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Primeras conclusiones acerca de las ferrerías de monte plenomedievales

4.5 Definiendo un taller ferrón de época plenomedieval en Bizkaia

4.5.1 Primeras conclusiones acerca de las ferrerías de monte plenomedievales

A modo de conclusión, podríamos decir que los resultados obtenidos en estas cuatro intervenciones arqueológicas en el occidente vizcaíno (Callejaverde, Peñas Negras, Arrastaleku 1 y Peña Helada 1) reflejan ciertas similitudes, tanto en la cronología de las mismas, como en las pautas de ocupación del espacio de la ferrería de monte, aparentemente relacionadas con una especialización de la actividad en áreas diferentes, aunque no bien definidas en todos los casos como consecuencia de la desigual entidad y conservación de los restos. Sin embargo, la valoración del conjunto, permite vislumbrar de un modo efectivo la distribución más o menos clara de un taller ferrón de época plenomedieval en Bizkaia.

Parece que la tendencia más consensuada es la colocación de las estructuras de reducción como elemento central del taller de producción y el escorial a varios metros de este, en la zona de pendiente93 (lo cual implica que los artesanos mantenían limpia su zona de trabajo).

Pero una vez más se pone de manifiesto que una ferrería de monte no solamente se reduce a un horno de reducción y su escorial, sino que también puede incluir otras infraestructuras ligadas a las demás fases productivas del taller ferrón, como son las zonas de lavado y almacenaje de mineral, los hornos de calcinación, triturado en morteros, forja primaria, y lugares de habitación temporal. En definitiva, estas últimas excavaciones nos sirven también para atestiguar las diferentes fases de la cadena técnica operativa que se dan en la metalurgia del hierro prehidráulico en el territorio.

Es importante, por tanto, no solo documentar las estructuras de combustión (demasiado a menudo son las únicas partes excavadas de estas actividades paleosiderúrgicas), sino también investigar cuáles son las relaciones de conjunto dentro del yacimiento, en el espacio de la propia ferrería de monte. De este modo, en cada yacimiento hemos podido definir tanto las áreas de tránsito (suelos de paso pero también suelos de uso), como el acceso al mismo o la zona de descarga, por ejemplo. Este tipo de actuaciones, a pesar de

93 Las cuatro ferrerías coinciden también en que han aumentado el rellano productivo entre 2 y 4 metros

debido a la formación progresiva del escorial que se vacía a favor de la pendiente. Esta acumulación de desechos productivos está compuesta en su inmensa mayoría por escorias de reducción envueltas entre tierras carbonosas y fragmentos dispersos de pared de horno, que indican, en cualquier caso, las numerosas reparaciones y roturas de los mismos.

poder parecer aún de escasa entidad, nos va acercando paso a paso al modo de vida y de trabajo de aquellos artesanos el hierro.

Por ello, podríamos afirmar que hoy día existe un componente más o menos nítido en la imagen histórica que se va formando sobre las haizeolak de Bizkaia: una nueva tipología de horno de reducción de hierro cuyo uso se ha constatado -de momento- entre los siglos XI y XIII, y al menos, en la zona noroccidental de este territorio.

Figura 73. Vista de los cuatro hornos de época plenomedieval hallados en los últimos años en Bizkaia. Todos tienen un tamaño y diseño similar, y, por lo tanto, unas capacidades técnicas similares para lograr una reducción eficiente.

Esta tipología que ya hemos descrito con detalle, consistía en esencia en una estructura semiexcavada en la ladera (seguimos la figura 74), con dos de sus paredes (B y A´) construidas y apoyadas contra ella, y la parte frontal del horno, el lateral de la tobera (B´ y A) y el anillo superior (hoy día desaparecido) hechos de piedras y arcilla del terreno. En el eje lateral, la embocadura del fuelle (en el exterior, con una laja horizontal para su instalación) y la salida de la tobera; en la pared frontal, un pequeño agujero inferior en el crisol del horno. Por último, la forma interna, ligeramente exvasada para favorecer su carga y descarga superior mediante una “rampa” frente a la tobera, manteada con arcilla para

Capítulo 4. Tesis doctoral Javier Franco

favorecer la resistencia a las altas temperaturas asegurando un óptimo de estabilidad y aislamiento térmico.

Figura 74. Secciones transversales del horno de reducción de Peña Helada 1. Gráfico: Iosu Etxezárraga.

Ante las evidencias recuperadas en las excavaciones practicadas, podemos avanzar algunas

hipótesis acerca de las características formales y funcionales que presentaban en origen

este tipo de hornos de reducción pertenecientes al Pleno Medievo:

Se ha comprobado que el hogar del horno consistía en un recipiente más ancho en la boca que en el fondo. Respecto a una hipotética “chimenea” que coronara la estructura del horno, la arqueología aporta las siguientes hipótesis:

 Un horno sin superestructura94. A favor de esta teoría figuraría la aparición de un

suelo de uso en el entorno superior del horno (sobre el corte practicado en la ladera y sobre la rampa de extracción), la mayor facilidad para amortizar un horno abierto en el momento de abandonar la producción (como hemos mencionado más arriba en el caso de Peña Helada 1), y la asombrosa similitud formal de este tipo de hornos con el diseño abierto que emplearon poco tiempo después las ferrerías hidráulicas de nuestro territorio (salvando las distancias y condicionantes tecnológicos)95.

 Un horno con desarrollo en altura. A favor de esta teoría tenemos los fragmentos de arcilla de pared de horno que aparecen recurrentemente en todos los escoriales y los resultados de la arqueología experimental, bastante concluyentes, y que nos muestran que es físicamente mucho más fácil experimentar en hornos aptos para retener el

calor a través de una

superestructura que favorece el tiro y contiene en su interior la necesaria atmósfera reductora que hacerlo en uno que careciera de chimenea (si bien hay que señalar que también es posible obtener evidencias experimentales y etnográficas para intentar reducir hierro en pequeños hornos semiabiertos tipo bowl o cuenco - DUNGWORTH, 2014-)96.

94 Los hornos que aparecen sin superestructura pueden simplemente estar reflejando su truncamiento y no

necesariamente indicar la naturaleza del horno mientras estaba en uso” (DUNGWORTH, D. 2014)

95 Según el trabajo que presentamos conjuntamente en el 1er. Coloquio de Arqueología experimental de

hierro y Paleosiderurgia (FRANCO, et al.,. 2014), llama poderosamente la atención que estas características formales y estructurales sean muy similares a los hornos que siglos después disponían las ferrerías hidráulicas, tal como se puede comprobar en una descripción de un horno incluido en el Tratado de Metalurgia elaborado por la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País entre 1765-1773 (URTEAGA 2000).

96 Conviene aclarar que la clásica fragmentariedad reconocida por todos los arqueometalurgistas de los restos

Figura 75. Fondo de horno arrasado. Cata del yacimiento El Crucero S. XIII (Sopuerta). La precariedad de los restos no debería permitir hacer conjeturas sobre su tipología a falta de mayores análisis

Capítulo 4. Tesis doctoral Javier Franco

Teniendo en cuenta las características estructurales y de diseño que hemos podido recuperar (no cabe duda de que la fábrica del horno apoyado en un corte de la ladera y su amortización intencionada han ayudado a la buena conservación de los registros vizcaínos), planteamos la hipótesis de que estos hornos se cargaban y descargaban desde la propia boca. Para facilitar estas labores, el horno contaba con una pared en plano inclinado característica de este tipo de horno.

La funcionalidad del pequeño agujero identificado en el fondo del horno está aún plagada de incógnitas, pero formalmente es un recurso que se repite con una abertura de unos 5 cm. como máximo de diámetro y 40 cm. de longitud. Las hipótesis de trabajo mencionadas apuntan diversas posibilidades del tipo de un sangrado del horno según los datos que ofrece la arqueología experimental (pero con el hándicap técnico de tener que superar un canal de dicha longitud); o bien, un agujero de ventilación destinado a favorecer el tiro en ciertos momentos desde la base del horno, y a través del cual se puede comprobar también el estado de la combustión en la zona del crisol.

En cuanto al período de uso de la mayoría de estos talleres hemos podido comprobar que es muy dilatado en el tiempo, generando una importante cantidad de residuos en forma de escorias, restos de combustible y fragmentos de paredes de horno. Esa producción extendida en el tiempo implica, como vemos, la necesidad de realizar reparaciones de forma habitual en las instalaciones productivas. En relación con el modelo de explotación de estos sitios de producción, la amortización voluntaria de los hornos que hemos documentado nos lleva a plantear la hipótesis de que esta acción de colmatación se realizaba bien tras un uso estacional de los mismos97, bien tras el sellado definitivo de la

instalación en el momento de abandono del horno al final de su período de uso.

registros, también es un hecho a tomar con suma precaución para no hacer estimaciones aventuradas más allá de nuestras posibilidades reales (FRANCO, ETXEZARRAGA y ALBERDI, 2017).

97 El uso estacional de estos talleres se atestigua mediante el uso de cursos de agua estacionales en un