INKA WIRAQOCHA INKA PACHAKUTEQ
I. Proposiciones conceptuales 1 Dios
El centro de toda religión es Dios, o dioses según sea el caso.159 Descifrar lo que culturalmente significa Dios para el cristianismo implica una empresa histórica de más de dos mil años. En todo éste tiempo las formas y rostros de Dios han variado de acuerdo a las necesidades culturales y a las normas sociales y sistema de valores que cada grupo social a establecido per se.
En el cristiano-evangelismo la relación es como la que se menciona anteriormente. Dios se configura y se recrea a partir de una necesidad espiritual, que es a su vez una necesidad cultural por entender lo inmaterial y lo sobrenatural. Dios forma parte de un complejo sistema de redes culturales implícitas dentro de estructuras que recrean el imaginario colectivo de “un ideal” de sociedad. Para que ésta necesidad social sea también una necesidad cultural debe poseer ciertas características que lo difieran de lo mortal, lo material y de todo lo humano. Desde la perspectiva evangélica podemos distinguir los siguientes principios:
Dios debe ser el creador del universo, y de todo lo que en él existe, incluyendo al hombre.
Dios debe ser un “ser” imperceptible físicamente y espiritualmente tangible: debe ser un ente que pueda trascender en el tiempo y el espacio.
Dios debe ser capaz de controlar el destino de su creación, otorgando el libre albedrío, así como el castigo.
159 Dentro del politeísmo todos los dioses se establecen en relación a un eje central, a un dios principal.
Illapa Nº 6, noviembre 2009, pp. 119-150
Dios no debe ser capaz de inmiscuirse sexualmente con los mortales. No existen semi-dioses.
Dios debe ser el nexo entre lo conocido y lo desconocido. Todo lo desconocido sólo puede ser conocido por Dios.
Dios debe ser considerado como una necesidad, una verdad (la única verdad), una respuesta y un camino a seguir.
Dios debe implantar un sistema de normas a seguir. Las leyes de Dios.
Dios debe ser respetado y adorado de acuerdo a ritos y ceremonias especiales.
Todos estos principios son las bases para entender a Dios, desde una perspectiva cristiana-evangélica, es Él quien genera las bases y estructuras necesarias para la existencia y estabilidad del universo. Pero también éste sentimiento de necesidad y pertenencia implica sistemas culturales de vida. Dios es la representación máxima de la cultura, embarca las bases para la significación del mundo, de cómo existir a partir de su construcción socio-cultural, Dios forma parte del inconsciente humano sobre la naturaleza de las cosas y da fundamentos categóricos de verdad sobre la existencia, función y comportamiento del individuo en sociedad. De acuerdo a lo planteado en el pensamiento evangélico, Dios se crea a partir de tres niveles: (i) El discurso socio-religioso, (ii) la “cultura común o compartida”, y (iii) la experiencia e interpretación del discurso.
El discurso socio-religioso conlleva a la experiencia de una cultura común, en donde a partir de creencias “estándares” se fija el imaginario colectivo sobre la imagen y representatividad de lo que Dios significa. Éste conjunto de signos y símbolos lingüístico- culturales se introducen dentro de la experiencia individual de cada persona, que mediante determinados contextos específicos, establece una relación Hombre-Dios de acuerdo a las normas sociales, culturales y religiosas que implica la creencia en un ente superior. De modo que Dios “se crea” a partir de la experiencia del ser en cuanto a conflictos y problemas culturales el hombre a experimentado.
2. CRISTO
Todo Dios debe trascender face to face con su creación. La relación directa entre Dios y el Hombre es imposible. Dios no puede estar materialmente cerca del hombre debido a su concepción de ser un ente superior (divino). Lo sagrado y lo profano no ocupan el mismo
espacio ni el mismo tiempo. A veces la mitología ocupa este espacio necesario para la posible relación entre Dios y el hombre, en caso del cristianismo es la kenosis la que ocupa el lugar mitológico de dicha relación. La kenosis es la idea del Dios-hombre, del Dios que se hizo hombre y que no cumplió las formas elementales de la vida humana: Nacer por medio del acto sexual y morir biológicamente. Según la mitología cristiana, Cristo fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo (es decir por Dios) en el vientre de la virgen María. Al no haber un acto sexual, se posibilita la creación imaginaria del Dios-Hombre.
La función de Cristo en el mundo fue esencialmente la de la predicación. Para que de la relación entre Dios y el hombre se pueda generar un nexo directo, es importante un ser que posea las características de lo divino y de lo mortal. Así pues, Cristo al ser ése nexo completa la relación directa, y se transforma en un canal entre el mundo terrenal y el reino de Dios. El propósito de la evangelización de Cristo es replantar las bases parea un camino hacia lo sagrado, por esto se dice que “el camino hacia Dios es el Camino de Cristo”. Pero para que el Dios-Hombre no quede solamente como un semi-dios e irrumpa las normas de lo que Dios implica para los creyentes, debe suceder un hecho humanamente visible y creíble: la muerte, resurrección y ascensión a los cielos de Cristo. Es en este punto en que se fundamenta el camino hacia un reino de/con Dios. Cristo representa una forma ideal de un modo de vida culturalmente reconocible, es él quien representa simbólicamente determinados actos y comportamientos los cuales fundamenten (i) la creencia en Dios, y (ii) la creencia en una verdad absoluta del ser divino.
3. Espíritu santo
El espíritu santo es la representación de la sabiduría de Dios. Es una parte delo que dios embarga como ser supremo. Aunque aparece en varios relatos antes de la concepción divina de Cristo, es después de ésta concepción que el Espíritu Santo recobra una mayor importancia. La función específica consiste en “iluminar” al hombre en sus momentos de indecisión y conflicto interno, dando la sabiduría divina para actuar de acorde al mandato de Dios.
De esta forma, el Espíritu Santo es un nexo lingüístico-cognitivo que faculta al hombre a repensar su comportamiento, a decidir qué acciones tomar de acuerdo a determinados contextos: es el
compendio del sistema de valores y normas socio-religiosas propuestas por el texto sagrado (Biblia).
4. Hombre
El hombre es la creación suprema de Dios, de entre todas las creaciones es la que Dios a otorgado el poder de elegir, entre seguir a Dios, o ir en contra suya. El hombre alaba a Dios, le reconstruye ritualmente por medio de la oración y de la meditación, es él quien construye el espacio necesario y crea las condiciones específicas para que Dios surja (aparezca) dentro del imaginario individual y colectivo.
Así, el hombre se relaciona a tres niveles, (i) el sagrado, (ii) el humano, y (iii) el espacio que ocupa lo no humano y lo no sagrado. La relación con Dios es de carácter cultural, pues es Dios quien representa las necesidades culturales del hombre. En segundo lugar, el nivel de la sociabilidad, en donde el hombre se relaciona por medio del discurso por otros individuos teniendo en cuenta el tiempo y el espacio socio-culturales de dicha interacción. Y finalmente la relación que podría considerarse como una relación con el medio ambiente, con todo lo que incluya flora, fauna, geografía y arquitectura humana.
De acuerdo a estos tres niveles de relación, es que el hombre se proporciona a sí mismo necesidades culturales para afrontar cada uno de los niveles indicados. Aunque las dos últimas conllevan a la primera, es importante indicar que el nivel sagrado deja de ser parte del imaginario (de acuerdo a contextos específicos determinados por tiempo, espacio y distancia) debido a que la necesidad cultural para a formar parte o influir dentro de los dos niveles subsiguientes va generando un espacio aparte donde el hombre se puede desenvolver religiosa y espiritualmente.
5. Universo (mundo)
Según las sagradas escrituras, Dios es el creador del universo y en él, la tierra, nuestro hábitat. El Dios del cristianismo había puesto en éste nuevo lugar llamado Edén a todas sus creaciones.
La división teológica de dos espacios divididos por Dios empieza desde la creación divina del espacio social del hombre. El Edén era pues el espacio destinado al hombre y en el cuál la
alianza160 se establecía. Luego de cometida la única prohibición que
160 La alianza entre Dios y el Hombre.
Dios le impuso a los dos primeros hombres, es Dios quien expulsa a pecadores del lugar sagrado y les confiere roles de género, así como leyes religiosas.
Cómo se observa en el texto bíblico, desde los orígenes del universo, éste queda dividido en espacios: espacios divinos, espacios sagrados, espacios profanos, y espacios de tránsito. El mundo es pues un lugar de espacios, en donde a partir de normas y patrones socio-culturales de la persona se dividen de acuerdo a ésta: el hombre es quien construye su propio mundo.
6. Redención de los pecados
Un pecado puede definirse como la negación de los mandatos de Dios. Los pecados son actos que van en contra de lo establecido dentro del campo religioso, y que puede ser considerado como un comportamiento no aceptable social, religiosa ni moralmente.
Pero una negación no implica necesariamente una desviación o un ataque a las normas socio-religiosas establecidas, sino que es también comportamientos no perceptibles ni aceptables culturalmente. Al ser Dios -bajo la idea de dios como concepto cultural- la concentración de las necesidades humanas de supervivencia e interacción, el pecado irrumpe contra la estabilidad social y cultural de las formas de supervivencia humana tanto material como espiritual: el pecado es la negación de los principios humanos de realización del ser humano como un ser (i) culturalmente creyente y (ii) socialmente funcional.
La misma forma, el sentido contracultural que los pecados confieren a la estructura social, pueden re-figurarse a través de los discursos de redención. Éste tipo de discurso confiere al hombre la capacidad de redimirse socialmente de actos que han ido en contra de lo establecido -por lo menos moralmente. La esencia de éste discurso radica en que por medio de la experiencia del pecado se reelabore un discurso personal de comprensión sobre las necesidades. En todo caso el discurso es básicamente la aceptación de los hechos y un acuerdo personal y social de no volver a transgredir los principios de la vida humana en común pero al ser el pecado un acto común, la redención también lo es, y ésa es la esencia de la redención: lo socialmente no permitido es también lo socialmente aceptable.
7. Salvación y vida eterna
Dentro de lo que se denomina “los universales de la cultura” para el cristianismo, es la vida más allá del mundo terrenal una de ellas. Aunque el sentido difiere de acuerdo a cada contexto cultural que aceptan ésta idea. Básicamente la idea se basa en una vida después de la muerte, ya sea en un mundo espiritual o de vuelta en un mundo terrenal.161
En el cristianismo, la salvación y la vida eterna son principios no solamente teológicos sino que también son filosóficos, con la característica de que ambos tienen una implicancia cultural dentro del comportamiento de los creyentes. La religión cristiana no se sustenta solamente por la creencia en un Dios supremo, sino que lo que permite aceptar una vida religiosa es la promesa de un mundo o un estado de recompensa por no transgredir la voluntad de Dios. El largo camino que implica una vida entre normas y creencias no acaba cuando el cuerpo termina su ciclo vital de vida, sino que es ésta muerte biológica la que permite al hombre iniciar un nuevo estado espiritual de vida: (i) condenado a una eternidad de sufrimiento y dolor en el inframundo, o (ii) bendecido con la vida eterna de gloria y goce en el reino de los cielos.
La idea de dos mundos diferentes después de la vida terrenal es la que proporciona las bases del comportamiento humano: el infierno para quienes nieguen las normas divinas, y el cielo para quienes cumplan la voluntad de Dios. La salvación es en todo caso la idea de un comportamiento de acorde las normas culturales sobre necesidad.
II. Experiencia religiosa y religiosidad: Actitud y experiencia