vegetativamente, utilizando diferentes partes de ella, bien sea tejido, órgano o célula, para cultivarlo en un medio nutritivo y bajo condiciones asépticas, con el fin de obtener plantas idénticas en gran cantidad.
En general, para la mayoría de las especies frutales se utiliza el llamado meristemo o punto de crecimiento apical, como parte de la planta para propagar. Los meristemos se obtienen de las partes apicales de crecimiento y se siembran en un medio preestablecido y bajo condiciones asépticas.
El enfoque de la biotecnología es útil para desarrollar portainjertos de aguacate por las siguientes razones (Pliego et al., 2007): • Las selecciones de portainjertos
podrán ser propagadas a menores costos.
• La identificación de variantes somaclonales con una mayor tolerancia a la pudrición de raíz por Phytophthora (van den Bulk, 1991) podría ser posible, en especial porque la resistencia a P. cinnamomi a nivel celular parece ser similar a la que se da a nivel de planta (Philips et al., 1991).
• Puede explorarse la posibilidad de lograr una transformación con genes de proteínas relacionada con la patogénesis, tales como la 1, beta- glucosa y la chitinasa (Pliego et al., 2007).
Son diversos los estudios de propagación in vitro realizados en aguacate, entre los cuales se destacan, la morfogénesis in vitro, el cultivo de brotes (jóvenes y adultos) (Figura 84), el cultivo de embriones, el cultivo de callos, la embriogénesis
somática, el aislamiento de protoplastos, entre otros; muchos de ellos son producto además, de transformación genética, mutagénesis, hibridación somática o aclimatación, con resultados aun no concluyentes (Pliego et al., 2007).
Esta técnica de propagación es ideal para la reproducción clonal de patrones, sobre los cuales posteriormente se injertan las variedades mejoradas. Ha mostrado ven- tajas en comparación con los sistemas tradicionales de propagación vegetativa, permitiendo una producción clonal masiva y rápida de plantas seleccionadas, bajo condiciones controladas, en un espacio o infraestructura reducida y con poca mano de obra; además, esta técnica permite un mayor control sobre la sanidad del material, obtener plantas libres de virus y se facilita el transporte del material in vitro para la siembra (Pliego et al., 2007). Los procedimientos in vitro para el aguacate son versátiles. Las plantas pueden ser regeneradas mediante ramificación axilar y embriogénesis somática. La micro propa- gación del tejido juvenil seguramente
Figura 84. Propagacion in vitro de aguacate, mediante microestacas.
será de utilidad para propagar selecciones patentadas de portainjertos, mientras que la micropropagación de plantas adultas, podría utilizarse en la reproducción de portainjertos a un menor costo. La embriogénesis somática en el aguacate facilitará la manipulación genética de las células somáticas, como la mutación in vitro y la selección, la transformación genética y la hibridación somática, mediante la generación de una nueva variabilidad no disponible mediante el mejoramiento convencional. Sin embargo, las frecuencias de regeneración particular- mente de los embriones somáticos son muy bajas, por lo que es necesario mejorarlas (Pliego et al., 2007).
Como para otras muchas especies de frutales, se ha trabajado activamente en la búsqueda de técnicas de cultivo de tejidos, aunque por el momento no existe ninguna segura y divulgable que haya ido más allá de trabajos experimentales. No obstante, los estudios prosiguen bien a partir de embriones inmaduros o a partir de yemas o tallos etiolados, previamente rejuvenecidos por injerto. Se debe destacar la utilidad de la inoculación de hongos micorrízicos para estimular el crecimiento de las plantas propagadas por cultivo de tejidos (Galán-Saúco, 1990). En Colombia Mejía et al. (2009) injertaron yemas de árboles Antillanos, seleccionados por presentar “escape” a Phytophthora spp., sobre patrones Antillanos, para la producción de plantas madre que surtieran de yemas el proceso de clonación. Patrones clonales fueron producidos utilizando yemas aisladas de éstas, mediante la técnica de etiolación-doble injertación (EDI). Eficiencias de prendimiento, etiolación y enraizamiento de yemas de 83, 91 y 90% respectivamente, fueron obtenidas.
Propagación clonal de plantas etioladas
Esta técnica de propagación vegetativa, fue desarrollada con el propósito de obtener patrones clonales de aguacate con resistencia o tolerancia a enfermedades o a factores abióticos (sequía, salinidad, alcalinidad, entre otros), utilizando para ello una doble injertación. La etiolación de brotes (crecidos en ausencia de luz) para estimular la producción de raíces, fue descrita ya en 1937 y ha probado ser una técnica útil para especies de difícil enraizamiento (Gardner, 1937; Knight y Witt, 1937; Hartman y Kester, 1961). Frolich (1951) fue el primero en referirse al éxito de la etiolación para el enraizamiento de estacas fisiológicamente maduras de la raza Guatemalteca. El equipo del vivero Brokaw en California, modificó y mejoró la técnica de clonación creada por Frolich y Platt (1972), gracias a lo cual obtuvieron en 1977 una patente para utilizarla en los Estados Unidos. Posteriormente otros viveros adoptaron el método “Brokaw” bajo un acuerdo de licencia, hasta que la patente expiró en 1994 (Bender y Whiley, 2007).
Este tipo de propagación se puede realizar a nivel comercial, adoptando los siguientes o similares pasos basados en la técnica de Frolich y Platt (1972), modificada por Fernández-Galván y Galán-Saúco (1986). Injerto en planta nodriza
En este método se siembra una semilla “nodriza” de aguacate, a un tercio de distancia del fondo de una bolsa de polietileno, de 30 cm de largo por 7 de ancho, doblada por la mitad, hacia afuera. Cuando las plantas alcanzan un diámetro de tallo de 7 mm, se injertan los cultivares a enraizar, con una púa del portainjertos deseado, con dos yemas, a 5-6 cm de los cotiledones (Galán-Saúco, 1990) (Figura 85).
Etiolación
Una vez prendido el injerto y cuando las yemas empiezan a brotar, se llevan las plantas a una cámara oscura mantenida a una temperatura entre 18 y 25ºC, donde permanecen hasta que desarrollan brotes etiolados, de unos 30 cm de longitud, con diámetro en la base algo inferior a 5 mm (Galán-Saúco, 1990).
Anillado y reembolsado
A continuación se sacan las plantas de la cámara, seleccionando el brote más vigoroso y eliminando en su caso, los restantes. Se coloca entonces un anillo de polipropileno rígido de 15 mm de largo, 5 mm de diámetro inferior y 1,5 mm de grosor de pared, seguido de una arandela metálica de 7 mm de diámetro interior y 14 mm de diámetro exterior. Si el grosor del brote etiolado fuese superior a 5 mm, los anillos deben ser de mayor diámetro (Galán-Saúco, 1990). En este momento, la bolsa es extendida a su tamaño completo y rellenada con un sustrato húmedo. El anillo entonces, induce el enraizamiento en el patrón deseado y al mismo tiempo por causa del estrangulamiento, mata la planta nodriza (Bender y Whiley, 2007). A partir de este momento, las plantas se dejan crecer normalmente, proceso que tarda un año, dejando a la estaca enraizada como un nuevo portainjertos clonal (Galán-Saúco, 1990) (Figura 86).
Otra modificación de esta técnica, es la utilizada en Sudáfrica, quienes para compensar los altos costos del vivero y la necesidad de obtener clones a bajo
precio, para el uso en plantaciones de alta densidad (Ernst, 1999). En esta técnica se producen dos “microclones”, permitiendo el crecimiento durante la etiolación, los que posteriormente son tratados como plantas individuales, colocando la base etiolada de cada brote dentro de un microcontenedor de polietileno de 55 ml de capacidad, los que se rellenan con un sustrato enraizante. Con este sistema se han obtenido mayor producción de planta que con el sistema original de semilla nodriza (Bender y Whiley, 2007). El proceso completo de propagación desde la semilla nodriza hasta los microclones aclimatadas, tarda entre 8 y 12 meses y otros 8 meses para lograr un árbol para ser plantado en el campo. La semilla “nodriza” puede ser reutilizada para producir uno o dos clones mas, siempre que ésta tenga buen vigor (Ernst, 1999). Este sistema posee ventajas sobre el método “Brokaw”, ya que se pueden producir varios clones a partir de una planta “nodriza”, existe una completa separación de los dos sistemas
Figura 85. Injerto en planta nodriza
radicales del microclon y de la planta nodriza, de modo que el enraizamiento del microclon puede ser establecido definitivamente (Figura 87). Además, los pequeños microclones pueden se trans- portados a bajo costo hacia otros viveros (dentro y fuera del país) donde pueden continuar su crecimiento hasta la venta (Ernst, 1999).
Figura 87. Sistema de propagación por microclones, utilizado en Sudáfrica (Ernst, 1999)