Fuente. Padrón Municipal. Elaboración propia
En la Tabla 3 podemos ver específicamente el origen de los inmigrantes por continentes. Destaca el contingente europeo (con más de dos millones de personas) y que representa el 45,77% de la población inmigrante en territorio español, y en segundo lugar, la migración procedente del continente americano (1.263.030). Por lo que se refiere al volumen de los inmigrantes procedentes de África -objeto de nuestro
2.056.903
4,4%
2.966.584
6,3%
estudio-, ocupa el tercer lugar con una cifra de 1.076.164 y el 21,42% del total de la población inmigrante. Quedan muy lejos los colectivos de Asia y Oceanía.
Tabla 3. Inmigrantes en España por continentes de procedencia (2014) Continente Núm. personas % respecto al total de
extranjeros Europa 2.299.165 45,77 América 1.263.030 25,14 África 1.076.164 21,42 Asia 381.819 7,60 Oceanía 2.701 0,05 Apátridas 608 0,01
Fuente. Padrón Municipal. Elaboración propia
Si atendemos al volumen de inmigrantes en función del país de origen (Tabla 4) comprobamos que, de los poco más de dos millones de inmigrantes comunitarios residentes en España, los tres colectivos más numerosos son los rumanos (797.054)69, los británicos (300.286) y los italianos (180.999).
Tabla 4. Población extranjera por país de nacionalidad (2014) País Núm. personas % respecto al total
de extranjeros Rumanía 797.054 15,9 Marruecos 774.383 15,4 Reino Unido 300.286 6,0 Ecuador 218.883 4,4 China 186.031 3,7 Colombia 181.875 3,6 Italia 180.999 3,6 Bulgaria 151.579 3,0 Bolivia 150.703 3,0 Alemania 140.511 2,8 Portugal 109.708 2,2 Francia 103.552 2,1 Perú 89.945 1,8 Ucrania 88.594 1,8 Argentina 85.803 1,7 R. Dominicana 84.689 1,7 Brasil 81.132 1,6 69
El fuerte incremento en el porcentaje de población procedente de Rumanía se produjo a raíz de su entrada en la Unión Europea en el año 2007.
País Núm. personas % respecto al total de extranjeros
Pakistán 79.619 1,6
Paraguay 74.378 1,5
Polonia 69.353 1,4
Fuente. Padrón. Elaboración propia
Y del grupo de los inmigrantes extracomunitarios residentes en territorio español, destacan los ciudadanos marroquíes (774.383), los ecuatorianos (218.883), y los chinos (186.031) por este orden. En cuanto a los inmigrantes de origen africano, no hay ninguna nacionalidad más entre los veinte primeros países de la tabla.
La siguiente imagen nos puede ayudar a visualizar que hay dos colectivos que destacan sobremanera sobre los ocho primeros grupos70 y que prácticamente superan en casi medio millón de personas al tercer grupo, son los inmigrantes rumanos y marroquíes.
Figura 2. Inmigrantes por principales nacionalidades (2014)
Fuente. Padrón. Elaboración propia
Es importante destacar que la reducción de la población inmigrante (a la que aludíamos en líneas anteriores al hablar del retorno) varía en función de las nacionalidades. Así, la rumana, aun siendo la más numerosa, ha caído en cerca de 74.000 ciudadanos durante 2013, pasando a ser 797.054, un 3% menos que en el año anterior.
Por el contrario, los inmigrantes de origen marroquí eran más al inicio de 2013 (han aumentado en 3.600 empadronados respecto al año anterior), y son un total de 774.383 en el conjunto de España, lo que supone un incremento del 0,45% respecto al año pasado.
Los descensos más significativos se están dado en el grupo de los latinoamericanos, en el que los ecuatorianos no cesan de retornar a su país (45.309 en 2013) y ahora son 218.883 (un 14,4% menos); los bolivianos, que ahora son 150.703 (un 7,6% menos), y los peruanos, 89.945. Aunque por el contrario, ha crecido la comunidad colombiana (9,6% más) hasta llegar a 181.875.
Según los países de origen, se aprecia que más del 70% de la población inmigrante residente en España proviene de tan sólo nueve países.
3.2.2.2 Distribución geográfica de la población inmigrante en España
Si observamos la distribución por comunidades autónomas en el 2014 en porcentajes (ver Figura 3), vemos que las que cuentan con un mayor número de extranjeros son las Islas Baleares (18,4%), Melilla (15%), Comunidad Valenciana (14,8%) y Murcia (14,7%), seguidas de Cataluña (14,5%) y Madrid (13,6%).
Y por el contrario las que tienen menos proporción de extranjeros son el principado de Asturias (4,2%), Galicia (3,6%) y Extremadura (3,4%).
La población extranjera se suele concentrar en las zonas de mayor dinamismo económico del país y con más necesidad de mano de obra71, que son Baleares, Cataluña72 y el arco mediterráneo73y Madrid y su zona de proximidad.
Respecto a la distribución geográfica de los inmigrantes sabemos que también depende de la nacionalidad de origen. En Madrid y Cataluña, la suma de latinoamericanos y africanos (mayoritariamente marroquíes) representa en ambas comunidades dos tercios de los inmigrantes. Por otro lado, los marroquíes sigue siendo el colectivo más numeroso en Cataluña y Andalucía (Colectivo IOÉ, 2008).
Figura 3. Porcentaje de extranjeros por comunidades autónomas (2014)
Fuente: Padrón. Elaboración propia
71 Tres han sido los grandes focos de inserción de los trabajadores extranjeros en España: la construcción, la agricultura y los servicios. El primero es un sector que depende mucho de la coyuntura económica; en el segundo, destacan los trabajos temporales y en el de los servicios, los inmigrantes suelen ocupar lugares de baja calificación (hostelería, servicio doméstico, cuidado de niños y ancianos, venta ambulante, etc.).
72
En Cataluña destacan la zona del litoral (Maresme) y el interior (la plana de Lleida). 73 Murcia y Valencia (zonas de huerta) y en Almería (El Ejido).
Según el Observatorio Permanente de la Inmigración (OPI), la mayoría de ecuatorianos viven en Madrid, Barcelona y Murcia. De los comunitarios, los alemanes se concentran en Baleares y Canarias; los británicos, en Alicante y Málaga; y los rumanos, fundamentalmente en Madrid.
A modo de curiosidad, en España existen 228 municipios con un porcentaje de extranjeros superior al 25% del total de la población y, en 18 de ellos, el porcentaje supera el 50%.
En resumen, se observa un reparto desigual en todo el territorio español de la población inmigrante; frente a comunidades que han concentrado mayoritariamente a los inmigrantes, otras zonas los han ido recibiendo poco a poco y con volúmenes menores. También dentro de esas comunidades hay diferencias importantes, tanto por las provincias y comarcas donde se ubican los inmigrantes, como por sus orígenes nacionales y las actividades económicas a las que se dedican.
De los extranjeros, las edades medias más altas, según los datos del Padrón, son las de británicos, alemanes y franceses por este orden; mientras que las más bajas corresponden a los marroquíes (28,6%), pakistaníes (29,7%) y chinos (29,8%).
3.3
F
L U J O S M IG R A T O R I O S E NC
A T A L U Ñ A3.3.1
Flujos migratorios procedentes de comunidades autónomas
Aunque es cierto que España pasó de una manera bastante brusca de ser un país emigrante a ser receptor de inmigrantes, no hay que olvidar que estos movimientos de población procedentes del exterior se insertan en procesos anteriores que ya hubo de migraciones interiores entre algunas zonas del país. Esto es especialmente cierto en el caso del territorio catalán con una larga historia inmigratoria74.
74
A diferencia del conjunto de España, Cataluña se ha significado por tener la inmigración como un fenómeno demográfico secular alrededor del cual oscila su evolución demográfica. Anna Cabré (1999) en este sentido habla del sistema catalán de reproducción.
El proceso de industrialización, iniciado a mediados del siglo XIX en Cataluña, vació primero las comarcas montañosas del Pirineo y de las sierras de Tarragona y progresivamente extendió su influencia a Aragón y Valencia.
A comienzos del siglo XX, la corriente migratoria todavía aumentó al ritmo de la aceleración de la industrialización, un proceso que la primera guerra europea reforzó aún más. La gran Exposición de Barcelona de 1929, fue el símbolo de la fuerza atractiva de la capital catalana, pero lo que tuvo verdadera importancia fue que su celebración coincidió con el inicio de una crisis económica mundial, de manera que tras la proclamación de la República en 1931 se inició una fase de depresión económica y de agitación social que se mantuvo hasta que estalló la guerra civil (Arango, 2007). En estos años, la emigración que llegaba a la ciudad de Barcelona y a las principales comarcas catalanas industrializadas, procedía sobre todo del sudeste español (región de Murcia)75, y llegaba no tanto por el vigor de la demanda económica sino sobre todo “per la feblesa de l’oferta de mà d’obra” (Domingo, Vidal-Coso y Serra, 2012: 149).
Por otra parte, Cataluña no recibió de manera homogénea esas corrientes migratorias, de hecho el saldo migratorio fue debido exclusivamente a la fuerza de atracción que ejercieron unas cuantas comarcas próximas a la Ciudad Condal:
“El pol receptor de les migracions que tingueren Catalunya com a destinació fins a pràcticament l’any 1930 el constituïren cinc comarques: el Barcelonès, el Vallès Occidental, el Baix Llobregat, el Maresme i el Vallès Oriental; i sobretot les tres primeres. Es tractava, ès clar del que podem anomenar el complex urbano-industrial de Barcelona (…) Aquestes cinc comarques mostraren un balanç migratori decididament positiu al llarg del mig segle comprès entre el 1878 i el 1930. Van ser elles les que van conferir la seva tendència positiva al conjunt de Catalunya: parlant en termes nets, no sols reberen la totalitat de la immigració arribada de fora de Catalunya, sinó també un considerable volum d’immigració interna” (Cabré et alt., 2007: 22).
Acabada la Guerra Civil en 1939 e iniciada la etapa del franquismo, Cataluña continuó siendo un polo de atracción de emigrantes de muchas partes del Estado
75 En el censo de 1930 el porcentaje de habitantes nacidos en otras regiones españolas alcanza la cifra de un 34,5%. Así pues, en aquel momento, de cada tres barceloneses uno era un inmigrante no catalán. En esta fase los inmigrantes proceden singularmente del Levante (Valencia y Murcia 13,2% de la población total, y de Aragón 8%). La contribución de otras regiones españolas era aún muy escasa, sólo destaca la castellano-leonesa (2,25%) (Vilà Valentí, 1959).
español. Una corriente migratoria que creció de manera espectacular (Arango, 2007) en los años sesenta, cuando la liberalización económica provocó una fuerte expansión industrial.
Los principales centros emisores pasaron a ser las provincias de las regiones de Andalucía y Extremadura:
“Més de la meitat dels espanyols d’altres regions que van venir a viure a Catalunya en el període comprès entre els anys 1940 i 1981 eren nascuts a Andalusia. El 55% dels immigrants que van arribar en diferents onades (…) eren andalusos. El 12% extremenys, la segona comunitat més nombrosa. El 10% procedia de Castella-La Manxa. El 9% de Castella i Lleó. El 5% de Galícia. El 4% de Aragó. I el 5% restant d’altres regions com Múrcia, Astúries, la Rioja i les Canàries” (Farrás y Cullell, 2009: 24).
Se trataba básicamente de una emigración de hombres jóvenes, casados y con hijos, movidos por la necesidad de alimentar a sus familias, una emigración precaria impulsada por el ejemplo de vecinos y conocidos y que tendía a concentrarse en unos mismos lugares. La expansión económica ofrecía puestos de peonaje industrial a una mano de obra procedente del peonaje agrícola, pero el problema grave era la falta de viviendas, lo que llevó a la proliferación de extensos barrios de chabolas, que formaron auténticos barrios sobre todo en los suburbios de Barcelona y su cinturón metropolitano, pero también en las capitales de Tarragona, Lleida y Girona.
Durante un tiempo, esta emigración coincidió con la emigración a diferentes países europeos. Fue un fenómeno extraordinariamente voluminoso que, durante unos años, afectó a la mayoría de territorios españoles y que respondía a las mismas razones. A comienzos de la década de los setenta, cuando el nivel de vida aumentó, la mayoría de estos hombres y buena parte de las familias que habían emigrado al extranjero (sobre todo a Alemania y Suiza), regresaron a sus lugares de procedencia; por el contrario, la emigración interior a Cataluña en la mayor parte de los casos fue definitiva, no regresando a sus regiones españolas de origen. La integración de esta
población en la sociedad catalana no fue fácil y ha tenido en Francesc Candel (Els altres catalans) un retratista afortunado76.
“La immigració és un component fonamental de la realitat catalana del segle passat. Del 1901 al 1970, la migració neta sobrepassa els dos milions de persones, és a dir, un nombre molt més gran d’entrada d’immigrants que de sortides de catalans. Aquesta alta taxa d’immigració ha canviat la sociodemografia de Catalunya. Es calcula que a finals del segle XX, més del 60% dels catalans provenen directa o indirectament de la immigració (...) aquesta conclusió demogràfica històrica esdevé premissa política: la immigració és un pilar del creixement demogràfic català. Aquesta immigració d’altres regions d’Espanya té un enorme impacte econòmic, social, polític i cultural en la història recent de Catalunya” (Zapata, 2012: 16).
3.3.2
Flujos migratorios procedentes de otros países
La emigración exterior que desde los años ochenta empezó a llegar a Cataluña tiene algunas características similares con aquellas migraciones interiores y la más destacable quizás es su motivación, ya que en muchos casos se trataba de la huida de los territorios agrícolas que no podían asegurar un nivel mínimo de subsistencia o que no ofrecían expectativas de progreso a sus habitantes. Esos primeros flujos migratorios de otros países (al principio y como en España, sobre todo del norte de África) venían respondiendo a la demanda de mano de obra para puestos de trabajo que requerían baja cualificación.
Desde mediados de los noventa y sobre todo a partir del año 2000, se produce una nueva oleada de rápido crecimiento:
“Si bé l’arribada de persones de nacionalitat estrangera a Catalunya és un fenomen remarcable des de principis dels anys noranta, com s’ha pogut anar constatant pel creixement progressiu dels seus efectius, no és fins el 2000 que per primer cop els fluxos d’estrangers depassen els d’espanyols” (Cabré y Domingo, 2007: 16).
76 Francesc o Paco Candel es recordado por su excelente obra “Els altres catalans” (1964), en la que abordaba la problemática de la fuerte inmigración que recibió Cataluña durante el período de la expansión industrial de la posguerra. Candel es testimonio directo de la gente, de los ambientes, de los problemas y de las inquietudes de la Cataluña suburbial, de la que él formaba parte. Este ensayo tuvo gran eco e impacto social por el planteamiento de una situación que hasta entonces no se había tratado de manera tan abierta. Con el paso de los años, “Els altres catalans” se ha convertido en un documento histórico sobre la inmigración en Cataluña de referencia obligada y que actualmente sigue teniendo plena vigencia.
“Ha estat determinant en els darrers anys la combinació de tres factors: un important creixement econòmic, una demanda d’uns determinants llocs de treball no coberts per la població autòctona (…) i l’increment de la taxa d’ocupació femenina al llarg dels anys vuitanta i noranta que ha provocat una important transformació familiar, així com l’externalització de les feines que les dones feien sense remuneració en el si de la llar” (Secretaria per a la Immigració, 2010: 13).
“La immigració des d’altres països de població estrangera agafà una forta embranzida a partir de l’any 2000, amb un increment molt notable a partir de l’any 2002” (Ortega y Solana, 2015: 52).
Como también nos ilustra Zapata (2012), Cataluña acoge desde 2001 hasta 2010 a más de un millón de inmigrantes extranjeros de media, lo que supone una tasa aún mayor en términos absolutos que la que se había recibido en la década de los años sesenta. Es un panorama distinto al de entonces por muchas razones:
“(…) una nova situació que difereix de l’anterior pel context polític, per l’origen dels immigrants i la transformació irreversible de la societat catalana en una societat clarament d’immigració per la seva tradició, i diversa per la seva composició” (Zapata, 2012: 16).
En Cataluña, la evolución de los flujos migratorios ha seguido una tendencia similar a la del resto del estado, pero con porcentajes sobre el conjunto de la población catalana que en estos momentos son superiores al del conjunto de extranjeros en relación con la población española77.
Según datos del Instituto Estadístico de Cataluña (IDESCAT)78 en el año 2000 residían 181.590 extranjeros, en el año 2003 ya se superaba el medio millón (543.008) y sólo cinco años más tarde, en 2008 la población extranjera alcanzaba, por vez primera, la “mítica” cifra del millón de inmigrantes en Cataluña (ver Tabla 5).
77 El crecimiento del saldo migratorio de 2001 a 2005 no sólo destaca por su volumen con más de setecientas mil entradas, muy por encima de las cuatrocientas veinticinco mil que se registraron en el quinquenio 1966-1970, culminación de las migraciones de los sesenta, sino que su contribución al crecimiento de la población es también muy superior. Así el crecimiento de los seis a siete millones y medio de habitantes se debe sobre todo al aumento de la inmigración (Domingo, Treviño y Bueno, 2012).
78
La fuente es el IDESCAT, a partir de la explotación estadística de los padrones. El IDESCAT es el órgano estadístico de la Generalitat y se responsabiliza de las funciones de planificación, normalización, coordinación y gestión del sistema estadístico.
Tabla 5. Evolución de la población total y extranjera en Cataluña (2000-2014) Año Población total Población extranjera % Total 2000 6.261.999 181.590 2,90 2001 6.361.365 257.320 4,05 2002 6.506.440 382.020 5,87 2003 6.704.146 543.008 8,10 2004 6.813.319 642.846 9,44 2005 6.995.206 798.904 11,42 2006 7.134.697 913.757 12,81 2007 7.210.508 972.507 13,49 2008 7.364.078 1.103.790 14,99 2009 7.475.420 1.189.279 15,91 2010 7.512.381 1.198.538 15,95 2011 7.539.618 1.185.852 15,73 2012 7.570.908 1.186.779 15,68 2013 7.553.650 1.158.472 15,34 2014 7.518.903 1.089.214 14,49
Fuente: IDESCAT, a partir de la explotación estadística del padrón. Elaboración propia
El momento de máximo demográfico histórico es en el año 2010, con 1.198.538 inmigrantes:
“Darrerament, la forta tendència a l’alça s’ha estancat. L’any 2011 Catalunya registrà una disminució de 12.686 persones estrangeres respecte de l’any anterior. La tendència ha seguit el 2012 (…) i sobretot al 2013. Ara bé, no hem de perdre de vista que des de l’any 2000 la població estrangera s’ha quintuplicat. Malgrat la crisi, els contingents es mantenen estables des del 2009 amb valors entorn d’1,1 milions de persones” (IDESCAT, 2013: 5).
Por tanto, el crecimiento de la población extranjera en Cataluña fue una constante entre 2000 y 2010, pero al igual que en España se produjo una estabilización y después un ligero descenso entre los años 2009 y 2014.