Capítulo 1: Introducción
1.5 Problemáticas ambientales dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi
A diferencia de otros parques nacionales, en el Parque Nacional Nahuel Huapi existen varios asentamientos, tanto dentro de él como en sus bordes. El tamaño del ejido urbano de San Carlos de Bariloche es el que merece especial atención por su comportamiento y la enorme influencia que tiene sobre el parque. Se ha producido en las últimas décadas un incremento demográfico importante en áreas circundantes al parque y especialmente en el ejido municipal de la mencionada ciudad.
El crecimiento de la ciudad de Bariloche ha tenido una modalidad explosiva y desordenada. Entre 1960 y 1980 creció un 153%; en el censo del año 2001 se registraron 109.826 habitantes y en el último censo del 2010 la población aumentó a un total de 133.500 habitantes (INDEC, Censo Nacional de Población, Hogares y
Viviendas 2001, 2010). Este crecimiento poblacional genera presiones importantes en el parque, no solo en la demanda de recursos (leña, troncos, agua, espacio, etc.), sino en la generación de residuos sólidos urbanos y efluentes cloacales que son absorbidos por el área protegida. La planta depuradora de líquidos cloacales opera habitualmente con caudales diarios superiores a los límites del diseño del sistema (20.000 m³ contra los 17.000 m³ previstos originalmente) y con alto riesgo de desbordes en la costa este de la ciudad. Otros derrames se producen por la saturación de la red cloacal de Bariloche, con desbordes al arroyo Ñireco en época de lluvias. En el Lago Gutiérrez no hay redes ni plantas depuradoras en funcionamiento, por lo que la inmensa mayoría de la población vuelca sus desechos a las napas subterráneas, excepto por algunos residentes responsables que realizan tratamiento de aguas servidas de manera domiciliaria.
Sin lugar a dudas el turismo es el mejor aliado de los Parques Nacionales, en comparación con cualquier otra actividad de desarrollo económico. Esto es debido a que permite la satisfacción de demandas económicas ocupando muy poco espacio en poco tiempo, y produciendo disturbios de baja a moderada intensidad y generalmente reversibles. Luego de la devaluación del peso argentino se ha producido una explosión de turismo extranjero y también nacional en la Argentina, siendo el ecoturismo y el turismo de aventura el segmento turístico que más crecimiento ha tenido en el país. Los Parques Nacionales son uno de los principales medios receptores de esta creciente demanda (Otero, 2000). El principal problema del turismo ocurre por el incremento en el número de personas en determinados momentos del año que producen un aumento en los aportes de desechos cloacales, incluyendo el mayor uso de agua potable que vuelve al ecosistema con mala calidad de tratamiento. Asimismo, otro conflicto que acarrea el turismo, es el mal manejo de los residuos, sobre todo en el sector turístico de playas, en donde se observa gran cantidad de desperdicios. Por otra parte, el tránsito vehicular también aumenta con el turismo, existen más de 500 km de caminos que cruzan el parque y que permiten acceder con vehículos a los principales atractivos turísticos. A medida que se incrementa la cantidad de visitantes, el tránsito aumenta y con ello todos los impactos asociados a los
caminos: aumento de accesibilidad a áreas vulnerables, fragmentación de ambientes continuos, contaminación sonora, contaminación visual, impulso a la expansión urbana sobre áreas naturales, etc. (Monjeau et al., 2005).
Otro tipo de impacto que afecta a la región patagónica es la deforestación. En general, la deforestación provocada por los incendios y el sobrepastoreo afecta sustancialmente el balance hídrico natural, aumentando la velocidad de escurrimiento, provocando sedimentación excesiva de material erosionado y
caudales descontrolados (Monjeau et al., 2005). Las consecuencias de la
deforestación en las cuencas son dramáticas, causando aumento en la pérdida de nutrientes, pérdida de sombreo, y por lo tanto aumento de la temperatura del agua. Los insectos acuáticos pueden sufrir serias consecuencias debido a las drásticas variaciones térmicas del agua por causa de la deforestación, y más aún para aquellos en que la temperatura determina los ciclos de vida, patrones de distribución, interacciones competitivas y segregación temporal (Pereyra, 2007).
En el presente trabajo de Tesis Doctoral se estudiaron tres sistemas de ríos y tributarios dentro del Parque Nacional (Fig.1) que presentan diferentes disturbios antrópicos: el sistema correspondiente a la cuenca del Arroyo Challhuaco-Ñireco, el río Manso-Villegas y por último el complejo Cerro Catedral-Lago Gutiérrez. Los tres sistemas se encuentran en la zona de los bosques Subantárticos del PNNH. El arroyo Challhuaco, junto con el sistema de ríos pertenecientes a la Villa Catedral, son ambientes recientemente afectados por el crecimiento de las actividades turísticas en la ciudad. Por otra parte el río Villegas, que se encuentra formando el límite sur del PNNH, está siendo modificado por los relativamente recientes asentamientos urbanos locales y las actividades recreativas turísticas que allí se realizan. El río Ñireco se caracteriza por ser un ambiente con un gradiente trófico importante desde sus nacientes hasta la desembocadura, ya que atraviesa el ejido municipal de la ciudad de Bariloche y por lo tanto recibe sobre su cuenca todo el impacto de origen antrópico de la región.
Fig.1: Parque Nacional Nahuel Huapi. Los círculos rojos indican la ubicación dentro del parque de los tres sistemas de ríos/arroyos del estudio.