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CAPÍTULO II DIAGNÓSTICO DE LA SITUACIÓN ACTUAL

CAPÍTULO 3 PROCEDIMIENTO PARA LA APLICACIÓN DEL MCC EN LA

3.1 Procedimiento para la aplicación del MCC

Luego de analizadas las propuestas encontradas en la literatura para llevar a cabo la aplicación del RCM (ver tabla 1.2), se conformó la metodología que se enuncia a continuación, cuyos pasos son explicados detalladamente en los apartados siguientes. Etapa 1: preparación para el análisis

Etapa 2: selección del equipamiento a ser analizado Etapa 3: selección de tareas de mantenimiento Etapa 4: desarrollo del programa de mantenimiento

Etapa 5: seguimiento y evaluación de la eficiencia del plan de mantenimiento

Etapa 1 Preparación para el análisis

En la mayoría de los proyectos se requiere la realización de un trabajo preliminar y una planificación meticulosa antes de comenzar la aplicación de la tarea encomendada. Para el desarrollo de esta etapa se deben acometer los dos pasos que se detallan a continuación:

1. Conformar el equipo de trabajo del MCC 2. Establecer el plan de trabajo

Conformar el equipo de trabajo del MCC

El objetivo principal de este paso radica en conformar el grupo de trabajo que se encargará de llevar a cabo la aplicación de toda la metodología de MCC al equipamiento seleccionado, o sea, agrupar conocimientos y experiencia suficiente que permita realizar un análisis efectivo sin gastar demasiados recursos ni realizar reuniones inmanejables El grupo de proyecto MCC es el encargado de definir y clasificar los objetivos y el alcance del análisis, los requerimientos y políticas de criterio de aceptación con respecto a la seguridad y protección del medio ambiente.

personas que representen a diferentes áreas funcionales, incluyendo los departamentos de mantenimiento, operaciones y especialistas. Estas personas deberán estar altamente familiarizadas con los temas que les competan. El tamaño del equipo no debe ser excesivo (típicamente entre 4 y 7 miembros).

El uso de estos grupos no sólo permite que los directivos obtengan acceso de forma sistemática al conocimiento y experiencia de cada miembro del grupo, sino que reparte de forma extraordinaria los problemas del mantenimiento y sus soluciones.

Los grupos de revisión del MCC trabajan bajo el asesoramiento de un especialista bien entrenado en la metodología que se conoce como “facilitador”, él es el personal más importante en el proceso de revisión del mismo, su papel consiste en asegurar que:

- Se aplique el MCC correctamente (en otras palabras, que se hagan las preguntas correctamente y en el orden previsto, y que todos los miembros del grupo las comprendan).

- El personal del grupo (especialmente el de servicios y mantenimiento) consiga un grado razonable de consenso general acerca de cuáles son las respuestas a las preguntas formuladas.

- No se ignore cualquier componente o equipo.

- Las reuniones progresen de forma razonable.

- Todos los documentos de MCC se rellenen debidamente.

De manera general el facilitador será el líder del equipo de trabajo y deberá facilitar la implantación de las filosofías o técnicas a usar, aprovechando las diferentes destrezas del personal que forma el equipo de trabajo.

Establecer el plan de trabajo

En este segundo paso, se deben definir claramente los objetivos que se persiguen con el estudio que se va a realizar, ya que su definición condicionará el alcance del análisis MCC. La identificación y documentación de las reglas base que deberán seguirse durante el análisis facilitará el proceso ya que se garantiza que el equipo de trabajo entienda y acepte las condiciones bajo las cuales acometerán su labor.

Algunos elementos a discutir cuando se prepara un proyecto de MCC lo constituyen los siguientes: definir las metas del proyecto, los recursos necesarios para su desarrollo (programación y presupuesto, reportes, cómo hacer las recomendaciones, herramientas,

consultantes, software y salones de reuniones) y los obstáculos que se pueden presentar (resistencia al cambio, falta de información, burocracia, falta de liderazgo y compromiso).

Etapa 2 Selección del equipamiento a ser analizado

Una vez definido el plan de trabajo del proyecto, se hace necesario seleccionar y priorizar los equipos o sistemas candidatos, los cuales serán aquellos que mayores beneficios obtendrán de la aplicación de un programa de mantenimiento del MCC. Varios criterios pueden ser utilizados para determinar el beneficio obtenido del mantenimiento, destacándose la seguridad y las consideraciones legales y/o económicas. Generalmente al definir el objeto de aplicación de un programa de MCC se valoran dos interrogantes fundamentales:

• ¿Para cuál de los sistemas el análisis es beneficioso, comparado con la planificación tradicional?

• ¿A qué nivel de instalación (planta, sistema, subsistemas, etc.) debe ser conducida la ejecución del MCC?

Para la selección del sistema objeto de análisis se deben tener en consideración: los problemas de mantenimiento existentes, la complejidad y prioridad del sistema en la empresa, la demanda del producto o servicio que brinda y, lo más importante, se deben seleccionar sistemas donde se espere obtener mayores beneficios al aplicar esta metodología.

En la literatura se han propuesto varios métodos de selección del equipamiento:

• Evaluar la estadística de fallos del equipo (número de fallos, horas de parada, costo de pérdida de producción/servicio, problemas de seguridad, etc.) en un período determinado.

• La técnica de Pareto (regla 80/20): la mayoría de los problemas de una planta o área pueden ser atribuidos a un grupo pequeño de elementos.

• Aplicar un cuestionario predefinido.

• Análisis de criticidad del equipamiento, por lo general en términos de seguridad, mantenimiento, operaciones/servicios, impacto ambiental y control de la calidad.

Cualesquiera que sea el método seleccionado o combinación de ellos, la meta de este paso resulta en proveer un análisis sistemático que permita enfocar el proceso de MCC

hacia el equipamiento donde se logran los mejores beneficios y se alcance un retorno de la inversión elevado.

Etapa 3 Selección de tareas de mantenimiento

Para la realización de esta etapa se propone llevar a cabo los cinco pasos siguientes, enfocados a identificar las necesidades del contexto operacional a partir del análisis de las siete preguntas básicas del MCC:

1. Identificar las funciones

2. Identificar los fallos funcionales

3. Identificar las causas o modo de fallos

4. Identificar y evaluar (categorizar) los efectos de los fallos 5. Seleccionar las tareas de mantenimiento

Las cuatro primeras preguntas son representadas en las diferentes columnas de la Hoja de Información del MCC y el resto en la Hoja de Trabajo de Decisión. A continuación se detallará el accionar ante cada uno de estos pasos.

Identificar las funciones

Dado que la meta del MCC consiste en “preservar la función del sistema”, resulta primordial para los analistas que conforman el equipo de trabo la definición de las funciones de cada uno de los equipos a analizar. Se debe especificar no solo la función del equipo en cuestión sino además el nivel de funcionamiento deseado por el usuario. La definición completa de una función consiste de un verbo, un objeto y el estándar de funcionamiento deseado por el usuario.

Identificar los fallos funcionales

Un fallo funcional es definido como la inhabilidad de un activo de cubrir una o más funciones acorde al funcionamiento deseado por el usuario. Los fallos funcionales pueden incluir:

• Un fallo total del equipo

• Cumplimiento bajo de la función

• Sobrecumplimiento de la función

Una función puede tener múltiples fallos. Esto debe distinguirse adecuadamente dado que, en pasos posteriores, estos fallos diferentes están relacionados a diferentes modos de fallos, que posiblemente estarán asociados a causas diferentes y tendrán diferentes

efectos que deberán ser tratados de manera diferenciada.

Se debe tener bien claro que la definición de los fallos funcionales de un equipo está estrechamente relacionada al contexto operacional donde este se desempeña. Por ello, dos equipos iguales que operen en diferentes contextos operacionales o que sean usados bajo requerimientos y expectativas diferentes pueden poseer fallos funcionales diferentes.

Identificar las causas o modos de fallos

Un modo de fallo podría ser definido como cualquier evento que pueda causar el fallo de un activo físico (sistema o proceso).

El MCC como una estrategia enfocada proactivamente busca identificar, discutir, registrar y manejar los modos de fallos antes de que estos ocurran. En esencia, este paso define la diferencia entre los planes reactivos y proactivos de administración del mantenimiento. Los elementos siguientes demuestran la importancia que posee esta etapa en el accionar diario del área de mantenimiento:

• Las órdenes de trabajo o pedidos de trabajo surgen para cubrir modos de fallos específicos

• El planeamiento del mantenimiento diario se realiza para tratar modos de fallos específicos

• En la mayoría de las empresas industriales, el personal de mantenimiento y operaciones tienen reuniones cada día. Las reuniones casi siempre consisten en discusiones acerca de lo que ha fallado, qué las causó, quién es el responsable, qué se está haciendo para reparar el problema y en ocasiones, qué puede hacerse para prevenir que vuelva a suceder. Entonces casi todo el tiempo de la reunión se destina a hablar acerca de los modos de fallos.

• Generalmente, los sistemas de registros de historial técnico buscan modos de fallos individuales (o al menos qué fue hecho para rectificarlo)

Se recomienda que los modos de fallos sean descritos con los detalles suficientes para hacer posible la selección de la política de administración del fallo apropiada, pero no con tantos detalles que exceda la cantidad de tiempo consumido en el proceso de análisis.

Identificar y evaluar (categorizar) los efectos de los fallos

El efecto del fallo está relacionado a lo que pasa cuando ocurre un modo de fallo. Encontrar los efectos de los fallos suponen responder a las interrogantes siguientes:

• ¿Qué se observará cuando ocurra el fallo?

• ¿Cuál es el impacto en la producción/servicio?

• ¿Cuál es el impacto en la seguridad y/o el medio ambiente?

• ¿Qué cambio físico ocurrirá en el equipo o en los equipos adyacentes?

• ¿Que alarma o indicación se observará cuando ocurra el fallo?

La respuesta a estas preguntas se reflejan en los tipos de consecuencias que se definen en el MCC, las cuales se dividen en:

Consecuencias de las fallas no evidentes: donde se le da prioridad a los fallos que no son evidentes pero exponen a la organización a otros fallos con consecuencias serias.

Consecuencias en la seguridad y el medio ambiente: donde se analiza si el fallo puede herir o matar a alguien y, además, si puede afectar al medio ambiente.

Consecuencias operacionales: donde se registra si el fallo afecta la producción, calidad del producto, servicio al cliente, costos, etc.

Consecuencias no operacionales: son consideradas aquellas consecuencias de un fallo evidente que no ejerce un efecto adverso directo para la seguridad, el medio ambiente, o la capacidad operacional.

En la literatura se encuentran disponibles varios diagramas lógicos que pueden ser usados para evaluar y categorizar el efecto de un fallo. El más utilizado es el propuesto en la norma SAE JA1012 "Guía para el Mantenimiento Centrado en la Confiabilidad (MCC)".

Seleccionar las tareas de mantenimiento

El resultado de la tarea de selección de ítems críticos, es la lista de componentes (críticos y no críticos seleccionados) a los que convendrá identificar una tarea eficiente de mantenimiento preventivo. El objetivo de la presente tarea es efectuar dicha asignación de actividades de mantenimiento.

La aplicación del Árbol Lógico de Decisión o Diagrama de Decisión (ver Moubray [1997], p. 204-205) es un proceso sistemático y homogéneo para la selección de la estrategia de mantenimiento más adecuada para impedir la causa que provoca la aparición de un determinado modo de fallo correspondiente a un componente del sistema objeto del análisis. Para la construcción de este ALD, se deberán definir previamente los criterios a considerar y sus prioridades correspondientes. Así por ejemplo, se podrá dar prioridad a la prevención del fallo frente a su corrección, a la aplicación de técnicas de mantenimiento

basadas en la condición operativa del equipo frente a actividades periódicas de mantenimiento o, considerar aspectos tales como la evidencia de los fallos para los operadores cuando dichos fallos ocurren.

Las tareas de mantenimiento que presupone el MCC son las acciones preventivas siguientes, aplicables a cada modo de fallo identificado:

• Tarea cíclica “a condición”.

• Tarea de reacondicionamiento cíclico.

• Tarea de sustitución cíclica.

El proceso de selección considera el análisis de acciones denominadas “a falta de”, donde además de preguntar si estas tareas preventivas son técnicamente factibles, se cuestiona si merece la pena realizarla desde el punto de vista económico.

El resultado de esta tarea será el conjunto de actividades de mantenimiento recomendados para cada equipo. Se definirá el contenido concreto de las actividades específicas que deben realizarse y sus frecuencias de ejecución correspondientes. A este respecto, puede resultar de utilidad la elaboración de “plantillas” en las que se recoja el conocimiento disponible sobre el mantenimiento de los distintos tipos de equipos, con el fin de establecer las tareas y frecuencias de ejecución apropiadas de forma sistemática y homogénea, en función de aspectos tales como la criticidad del equipo, su frecuencia de uso o las específicas condiciones ambientales de su entorno operativo, entre otros.

Todo este paso se representa en la Hoja de Trabajo de Decisión del MCC, lograda a través de la aplicación del ALD.

Etapa 4 Desarrollo del programa de mantenimiento

Una vez seleccionadas las actividades de mantenimiento consideradas más eficientes para los diferentes componentes analizados, se efectuará la comparación del plan de mantenimiento vigente en la instalación con las recomendaciones del análisis de MCC con el objetivo de indicar aquellas tareas que deben eliminarse, retenerse, añadirse o modificarse. El resultado de esta actividad será el conjunto final de tareas de mantenimiento que se propone aplicar a cada componente.

Dichas tareas finales de mantenimiento habrán surgido de aplicar los siguientes criterios:

• Si una tarea vigente de mantenimiento en la planta no ha sido recomendada por el estudio de MCC se propondrá su anulación.

• Si una tarea de mantenimiento recomendada por el estudio del MCC no se está aplicando en la actualidad, se propondrá su incorporación al plan de mantenimiento.

• Si una tarea vigente de mantenimiento en la planta coincide con una tarea recomendada por el estudio del MCC, se propondrá su retención

• Si la frecuencia de una tarea vigente de mantenimiento en la planta no coincide con la de una tarea recomendada por el estudio realizado por la técnica MCC.

En esta etapa se aprobarán o no por parte de la Dirección de la entidad, las recomendaciones que han sido propuestas. De aprobarlas, se fijarán, también, los criterios de aplicación y se asignarán los recursos necesarios; luego se deberá elaborar un nuevo programa de mantenimiento en el que se tenga en cuenta la potencial agrupación de tareas como medio para conseguir un alto grado de eficiencia en la ejecución de dicho programa. En algunos casos, será preciso elaborar nuevos procedimientos de trabajo y realizar ciertas adaptaciones de los procesos informáticos existentes que pudieran estar relacionados con el tema. De no ser aprobado por la dirección se volvería a la etapa tres donde se seleccionarán nuevas tareas a realizar. Es preciso aclarar que si la dirección decide implantar la política de mantenimiento propuesta será necesario una capacitación del personal en lo que a MCC respecta, puesto que de cada operario, técnico, ingeniero y directivo depende el éxito de la implementación de dicha política, motivo por el cual hay que tener un especial cuidado en el proceso de inducción y en la formación del personal que participará en la implantación del MCC.

Este proceso de inducción y formación, deberá ser capaz de motivar al personal y de generar en el mismo el compromiso necesario, con respecto a la ejecución de cada uno de los pasos que trae consigo la implantación del MCC, todo esto con el fin de que se puedan alcanzar los objetivos y las metas previamente establecidas para la gestión de mantenimiento de la organización.

Etapa 5 Seguimiento y evaluación de la eficiencia del plan de mantenimiento

Luego de una ardua labor en la implantación del MCC es necesario evaluar los resultados obtenidos. Éste proceso requerirá la definición de unos parámetros o índices de seguimiento que muestren, precisa y continuamente, qué mejoras se han obtenido y cuáles no, permitiendo centrar las actividades al objetivo más idóneo, identificando los

aspectos más importantes a tener en cuenta y que refleje la efectividad relativa de la implantación del MCC. Se recomienda utilizar los índices definidos por Alfonso Llanes [2009] para evaluar la efectividad en función del tipo de tarea de mantenimiento aplicado a cada equipo (ver anexo 1).

Además, requerirá la implantación de los procesos pertinentes de captación de la información básica necesaria, el establecimiento del procedimiento adecuado de actuación y la asignación de recursos correspondiente.

La necesidad de considerar nuevas técnicas de mantenimiento, añadir algún posible modo de fallo o componente no analizado inicialmente o revisar las hipótesis de estudio, sus conclusiones, entre otras, harán conveniente la actualización global de estudio del MCC cada cierto tiempo, con el fin de minimizar la obsolescencia de las recomendaciones aportadas con el paso del tiempo.

Para culminar esta etapa, y con ella el procedimiento, se implanta el proceso de recopilación de información básica sobre la explotación de los distintos dispositivos de la instalación, registrando datos como: fecha de ocurrencia de cada fallo, número de fallos en el período analizado, tipo de fallo, tiempo de estadía, pérdidas por el fallo, costo de mantenimiento, entre otros; luego se realiza un proceso adecuado de análisis de incidentes y la elaboración del correspondiente procedimiento de evaluación de la eficacia de las medidas implantadas, haciendo uso de los indicadores de evaluación propuestos anteriormente.

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