vez de uno más largo debe tomarla el propio endoscopista, en fundón de su experiencia, de sus posibilidades de dotación instrumental y del tipo de paciente que va a explorar (43).
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Los colonoscopios largos (165-180 cm) son más difíciles de manejar cuando es el propio endoscopista el que se encarga de las maniobras de introducción y retirada. Tienen la ventaja de que permiten siempre la llegada al ciego, excepto cuando es imposible por motivos distintos al de la longitud del colonoscopio. Por este motivo, la mayoría de los endoscopistas, sobre todo aquellos que tienen dotaciones presupuestarias escasas o muy justas y deben decidirse por tener un solo colonoscopio, trabajan siempre con los aparatos largos. En los últimos años, están tratando de abrirse camino colonoscopios con la caña de rigidez variable, pero habrá que esperar para ver su utilidad en la práctica diaria (44).
Los colonoscopios disponen de la posibilidad de insuflar anhídrido carbónico, para hacer menos molesta la distensión del colon así como para reducir las molestias post- colonoscopia, al tiempo que ayudaría a evitar el potencial, aunque excepcional, riesgo de explosión en caso de utilizar diatermia. Pero, la realidad es que casi nadie trabaja con anhídrido carbónico, probablemente, porque complica la práctica endoscópica rutinaria (44).
En los primeros tiempos de la colonoscopia se puso de moda el uso de un tubo enderezado que permite, como su nombre indica, mantener enderezado el sigma una vez que se ha rectificado. Aunque hoy se dispone de un modelo hendido, que permite su uso aunque la colonoscopía se haya comenzado sin el mismo, no es un accesorio muy difundido, ya que para un endoscopista experto no supone ninguna ayuda (44).
Todos los colonoscopios están diseñados para ser sostenidos con la mano izquierda, que es la que va a manejar de mejor manera el endoscopista, tanto para mover las ruedas que flexionan el extremo distal, como los botones de los canales de aspiración y de aire/agua. Es importante la colocación de los dedos de la mano, para conseguir manejar adecuadamente los mandos. El dedo índice y, a veces, el corazón se usarán para el control de los botones; el dedo pulgar moverá la rueda grande, que trasmite los movimientos arriba/abajo del extremo distal, así como los de la rueda exterior, o pequeña, que mueve el extremo distal a derecha e izquierda. En ambos casos, se puede ayudar del dedo corazón de la mano izquierda, así como de la mano derecha, la cual va a cumplir su misión más importante en el manejo de los accesorios, diagnósticos o terapéuticos (44).
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