La presencia Wari en la costa es bastante com- pleja y hay desacuerdo entre quienes investigan el tema, debido a la lectura e interpretación disí- miles de los distintos tipos de evidencias que existen.
Las evidencias señalan presencia aya- cuchana en la costa sur incluso desde el Período Intermedio Temprano y contac- tos continuos, intensos y adaptables a ciertas circunstancias durante todo el Horizonte Medio, aunque en las etapas finales de este Horizonte pareciera tener cierta independencia de Wari y reorientar sus contactos con entidades culturales cos- teñas. Identifica a esta época el estilo Atarco de fuertes vínculos con Tiwanaku. El problema se suscita cuando nos referimos a la presencia
Wari en la costa central y costa norte. A diferencia de la primera, donde se van conociendo sitios y alfa- rería de filiación Wari Clásico, en la costa norte es- tán totalmente ausentes tanto los asentamientos co- mo la cerámica Wari, a no ser que se trate de cerá- mica en contextos ceremoniales, como veremos más adelante.
Pues bien, hay suficientes indicadores en la cos- ta que señalan cambios durante las épocas 1B y 2, como resultado de alguna forma de injerencia Wari que no corresponde a una conquista militar, princi- pio político ejecutado en otras regiones. En la costa central y norteña los wari aplicaron otros mecanismos de gobernación –concordantes con la naturaleza compleja de las entidades políticas locales que diferían sustancial- mente de otras regiones– como parte de los principios de la regio- nalización política estatal. La pre- sencia Wari en dichas regiones es evidente, pero aún no sabe- mos cuáles fueron los mecanismos operati- vos que emplearon para su asimila- ción. Aparente- mente, no anuló sus tradiciones culturales y pudo haber conservado incluso a las elites locales gobernantes, funcionando sobre la base de mecanismos de gobernación de princi- pios bilaterales. No se habría tratado de una conquista ni de una invasión en el modelo clásico Wari que muchos autores sugieren.
Por ahora, el estudio de la región septentrional costeña durante la época Wari es sumamente pro- blemático debido a la ausencia de centros urbanos que, como sucede en las otras regiones Wari, son los únicos testimonios de la modalidad de goberna- ción directa del estado. Tan complejo es el asunto
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Ejemplos de expresión alfarera de la cultura Wari en la costa central del Perú. A la izquierda vaso con representación de
grecas y a la derecha, cabeza-trofeo. Botella con representación de rostro humano,
que los propios investigadores que trabajan el tema en la región tienen planteamientos opuestos.
Las evidencias Wari conocidas hasta hoy en el valle de Supe, con Chimu Capac, y quizás en Cas- ma, con Purgatorio, resultan ser las más septentrio- nales de la representación arquitectónica y alfarera de filiación Wari.
La costa norte le permitía al estado Wari el acce- so a tierras maiceras para los fines estatales y tam- bién a recursos marinos de utilidad ornamental y ri- tual, como el Spondylus, procedente de las aguas templadas de la costa ecuatoriana. Por la lejanía del núcleo central Wari y quizás también por la ausen- cia de variedades de maíz preferidas por los wari, consideramos, por ahora, que la primera motiva- ción tiene relativa importancia para una incursión.
Las investigaciones en el futuro pueden confirmar o no esta idea, o a la vez en- contrar otras motivaciones como la me- talurgia.
Otro punto importante por el cual se explicaría la ausencia de rasgos arquitec- tónicos Wari en la región, radica en la complejidad política de la costa norte cuyas sociedades, a diferencia de aque- llas que predominaban en la extensa re- gión serrana previa a la conquista –ex- ceptuando quizás Cajamarca–, no eran entidades sociopolíticas débiles.
En el norte, Moche representaba una entidad política de señoríos segmenta- dos según algunos autores, con una sóli- da ideología religiosa que integró y reforzó in- tereses comunes en tor- no quizás de Ai-apaec, e impidió así la incursión de una ideología Wari serrana, que intentaría una integración como la lograda a ese nivel en otras regiones conquis- tadas. Esto explicaría en parte por qué la alfare- ría Wari está más en si- tios Moche a manera de ofrendas, como en los valles de Chicama y Mo- che (de acuerdo con Donnan y Mackey), e incluso en los valles más al sur y al norte. Ello también explicaría en parte la ausencia de sitios Wari de patrones clásicos ortogonales.
Sin embargo, a Wari le habría interesado copar las esferas de gobierno y administración, para lo cual no requería de asentamientos propios ni de cambios sustantivos en la cultura material local (al- farería Moche V y pintura mural, por ejemplo). Los cambios drásticos se dan en los nuevos mecanismos políticos con los que Moche se interna en su fase V, que se reflejan en los nuevos patrones de asenta- miento, en los nuevos conceptos arquitectónico-ur- banos de Pampa Grande y Galindo, y en las prácti- cas mortuorias y manejo de regiones diferenciadas entre el norte y sur del territorio moche; entre otros cambios según algunos autores. Creo entonces que Wari se introduce ideológicamente muy temprano
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Estos dos dibujos representan un vaso de la época 3 de Wari, hallado en el valle del Chillón.
Alfarería wari
aproximadamente hacia el fin del Horizonte Medio. Se advierte una representación zoomorfa en el vaso de la izquierda y una
antropomorfa en el de la derecha.
en la región hasta probablemente finales de la épo- ca 2 cuando colapsa, pero continuó estimulando otros procesos culturales.
En la región de Lambayeque, durante el Hori- zonte Medio, donde según Shimada convergen ele- mentos diversos como Moche, Wari, Cajamarca y elementos locales, el problema cultural es más com- plejo aún, pero se reconoce el impulso decisivo de Wari. Hacia el 850 d.C. florece la cultura Sicán se- gún Shimada, que no es sino la cultura Lambaye- que. Batán Grande fue el núcleo religioso más im- portante, con un número significativo de grandes monumentos. Caracteriza a esta cultura una vasija llamada “Huaco Rey”. Merece destacarse el gran de- sarrollo metalúrgico alcanzado por esta sociedad y la posible utilización de “monedas de cobre”, que a manera de pequeñas láminas –naipes los llaman al- gunos–, se encuentran empaquetadas entre otros objetos en algunas tumbas; según Shimada, se ha- brían utilizado para el intercambio comercial con poblaciones de la costa ecuatoriana. Asociada a esta cultura se menciona frecuentemente la leyenda de Naymlap, que habría inaugura-
do una dinastía de gobernantes en la región lambayecana; sin embargo es difícil probar la his- toricidad de estos personajes.
En la costa central, a partir de la época 2, Pachacamac es el sitio más importante y el orácu- lo de mayor prestigio de un gran territorio. Su desarrollo tiene elementos Wari y quizás haya si- do –como sugirió Rowe– una colonia de ayacuchanos que se afincaron en el sitio y mantuvie- ron –a pesar de que podría ser una entidad política indepen- diente– vínculos con Wari. En Pachacamac tampoco se conoce, por ahora, la clásica arquitectura Wari. Los investigadores que tra- tan el tema reconocen que Pa- chacamac tuvo fuerte influencia en los valles circundantes y que dicho prestigio e influencia lle- garon hasta Supe en la costa nor- te; hasta Ica en la costa sur y hasta Wariwillka en el valle del Mantaro en la sierra central.
Destaca la alfarería que repre- senta a un ser mítico conocido
como el “Grifo de Pachacamac”, que tiene diversas representaciones. Esta divinidad ornitomorfa refle- jaría cambios a través del tiempo –de acuerdo con Menzel–, cuyos orígenes estarían en Qonchopata, aunque otros le asignan mayores rasgos Tiwanaku. Algunos investigadores sugieren que Cajamarquilla es el sitio-tipo Wari; sin embargo, quienes han ex- cavado el sitio, lo ubican en una posición cronoló- gica más bien correspondiente al Período Interme- dio Temprano, existiendo –según Shady– hasta la época 2 del Horizonte Medio, en que decae con Nie- vería. Solamente existiría una pequeña construc- ción de filiación Wari. ¿Se trata de una reocupación Wari durante el Horizonte Medio, inaugurando un
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Ceramio escultórico que representa al personaje principal de Lambayeque.
Tallado en madera del dios Pachacamac con reminiscencias wari, costa central del Perú.
nuevo modelo de incursión política, o Cajamarqui- lla mantuvo cierta independencia de Wari? Pero aparte de Cajamarquilla, hay evidencias Wari en Ancón y en los últimos años se han encontrado si- tios Wari en las partes medias y altas de valles como Socos en el Chillón, registrados por Isla y Guerrero, de la misma manera que en Topará y Chincha en el sur chico.