humanas a lo largo de la vida. Las virtudes morales, la razón práctica, la amistad y los demás tópicos de los libros intermedios se conciban, pues, enteramente con la plena felicidad que produ ce la vida contemplativa y que sirve de espléndido colofón al tra tado aristotélico.
5. La perspectiva dominante
Nos han parecido también de interés las observaciones de la pers pectiva dominante, en este arduo debate anglosajón de la ética aris totélica que estamos reseñando. Pensamos que este ángulo puede quedar bien cubierto con las ideas de dos de sus principales ex ponentes: Richard Kraut y Anthony Kenny.^^^
a) Aristóteles en la Universidad de Princeton
Kraut escribió una nota al respecto con un elocuente título; A Domi nant End. Reading o f the Nicomachean Ethics^°* y, después de otros en sayos sobre el mismo tema, una obra de madurez sólidamente es tructurada y documentada, que quiso denominar; Aristotle on the Human Good, editado por la imprenta universitaria de Princeton.'®^ Ampliamente reconocido por sus investigaciones en física y mate máticas, en este prestigiado centro académico también hay espacio para la ética aristotélica y para el debate que estamos reseñando.
Desde la misma introducción del libro se aborda la cuestión inclusiva con la intención de subrayar la cohesión interna de la Nicomaquea (en la que basa su análisis, aunque con abundantes referencias a otras obras del filósofo) y negar las supuestas inco herencias que algunos críticos le atribuyen.
En mi lectura —nos dice— Aristóteles sostiene que hay dos formas de responder a la pregunta sobre qué sea la felicidad. De acuerdo con la mejor de estas dos respuestas, la felicidad consiste sólo en un bien: el virtuoso ejercicio de la parte teorética de la razón, esto es, la actividad denominada fíieoría.Cualquier otro bien (incluidas las virtudes éticas) es deseable en la medida en que se ordena a esta actividad. De acuerdo con la segunda respuesta, la felicidad consiste en la actividad práctica realizada virtuosamente, es decir, el ejercicio de virtudes tales como la
103 Otros autores importantes en esta corriente son, sin duda, S. R. L. Clark, Cfr.
Aristotle's Man: Speculations upon Aristotelian Anthropology, y R. Heinaman,
cfr. entre otras obras: Eudaimonia and Self-Sufficiency in the Nicomachean Ethics. De los autores de habla alemana puede mencionarse a P. Stemmer, cfr. "Aristóteles'
Glücksbegriff in der Nikomachischen Ethik. Eine Interpretation von EN i , 7 ,1097b 2-5".
™ Citada, aún sin publicar, por J. M. Cooper, Contemplation and Happiness, p. 212. El trabajo vio la luz en 1989.
59 LA FELICIDAD: ¿FIN DEL HOMBRE?
magnanimidad, la fortaleza, la justicia, la templanza, la prudencia y otras [...] Aristóteles presenta, en pocas palabras, dos modelos de cómo debe una persona conducir su vida: uno sería el del filósofo [...] y otro el del hombre de Estado (politikos) [...] Si uno escoge la primera opción y las circunstancias son favorables, entonces alcanza la perfecta felicidad; si uno escoge la segunda, será feliz de un modo secundario. Las carreras no filosóficas y apolíticas no pueden ser presentadas como modelos de cómo debe uno vivir, pero resultan aceptables en la medida en que se aproximan a estos dos paradigmas.^®'^
Es importante destacar que, en la interpretación de Kraut, para Aristóteles la vida filosófica es la vida de una buena persona, es decir, de quien ejercifa las virfudes éticas o m o r a l e s . L a defensa de la vida confemplafiva va inseparablemenfe imida a la defensa de las virfudes prácticas, pues el último fin de la vida humana y la adecuada función de todo hombre es usar bien la razón y esta meta sólo se puede conseguir por una persona virtuosa que recorra cual quiera de los dos caminos recién mencionados (la contemplación filosófica y la práctica de las virtudes morales en la arena política).
Hay, sin embargo, un oscuro pasaje en el primer libro de la EN
en el que Aristóteles parece sostener que la felicidad no consiste simplemente en la contemplación o la actividad política, sino en un mucho más amplio grupo de bienes i n t r í n s e c o s . S e trata del siguiente texto:
Consideramos suficiente lo que por sí solo hace deseable la vida y no necesita nada, y creemos que tal es la felicidad. Es lo más deseable de todo, sin necesidad de añadirle nada; pero es evidente que resulta más deseable si se le añade el más pequeño de los bienes y, entre los bienes, el mayor es siempre más deseable. Es manifiesto, pues, que la felicidad es algo perfecto y suficiente, ya que es el fin de los actos.
Estas líneas, sostiene Kraut, son frecuentemente interpretadas como si la felicidad humana no necesifara de nada porque pa contie-
R. Kraut, Aristotle on the Human Good, p. 5.
En esto Kraut disiente con lo establecido por Cooper en Reason and Human
Good y luego rectificado por él mismo como hemos visto. Desarrollaremos más ampliamente este interesante punto en el capítulo iv, sección A, n. 6.
108E1 "conglomerado de fines" de que habla Hardie y, según arriba explicamos, es el centro de la argumentación inclusivista.
ne en sí todos los bienes existentes. Es el bien más deseable, propone es ta corriente, en una forma muy especial. No al modo en que al com parar cierto bien aislado (no compuesto) como, por ejemplo, la con templación, con otros bienes aislados como la justicia, la amistad, etc., resulta aquélla más deseable que éstos, sino porque su estruc tura, dicen ciertos autores, es inclusiva. Todos los bienes intrínsecos combinados están incluidos en ella, de tal modo que no hay forma de hacerla más deseable por el camino de añadirle cualquier cosa.
Para nuestro autor esta interpretación inclusivista está funda mentalmente equivocada y se apoya en una errónea lectura del pasaje anterior y de algunos o t r o s . L o cual no sólo provoca serios problemas a la hora de interpretar el libro x y relacionarlo con el libro i en la Nicomaquea, sino que incluso ofrece una la mentable apreciación de este primer libro. La tesis básica del libro
I, tal como Kraut la entiende, es que la felicidad consiste en un