1. INTRODUCCIÓN
3.7. PRINCIPALES CONCLUSIONES DEL CAPITULO
• En relación con la participación laboral, en el periodo de referencia se observa una disminución de la brecha existente entre géneros, explicada tanto por el constante incremento de la participación de mujeres como por la tendencia decreciente registrada en hombres.
• Existe una diferencia de magnitudes entre el trabajo asalariado y el trabajo autónomo, la proporción es de tres a uno aproximadamente, y al superponer los gráficos de la evolución en el tiempo de ambas categorías, se observa un comportamiento contra cíclico entre ambas categorías de empleo, en este fenómeno puede encontrarse una fuente de cambios de estatus de las personas a lo largo de sus trayectorias laborales.
• Del total de trabajadores que declara trabar por cuenta propia, un 10,7 por ciento emite boletas de honorarios, y un 17,1 por ciento declara dar boleta de compraventa, lo relevante de este dato es que el restante 72,2 por ciento declara no darlas o no recordarlo.
• El trabajo asalariado registra un porcentaje significativo de actividades que se realizan sin contrato de trabajo escrito, y, sin embargo, se reconocen como asalariados y cumplen con la subordinación y dependencia que esta implica. En la última década, se ha observado una disminución del porcentaje que trabaja en estas condiciones, alcanzando en 2015 un 13,8 por ciento de esta categoría de actividad.
• El trabajo autónomo, constituido por trabajadores por cuenta propia y empleadores incluye a un 11.6% de la fuerza de trabajo y a un 23.2% de los ocupados. Este grupo de personas se encuentra eximido de cotizar para la obtención de prestaciones de seguridad social, por lo tanto, quien trabaja de manera autónoma o como empleador y no cuenta con cobertura de protección social no se encuentra cometiendo vulneración normativa, de hecho aprovecha esta ventaja para obtener un ingreso líquido superior al del trabajador asalariado, debido a que este último debe disponer de un 26 por ciento de su renta bruta para costear las coberturas de seguros de salud, salud laboral y seguridad social.
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• La aplicación de una definición estándar (sugerida por OIT) de informalidad sobre este segmento de la población llevaría a clasificar como informal a este sector, en circunstancias de que no están cometiendo ninguna trasgresión normativa.
• Dentro de los trabajadores por cuenta propia, un 10,7 por ciento emite boletas de honorarios por prestaciones de servicios, y un 17,1 por ciento declara dar boleta de compraventa, por lo tanto, 3 de cada 10 personas autónomas realizan una actividad regida por la regulación vigente, por lo tanto, no es adecuado clasificar per se cómo informal a todos los trabajadores independientes.
• En relación con las métricas que pueden ser utilizadas para un indicador basado en la cobertura de seguridad social, es más adecuado utilizar el dato de cotizantes en vez del dato de afiliados, dado que bajo la estructura normativa del sistema de capitalización individual (único mandatorio desde 1981) basta haber trabajado por contrato un mes durante la vida laboral para integrar los registros de afiliados, en cambio, el dato de ser cotizante refleja adecuadamente el concepto de estar trabajando bajo una modalidad de trabajo que le genera cobertura y protección de seguros sociales, los cotizantes corresponden a un 56 por ciento del afiliado.
• En el caso de la población asalariada, está íntimamente correlacionado con la existencia de un contrato de trabajo escrito, factor que puede ser utilizado para la elaboración de una métrica de medición del trabajo informal basado, tanto en categorías ocupacionales, como uno que se base en la clasificación de empleos por su capacidad de dar acceso o generar cobertura de seguridad social. En el caso de los trabajadores autónomos, como no se encuentran obligados a cotizar, sólo una pequeña fracción, que no supera el 6% lo hace de manera voluntaria, principalmente para poder contar con cobertura de salud.
• Un cotizante puede extender la protección de salud (sanitaria) mediante su contrato de trabajo a su grupo familiar más directo, esposa sin cobertura propia e hijos (menores de 18 años, o 24 si estudian), lo cual puede generar un desincentivo en el corto plazo para que mujeres y jóvenes formalicen su actividad laboral, y constituye un factor que puede incidir en la elección de la formalidad o informalidad como forma de trabajo. Los datos
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muestran que un 20 por ciento de los cónyuges informales tienen un esposo o esposa formal, lo mismo con un 20 por ciento hijos de uno o ambos cónyuges.
• Uno de los principales problemas que enfrenta la lógica dicotómica que subyace en una categorización potencial clasificación formal – informal es que no permite capturar directamente los casos en los cuales una persona ejerce más de una actividad de manera simultánea en el caso de Chile, los datos de la encuesta de hogares de 2015 registra un 4,29 por ciento de los ocupados, que se estima en 323 mil personas que declaran tener una segunda ocupación, catalogada como informal (bajo una definición funcional de corte laboral), en circunstancias de que su ocupación principal es catalogada como formal.
• En relación con el tamaño de empresa, y su relación con las categorías ocupacionales, se observa que un 94 por ciento los independientes (empleador o trabajador por cuenta propia) trabaja en empresas de menos de cinco trabajadores, y más específicamente un 72 trabaja de manera individual, no asociada. Este factor es utilizado como elemento de clasificación de categorías de trabajo autónomo de los empleadores.
• La observación del trabajo informal, para efectos de la presente investigación puede ser enfocado en los trabajadores ocupados, puesto que la información capturada por la Encuesta de Hogares realiza preguntas utilizadas para verificar la consistencia de las respuestas entregadas, además de una serie de prácticas de aseguramiento de calidad utilizadas durante el diseño de la encuesta y posterior levantamiento y procesamiento de la encuesta. Una de las principales limitantes que imponen los datos de sección cruzada, como observación correspondiente a un determinado momento en el tiempo es que no permite observar la dinámica y transiciones de quienes se reportan como cesantes y de quienes son registrados como fuera de la fuerza de trabajo, ambos segmentos con potenciales candidatos a ser participantes del mercado de trabajo de manera formal o informal.
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