2. BOGOTÁ: DE BARRIOS PLANOS A UNA CIUDAD DE COPROPIETARIOS
2.3. La propiedad horizontal como nueva forma de subjetividad política
“El palpable anonimato de la mayoría de quienes cohabitamos las ciudades contemporáneas, la evidente apatía sobre todo lo que no concierne a nuestros espacios vitales más privados, el miedo a encontrarnos en el “lugar equivocado”, la cotidianidad encerrada tras de rejas y muros de protección y la desconfianza de todo aquellos y todo aquel que no se inscriba en los linderos de nuestra historia particular, parecen ilustrar la imposibilidad de un sujeto partícipe y solidario en la configuración de sus espacios de convivencia ciudadana, la imposibilidad de un sujeto político, efectivo coautor en la construcción del espacio público” (Sánchez, 2007:48).
Pero si es posible. Los condóminos, codueños o copropietarios hoy están organizados en Bogotá, son “sujetos participes y solidarios en la configuración de
15 Lo público cobra una connotación diferente a la entendida por la dicotomía público – privado. No sólo hace
referencia a lo estatal o al consumo de bienes y servicios de los que nadie puede ser excluido. Va más allá. Es una cuestión de cultura ciudadana. Hoy, por ejemplo, los ámbitos cotidianos y domésticos alcanzan resonancia pública. Tal es el caso de lo que acontece al interior de la copropiedad, que es privado para quienes no pertenecen a ella, pero a la vez público para quienes la conforman; o de la violencia intrafamiliar, que aunque suceda en el ámbito privado, ha trascendido a lo público, es una cuestión de todos, que ya cuenta con una política pública, es de conocimiento colectivo y cualquier persona puede denunciarla.
sus espacios de convivencia ciudadana” y son “sujetos políticos, efectivos coautores en la construcción del espacio público”. Ven la necesidad de organizarse y buscar la interlocución con otro tipo de organizaciones y entidades, privadas o públicas, con el fin de construir soluciones conjuntas a sus problemáticas. Son, entonces, en nuevas formas de subjetividad política, nuevos movimientos sociales.
Entre las preocupaciones que los llevan a organizarse, según lo manifestado por los líderes de las organizaciones de propiedad horizontal entrevistados, se identifican problemáticas que padecen tanto en el exterior como al interior de las copropiedades, y que por el hecho de tener carácter privado, según la ley, no hay quien entre a solucionarlas, si no es por ellos mismos. Entre los problemas externos a la copropiedad:
. La inminente reforma a la Ley 675 de 2001, por la cual se expide el régimen de propiedad horizontal, ya que les da carácter de “entidad privada sin ánimo de lucro”, por lo que no pueden ser objeto de inversión pública. Además, por la inexistencia de un ente de vigilancia y control sobre la propiedad horizontal y sus órganos de administración, quienes hacen lo que quieren, por no haber una definición clara de las funciones y alcances de la Asamblea de Copropietarios, el Consejo de Administración, el Administrador y el Comité de Convivencia. Además de otras reformas estructurales.
. La necesidad de establecer unos mínimos de vivienda digna, donde el futuro habitante interesado en adquirir una vivienda nueva, sobre todo de interés social, no tiene más elección para acceder a una mejor a la que le ofrecen, en obra gris y las cuales son “cajas de fósforos”, en donde se generan condiciones de hacinamiento e insalubridad.
. Por la magnitud de los desarrollos urbanísticos de propiedad horizontal en Bogotá, son quienes mantienen las finanzas públicas del Distrito con sus aportes en servicios públicos, impuestos predial y de valorización, entre otros, y no son retribuidos a las copropiedades. No han sido objeto de políticas públicas ni de inversión social, ni se pueden beneficiar de los planes, programas y proyectos de las Administraciones Distrital y locales. Pero sí son convocados por políticos en época electoral por el potencial que representan, y por las Administraciones Distrital y locales para participar y legitimar sus decisiones, por ejemplo, en encuentros ciudadanos y presupuestos participativos. Por lo que además, debe ser reformado el Acuerdo Distrital 13 de noviembre 27 de 2000, por el cual se reglamenta la participación ciudadana en la elaboración aprobación, ejecución, seguimiento, evaluación y control del Plan de Desarrollo Económico y Social para las diferentes Localidades que conforman el Distrito Capital, con el fin de incluir a la propiedad horizontal como sector para tener representación.
. Las cuestiones de espacio público, malla vial, licencias de construcción, loteo y regularización de barrios, trazado de calles, defensa de los usuarios de los servicios públicos, entre otros, también son incluidos en la agenda.
Entre los problemas internos de la copropiedad identificados, que se constituyen en razones para que los moradores de la propiedad horizontal se organicen y encuentran soluciones en el exterior, están:
. Problemas de convivencia, generados, entre otros, porque los espacios colectivos son usados como si fueran individuales y el espacio privado es usado como si no formara parte de un espacio público más amplio; el uso de los parqueaderos; el consumo de alcohol y de drogas en las áreas comunes, especialmente por parte de los jóvenes; la tenencia de mascotas; la recuperación de la cartera morosa; el manejo de basuras y el reciclaje; falta de reglamentos internos y manuales de convivencia que la regulen y sancionen las faltas. Razones
por las cuales, además, deben fortalecerse los comités de convivencia con herramientas que permitan la resolución pacífica de los conflictos.
. En busca de la seguridad, se impide la continuidad del tejido social, lo que conduce al aislamiento del resto del conjunto de la ciudad. Se genera exclusión y segregación porque se ve la necesidad de poner cerramientos, contar con seguridad privada, e implementar tecnologías como citófonos, puertas eléctricas, cámaras de seguridad, censores de movimientos, entre otros.
. La vida de la copropiedad es un ejercicio democrático a nivel microsocial. Pero la gente no participa en las Asambleas de Copropietarios, ni quieren hacer parte en la conformación de consejos y comités.
. Formación y socialización en la Ley de Propiedad Horizontal, en sus reglamentaciones, en el Reglamento Interno del Conjunto y en su Manual de Convivencia. Hay un desconocimiento total de la normatividad de propiedad horizontal. Muchas personas, al momento de adquirir una vivienda en propiedad horizontal, no saben que, así como tienen derechos, adquieren unas responsabilidades. El problema se agrava cuando llegan personas con otras costumbres como las personas en condición de desplazamiento, que no son capacitados antes de vivir en propiedad horizontal y generan problemas de convivencia, como es el caso de la vivienda de interés social promovida en el Distrito a través de Metrovivienda, con proyectos para este tipo de personas o reinsertados o reasentados de zonas de alto riesgo.
. Necesidad de generar procesos de participación y convivencia, y construir tejido social y redes de solidaridad con todos los grupos poblacionales agrupados bajo estos desarrollos urbanísticos. La propiedad horizontal reúnen a todo tipo de poblaciones como las mujeres, los jóvenes, los adultos mayores, la población en
condición de discapacidad, etc., que hacia el exterior también están organizados y participando desde su particularidad.
. Las malas condiciones ambientales de las construcciones y sus espacios reducidos, son propiciadores de violencia, consumo de drogas y de alcohol en sus habitantes. Esto se debe a la falta de zonas verdes recreativas, la mala calidad de los materiales, la reducción de áreas en la vivienda, la insuficiencia de servicios básicos como el agua, y la poca vinculación comunitaria y social, debido a que constituyen “ciudades dormitorio”. El problema no es solamente de costos de mantenimiento sino, también, una cuestión sanitaria y social. Los mayores problemas que se encuentran, en este sentido, son el colapso y fugas en los sistemas de plomería, daños severos en fachadas, paredes y pisos, deterioro de los sistemas de ascensores, escaleras, de disposición de basuras y cerramientos exteriores, y grave infestación de insectos y roedores.
Por estos, y otros “motivos de lucha”, y por el deseo de hacer parte de la construcción de lo público, de ser objetos de inversión y de políticas públicas, y no sólo ser sujetos económicos que aportan a la ciudad con impuestos y con votos; se da la necesidad de que la comunidad se organice. Ya se manifestó, hoy la comunidad agrupada en las organizaciones de propiedad horizontal está representada en la Mesa Distrital Ciudadana de Propiedad Horizontal y los Consejos Locales de Propiedad Horizontal.
Desde el año 2004, la Administración Distrital de Luis Eduardo Garzón, a través del Departamento Administrativo de Acción Comunal – DAACD –, hoy Instituto Distrital de la Participación y Acción Comunal – IDPAC –, abrió una nueva línea de acción orientada a apoyar a los líderes comunitarios y copropietarios, que querían ser reconocidos como sector en el ámbito público, con el apoyo de las autoridades públicas, para lograr un mayor empoderamiento e integración de nuevas comunidades en las dinámicas de la ciudad (Arbeláez, 2009:8). Es en este
contexto que se conforma la Mesa Distrital Ciudadana de Propiedad Horizontal, “un espacio informal de participación, abierto, no reglamentado, en el que confluyen ciudadanos y organizaciones sociales del sector de propiedad horizontal en Bogotá” (DAACD, 2006:10). Desde el 15 de julio de 2004, la Mesa Distrital Ciudadana de Propiedad Horizontal ha realizado reuniones periódicas hasta hoy, el segundo jueves de cada mes, a las que asisten líderes de todas las localidades del Distrito Capital, sean éstos administradores, consejeros, miembros de los comités de convivencia, copropietarios, moradores, quienes padecen los problemas propios de la propiedad horizontal. “Hemos logrado movilizar alrededor de 5000 personas, que han asistido a diferentes actividades, entre nuestras reuniones y eventos realizados por nuestra iniciativa, y ejecutados con recursos del IDPAC”, manifiesta con orgullo el presidente de la Mesa Distrital Ciudadana de Propiedad Horizontal. Este espacio de participación cuenta con una Junta Directiva y siete Comités Coordinadores Temáticos, tal como se aprecia en la figura: