5. MARCO METODOLÓGICO
6.1 LA PROBLEMÁTICA SOCIAL, ECONÓMICA Y AMBIENTAL DE LA VEREDA
El origen cultural de la vereda se remonta a “épocas precolombinas donde los indígenas habitaban las laderas del cerro Puente la Torre, hacia los valles formados por las quebradas El manzano, Agua nueva y Chiguaque, debido a la oferta hídrica y sus suelos fértiles” (Alcaldía Tocancipá, 2015a).
Registros históricos señalan que la vereda era parte del resguardo indígena de la zona, cuya extensión no solo correspondía a los cerros sino que también incluía parte de la sabana. Por ello, a mediados del siglo XIX el gobierno pretendió “acabar con las comunidades indígenas mediante la parcelación de los resguardos (…) por decreto del 14 de agosto de 1840 (...). La finalidad de esta medida (...) era expropiarle sus mejores tierras (…), bastó con hacerlo en la parte plana, fértil y propia para la agricultura, dejando la falda y peladero para que se refugiasen en ella” (García et al., 1945. p.609).
Así pues, la vereda comienza su primera etapa de “transformación del paisaje con la tala de árboles y vegetación nativa y principalmente con la desviación de las aguas naturales de quebradas, las cuales empezaron a hacer parte de canales y vallados de origen antrópico” (Alcaldía de Tocancipá, 2015a) para atender las necesidades de sus nuevos moradores.
El ingreso de nuevos pobladores a la vereda cambió la dinámica de las actividades económicas propias del municipio, conllevando a que, paulatinamente, desaparecieran las relaciones con la cerámica y el hilado que eran desarrolladas principalmente por las mujeres indígenas de la zona, su elaboración era bien decorada, con formas variadas en la que sobresalía la “múcura”, mientras que otros pobladores se dedicaban a la alfarería, siendo conocidos como “olleros”. (García et al., 1945).
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Desde la época colonial, la actividad económica que prevalece en la parte alta de la vereda es la minería con la extracción de carbón y arena (García et al; 1945). El desarrollo de la actividad de tipo extractivo hasta el día de hoy se identifica en los cerros orientales del municipio.
Figura 5 Canteras identificadas en terreno por el equipo de trabajo.
Fuente: Registro fotográfico tomado en campo.
Figura 6 Mina San Isidro
Fuente: Registro fotográfico tomado en campo.
El ingreso de la agro-industria floricultora al municipio durante los años sesenta y setenta, se presenta porque Tocancipá disponía de tres elementos claves tales como fuentes de agua, disponibilidad de trabajadores y cercanía con los aeropuertos, transformando la vocación de uso de las tierras (Montoya, 2010).
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Montoya (2010) señala que anteriormente la mujer se dedicaba a labores domésticas y a la crianza de los hijos, el patriarcado y el machismo predominaron en la dinámica familiar, con la llegada de las empresas floricultoras la mujer empezó a trabajar largas jornadas de trabajo dejando a los hijos al cuidado de familiares o en su defecto solos. La vinculación laboral de las mujeres, promovió la independencia económica, permitiendo la participación en la toma de decisiones en el hogar, lo que generó en muchos casos los conflictos de parejas, propiciando que la mujer afrontará condiciones tales como ser madre cabeza de familia y/o madre soltera.
Figura 7 Viveros utilizados por la industria floricultora.
Fuente: Registro fotográfico tomado en campo.
Por otro lado, las agroindustrias que se instalaron en el municipio iniciaron la construcción de pozos profundos para atender sus demandas hídricas, lo que generó “un sinnúmero de efectos en el ambiente y en las comunidades, ya que implica detrimento de la disposición de agua para consumo humano, contaminación de las fuentes de agua subterránea por el uso de químicos, uso indiscriminado de plaguicidas, fungicidas y preservativos que deterioran el medio ambiente y causan serios problemas de salud, además de perjudicar las tierras que son cultivadas corriendo el riesgo de dejarlas estériles" (Moser & McRae citado por Montoya, 2010).
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Más tarde, durante la década del noventa, industriales de Colombia Kimberly y de Bavaria hacen la propuesta de establecerse en Tocancipá y empezar a conformar una zona industrial, debido en parte, a que el municipio contaba con una clara cercanía a la ciudad de Bogotá y presentaba cobertura de servicios públicos domiciliarios como consecuencia del ingreso previo de las agroindustrias. Es por ello, que las veredas Canavita y Tibitoc son seleccionadas para la instalación de industrias puesto que la primera presenta características topográficas planas y disponibilidad del recurso hídrico, y la segunda, porque se había contemplado la construcción de una ciudadela industrial por parte de uno de los gobiernos de turno. (Montoya, 2010).
Figura 8 Quebrada La chucua, Vereda Canavita.
Fuente: Registro fotográfico tomado en campo.
En la vereda Canavita existen nueve (9) quebradas: El Manzano, El manantial, La
chucua, La Cajita, Agua Nueva, El Cedro, Zanjón, Chiguagua y El Pino (Alcaldía
de Tocancipá, 2016), pero es la quebrada La Chucua la “más intervenida del municipio, debido a que ha sido desviada en varios tramos por la construcción de empresas como Bavaria y Ebel. Del mismo modo es elevada la ocupación de la
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ronda durante todo su trayecto sin respetar el POT” (Alcaldía de Tocancipá, 2015 b. p. 122).
Adicionalmente, la construcción de la planta Cervecera Leona durante la década de los años noventa, inició operaciones con un permiso provisional, tal situación originó los primeros problemas ambientales en la zona relacionados con el vertimiento de aguas residuales sobre el recurso hídrico, e incluso, la instalación posterior de nuevas industrias en la zona aumentó el volumen de aguas residuales, las cuales eran vertidas sin cumplir con los requisitos ambientales exigidos. (El Tiempo, 1995).
La disponibilidad del recurso hídrico presente en la vereda Canavita posibilita la existencia de una variedad de vegetación terrestre tales como: Ciro (Baccharis
latifolia), Arrayan (Myrciantes leucoxila), Mangle (Escallonia pendula), Cortadera
(Cortadeira acelloana), Espino (Xylosma spiculiferum), Espino (Duranta mutisii),
Árbol loco (Montana quadrangularis), Cedrillo (Phyllanthus salviifolius), Aliso
(Alnusacuminata), Echeverria (Echeverria bicolor) entre otras. Sin embargo,
actividades presentes en el municipio como la minería generan efectos de deforestación que han diezmado cada especie. (Alcaldía de Tocancipá, 2015 b).
Como consecuencia de las actividades de deforestación y contaminación del recurso hídrico, la fauna de la zona es casi imperceptible y especies como: Mirla (Turdus fuscater), Mochuelo Andino (Glaucidiumjardinii), Colibrí (coruscans), Colibrí Abeja (Chaetocercusmulsant),Siriri,(Tyranus,melancolicus),Chisga,Torcaza (Zenaida auriculata), Ardilla (Sciurus granatensis),Ratón Nativo (Thomasomys niveipes), Zariguella (Didelphys marsupialis), Comadreja (Mustela frenata), Zorro gatuno (Urocyon cinereoargenteus), Murciélago (Esturnidae sp), Lagarto Andino (Phenacosaurus heterodermus), son cada vez más reducidos en su población.(Alcaldía de Tocancipá, 2015 b).
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verdes de interés ecológico, lo que demuestra el grado de deforestación y de destrucción de la flora y la fauna nativas.” (CCB, 2010).
Por otra parte, la calidad del aire del municipio en su área urbana se ha visto afectada por las fuentes móviles emisoras de CO2 como resultado del constante flujo de automóviles que atraviesan el municipio por la vía Bogotá-Tunja y el constante ingreso de vehículos de carga que ingresan y salen de las industrias, esta situación es más evidente en el perímetro urbano principal y en la vereda Canavita, tal como lo señala el diagnóstico del Plan de Desarrollo (Citado en CCB,2010) al referirse a la contaminación del aire como una de las problemáticas ambientales que afectan a la comunidad por la manifestación de problemas respiratorios.
Además, las enfermedades de tipo respiratorio, los hombres y mujeres que laboran en las industrias floricultoras presentan afectaciones de salud por la exposición continua a pesticidas, por lo que tienen una mayor posibilidad de desarrollar abortos o enfermedades genéticas en sus hijos. (Montoya, 2010)
La población de Tocancipá, no desarrolla actividades tradicionales propias del campo, su interés está relacionado con ser empleados de alguna de las industrias; en suma, los colegios se enfocan en la formación técnica, definiendo el carácter de desempeño laboral de los jóvenes. (Montoya, 2010).
6.2 LOS ODM Y LAS ACCIONES DE LA ADMINISTRACIÓN MUNICIPAL PARA