6. DISCUSION
6.1. SIBILANCIAS REMITENTES
6.1.4. Presencia de moho en el domicilio
En los últimos años, la evidencia ha mostrado que la exposición a alergenos de interior puede causar alergia y asma, pero este efecto depende de la dosis, del tipo de alergeno así como de la susceptibilidad genética del niño. En las últimas décadas se ha incrementado la prevalencia de asma así como de enfermedades alérgicas. Tanto la predisposición genética como la exposición ambiental juegan un papel importante en su desarrollo. Las condiciones de vida actual incrementan el tiempo que se permanece en el interior del domicilio, lo que puede estar asociado con un aumento en el riesgo de exposición a alérgenos, causando un incremento en la sensibilización y en los síntomas de asma y alergia138.
Jaakkola y cols.139 llevaron a cabo un trabajo para evaluar los
efectos de los antecedentes familiares de atopia y la exposición a moho en la vivienda en el desarrollo de asma en la infancia. Los resultados mostraron que el riesgo de asma estaba relacionado con el olor a humedad, aunque no con la presencia de manchas de humedad en las paredes del domicilio. Varios mecanismos biológicos por los que la exposición a moho en el interior podría inducir asma han sido sugeridos. Estos incluyen hipersensibilidad IgE mediada, reacciones tóxicas causadas por micotoxinas y reacciones inflamatorias inespecíficas por componentes volátiles irritantes como el ergosterol o el 1,3-β-D-glucano.
En nuestro trabajo observamos que la presencia de moho en la vivienda del niño actuaba como factor de riesgo en el grupo de sibilancias remitentes.
Estos resultados están en contraposición con algunas publicaciones al respecto, como ocurre en el trabajo llevado a cabo por Jedrychowski y cols140. En el resultado de su estudio obtuvieron que la
existencia de moho estaba relacionada con las sibilancias persistentes, al igual que ocurría con otros factores como la exposición prenatal a tabaco y el hecho de tener madre atópica.
Rosenbaum y cols.141 llevaron a cabo un estudio en una cohorte
de 103 niños con riesgo de asma (por historia maternal de asma) para evaluar la asociación entre la exposición a moho y la presencia de sibilancias. En varios trabajos publicados, síntomas respiratorios como la tos, sibilantes o el asma han sido asociados de forma consistente con la exposición a moho. Sin embargo, en este trabajo, los niveles totales de hongos, manchas de humedad, daños en domicilio por agua y el olor a humedad no tuvieron una asociación significativa con los sibilantes.
En otro estudio realizado en 2009127 encontraron que la
exposición a moho en el domicilio afectaba de forma negativa a la salud respiratoria de los niños, de manera que la prevalencia de asma actual/persistente era duplicada en niños expuestos de forma temprana a moho. Sugirieron que deben tomarse medidas preventivas contra la humedad dado que su eficacia ha sido demostrada recientemente en otros estudios.
Chong Neto y cols.142, realizaron un trabajo para investigar los
de vida. Observaron que la presencia de moho en el domicilio actuaba como factor de riesgo. Otros factores que encontraron asociados fueron: género masculino, historia de asma en la familia, tener hermanos, mascotas en el domicilio durante el embarazo, la asistencia a guardería en el primer año de vida, tener varios episodios de resfriados y la historia familiar de dermatitis.
En el mismo sentido, Karvonen y cols.143 evaluaron el impacto del
moho en el domicilio y la morbilidad respiratoria en edades tempranas. Encontraron que su estudio coincidía con estudios previos en los que la existencia de moho incrementa el riesgo de sibilancias en edades tempranas. Los resultados también mostraron una asociación con asma persistente.
Belanger y cols.144 Llevaron a cabo un estudio en 849 niños para
evaluar la relación de la exposición a alérgenos (ácaros, cucaracha, perro y gato), dioxido de nitrógeno y moho con la presencia de sibilantes y tos persistente en el primer año de vida. En sus resultados observaron que el riesgo de sibilancias y tos persistente estaba relacionado con la presencia de moho en el domicilio. Incluso el riesgo era mayor en aquellos niños cuyas madres tenían asma en comparación con los niños de madres no asmáticas, lo que sugiere la existencia de diferencias genéticas subyacentes que los hacen más o menos susceptibles a agentes medioambientales.
Wickman y cols.145 realizaron otro trabajo en 4089 niños en
Estocolmo para valorar los efectos de medidas preventivas en el desarrollo de sibilantes y asma a los dos años de vida. Estas medidas iban dirigidas a factores de riesgo influyentes como la exposición a tabaco, cortos periodos de lactancia, moho en el domicilio, familias con
alto riesgo y la existencia de mascotas. Obtuvieron un incremento en el riesgo de asma entre los niños en cuyos domicilios había moho durante los dos primeros años de vida. Los resultados de su estudio mostraron que en las familias con antecedentes de asma, las medidas preventivas podrían reducir la incidencia de sibilantes y de asma en edades tempranas.
En otro trabajo realizado en una cohorte de 3754 niños nacidos en Oslo durante 1992 y 1993146, pretendían evaluar el papel de la
exposición a moho y ácaros en el desarrollo de obstrucción bronquial en edades tempranas. Obtuvieron que el riesgo de obstrucción bronquial durante los dos primeros años estaba relacionado con la exposición a moho, así como la exposición a ácaros. Sugirieron que la asociación entre síntomas respiratorios y la presencia de humedad en el domicilio podría estar causada por mecanismos inespecíficos o por un incremento de la exposición viral aumentado de alguna manera por el moho.
Es este sentido, Visser y cols119 observaron que la presencia de
moho en el domicilio se asociaba de forma significativa a las sibilancias en sus tres fenotipos (aisladas, recurrentes y severas), siendo el factor de riesgo más importante para las sibilancias severas. El mecanismo por el que el moho en la vivienda aumenta el riesgo de sibilancias no está del todo claro. Una posible explicación, al igual que se comenta en el trabajo anterior, sería que el incremento de la humedad aumentaría la superviviencia y la replicación de los virus.
En el trabajo previamente mencionado realizado por Pirastu127,
observaron que la exposición en el domicilio a moho resultaba nociva para la salud respiratoria de los niños. En este estudio se observó un incremento en sibilancias persistentes, asma, tos persistente o
expectoración y rinoconjuntivitis cuando la exposición a moho o humedad ocurría en el primer año de vida y en el último año cuando aparecen. Estos resultados sugieren la necesidad de adoptar medidas de control para el moho/humedad debido a su eficacia, que ha sido demostrada en estudios de niños con asma.