3. La enseñanza del álgebra y su modelación
3.7 El proceso de modelación
La modelación permite construir y fortalecer en los estudiantes una variedad de conocimientos y este proceso se viene consolidando cada día en las aulas de los diferentes niveles escolares de nuestro país, en parte porque es uno de los procesos
propuestos por el MEN en el documento de Lineamientos, donde se describe de la siguiente manera:
“El punto de partida de la modelación es una situación problemática real. Esta situación debe ser simplificada, idealizada, estructurada, sujeta a condiciones y suposiciones, y debe precisarse más, de acuerdo con los intereses del que resuelve el problema. Esto conduce a una formulación del problema (que se pueda manejar en el aula), que por una parte aún contiene las características esenciales de la situación original, y por otra parte está ya tan esquematizada que permite una aproximación con medios matemáticos. Los datos, conceptos, relaciones, condiciones y suposiciones del problema enunciado matemáticamente deben trasladarse a las matemáticas, es decir, deben ser matematizados y así resulta un modelo matemático de la situación original. Dicho modelo consta esencialmente de ciertos objetos matemáticos, que corresponden a los “elementos básicos” de la situación original o del problema formulado, y de ciertas relaciones entre esos objetos, que corresponden también a relaciones entre esos “elementos básicos”.
El proceso de resolución de problemas continúa mediante el trabajo de sacar conclusiones, calcula y revisa ejemplos concretos, aplica métodos y resultados matemáticos conocidos, como también desarrollando otros nuevos. Los computadores se pueden utilizar también para simular casos que no son accesibles desde el punto de vista analítico. En conjunto, se obtienen ciertos resultados matemáticos, [31].
Estos resultados tienen que ser validados, es decir, se tienen que volver a trasladar al mundo real, para ser interpretados en relación con la situación original. De esta manera, cuando se resuelve el problema también se convalida el modelo. Cuando se valida el modelo pueden ocurrir discrepancias que conducen a una modificación del modelo o a su reemplazo por uno nuevo. En otras palabras, los procesos de resolución de problemas pueden requerir devolverse o retornar varias veces. Sin embargo, en ocasiones, ni siquiera varios intentos conducen a resultados razonables y útiles, tal vez porque el problema simplemente no es accesible al tratamiento matemático desde el nivel de conocimientos matemáticos del que trata de resolverlo”.
En la modelación los estudiantes atraviesan por diferentes fases o momentos (no rígidos) en la construcción, análisis y validación de modelos matemáticos como comentan Villa-Ochoa (2009b) en su artículo el proceso de construcción de las ecuaciones cuadráticas a través de modelos matemáticos (2007).
El ciclo de modelación se inicia en el momento en que se genera un problema o situación contextualizada, entendiendo este último según Villa-Ochoa (2009b) como un contexto cotidiano, social, cultural, de consumo o de otras ciencias; en el que el estudiante se ven enfrentado a la identificación y solución de problemas que hacen parte de su entorno.
El proceso de modelación como se planteó en la cita del MEN permite transformar una situación en contexto, en un problema matemático cuyas soluciones deban ser interpretadas en un lenguaje común a través de la construcción de un modelo; de acuerdo a Villa-Ochoa, en este proceso, el modelador debe poner en juego el conocimiento del contexto y de la situación y sus habilidades para describir, establecer y representar las relaciones existentes entre las “cantidades” de tal manera que se pueda construir un nuevo objeto matemático.
Para lograr la construcción del modelo se debe partir inicialmente de la identificación de un problema o una situación en contexto, que debe ser formulado a lo largo de etapas como lo son la experimentación, la abstracción, simplificación y la interpretación; para posteriormente crear el modelo, que es lo que permitirá al modelador dar solución al problema. Para luego poder realizar los análisis posteriores que sean necesarios, como lo son: análisis de los resultados, verificación y validación del modelo a la luz del problema, revisión de la coherencia entre las conclusiones del modelo resultante y el fenómeno mismo; en este último paso es importante plantear unas estrategias de evaluación y validación del modelo, esto servirá para saber qué camino seguir, pues en caso de que el modelo no cumpla con las expectativas, es decir que no permita dar solución al problema planteado inicialmente, este deberá ser reevaluado, comenzando de nuevo el ciclo. En la etapa de validación se debe hacer una observación crítica y enriquecida para ajustar los datos y las variables. Y se procederá a ajustar el modelo y buscar uno que describa mejor el fenómeno, si no se logra se deberá comenzar de nuevo repitiendo el proceso.
Se debe tener en cuenta que todo este proceso no sucede de manera inmediata y mucho menos automática, para desarrollar dicho proceso además de las etapas antes mencionadas, es necesario que el modelador adquiera o posea a través de cierto periodo de tiempo algunas características como lo son el conocimiento del contexto y de la situación, luego deberá colocar en juego sus conocimientos y habilidades matemáticas con el fin de que establezca y represente relaciones existentes entre diferentes “objetos matemáticos” de tal manera que se pueda dar el paso a la construcción del modelo.