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DESARROLLAR EL SISTEMA EDUCATIVO NACIONAL, José Narro Robles,

Jaime Martuscelli Quintana y Eduardo Bárzana García, Universidad Nacional Autónoma de México, 2012.

Miguel Robles Bárcena, María Elisa Celis Barragán, Claudia Navarrete García, et tal. Citados por los autores manifiestan que:

El analfabetismo es considerado uno de los principales problemas a resolver para combatir la pobreza a nivel mundial; está asociado con los altos índices de pobreza y marginación, así como con la migración y la diversidad etnolingüística.

Tiene un gran causal en la diversidad etnolingüística que caracteriza a un gran número de países en desarrollo y aquellos que han alcanzado un bienestar social y económico; es un asunto complejo que requiere ser abordado desde distintos puntos de acción y con la participación de múltiples agentes a nivel nacional y mundial.

En la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y en la Convención sobre los Derechos del Niño, se reconoce el derecho inalienable de toda persona a la educación.

Definido como tal, para la población adulta el analfabetismo es la máxima carencia educativa y está asociado a la persistente incapacidad de incorporar a la población al sistema de instrucción formal. Los actuales adultos analfabetos

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son niños que en su momento fueron excluidos del sistema educativo de su país.

Actualmente, en el mundo, la población analfabeta asciende a 793 millones y las tasas más altas se ubican en África y Asia; por su parte, en América Latina y el Caribe se encuentra 4.6%, es decir más de 36 millones de ellos (UNESCO, 2010).

Dos terceras partes de los analfabetos en el mundo son mujeres (más de 520 millones) y pertenecen a la población rural.

Los análisis de la Encuesta Internacional de Alfabetización de Adultos (AETS, por sus siglas en inglés) revelan que la brecha de oportunidades en referencia al ámbito económico es dramática entre los países de ingresos altos, medios y bajos. Es por ello que, de manera generalizada, los países con los menores ingresos ofrecen programas gubernamentales que priorizan la atención a adultos jóvenes, en edad productiva y a los adultos mayores de 45 años, lo cual los coloca en franca desventaja (Coulombe et al., 2004).

En el caso de América Latina existe una conocida diversidad étnica, presente en las inmensas áreas rurales, sobre todo en Bolivia, Ecuador, Guatemala, Perú y, por supuesto, México, países en los que se acentúan los índices de analfabetismo en este sector de la población.

El analfabetismo no es un fenómeno individual sino de naturaleza estructural; como se ha mencionado, los índices más altos de población analfabeta se concentran en las regiones menos desarrolladas, donde la educación se convierte en una de las claves de acceso a una mejor calidad de vida (Schmelkes y Kalman, 1996).

PERFILES Y FACTORES DETERMINANTES

Alrededor del mundo, el analfabetismo coincide con la pobreza. Los países más pobres, o con la peor distribución de la riqueza y del ingreso tienen las tasas más altas de analfabetismo (UNESCO, 2008; Torres, 2008).

A su vez, la Encuesta de Educación para Adultos y Formación indica que la tendencia mundial es que quienes han adquirido mayor nivel educativo, tienden a continuar sus estudios, y quienes no saben leer ni escribir encuentran limitaciones en su desarrollo personal y económico.

De igual forma, en México el analfabetismo afecta principalmente a grupos vulnerables, desde los niños que no son atendidos en los sistemas de educación básica y que formarán parte de las estadísticas de analfabetismo, hasta los jóvenes adultos de 15 años o más que no recibieron nunca instrucción formal o la abandonaron; lo anterior tiene una incidencia mayor en mujeres, grupos indígenas y población con discapacidad.

Además, se ha demostrado que los padres analfabetos tienden a tener menores expectativas y aspiraciones educacionales para sí mismos y para sus hijos. En las familias de escasos recursos es frecuente que se privilegie el trabajo antes que la educación.

PROGRAMAS EXITOSOS DE ALFABETIZACIÓN

En Alemania el programa Ich Will Schreiben Lermen se realiza vía internet ofreciendo módulos para cursos de autoaprendizaje en lectura, escritura, matemáticas e inglés. Cuenta con un punto porcentual de su población en condición de analfabetismo, ubicado en migrantes y personas de edad media con poca práctica de la lectura y la escritura.

En la India existe el programa Each One Teach Two (Cada uno enseña a dos); funciona con dos estudiantes voluntarios del noveno al onceavo grado, tercero de secundaria y primero de bachillerato cada uno de ellos trabaja con dos adultos. Los estudiantes reciben una capacitación específica, con lo que también obtienen créditos y un certificado de reconocimiento.

En Irán existe el programa Reading with Family Project, que promueve el autoaprendizaje y la confianza del adulto en relación con la lectura; se enseña mediante guías y observadores de modo que todos los miembros de la familia (niños y adultos) se beneficien.

En Noruega la iniciativa Family Learning está destinada a mejorar el futuro, la calidad de vida y la motivación para el aprendizaje de toda la familia, construyendo y fortaleciendo a partir de las competencias. Se aplica en adultos de mediana edad y en migrantes.

En Estados Unidos los programas de alfabetización familiar se destinan a la familia en su conjunto, ofreciendo instrucción en lengua inglesa y alfabetización a niños y adultos. En general, los programas incluyen información y aprendizaje sobre el cuidado, el desarrollo y la alfabetización de los niños.

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Una de las metodologías más exitosas en el combate al analfabetismo a nivel mundial ha sido el programa cubano “Yo sí puedo”, aplicado en varios países de América Latina, África, Asia y Europa. Se trata de un programa creado por el Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño de Cuba (IPLAC), institución que recibió el Premio Alfabetización 2006 Rey Sejong de la UNESCO.

En el año 2006 este método se implementó en Bolivia, en el marco del Programa Nacional de Alfabetización, lo que permitió alfabetizar a 824 101 personas, logrando reducir el analfabetismo a 3.7% en los 327 Municipios de ese país, meta reconocida por la UNESCO, quien declara a Bolivia, el 20 de diciembre de 2008, “territorio libre de analfabetismo”.

Han sido alfabetizadas por la vía radial y televisiva 3 634 239 personas. Para posibilitar la extensión y la generalización del programa, se han producido 14 versiones del “Yo sí puedo”: ocho en español para Venezuela, México, Argentina, Ecuador, Colombia, Uruguay y Panamá; una en portugués, una en inglés, las versiones en quechua y aymará para Bolivia, en creole para Haití y en tetum para Timor Leste. Hoy se trabaja en Angola, Dominica y Australia para iniciar allí este programa educativo.