Sin ser excluyente de la presencia del ciclo de la violencia, las mujeres comprometidas en una relación de pareja, en un contexto patriarcal y por lo mismo agresivo con ellas, van atravesando fases de adopción de formas culturales que las subordinan al varón, en roles femeninos socialmente débiles y bajo estereotipos machistas que infiltran la identidad y autoconcepto de ellas. Hay cuatro fases en este proceso de degradación de su personalidad:
1.9.1 Primera Fase
El objetivo es que quede muy claro cuáles son los roles de la mujer casada, o sea, a que está sujeta, por lo tanto, debe aprender sus “obligaciones de mujer” si quiere seguir casada. Pero lo más grave de todo en esta fase, es que la mujer aprende la dualidad: odio-amor; agresión–amor porque todo esto se da en un marco de un enamoramiento, porque la mayoría de relaciones cuando inician están basadas en el amor.
1.9.2 Segunda Fase
En la cual ya el primer objetivo está claramente cubierto, ya la mujer sabe que es lo que tiene que hacer, que es lo que no tiene que hacer y cómo tiene que educar a sus hijos. En esta segunda fase, la violencia apunta a la disminución de las capacidades de las mujeres, a la desvalorización y a la pérdida de la autoestima.
52 1.9.3 Tercera Fase
Una vez que la mujer ya perdió la identidad, ya se desvalorizó y está en total dependencia del hombre, obviamente se articula aquí la relación dominio- dependencia. Una vez que está en total dependencia frente a la relación marital, el hombre ya se siente tranquilo porque ya no tiene nada más que hacer, porque está claro que él es quien manda, el es el “dueño” y además puede mantener la conducta que quiera: estar con otras mujeres, etc.
Cumplidas estas tres fases, la violencia implica riesgo de muerte para la mujer, tanto por la agresividad hostil del hombre cuanto por la impotencia e indefensión de ella. Si entendemos que ésta es la lógica a través de la cual se articulan las relaciones de dominio y de violencia, es muy importante que las autoridades lo tengan presente en la aplicación de la ley y que los profesionales de la salud mantengan como guía para sus intervenciones frente a mujeres golpeadas por sus parejas. En el momento en que las autoridades asuman su obligación de hacer cumplir la ley, de sancionar a quien comete un delito marital o sexual, los hombres van a pensar dos veces antes de cometer los delitos, porque, obviamente, a nadie le gusta ir a la cárcel. Por lo tanto, un poco está ahí el eje, de la autoridad ser inflexible con el cumplimiento de la ley para que las leyes se vuelvan respetables.
53 CAPITULO II
2. VIOLENCIA SEXUAL 2.1 CONCEPTOS BÁSICOS 2.1.1 Violencia Sexual
La violencia sexual se define en el Informe mundial sobre la violencia y la salud como "todo acto sexual, la tentativa de consumar un acto sexual, los comentarios o insinuaciones sexuales no deseados, o las acciones para comercializar o utilizar de cualquier otro modo la sexualidad de una persona mediante coacción por otra persona, independientemente de la relación de ésta con la víctima, en cualquier ámbito, incluidos el hogar y el lugar de trabajo". La violencia sexual abarca el sexo bajo coacción de cualquier tipo incluyendo el uso de fuerza física, las tentativas de obtener sexo bajo coacción, la agresión mediante órganos sexuales, el acoso sexual incluyendo la humillación sexual, el matrimonio o cohabitación forzados incluyendo el matrimonio de menores, la prostitución forzada y comercialización de mujeres, el aborto forzado, la denegación del derecho a hacer uso de la anticoncepción o a adoptar medidas de protección contra enfermedades, y los actos de violencia que afecten a la integridad sexual de las mujeres tales como la mutilación genital femenina y las inspecciones para comprobar la virginidad.
Puede existir violencia sexual entre miembros de una misma familia y personas de confianza, y entre conocidos y extraños. La violencia sexual puede tener lugar a lo largo de todo el ciclo vital, desde la infancia hasta la vejez, e incluye a mujeres y hombres, ambos como víctimas y agresores. Aunque afecta a ambos sexos, con más frecuencia es llevada a cabo por niños y hombres a niñas y mujeres.
54 2.1.2 Violación
En la mayoría de legislaciones, comete violación el hombre que tiene una relación sexual con una mujer que no consiente en ella. Comete violación el que tuviere acceso carnal con otra persona, sea por vía vaginal, anal o bucal, si usare fuerza o intimidación, cuando aquella se encuentre privada de sentido o cuando se abusare de su enajenación o cuando fuere menor de doce años. Según ello pueden ser víctimas de violación tanto mujeres como hombres.
Una cuestión relevante aquí es si la violación es un delito universalmente reconocido como tal en las diversas sociedades y culturas. Sanday (1981) efectuó un análisis trans cultural de la violación en 156 sociedades distintas, encontrando que en casi la mitad de ellas la violación estaba permitida –no era delito-, como un elemento más de dominación sobre las mujeres en culturas de prominencia varonil. Bien es verdad que esa no es la realidad de las sociedades occidentales, en todas las cuales la violación se encuentra tipificada como delito.
2.1.3 Violación Sexual Marital
La violación por parte del marido, constituye para la mujer una experiencia traumática, con síntomas psicofísicos tales como confusión, desorganización y pánico, acompañados de llanto, insomnio y sentimientos de incredulidad. Pueden tener lugar lesiones en diversas partes del cuerpo: cuello, pecho, músculos, extremidades.
Además las víctimas tienen trastornos del sueño – se despierta sobresaltada ante cualquier estimulo- insomnio, alteraciones en la alimentación, complicaciones neurovegetativas (nauseas, dolor estomacal). En la zona genitourinaria puede presentar dolor, prurito, ardor, contracciones y hemorragias.
Los sentimientos de la mujer abarcan una amplia gama que van desde la humillación y la venganza hasta la culpa, también experimentan la sensación de haber estado al borde de la muerte.
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En el trabajo con mujeres maltratadas, cuando relatan que son requeridas sexualmente por sus maridos, dicen que esto ocurre en lugares o momentos inoportunos (cuando está cocinando, amamantando a su bebe, etc.). en otras situaciones se da: después de la pelea; cuando está deprimida; cansada; enferma; inmediatamente después del parto; mientras llora el bebe; luego de la muerte de un ser querido; cuando cree que estuvo coqueteando con otro hombre, etc.
Las investigaciones demostraron que estos episodios de violación, acarrean en la victima trastornos que afectan su calidad de vida: temor a encontrarse con el agresor, miedo a salir, y desarrollan fobias en relación con su vida social. Además ocasionas dificultades sexuales, inhibiciones graves, evitación, desconfianza y depresión.