1.3 Análisis de las distintas posiciones teóricas del objeto de investigación
1.3.1 Principales contaminantes del Medio Ambiente
Los mecanismos para poder prevenir una contaminación extrema del Medio Ambiente, que está siendo destruido por la no precaución de los humanos especialmente del agua, son los siguientes:
El daño ambiental es producto de conductas humanas que contaminan o degradan el medio ambiente. “La degradación ambiental es la disminución o el desgaste de los elementos que componen el medio ambiente, como lo son: la deforestación, la extracción de recursos naturales de una forma no sostenible, modificación del paisaje, modificación del régimen hídrico, quemas e incendios, drenados y rellenos de ecosistemas acuáticos, introducción de organismos exóticos, uso inadecuado del suelo, etc”. (Pérez, 2014)
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La humanidad a través del tiempo ha ido evolucionando sin tomar en cuenta la contaminación que provoca por el mal manejo de la basura, desechos que no son tratados adecuadamente y son botados directamente a los ríos, sin tomar en cuenta que hay personas en las cuencas bajas que necesitan el líquido vital para poder vivir.
La doctrina, la contaminación ambiental, en toda su extensión comprende la degradación de los elementos naturales o culturales integrantes del ambiente, considerados aislada o individualmente, o de manera colectiva o en conjunto. De esta forma y bajo esta tesitura, el concepto contaminación engloba también al término degradación ambiental.
Existen dos tipos de contaminación: la que afecta los elementos naturales del ambiente, y la que menoscaba sus elementos culturales. “Dentro de la primera clasificación se encuentra la contaminación de las aguas, aire, suelo y subsuelo, paisaje, sonórica o acústica, térmica, radioactiva y electromagnética. Dentro de la contaminación que afecta los elementos culturales se haya: contaminación paisajística (belleza escénica), la que degrada o destruye creaciones científicas, artísticas o tecnológicas, o aquella que afecta patrimonio cultural y arqueológico”. (Mario Peña Chacón)
El medio ambiente no es ajeno a la especie humana. Las características físicas, químicas y biológicas del medio que nos rodea ofrecen el marco óptimo para nuestro desarrollo. Medio ambiente se define también como todos aquellos elementos que nos envuelven, vivos o inertes, además de sus interrelaciones.
La erradicación o alteración de cualquiera de sus elementos o flujos de materia o energía, puede desembocar en una pérdida de la función que venía desarrollando ese ecosistema. La pérdida de los componentes vivos, las especies, tiene una especial trascendencia social y también una importancia económica creciente.
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La satisfacción de las necesidades de desarrollo humano depende de dos factores principales: del componente humano, en especial de la ciencia y tecnología, y de las condiciones ambientales. A menudo, en los procesos de producción se externalizan una serie de efectos negativos sobre el medio que, a su vez, inciden negativamente en nuestra calidad de vida. ¿Por qué seguimos entonces externalizando los costes ambientales?, la respuesta no es sencilla, en ella se enmarcan aspectos políticos, sociales, económicos, culturales y éticos. Un concepto sociológico interesante aplicado a la gestión sostenible de recursos naturales es el de propiedad común; que postula como “la protección del recurso es mayor cuando existen propietarios perpetuos, y no se considera un bien común de una colectividad impersonal, donde la responsabilidad de la gestión se diluye”.
La capacidad de degradación ambiental varía según el modelo de organización social. Donde el medio ambiente forma parte de los valores éticos, religiosos o culturales, el impacto ambiental admitido por la sociedad será mucho menor. El medio ambiente se resentirá en menor o mayor grado, según prime más el consumo o el ahorro, la rentabilidad a corto plazo frente a la rentabilidad a largo plazo, la globalización de los procesos productivos frente a la autosuficiencia a nivel regional, o la disponibilidad de energía barata como medio para incentivar el consumo frente al ahorro.
“Desafortunadamente, la economía de mercado carece de valores ambientales, y éstos sólo se consideran cuando influyen positivamente en la cuenta de resultados. Como elemento moderador, el marco legislativo ha de ser capaz de contrarrestar la tendencia hacia el máximo beneficio empresarial con la protección de los derechos sociales”. (Bordehore, Cesar)
La concepción de la preocupación ambiental no ha sido asumida de igual modo por todos los pueblos, como tampoco ha tenido lugar en periodos idénticos. La preocupación por proteger los bienes naturales ha sido progresiva, evolucionando de forma casi paralela al desarrollo de las civilizaciones.
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Por ello en los primeros centros poblados la inquietud se centra, quizás con mayor fuerza, en la curiosidad por la presencia de ciertos fenómenos naturales y en la necesidad de encontrar explicación a los mismos.
A medida que las culturas evolucionaron, y aunque la prioridad era encontrar los bienes necesarios para subsistir, no se abandonó el temor por las consecuencias producidas por las fuerzas de la naturaleza. Igualmente, tanto el carácter como la magnitud de las situaciones de ansiedad con respecto a las riquezas naturales, han ido variando a través de los tiempos, siendo particulares en cada región.
“En las sociedades tradicionales que, en más o menos guardan cierto grado de armonía y de equilibrio con su entorno, las alteraciones causadas no se traducen en verdaderos daños, recuperándose el medio en forma natural. Así pues, la leña que se corta para construcción o lumbre, vuelve a crecer al cabo de cierto tiempo. De igual forma, el agua que se extrae de los ríos se repone con las lluvias, y las tierras de labranza se van regenerando con la ayuda de los restos de las cosechas y la incorporación de estiércol”. (Jaquenod de Zsogon, Silvia)
“La severa crisis ambiental que enfrentamos se debe a factores concurrentes con el vertiginoso incremento de la población humana, que actualmente supera los siete mil millones, y que en solo 37 años se duplicó de dos mil quinientos a cinco mil quinientos, así como su longevidad: aunando el acelerado crecimiento de todas sus actividades económicas que ha producido impactos negativos en el medio, deteriorando y afectando la calidad de vida, amén de sobreexplotación de los recursos naturales”.
(Carlos Andaluz Westreicher)