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Propuesta de un modelo explicativo de la crianza de los niños con TDAH

3. PRESENTACIÓN DEL TRABAJO EMPÍRICO

4.5. Propuesta de un modelo explicativo de la crianza de los niños con TDAH

Después de analizar el estrés parental y los métodos de disciplina de las madres de niños con TDAH nos planteamos desarrollar un modelo que consideramos podría explicar el estrés que ocasiona la crianza de estos niños e influir en su estilo de disciplina.

Basándonos en el marco explicativo de Abidin (1990) nos propusimos, a nivel tentativo, elaborar un modelo ecológico y sistémico de las relaciones paternofiliales, que explicara la situación familiar que caracteriza la crianza y educación de los niños con TDAH. De acuerdo con la revisión de la literatura especializada que se ha comentado en la parte teórica de este trabajo, muchas y de distinta naturaleza son las variables que podrían estar influyendo en la situación familiar de un niño con TDAH.

1. Características sociofamiliares del propio niño con TDAH que modulan la

relación padres/hijos

Un importante número de estudios han evidenciado cómo las circunstancias sociofamiliares adversas crónicas pueden influir en la aparición de problemas en el niño (Rutter, 1989). En general, las madres de nivel social más bajo tienen más probabilidad de enfrentarse a situaciones estresantes, lo cual puede influir de forma negativa en sus vidas e indirectamente en la conducta al niño. Las madres con condiciones de vida difíciles tienen hijos con mayor número de problemas (Bronfenbrenner, 1990; Wadsby y Göran, 2001). Asimismo otros estudios relacionan el estatus socioeconómico con los estilos de disciplina, de manera que cuando éste decrece, aumenta la probabilidad de utilización del castigo corporal (Pinderhugles, Dodge, Bates, Pettit y Zelli, 2000).

En el caso de familias con hijos con TDAH los resultados de las investigaciones no son unánimes; así, mientras algunos estudios no han encontrado relación entre TDAH y nivel socioeconómico bajo (Campbell y Radfering, 1979; Szatmari, Oxford y Boyle, 1989), otros constatan la existencia de dicha relación (Scahill, Schwab-Stone, Merikangas, Leckman, Zhang y Kasl, 1999). En este sentido, un trabajo reciente realizado en el marco del MTA ha identificado el nivel socioeconómico como variable mediadora del efecto de los tratamientos (Rieppi, y cols., 2002). Concretamente los resultados señalan que, pese a no observarse en los hijos de padres con menos nivel educativo diferencias en la reducción de los síntomas del TDAH en función del tipo de tratamiento, los niños con familias de mayor nivel educativo presentaban una mejoría de los síntomas al recibir un tratamiento combinado (psicoterapia y

farmacoterapia). Aún más, respecto a los síntomas de

agresividad/oposicionismo los niños de menor nivel educativo mostraron un descenso más significativo con el seguimiento de un tratamiento combinado; sin embargo los hijos de familias con un nivel socioeconómico más alto no presentaron una respuesta diferencial en manifestaciones de agresividad en función del tipo de tratamiento (farmacológico o combinado).

Otras variables que también han sido muy estudiadas por su influencia en el desarrollo de los hijos ha sido la estructura y tamaño de la familia. Los resultados de diferentes estudios muestran que las familias monoparentales tienen menos recursos, requieren de mayor colaboración de otros familiares, presentan mayor número de problemas en las relaciones paternofiliales, regimenes de visita, etc. Ello no significa que no puedan hacer frente a sus obligaciones de crianza, pero el hecho de hacerlo en solitario supone una sobrecarga que agudiza el estrés parental inherente a la educación de cualquier hijo (Jiménez-Tallón, 1999). Esta sobrecarga de asumir en solitario la crianza se complica con un hijo con TDAH por los problemas adicionales que conlleva, ocasionando mayor nivel de estrés y la percepción de mayores

restricciones en el ejercicio de su rol de padres (Prinz, Bella y Oppenheimer, 1983). Por otra parte, teniendo en cuenta la elevada exigencia que supone la crianza de un niño con TDAH es plausible pensar que un número superior de hijos se asocie con mayor estrés parental y con una mayor probabilidad de establecer relaciones problemáticas con sus hermanos (Stone, 2000; Roselló y cols., 2003; Ryan, 2002).

Entre las característica del niño con TDAH, la que más influye en la relación padres e hijos es la presencia asociada de TOD, incrementando el estrés parental y afectando negativamente al funcionamiento familiar (Cunningham y Boyle, 2002; Edwards y cols., 2001; Johnston y cols., 2002; Kaminski y cols., 2001; Satake, Yamashita y Yoshida, 2004; Shaw y cols., 2001). También hay estudios, aunque no tan numerosos, que ponen de relieve que el subtipo combinado de TDAH es el que ocasiona mayor impacto familiar, principalmente cuando lleva asociado problemas conductuales (Crystal y cols., 2001; Eiraldi y cols., 1997).

Resumiendo, en base a la literatura sobre el tema, hemos optado por incluir en nuestro modelo la variable sociodemográfica de nivel educativo de los padres, usándola como indicadora del nivel socioeconómico. Además hemos tenido en cuenta la tipología familiar y el número de hijos por las razones aportadas anteriormente. Por otra parte, teniendo en cuenta los resultados de los estudios referenciados y los de nuestra propia investigación, también nos hemos propuesto incluir como variables relevantes de las características de los niños con TDAH que influyen en la familia, el subtipo y la presencia de TOD.

2. Estrés ocasionado por la paternidad:

Como se ha señalado de forma reiterada, los estudios ponen de manifiesto un mayor estrés parental en familias de niños con TDAH debido pricipalmente a la presencia de estresores no normativos (Anastopoulos y cols., 1992; Beck y cols., 1990; Byrnes, 2003; Johnston y Mash; 2001; Podolski y Nigg, 2001).

Según el modelo de Abidin (1990) descrito anteriormente, el estrés que se ocasiona en la paternidad está relacionado con características del niño como son el temperamento (humor, habilidad de adaptación a cambios, nivel de distraibilidad e hiperactividad y demandas que ocasiona), el grado en que los hijos cubren las expectativas de los padres, y el nivel de refuerzos que ofrecen los hijos a sus padres. Por otra parte, hay ciertos aspectos de los padres que también pueden influir en el estrés de la crianza como son la competencia parental, restricciones en el rol parental, depresión, salud de los padres, relación conyugal y el apoyo social

Teniendo en cuenta este modelo hemos optado por incluir como variables relevantes del estrés las 13 subescalas que conforman la escala PSI, ya que cada una de ellas representa los diferentes factores que están relacionados con el estrés parental.

3. Estilos de disciplina

Son muchos los estudios que consideran que la conducta del niño determina en buena medida la relación paternofilial, y puede influir en que los padres se muestren más o menos afectuosos con sus hijos y utilicen un estilo educativo concreto, específicamente los niños con problemas de conducta, provocando técnicas parentales coactivas .

Como aspecto esencial de la crianza del niño con TDAH con un temperamento difícil, y en algunos casos con la presencia asociada de conductas agresivas y desafiantes, parece provocar en sus padres la utilización de métodos de disciplina más inadecuados en su crianza. Los hallazgos indican que los padres de niños con TDAH utilizan un estilo más autoritario y sobrereactivo, haciendo uso de órdenes más impositivas (Alizadeh y Andries, 2002; Lange y cols., 2005; Woodward y cols., 1998). Otros, en cambio, utilizan un estilo de disciplina de mayor permisividad unido a un bajo nivel de comunicación entre padres e hijos (Keown y Woodward, 2002).

Los niños con TDAH que parten de una dificultad neurobiológica previa que les dificulta la autorregulación, necesitan una actuación disciplinar muy sistemática que les ofrezca unas normas claras y unos límites firmes, proporcionadoles refuerzos consecuentes a las conductas de su hijo y el modelado de conductas adecuadas.

Como variables que representaran los métodos de disciplina ineficaces utilizamos las tres subescalas de la Escala Parental: verbosidad, permisividad y sobrereacción que muestran los tres estilos de disciplina ineficaces que pueden utilizar los padres en la crianza.

El papel del estrés ocasionado por la paternidad, así como la asociación entre disciplina punitiva e inconsistente en la crianza de un niño con TDAH ha sido objeto de numerosos estudios. Por otra parte también hay algunos estudios que revelan una interdependencia entre el estrés que se ocasiona en la crianza y la utilización de técnicas concretas de disciplina, encontrando que la utilización de técnicas parentales negativas está asociada con un mayor nivel de estrés parental (Pinderhughes y cols., 2000), pero faltan investigaciones que exploren la causalidad de esa relación y que conecten estas dos variables del sistema familiar con otras variables relevantes en la crianza.

Resumiendo, intentando conectar las variables que influyen en la crianza de un niño con TDAH nos propusimos realizar un análisis estructural del modelo que contempla la influencia de las siguientes variables: nivel de estudios de los padres, tipo de familia, número de hijos, subtipo de TDAH y presencia de TOD, las 13 escalas del PSI que evalúan estrés parental, y los tres estilos de disciplina de la Escala Parental (Ver figura 11).

Figura 11. Modelo de crianza del niño con TDAH

VARIABLES SOCIOFAMILIARES ESTRÉS PARENTAL ESTILOS Y PERSONALES DISCIPLINA

Después de realizar los análisis estadísticos previos, las 13 subescalas que conforman el PSI quedaron reducidas a tres: refuerzos del niño, competencia parental y salud de los padres. De manera que el modelo propuesto depurado queda establecido con las variables de: nivel de estudios de los padres, tipo de familia, número de hijos, subtipo de TDAH y presencia de

Nivel estudios padres Tipo de familia Número hijos Subtipo TDAH Trastorno Oposicionista

Dominio del niño:

Distraibilidad-Hiperactividad Adaptabilidad a cambios Refuerzos Demandas Humor negativo Aceptabilidad

Dominio del padre:

Depresión

Competencia parental Restricciones rol parental Aislamiento Unión Salud Relación Conyugal Permisividad Sobrereacción Verbosidad

TOD, escalas del PSI (refuerzos del niño, competencia parental y salud de los padres) y los tres estilos de disciplina de la Escala Parental.

Tabla 26. Ajuste del modelo inicial propuesto.

Indices de ajuste Criterios de adecuación

Valores del modelo inicial propuesto Resultado

χ ²

24 >.05 83.48 P =.000 No ajusta CFI >.9 .793 No ajusta AGFI >.9 .760 No ajusta RMSEA <.08 .106 No ajusta

Los índices de ajuste muestran que no existe un ajuste global adecuado en el modelo propuesto inicialmente, por lo cual fueron necesarias modificaciones realizadas mediante Tests de multiplicadores de Lagrange para llegar a un nuevo modelo con un ajuste adecuado. Tras aplicar las modificaciones, el modelo final que sí presenta un ajuste adecuado se presenta a continuación:

χ ²

31= 44,98, p= .050, CFI= .909, AGFI= .870, RMSEA=.064

Tabla 27. Ajuste del modelo final tras las modificaciones.

Indices de ajuste Criterios de adecuación

Valores del modelo inicial propuesto Resultado

χ ²

31 >.05 44.98 P =.050 Ajusta CFI >.9 .909 Ajusta AGFI >.9 .870 Ajusta RMSEA <.08 .064 Ajusta

El modelo final quedaría expresado del siguiente modo: “El nivel de estudios de los padres, el tipo de familia y el número de hijos, así como el subtipo de TDAH y la presencia de trastorno oposicionista desafiante (TOD), influyen en el nivel de estrés parental (ocasionado principalmente por los refuerzos del niño, los problemas de competencia parental y la salud de los

padres). Todo ello genera un estilo educativo en los padres de niños con TDAH de mayor permisividad y sobrerreacción”.

Como se puede observar en la figura 12, al realizar el análisis estructural de los tres estilos de disciplina planteados, sólo dos de ellos aparecen como significativos en la crianza de los niños con TDAH, el estilo de sobrerreacción y el de permisividad. Estos resultados son coincidentes con los obtenidos por Harvey y colaboradores (2001).

Figura 12. Modelo estructural de la crianza del niño con TDAH

.236 .282 -.257 .256 -.315 .156 .344 .190 . 349 -.241 .431 .387 .274 .175 NIVEL ESTUDIOS TIPO DE FAMILIA Nº HIJOS TRASTORNO OPOSICIONISTA REFUERZOS PERMISIVIDAD SOBRERREACCIÓN COMPETENCIA SALUD SUBTIPO

En nuestro modelo, el estilo educativo de sobrerreacción aparece explicado por el sentimiento de falta de competencia parental (β= .387) y este único predictor explica el 15% de la varianza (R2 = 0.15).

El estilo educativo de permisividad viene explicado por el efecto de los refuerzos que el padre percibe de su hijo (β= .282) y por la salud parental (β= .190), explicando ambos predictores el 11,4% de la varianza (R2

= 0.114).

La competencia parental muestra una relación estadísticamente significativa en sentido negativo con los estudios del padre, de manera que a menor nivel de estudios del padre mayor problema de competencia parental (β= -.257); a su vez también muestra una relación estadísticamente significativa con trastorno oposicionista (β= .349) de forma que ante la presencia de TOD mayor percepción de sentimientos de falta de competencia parental. Estas dos variables predicen el 18.8% de la varianza (R2

= 0.188).

También podemos obsevar en el modelo cómo los refuerzos que el padre percibe están significativamente relacionados con el tipo de familia (β = .236), el número de hijos (β = .156) y con la presencia asociada de trastorno oposicionista (β = .344), explicando estos tres predictores el 17,6% de la varianza (R2 = 0.176).

Por otra parte, tal como aparece reflejado, la salud parental muestra relación significativa con el subtipo, de manera que existe mayor posibilidad de problemas de salud parental si el niño presenta subtipo combinado (β= .175). También muestra una relación significativa en sentido negativo con el nivel de estudios de los padres (β= -.241), de forma que a menor nivel de estudios mayor probabilidad de problemas de salud en los padres. Estos dos predictores explican sólo el 8,9% de la varianza (R2

Hay que señalar también que existe una correlación entre número de hijos y tipo de familia (r= -.315), entre refuerzos y competencia parental (r= .256) y entre competencia y salud parental (r= .431).

Podemos concluir como aspectos significativos de la crianza de los niños con TDAH:

- El estilo de disciplina de sobrerreacción que utilizan con mayor frecuencia las madres de niños con TDAH es una respuesta ante los sentimientos de falta de competencia parental; es decir, las madres se agobian por las conductas de sus hijos y sienten que no poseen habilidades suficientes para su manejo. A su vez, la competencia

parental aparece relacionada con el nivel de estudios, de manera que las

madres que poseen un nivel de estudios más bajo manifiestan sentimientos de mayor ineficacia parental, de falta de conocimientos prácticos y estrategias en el manejo del niño. Por otra parte, la presencia de TOD asociado al TDAH agrava este sentimiento de incompetencia parental y no saben cómo hacer frente al comportamiento perturbador de su hijo. Ponen a prueba los métodos usuales y como éstos no les funcionan acaban utilizando un estilo de disciplina de reacción excesiva, de sobrereacción.

- El estilo de disciplina de mayor permisividad en madres de hijos con TDAH está relacionado con la falta de refuerzo positivo que perciben en la crianza de su hijo debido probablemente a la falta de cordialidad y de relación positiva que mantienen con él. Por otra parte, los problemas de salud, les genera una tensión adicional que les puede llevar a responder de manera poco exigente y poco consistente con las normas, cediendo ante las peticiones de sus hijos. La madre experimenta la conducta de su hijo con TDAH como menos reforzante cuando tiene que asumir en

solitario la crianza, existe un número elevado de hijos que le dificultan hacer frente a las excesivas demandas del niño con TDAH y/o se establecen relaciones problemáticas con los hermanos. La presencia asociada de TOD agrava los problemas de crianza y provoca sentimientos más negativos.

En la misma línea de nuestros resultados, algunas investigaciones señalan que el estilo parental inadecuado de los padres de niños con TDAH es consecuencia principalmente de la severidad del desajuste comportamental del niño y la percepción de falta de competencia parental (McLaughlin y Harrison, 2006). Otros estudios también evidencian que este estilo disfuncional mejora al administrar medicación al niño y con ello mejorar la conducta de este (Barkley y Cunningham 1979).

Sin embargo, también hay estudios que apuntan en una dirección contraria, señalando que son las prácticas de disciplina excesivamente negativas y sobrereactivas las que pueden aumentar los trastornos conductuales (Kashdan y cols., 2004), pudiendo llegar a ser predictores de la aparición de TOD (Seipp y Johnston, 2005). En este sentido nos planteamos un segundo modelo en el que formulamos que el estilo de paternidad disfuncional puede ser un factor determinante en el surgimiento de los trastornos comórbidos de conducta en los niños con TDAH (Johnston y Mash, 2001).

El modelo 2 que propusimos se fundamentó en que: “El nivel de estudios de los padres, el tipo de familia y el número de hijos, así como el subtipo de TDAH influyen en el nivel de estrés parental (ocasionado principalmente por los refuerzos del niño, los problemas de competencia parental y la salud de los padres). Todo ello genera un estilo educativo en los padres de niños con TDAH

de mayor ineficacia, provocando en el niño con TDAH mayor problemática conductual y la presencia de trastorno oposicionista desafiante (TOD)”.

Tabla 29. Ajuste del modelo inicial propuesto.

Indices de ajuste Criterios de adecuación

Valores del modelo inicial propuesto Resultado

χ ²

31 >.05 56,79 P =.003 No ajusta CFI >.9 .832 No ajusta AGFI >.9 .844 No ajusta RMSEA <.08 .064 Ajusta

Los índices de ajuste de este modelo muestran que no se produce un ajuste global adecuado, con lo cual no podemos aceptarlo como razonable. No parece, pues, aceptable admitir que el TOD sea una consecuencia de los estilos de disciplina ineficaces y del estrés parental que se genera en la crianza de estos niños.