• No se han encontrado resultados

EL PROCEDE EN CIFRAS

iii) Entre el romanticismo y la realidad

La agricultura de muy pequeña escala plantea retos enormes para la formulación de la política agropecuaria. Hay posiciones múltiples en torno al tema: algunos consideran que las unidades productivas de pequeña escala son más eficientes que las de mayor tamaño, otros opinan que pueden ser viables si y solo si reciben una atención preferente por parte del Estado, y también se manifiesta que estas unidades no son viables en un entorno de globalización.

Existen en el país 27.664 ejidos y 2.278 comunidades, que en conjunto suman 29.942 núcleos agrarios. Según estimaciones, los ejidatarios y comuneros poseen aproximadamente 9 millones de parcelas y solares que cubren más de la mitad del territorio nacional.

La participación activa de los ejidatarios y comuneros, aunada a las actividades que realizan las dependencias responsables de la ejecución de programa y al apoyo de los gobiernos de los estados, ha permitido avances significativos en el desarrollo del Procede, de manera que al 31 de marzo del 2004:

1) Las acciones de comunicación y sensibilización a integrantes de los órganos ejidales, así como el acopio de información complementaria, han permitido diagnosticar la viabilidad de incorporación al programa en los 29,942 núcleos agrarios, que constituyen el 100% del total nacional. Por voluntad de sus asambleas se han incorporado al programa 27.777 núcleos agrarios (93%).

2) A partir de la documentación básica que respalda las acciones agrarias que integran sus tierras, 25.530 núcleos agrarios (85%) han realizado de conformidad con sus colindantes la delimitación de sus linderos de las parcelas y solares.

3) Los trabajos anteriores han sido aprobados por sus respectivas asambleas en 25.383 núcleos agrarios (85%).

4) Se han concluido los trabajos técnicos de medición en 25.280 núcleos agrarios (84%), tarea que ha significado la cobertura territorial de 80,2 millones de hectáreas (77% de la superficie ejidal y comunal), y por unidad la medición de 7.288.328 parcelas y solares.

5) Los trabajos operativos han permitido que 25.022 núcleos agrarios (84%) hayan celebrado su asamblea de delimitación, destino y asignación de tierras.

6) Finalmente, se ha culminado la regularización de 24.813 núcleos agrarios (equivalentes al 83% del total nacional), para los cuales se han expedido 7.797.031 certificados y títulos (4.305.919 certificados parcelarios; 1.580.942 certificados de uso común y 1.910.170 títulos de solares) que benefician a 3.535.387 sujetos de derecho, así como la certificación y/o titulación de 68,9 millones de hectáreas.

El debate sobre el sector agropecuario mexicano en el Tratado de Libre Comercio de América de Norte

76

Romero y Puyana (2004) comentan que “es abundante la literatura que analiza la relación inversa entre la productividad y el tamaño de la unidad productiva y sobre la existencia de economías de escala en la agricultura. Estudios muy recientes sugieren que prácticamente en ningún producto dichas economías existen (sic) y se demuestra que son el resultado de factores políticos…” Romero y Puyana añaden que nuevas tecnologías en arroz, algodón, cacao, palma africana, café o té, han probado que las pequeñas unidades son más eficientes. Estudios recientes del Banco Mundial sobre Ecuador, Guatemala, El Salvador, entre otros, prueban lo anterior para varios productos, sobre todo en los llamados “no tradicionales”. América Latina ha demostrado tener ventajas competitivas en estos productos que son intensivos en mano de obra, demandan tecnología y generan un importante ingreso. La combinación de la pequeña producción y las cooperativas para el manejo poscosecha y la administración, con empresas especializadas en la comercialización, arrojan resultados positivos.

De acuerdo con los autores, dos factores pueden afectar la relación inversa entre eficiencia y tamaño de finca, verificada casi en todos los países: la calidad de la tierra y el cambio tecnológico. Los estudios que relacionan la calidad de la tierra, la eficiencia y el tamaño de las unidades productivas sugieren que si bien en algunos casos la relación se debilita, no se revierte, ya que la calidad de la tierra puede descender a medida que el tamaño de las fincas aumenta. En cuanto al avance tecnológico, ha sido ampliamente demostrado en varios países que la tendencia a que se eleve más que proporcionalmente la eficiencia de las grandes unidades fue un fenómeno temporal de las fases iniciales de la revolución verde. La supremacía de las fincas grandes para apropiarse de los beneficios del avance tecnológico se reforzó en muchas ocasiones por la orientación de las inversiones en infraestructura, la política de precios y otros elementos de la política del desarrollo agrícola que las favoreció.

Así, se sostiene que la superioridad de la pequeña escala en la producción agrícola y en la ganadería, medida por la productividad total factorial y la productividad total factorial social, es mayor cuanto menor sea el nivel de ingreso de un país y mayor la concentración de la propiedad. Sin los subsidios a los insumos industriales y a las inversiones de escala, otorgados por la vía de la tasa de cambio y el crédito, la supremacía de la propiedad de gran escala desaparece y se invierte la tendencia a la expulsión de mano de obra. Ello significa una reivindicación de la economía campesina, así como de la habilidad empresarial y la capacidad innovadora del pequeño productor.

iv) Historias de éxitos y fracasos

De Janvry (1996) señala que la participación de los agricultores pequeños en cultivos de alto valor agregado es factible, como lo ilustran varias historias de éxito, pese a que también se registran fracasos. Los casos de éxito se dan en cultivos individuales y dependen de los diferentes arreglos institucionales para el acceso a la tecnología, el crédito y la comercialización, sobre todo cuando se ofrecen soluciones a las fallas del mercado y los niveles excesivamente altos de riesgo que enfrentan los agricultores. Estos arreglos institucionales incluyen cooperativas de servicios, coinversiones con otros productores o procesadores, así como esquemas de agricultura por contrato. En general, la ventaja comparativa del agricultor de pequeña escala en la producción de hortalizas y frutas intensivas en mano de obra es el acceso al trabajo familiar no remunerado o al trabajo de bajo costo dentro de la misma comunidad, una mayor habilidad para supervisar a los trabajadores y buenas prácticas agrícolas. Las dificultades se vinculan con el acceso al crédito, la obtención de información en torno a las tecnologías modernas, la participación en los mercados internacionales, la posibilidad de pertenencia a organizaciones que logren efectivamente reducir los costos de transacción y obtener poder de negociación de precios frente a los agroindustriales y los distribuidores que generalmente cuentan con poder monopsónico.

De acuerdo con el autor, el obstáculo más serio para su diversificación es la falta de apoyo institucional en un contexto de contracción de las agencias públicas en las áreas de financiamiento, distribución de insumos, asistencia técnica y manejo de la comercialización. En general, hay una falta seria de crédito de largo plazo que pueda ser utilizado para invertir en la modernización de la infraestructura necesaria para efectuar el cambio hacia cultivos más rentables. Los productores pequeños difícilmente pueden sufragar en los costos de arranque, por lo cual requieren de donaciones o bien de asociaciones con inversionistas externos. El acceso a los servicios de extensión y a las nuevas tecnologías puede lograrse a través de contratos, pero los brokers no son los más efectivos para este propósito. Resulta clave para reducir los costos de transacción la promoción de organizaciones que puedan mediar en la celebración de agricultura por contrato y esquemas de coinversión. Estas organizaciones pueden promoverse desde una multiplicidad de fuentes, incluyendo organizaciones no gubernamentales, empresas agroindustriales, el gobierno y los propios productores. El ejido mismo, con una larga pero un tanto dispar tradición de comportamiento de colaboración podría proveer de la base organizacional.

Con todo, la diversificación hacia cultivos de exportación no representa la solución para la gran mayoría de los pequeños productores agrícolas en México. Es necesario que combinen la modernización de su actividad tradicional con la participación en el mercado laboral, la generación de ingresos a través de microempresas y la migración estacional, concluye de Janvry.

e)

No es posible analizar la viabilidad de las unidades de

producción minifundistas sin considerar los costos de

oportunidad de la mano de obra

Los problemas asociados con las escalas de producción minifundistas parecen insuperables. Aun cuando se avance en los rendimientos y en el abatimiento de costos, estas unidades de producción carecen de viabilidad económica, a raíz del costo de oportunidad de la mano de obra. El escenario base considera un predio de dos hectáreas, dos toneladas de rendimiento por hectárea en maíz que corresponde al promedio nacional, las cuotas de Procampo, y un precio de maíz superior en alrededor de 50% al que prevalece en el mercado internacional. El resultado de este análisis indica que la actividad genera un ingreso por habitante inferior al que existe en Haití, ingreso que no se logra alcanzar ni triplicando los rendimientos con respecto al escenario base, ni duplicando los precios.

En este caso, la renta empresarial del cultivo del maíz no es competitiva frente a otras actividades económicas asalariadas a las que puede acceder la mano de obra rural no calificada. En los tres escenarios, el ingreso mensual de la actividad agrícola es inferior al ingreso semanal de trabajadores no calificados en la industria de la construcción. La viabilidad económica de estas unidades productivas podría alterarse con la conversión hacia otros cultivos. La cuestión es que ello ha sucedido sólo marginalmente y el potencial se percibe limitado.

La viabilidad de las unidades de producción de pequeña escala depende también de los costos de oportunidad de la mano de obra. Hay regiones alejadas y con elevada marginación donde el costo de oportunidad puede ser bajo. Sin embargo, sobre todo en aquellas donde hay mayores niveles de educación y buenas comunicaciones con las localidades urbanas, los costos de oportunidad pueden ser mucho mayores. Esta cuestión cobrará mayor realce a medida que se vaya produciendo el relevo generacional en el campo, con una población con mayor nivel educativo.

El debate sobre el sector agropecuario mexicano en el Tratado de Libre Comercio de América de Norte

78

Diagrama 2

INGRESOS PER CÁPITA DE UNIDADES PRODUCTIVAS PEQUEÑAS. GUATEMALA, HAITÍ, MÉXICO Y PERÚ

Productores de maíz en Procampo con 2 hectáreas o menos = 1 138 840 PIB per cápita

a (dólares/habitante) Concepto Caso 1 Bade Caso 2 Rendimiento se triplica Caso 3 Precio se duplica 2 ha 2 ha 2 ha Guatemala 1 512 R = 2 Precio = $ 1 500 R = 6 Precio = $ 1 500 R = 2 Precio = $ 3 000 Perú 1 923 Procampo ($ 1 030/ha) $ 2 060 $ 2 060 $ 2 060 Haití 469 Ingresos de mercado (número de ha X R x precio) $ 6 000 $ 18 000 $ 12 000 México 6 030 Costos/tonelada $ 800 $ 750 $ 800 a Precios corrientes en

dólares. Fuente: FMI, World

Economic Outlook, abril, 2002. Ingreso anual $ 7 260 $ 19 310 $ 13 260

Ingreso mensual $ 605 $ 1 609 $ 1 105 Caso 3 (hipotético) Ingreso per cápita

anual (dls/5 hab.) 138,3 367,8 252,6

Este precio hipotético requiere un arancel de alrededor de 200%

Costos/ha Tipo de cambio =

10,5 $ 1 600/ha $ 4 500/ha $ 1 600/ha

Un precio tan elevado va en detrimento de jornaleros y productores de autoconsumo no autosuficientes y del sector pecuario.

Fuente: SAGARPA, ASERCA.

La migración hacia los Estados Unidos ha crecido de forma acelerada. El estímulo que generan los diferenciales en salarios es enorme. En un documento del ERS (Economic Research Service) (2002a), con cifras correspondientes a octubre de 2000, se determina que en octubre de 2000 el salario promedio diario en ese país era de 8,29 dólares por hora. Sobre una base diaria, el salario de los trabajadores agrícolas en México alcanzaba 3,60 dólares, mientras que el promedio para los Estados Unidos era de 66,32 dólares. El ERS reconoce que estas cifras sobreestiman un tanto la brecha salarial, al no tomar en cuenta los diferenciales en el costo de la vida entre ambos países. La migración eleva sustancialmente los costos de oportunidad para la mano de obra en la economía mexicana. La contrapartida son las remesas de los trabajadores, sin las cuales la existencia misma de muchas localidades rurales en México no podría explicarse.

2. Negociación y renegociación del TLCAN

A Heladio Ramírez, líder de la CNC, en entrevista periodística se le formuló la pregunta: ¿sería necesario revisar el tratado o sólo bastaría con renegociar los sectores afectados con la apertura?

Su respuesta insistió en que la cuestión rebasaba el ámbito agropecuario o de desarrollo rural y representaba un asunto de estrategia nacional. Según este dirigente, la CNC no buscaba destruir o cancelar el TLCAN, y tampoco afectar a otros sectores de la economía nacional. De acuerdo con su comentario, los campesinos ansían la firma de un acuerdo paralelo que permita actualizar el clausulado referente a los subsidios agropecuarios, ampliar el concepto de daño económico y los mecanismos de emergencia y salvaguarda correspondientes, así como revisar los grupos deficitarios de la balanza comercial agropecuaria e incluir cláusulas específicas para productos y fracciones arancelarias que eviten despojos en el mercado de origen.

Heladio Ramírez preside la organización campesina más importante de México. Afirma claramente que no buscan terminar con el TLCAN, aun cuando pide su renegociación a través de un acuerdo paralelo (los términos en los que lo esboza no deja de plantear serios problemas técnicos y de negociación). Su proclama es importante: “Lo que queremos es no ser eternos perdedores. No queremos ser excluidos ni marginados. Menos arrasados en nuestros propios mercados…”

Calva (1996) presenta diversas críticas al TLCAN tal y como fue negociado, varias de las cuales las comparten muchos otros. En principio, destaca el contraste entre el contenido de la integración norteamericana liderada por los Estados Unidos en el TLCAN y el contenido de la integración europea encabezada por Alemania y Francia. Por una parte, las asimetrías entre los países de la Unión Europea no son tan grandes como las de los países de América del Norte. Además, la Unión Europea ha instituido fondos compensatorios para que los niveles de bienestar converjan en los diferentes Estados que la integran. En cambio, en el TLCAN no hay un solo dólar de fondos compensatorios. Por último, en la integración europea se permite el libre flujo de mano de obra, mientras que en el TLCAN se mantiene el proteccionismo del mercado de trabajo estadounidense y canadiense, sin que exista siquiera un capítulo que proteja los derechos humanos de los trabajadores mexicanos en los Estados Unidos.

Existe una enorme simpatía en México en torno al modelo europeo de integración. No obstante, hay interrogantes que deberían de abordar quienes abogan por una renegociación sobre esas bases. Las asimetrías tan grandes en los países del TLCAN, sobre todo entre México y los Estados Unidos, son un factor que impediría la creación de entes supranacionales como la Comisión Europea. En caso de que llegase a haberlos, los fondos compensatorios que diesen los Estados Unidos serían presumiblemente administrados por ellos mismos, y desde luego, no se canalizarían hacia sectores productivos que pudiesen afectar los intereses económicos de los productores de ese país. Los fondos compensatorios van asociados a los compromisos de los miembros de la Unión Europea de adoptar la “Política Agrícola Común”. La definición de una política común en América del Norte no parece viable. Ni México, ni ningún otro país del mundo, fue consultado por el Congreso de los Estados Unidos en la definición de su Ley Agrícola de 2002, que no fue diseñada ni siquiera con el consenso pleno del Poder Ejecutivo de ese país. Pensar que habría sido posible negociar el libre flujo de la mano de obra en el marco del TLCAN tampoco suena realista. Inclusive, el margen de la votación en el Congreso de los Estados Unidos para la aprobación del TLCAN fue estrecho. La Unión Europea tiene distintos esquemas de asociación con sus países socios, que van desde los Tratados de Libre Comercio como el que suscribió con México en 2000 (en los cuales no hay fondos estructurales ni compensatorios, pero tampoco el compromiso de una política agrícola común) hasta la adhesión.

IV. Conclusiones

El sector agropecuario mexicano está inmerso ya un entorno globalizado. El período de ajuste no ha sido fácil, por el reto que implica enfrentar la competencia de los Estados Unidos y Canadá, además de manejar un entorno macroeconómico poco propicio.

En el frente de la producción y del comercio exterior, los indicadores agregados de la evolución sectorial muestran un saldo favorable, aun cuando en cada segmento de la actividad se hayan registrado “ganadores y perdedores”.

1) El PIB del sector primario creció a una tasa media anual de 1,9% en el período 1994-2003.

2) La producción de los 10 cultivos básicos registró un aumento acumulado de casi 4,5 millones de toneladas en el mismo período.

3) La producción de maíz presentó un incremento acumulado de casi 2,5 millones de toneladas.

4) La producción de las principales hortalizas tuvo una elevación acumulada de 68,1%.

5) La producción de las principales frutas observó un aumento acumulado de 27,2%.

6) La tasa media anual de crecimiento de las carnes en canal en el período 1994-2004 fue de 3,6%, de 3% para leche, y de 4,3% para otros productos pecuarios.

7) La productividad laboral en el sector agrícola pasó de un nivel de 9,4 a 11,6 en 2002.

El debate sobre el sector agropecuario mexicano en el Tratado de Libre Comercio de América de Norte

82

8) Las exportaciones agropecuarias crecieron a una tasa promedio anual de 6,1%, mientras que las importaciones lo hicieron a una tasa similar (6,2%).

9) Las exportaciones agroalimentarias y pesqueras avanzaron a una tasa promedio anual de 8,2%, mientras que las importaciones lo hicieron a una tasa inferior de 6,4%.

10) Durante este período se diversificó la plataforma exportadora de México. En el período 1992-1994, 83 productos constituían 90% de las exportaciones agroalimentarias y pesqueras; y en 2001-2003, fueron 105 productos los que explican dicho porcentaje.

11) Las reglas y disciplinas establecidas en el TLCAN permitieron la apertura de nuevos mercados y la superación de controversias comerciales sin perturbar significativamente los flujos comerciales.

En el frente social, las conclusiones son menos contundentes, ya que la economía mexicana en su conjunto registró un bajo dinamismo y una escasa capacidad de generación de empleos.

1) De 1998 a 2004, la población ocupada en el sector agropecuario disminuyó en 572.584 personas. Sin embargo, la caída se concentró en la población ocupada no remunerada. De hecho, la población ocupada remunerada aumentó en 1.476.000 personas, aunque la mayor parte de esos nuevos empleos se ubicaron en rangos salariales bajos.

2) Los salarios en las actividades agropecuarias correspondientes al sector formal cayeron de 1994 a 1997 como resultado de las condiciones macroeconómicas. Posteriormente se observa una recuperación gradual y sostenida. En el período enero-febrero de 2003, el salario promedio diario en la agricultura fue superior en 20,8% en términos reales al registrado en 1997. Sin embargo, no se cuenta con cifras correspondientes al sector informal.

3) La pobreza rural se agudizó como resultado de la crisis macroeconómica. La población bajo la línea de pobreza en zonas rurales pasó de 56,5% en 1994 a 62,5% en 1996, aunque descendió a 51,2% en 2002, su nivel más bajo en más de una década, pese a que su nivel absoluto sigue siendo preocupante.

4) Los vínculos entre las políticas públicas y la mitigación de la pobreza son claros y reconocidos por diferentes organismos internacionales. No obstante, el vínculo entre las remesas de los migrantes mexicanos y los niveles de pobreza también es significativo. Detrás de los menores porcentajes de población bajo la línea de pobreza hay un mayor número de mexicanos que han

Documento similar