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La problemática de la historia en la fenomenología: el prejuicio de su

De La fenomenología de Husserl como utopía de la razón, pp. 107-111

El problema de la interpretación del último Husserl y su tema medular

Hemos mencionado varias veces la relación de la fenomenología con el contexto sociopolítico, indicando, además, que el punto que sirve de articulación de su filosofía a ese contexto debería servir, a su vez, de hilo conductor para comprender los conceptos husserlianos y su desarrollo interno. Pues bien, posiblemente sea la comprensión del lugar que ocupan los temas del llamado "último Husserl" o "segundo Husserl", la más necesitada de una perspectiva más sociológica, es decir, más relacionada con el contexto sociopolítico. En efecto, entre los intérpretes es muy frecuente hablar sobre el Husserl tardío, el último Husserl, el Husserl, en definitiva, de su obra última, el Husserl de La crisis, como si el

Husserl de esta obra fuera en sí mismo un "hecho" con un sentido pleno y diferenciable en el conjunto de la obra de Husserl, un Husserl, pues, radicalmente distinto del Husserl de las Ideas de 1913, o del de la Filosofía primera de 1923-1924 o incluso del de las Meditaciones cartesianas, escritas en 1929. Ese último Husserl, se suele decir, se diferencia de los otros porque está más atento a los problemas de la historia y de la vida, hasta el punto de que sólo en esa obra entra en juego el importante concepto de Lebenswelt, que es uno de los temas que más fortuna ha encontrado en la filosofía y, sobre todo, más aplicación en la filosofía de las ciencias humanas.

En este último capítulo vamos a tratar de desbloquear esa visión, que no sabe ver la conexión de ese Husserl último con el anterior y mucho menos captar la intención profunda de la fenomenología. Pues aun concediendo la trascendencia de la última obra de Husserl, La crisis de las ciencias europeas, para comprenderla es necesario conectarla con un marco más amplio. En efecto, creen algunos que tal obra, escrita a partir de 1935, sería una reacción a la creciente ola de barbarie que se abatía sobre Alemania y que el propio Husserl empezaba a notar precisamente por entonces. Otros piensan que podría ser una reacción a la obra misma de Heidegger, que habría obligado a Husserl a descender a un terreno más inmediato a las preocupaciones ordinarias de los hombres.

Pues bien, yo creo que el desbloqueo de la interpretación debe empezar por cuestionar esa presunta independencia de La crisis, de esa obra última de Husserl, para tomar como campo de análisis un período más largo, en el cual esa obra no sería sino el punto al que llega a partir de unas preguntas que no surgen en Husserl con motivo de la lectura de Heidegger, ni de la experiencia de los nazis; lo contrario implicaría, en mi opinión, un sociologismo muy mecánico, en absoluto acorde con la personalidad de casi ningún filósofo y mucho menos con la de Husserl. Si, pues, defendemos que el Husserl de La crisis no tiene sentido por sí mismo, aislado de un período más amplio, ¿qué período es ese?

A mi entender el Husserl que tiene sentido por sí mismo, que aporta alguna novedad sustancial, una problemática radicalmente nueva respecto a períodos anteriores, es el Husserl de después de la Gran Guerra del 1914, que coincide con el período que Husserl pasó en Friburgo de Brisgovia, tanto en activo como, después, jubilado, Mas ¿qué tema o temas radicalmente nuevos afloran en esta época? Quizá profundamente nuevos sólo uno, pero tan importante que todos los demás se van a constelar a su entorno, siendo el que llevará, quizá por su propia lógica, al desarrollo de las posiciones de la última obra de Husserl, La crisis. Ahora bien, a mi entender ha solido pasar desapercibida la razón de ese tema nuevo, lo cual ha impedido comprender la conexión profunda de este Husserl con el anterior y, en última instancia, con el primero. Quizá sólo Landgrebe, quien colaboró con Husserl precisamente durante los años en que este enseñaba en Friburgo, haya sido de los pocos que alude a este aspecto, precisamente por haberse dedicado al estudio del tema de la historia en Husserl.

Ahora bien, ¿cuál es el tema profundamente nuevo que caracteriza la reflexión filosófica de Husserl de después de la guerra de 1914. Y ¿por qué este tema tiene tanta importancia como para definir un período en la vida de Husserl? Porque es notorio que cualquier trabajo intelectual de un pensador suele incorporar temas nuevos o dominios que antes no había roturado, sin embargo, no suelen suponer una reorganización de la problemática, sino que en ellos se suele tratar más bien de aplicaciones de una estructura conceptual previa a campos nuevos. Hay también temas nuevos que pueden alterar profundamente el conjunto del campo temático, no porque cambie la definición de los

conceptos, sino porque modifica el peso o el lugar que esos conceptos tienen. Pues bien, tal me parece que es el tema nuevo que aparece en el punto de mira de Husserl a principios de los años 1920 y que no abandonará hasta el final de su vida: este tema nuevo es la preocupación por el comienzo de la fenomenología. En torno a este tema, que aparece en el horizonte de Husserl hacia 1920, se constelan, a mi entender, todas las cuestiones fundamentales del Husserl de 60 años en adelante. Pero ese tema no sólo determina el resto de los puntos de esa época, sino que en él toma nuevo cuerpo, desplegándose con más precisión, la intención profunda de la fenomenología, que a partir de esa problemática llega a su plena concreción y se expresará con toda claridad en la última obra de Husserl, La crisis.

En efecto, ese tema es resultado del brutal dramatismo con que la crisis de la modernidad golpeó a Europa. La guerra de 1914, junto con todos los acontecimientos en torno a ella, hicieron ver a Husserl que la naturalización y cosificación de la conciencia, de las ideas y de la razón que él denunciara ya en 1910, por supuesto, años antes de que Lukács reivindicara la importancia de la cosificación de lo humano que denunció Marx, no sólo llevaba a contradicciones de carácter epistemológico, sino que en realidad eran síntoma de una enfermedad mucho más seria y profunda, pues en definitiva mostraba la bancarrota de Europa, como dirá en un manuscrito, en definitiva, el derrumbamiento de la cultura europea. La crisis de la cultura europea no era cuestión de eruditos e intelectuales, sino que había llevado a un terrible drama. En ese contexto aparece en primer término la pregunta por Europa: ¿qué es Europa? Y en la medida en que Europa no es un marco geográfico sino un espacio humano, un modo de vida, una posibilidad humana, ¿qué es el hombre europeo?, ¿es un hombre entre los demás? Es decir, ¿es el proyecto de humanidad diseñado en Grecia y del que Europa se siente heredera, uno más entre los diversos proyectos de las otras colectividades humanas, de las otras humanidades hasta el punto de ser indiferente para la humanidad conjunto específico que se derrumbe el proyecto de Europa?

Obviamente, en primer lugar habrá que clarificar cuál es ese proyecto; sólo entonces se tendrá una guía para comprender la crisis europea y las consecuencias del derrumbamiento de ese proyecto. Pues bien, a mi entender, y teniendo en cuenta el momento en que Husserl, define el proyecto europeo, ese es ni más ni menos el tema que subyace al Husserl de Friburgo y en ese contexto se asientan perfectamente, como iremos viendo, los temas que con más frecuencia aparecen en el quehacer de Husserl durante todos estos año a saber, el tema de la historia, la preocupación husserliana por la historia y la nueva preocupación por el comienzo de la fenomenología, que según hemos dicho, es el tema realmente nuevo y que más resalta, porque parece ser el tema que acapara el interés de Husserl durante la década de 1920. Precisamente la insistencia de Husserl en ese tema haya quizá despistado a los lectores de Husserl, al dar la impresión de que la preocupación fundamental de Husserl sería precisamente esa. A mi entender, ese es el tema realmente nuevo, pero no es sino un instrumento del tema básico que es el del proyecto de Europa.