Ante este panorama bastante desalenta- dor ¿qué propone el psicoanálisis?, se pue- den leer unas posibles salidas: una de ellas, reconocer la singularidad del sujeto, esto es, propender porque el ser humano com- prenda su estructura psíquica y en lugar de apostar por la igualdad, se apueste por la diferencia y allí en ella, pueda hacer para sí mismo y en lo social con los recursos psíqui- cos que tiene, es decir entender diversas formas de existencia . Una segunda es la apuesta por la palabra, por el lenguaje, una práctica que más allá de hacer consciente lo inconsciente, busque que el sujeto desde su principio de realidad, reflexione sobre lo que ha venido siendo como sujeto, y seguirá siendo, sino pone límites a su pulsión; este límite se fija pasando lo más puro de su empuje pulsional por la palabra, esto es, hablar de sus deseos, de su pulsión, de la forma en que se relaciona con sí mismo, el semejante y el mundo, de tal forma que pueda estructurar una mejor forma de rela- cionarse, comprendiendo las diferencias de los otros y asumiendo una posición frente a todo ello .
Instrucción
Lo invitamos a revisar el Recurso interactivo 2: memonota, que se encuentra dispuesto en la página de inicio del eje 2 .
Hay otra salida, es mucho más singular, y se puede apreciar en casos excepciona- les, es decir, no obstante, existan lógicas en el mundo que inviten a la satisfacción pulsional desmedida, a la individualidad, o a la masificación y cosificación del hom- bre, aparecen sujetos que se rehúsan, que hacen objeción a estas imposiciones y encuentran así otras formas de existencia .
Por ejemplo, se encuentra el habitante de calle que, en lugar de adaptarse al sistema de producción impuesto por la lógica neoliberal, encuentra otra posibi- lidad de emplearse y de existir (Fernán- dez, 2016) . Estas otras opciones se ven reflejadas en sujetos como el habitante de calle, algunos de ellos, se dedican al reciclaje por ejemplo y laboran en horas poco comunes como en la madrugada, sin cumplir horario, trabajando el tiempo que quiera y consiguiendo el dinero que nece- site para su supervivencia, sin importarle el lujo u otros objetos de consumo .
Figura 11 .
Instrucción
Alguna vez un habitante de calle decía:
Lo invitamos a desarrollar la Acti- vidad de refuerzo: lectura más pre- gunta, que se encuentra disponible en la página de inicio del eje 2 .
”
(…) ustedes, doctora, digo, los demás, los que se hacen llamar norma- les, me dan rabia, porque lo juzgan a uno, ¡sí! lo ven a uno y se ríen, se burlan, uno los ve, por ejemplo, en una cafetería o haciendo fila para comprar algo y los escucha hablando de sus trabajos y todo, pero no se dan cuenta, y nadie se da cuenta de que uno es autónomo, yo tra- bajo a la hora que quiero, como cuando quiero, ¿sí me entiende? y algo más, déjeme decirle, ustedes no saben que somos el primer eslabón en la cadena . Ustedes, por ejemplo, botan mucho papel, ¿sí? Nosotros lo recogemos y reciclamos y lo armamos y entregamos a un comerciante, a esos que lo recogen para reutilizar, ¡sí! y ellos lo transforman y vuelve como un producto más, si no fuera por nosotros, ¿qué tendrían?, alguien hace eso, y somos nosotros (Báez, Fernández y González, 2013, p . 273) .Ejemplos hay muchos, el loco que vive tranquilo, siendo loco en un hospital psi- quiátrico, o el que se rehúsa a su interna- miento; aquella persona que decide vivir en las zonas aledañas de Bogotá en un pequeño terreno con una casa sin lujo pero en la cual vive cómodamente, alejado de las exigencias de la mundanidad; o aquellas personas que están conformando peque- ños grupos que viven del trueque y se rehú- san a la lógica mercantilista, o en general, aquellas personas que aún, pese a lo apa- bullante de la lógica actual, renuncian a tratar al semejante como objeto y dominan de alguna forma sus pulsiones, les ponen freno, tratando de ser auténticos, satisfa- ciendo porque no, sus pulsiones, pero sobre todo sin llegar a su propia trasgresión, ni mucho menos a la del otro .
Figura 12 . Fuente: Shutterstock/ 672137938
En conclusión
De lo expuesto en líneas anteriores, puede concluirse que la comprensión que plantea el psicoanálisis para la relación que establece el ser humano consigo mismo, el otro y el mundo, se encuentra atravesada por la lógica del inconsciente . En ese orden de ideas, no son las determinantes biológi- cas o medioambientales los que establecen los modos de relación que se configuran en el campo de lo humano, es más, podría- mos ser un poco más lapidarios al afirmar que la relación no es tanto con el otro, sino a la larga conmigo mismo . Bien podría plantearse que sería ilógico sostener que el hombre no se relaciona con sus semejantes, o no establece lazos de convivencia, pero lo cierto es que aquello que sustenta esa relación es un particular interés de orden inconsciente y más estrictamente pulsional el que reviste toda relación o lazo social .
En lo que respecta a la cultura (que a lo largo de este escrito también se ha denomi- nado como el mundo), se reconoce desde el campo psicoanalítico que, por una parte, existe un discurso que fija todo un orden en esta dimensión y, por otra parte, que, si bien existe ese discurso, también es cierto que el ser humano puede o bien sostenerlo o rechazarlo . En ese orden de ideas, hablar del anclaje del hombre a la cultura, implica pensar en aquella posición que asume el sujeto frente al mundo, una que se halla determinada por lo que ha fijado el dis- curso, así, algunos ejemplos plasmados a lo largo del texto, señalan de qué manera el hombre actual se encuentra más que fijado y atado por el discurso contemporáneo que es el denominado capitalista . Este discurso se caracteriza por el hecho de que intenta anular cualquier posibilidad de establecer
una relación entre los seres humanos, pri- vilegiando por el contrario el encuentro del hombre con el objeto, en otros términos, impone una lógica en la que se pierde la importancia y el lugar del ser humano, y más bien lo que se hace imprescindible es el objeto . Como resultado de esta lógica, se ve la aparición de distintos fenómenos sociales que van revelando poco a poco de qué manera la preponderancia del objeto en la vida del hombre, va aniquilando de manera paulatina la importancia de los lazos sociales, o incluso el reconocimiento del ser humano como un semejante .
Figura 13 .
No obstante ser un discurso que esta- blece una particular forma de relación entre el hombre y los objetos de consumo, han aparecido toda suerte de sujetos y manifes- taciones que de alguna u otra forma inten- tan hacer objeción a esta lógica discursiva .
En ese sentido, fenómenos como la locura, la habitabilidad en calle, quizás el burnout, o la emergencia de sujetos que no encuen- tran su lugar en ese discurso, señalan la exis- tencia de la subjetividad y de la posibilidad que tiene el ser humano por ser sujeto de lo
inconsciente, de asumir una posición frente a ese mundo que le demanda toda suerte de exigencias pulsionales, posición manifes- tada en el rechazo, por vía sintomática por ejemplo, a toda orden que se plantea desde ese discurso, así abstenerse de entrar en la lógica de la productividad, del consumo, de la normalidad por ejemplo, se constituyen en ciertas muestras que develan la existen- cia de salidas subjetivas frente a lógicas como la expuesta .
Es por ello, que desde la apuesta psicoa- nalítica, se propende por la generación de espacios de escucha en los que se dé la posi- bilidad de plantear otra lógica ante todo aquello que impone el discurso dominante, pero más allá de ello, se busca la estructu- ración de un escenario en el cual se abre la posibilidad para la manifestación de lo inconsciente y de allí la vía posible para que el sujeto se encuentre y conozca los modos de relación que ha establecido tanto con él mismo, como con el semejante y el orden de la cultura; ello, porque quizás en ese campo de reconocimiento y de acceso al saber, el sujeto puede construir o reconstruir
Figura 14 . Fuente: Shutterstock/ 134424389
otra posibilidad de encontrarse con esos tres elementos y de estructurar desde su subjeti- vidad, su particular forma de relacionarse con ellos, posibilitando así el planteamiento de una existencia mucho más coherente consigo mismo, sin necesidad de ser atropellado por la pulsión transgrediendo tanto a su propio ser como a los otros .
Instrucción
No olvide realizar las actividades de refuerzo propuestas para este eje .
BIBLIO
GRAFÍA
Bibliografía
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