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El principio del desarrollo y la historia como clave de la conversión de Newman

Newman y la historia

FERNANDO MARÍA CAVALLER

II. Newman historiador y teólogo

4. El principio del desarrollo y la historia como clave de la conversión de Newman

Por supuesto, el principio de antigüedad no sería suficiente, ya que quedaba el problema de la catolicidad en relación a la antigüedad. Desde 1836 Newman veía que las partes de la contro- versia eran: la Via Media anglicana y la religión popular de Roma. En cuanto al tema en que ra- dicaba la controversia, era el siguiente. El an- glicano se apoyaba en la Antigüedad o Aposto- licidad y el católico romano en la Catolicidad... Mi visión de la controversia era que Inglaterra y Roma se habían repartido estas notas y pre- rrogativas. El conflicto era Apostolicidad contra Catolicidad. 17

Newman pensaba que ambas partes tenían que aclarar su pretensión, porque Roma había agregado elementos al Credo e Inglaterra estaba de hecho separada del gran cuerpo de los cristia- nos. Con el estudio del monofisismo, en 1839, le ocurrió algo que sería definitorio:

Me asaltó por primera vez la idea de que el Anglicanismo era insostenible...Mi baluarte era

San Ignacio de Antioquía, obispo y mártir.

ARTÍCULO

la Antigüedad; y he aquí que, en pleno siglo V, me pareció ver reflejada la Cristiandad de los si- glos XVI y XIX. Vi mi rostro en ese espejo: yo era un monofisita. La Iglesia de la Via Media ocu- paba el lugar de la Comunión Oriental; Roma estaba donde está ahora; y los protestantes eran los Eutiquianos....El drama de la religión, la lu- cha de la verdad y el error han sido siempre el mismo. Los principios y modos de actuar de la Iglesia ahora, eran los de la Iglesia entonces; los principios y modos de actuar de los herejes de entonces eran los de los protestantes de ahora... Había una terrible semejanza 18.

Pero será la enunciación del principio del de- sarrollo lo que terminará de definir y sistemati- zar el papel de la historia en la teología. Lo hizo en uno de sus Semones Universitarios, y en 1844 en su monumental Ensayo sobre el desarrollo de la doctrina cristiana, escrito en Littlemore, en los últimos meses anteriores a su conversión. Fue un estudio precisamente dirigido a fundamentar históricamente la legitimidad de los dogmas de la Iglesia de Roma. Newman ofrece, pues, el “hecho” histórico como evidencia de un desenvolvimiento, que difiere por un lado de una pura “inmutabili- dad”, y por otro de la “corrupción”. Para ello da una serie de siete “notas” que distinguen un de- sarrollo legítimo de uno ilegítimo o corrupto :1)la preservación del tipo original frente al impacto de alguna cosa nueva, 2) la continuidad de los princi- pios , 3) el poder de asimilación de otra materia a la idea original, 4) la coherencia lógica, 5) la anti- cipación temprana de modo parcial aquí y allá, 6) la actitud conservadora del pasado, que da pasos para preservar la vieja idea en una forma nueva, 7) el vigor perenne.

El centro de gravedad, sin embargo, no son las siete notas sino los tres grandes cuadros de la historia de la Iglesia que presenta: el de los tres primeros siglos, el del arrianismo del siglo IV, y la edad de oro de los siglos V y VI, cada uno de los cuales culmina con un cuadro paralelo de la 18 Apo.135

Iglesia romana del siglo XIX, mostrando la so- brecogedora semejanza. Dice en la Apologia: Vi que el principio del desenvolvimiento no sólo ex- plicaba ciertos hechos, sino que era en sí mismo un notable fenómeno filosófico que da carácter a todo el curso del pensamiento cristiano. Se lo podía descubrir desde los primeros años de la enseñanza católica hasta el día de hoy, y daba a esta enseñanza unidad e individualidad. Servía de una especie de verificación, que el anglicano no podía presentar, de que la Roma moderna era, en verdad, la antigua Antioquía, Alejan- dría y Constantinopla, exactamente como una curva matemática tiene su propia ley y expre- sión. 19

En un escrito de 1850, recuerda que fue la vívida pintura que la historia nos presenta la que le abrió los ojos a la identidad de la Iglesia de los Padres con la Iglesia Católica Romana. Pero esto fue posible por su habilidad en “ver” la analogía histórica. Para Newman, el estudio de la historia juega un papel crucial en la inves- tigación teológica. Si la revelación cristiana es ella misma una realidad compleja, la identifica- ción de sus aspectos varios llevará naturalmen- te tiempo. Hay, por tanto, un desarrollo de los dogmas cristianos en el curso de la historia de la Iglesia. Los supuestos abusos prácticos, excesos y corrupciones de Roma fueron resueltos con el principio del desarrollo. Con él la doctrina de la Antigüedad no era anticuarianismo ni una suer- te de fundamentalismo patrístico sino la raíz de un auténtico desarrollo que sólo se había dado en la Iglesia de Roma. Christopher Dawson dice en relación al ensayo sobre el desarrollo de New- man, que “la evidencia acumulada por el pasado cristiano lo conducían a la total aceptación del presente católico”.20

Por tanto la aproximación de Newman al catolicismo fue desde la historia. Más aún, la

19 Apo, 198

20 Cf. Antúnez Aldunate, Filosofía de la Historia en Christopher Dawson, p. 26-27.

Christopher Dawson (1889-1970)

misma historia de su proceso de conversión coin- cidió con ese ahondamiento en la historia de la Iglesia y de sus dogmas, siguiéndola desde sus orígenes hasta el presente. Newman vivió como anglicano el drama de esa ruptura histórica que es propia de toda cisma. Mucho antes de su con- versión rechaza a los reformadores del siglo XVI buscando los fundamentos reales no en ellos sino en la Iglesia de los Padres. Luego vio todo el pro- ceso y superó la escisión. No había una Iglesia anterior a Enrique VIII corrompida y otra pos- terior reformada. Este era el sofisma del cisma. Siempre había existido la continuidad de una sola Iglesia Romana y fiel.